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Ver lo que no se ve

II Reyes 4:41 Entonces Eliseo ordenó: —Tráiganme harina. Y luego de echar la harina en la olla, dijo: —Sírvanle a la gente para que coma. Y ya no hubo nada en la olla que les hiciera daño. A veces los sentidos nos engañan. La fe es ver lo que no se ve. Cuando  tenés un problema podemos hacer varias cosas, una es explotar, la otra es tragar, tragar y estar mal por dentro, la otra es echarle la culpa a todo el mundo, la otra es probar y probar y probar y la otra es resolverlo a través de la fe.

La fe es ver lo que no se ve. Dios ha puesto ya todas las bendiciones en la tierra, solo necesitamos la fe para verlas y tomarlas.

Primero, la fe me hace ver las bendiciones que otros no ven.

Warren Buffett se postuló en Harvard, no calificó, lo echaron y se fue a estudiar a la universidad de Columbia. Se hizo amigo de un profesor que hacía años daba clase. Y el profesor le enseñó a hacer negocios. Warren Buffett se hizo uno de los archi-mega-millonarios más grandes del mundo. Él donó treinta y siete mil millones de dólares a la fundación Bill Gates. Y el hijo tenía mil millones de dólares y no sabía dónde donarlos. Siempre daba clases, pero Warren Buffett vio una bendición en ese profesor que otro no vio, eso se llama fe.

Hace muchos años una señora llamada Nancy Davis apareció en un periódico junto con muchas otras personas diciendo que esa gente era comunista. Cuando Nancy Davis vio su nombre, se fue a quejar a quien había hecho esa lista. La había hecho un grupo de actores de Hollywood. Y el muchacho que le recibió la queja la vio, se enamoraron y se casaron. Era Ronald Reagan. O sea, fue a quejarse y se llevó un marido. Lo echaron de una universidad y terminó siendo multimillonario.

Un señor dueño de varias joyerías quería venderlas, pero no podía porque eso era mucho dinero. Va un día paseando el perro, cuenta él, y una mujer dice, gracias señor Buffett. Y él escucha Buffett. Dice, ¿será el millonario Warren Buffett? Entonces se acerca y le dice, ¿usted es Warren Buffett? Sí. Tengo un negocio millonario para usted. Le vendió todas las joyerías y se las pudo sacar de encima.

Es decir, alguien llevando un perro vio una bendición. Alguien a quien lo echaron de una universidad vio una bendición. Alguien que fue a quejarse vio una bendición. Y yo te profetizo que cuando salgas vas a pasear al perro y vas a ver una bendición. Mañana vas a ir a tu trabajo y vas a ver una bendición que otro no ve, porque las bendiciones Dios ya las puso a todas, solo hace falta abrir los ojos de la fe para ver lo que no se ve.

Pedro no había pescado nada en toda la noche Y de día nadie pescaba, porque por la luz del sol los peces se van. Y Jesús le dijo, andá de nuevo. Boga mar adentro y echa las redes. Pedro echó las redes y se rompían, porque Jesús vio los pescados donde nadie los había visto. Y el Señor te va a mandar mañana a plena luz del día a que vayas a buscar las bendiciones que nadie ha ido a tomar. Él te las va a mostrar.

En una oportunidad estaban pescando y no pescaron nada. Y Jesús le dijo, tiren la red a la izquierda. El Señor te va a mostrar la hora y el lugar para que donde tires las redes veas lo que nadie ve y tomes las bendiciones que nadie ha tomado. Voy a hacer eso.

Fe es ver lo que no se ve. Te hace ver las bendiciones que otros no ven y te hace ver tus capacidades que otros no ven. Qué ves de la persona que tenés al lado tuyo. Ves el estuche de barro pero dentro de ese estuche, dice Pablo, hay un tesoro, hay capacidad, está el Señor resucitado, hay fuerza, hay victoria, hay habilidad, hay liderazgo y vas a empezar a ver lo que nadie, ni vos estabas viendo de vos.

David tenía trece años, olía a estiércol de oveja. Un día vino el profeta y le dijo, David vas a ser el próximo rey. David no dijo, no, soy pastor, huelo a estiércol. David dijo, ya sabía que dentro de mí hay un rey. Dentro de vos hay firmeza, hay seguridad. Hoy me dijo una persona, pastor, quiero decirte que sos como mi papá espiritual. Hace unos meses que vengo acá. Toda mi vida mi papá me maldijo, desde que nací hasta que llegué a esta iglesia Presencia de Dios.

Pero le dije, antes que tu papá te maldijese, antes, en el vientre de mamá, la mano poderosa del buen Dios te impartió su ADN y antes que tu padre te haya maldecido, el Dios poderoso te bendijo, te dio habilidad, te dio capacidad, por eso nadie más en Presencia va a decir, no puedo, no sé, tengo baja estima, estoy insegura. No, vas a caminar porque vas a empezar a ver lo que Dios te ha dado que nadie ve.

David Livingston era misionero a una tribu del África. Y él tenía tres cosas, un libro, un reloj y una cabra. Tomaba leche por problemas en el estómago. Y se le apareció el rey de la tribu que le dijo, me tenés que dar algo y te voy a dar algo, porque esto es costumbre. David Livingston oró a Dios y dijo, Señor, que no me saque la cabra porque si no me muero. Necesito la cabra. Y le rey elige la cabra de regalo. Y dice la historia que le dio un palo el rey y Livingston se va con el palo, peleándose con Dios, diciéndole, Señor, no me cuidaste. Se llevó la cabra y me dio este palo. Y de pronto lo alcanza uno de la tribu y le dijo, ¿sabés que es ese palo? Es el bastón del rey. Con ese palo todo lo que pidas te lo van a dar.

Y hoy vengo a hablarles a los que les han robado finanzas, a los que les han sacado tiempo, a los que les han robado salud, el rey te ha dado autoridad, te ha dado su nombre, te ha adoptado como hijo de él, te ha dado capacidad y todo lo que te han sacado va a volver otra vez porque estás habilitado con la capacidad de Dios que otros no ven ni vos ves.

Porque uno puede verse, otro puede ser como te ven y otra es como sos. Y sabés como sos, eso lo dice solo el que nos formó y dice, hijo mío eres tú, te he capacitado, adentro tuyo está el millonario, está la líder, está el genio, está la sabiduría, porque tenemos por fuera un estuche de barro pero por dentro al Cristo de la gloria.

Cuando los chicos se suben al árbol, los papás les decimos, bajate, te vas a caer. Los indios cherokees cuando se sube un chico al árbol los padres le dicen, subí a ver hasta dónde llegás, porque todos los miedos nos los enseñaron y dentro nuestro hay capacidad. No podemos caminar más con inseguridad, con miedo, me da miedo hablarle a la autoridad, soy tímida, no, vas a salir de acá y vas a mirar lo que no veías de vos, que estás marcado con la bendición, que sos hijo del Dios todopoderoso, que hay capacidad sobrenatural, porque en el vientre de mamá la mano de Dios te impartió todas las capacidades para seguir adelante, levantarte de la crisis, escalar la montaña más difícil para que todo lo que hagas te salga bien. Bendiciones que otros no ven, capacidades de mí que otros no ven.

La fe te hace ver soluciones que otros no ven. Vas a resolver problemas. Los esquimales distinguen varias tonalidades de blanco, porque viven en lo blanco. Dios te va a hacer ver las soluciones que otros no ven. Esa deuda la vas a resolver, ese problema de familia lo vas a resolver, esa dificultad la vas a resolver. ¿Cómo? Porque la fe es una manera de pensar, no es decir, creo con dolor, es una manera de pensar. La fe te hace ver las bendiciones que otros no ven, te hace ver capacidades que ni vos ni otros ven y te hace ver soluciones que otros no ven.

Hay problemas que se resuelven en una hora. Por ejemplo, Jorge me contó que se quedó sin luz en su sede y usaron la luz del coche y pudieron tener la reunión. Terminó la reunión, ya está la solución, duró dos horas, eso fue por fe. Pero hay problemas que duran años. José arregló un problema de catorce años. Dios te va a dar habilidad para resolver problemas de una hora, problemas de un mes y problemas de años que te han estado perturbando. No te va a mandar un ángel, te va a hacer ver las soluciones que Dios ya puso y que solo las podemos ver y tomar a través de la fe. Porque la  fe es ver lo que otros no ven.

Hace un tiempo una pareja me dice, pastor, estamos muy mal porque nuestra hija se hace encima. Ya fuimos a los psicólogos y la nena se sigue haciendo encima. Y le pregunté, ¿la nena pelea con otros chicos? No. ¿Juega? Sí. ¿Tiene amigos? Sí. ¿Es solucionable? Sí. ¿Ustedes la quieren? Sí. ¿La nena los quiere? Sí. ¿Va al colegio? Sí. ¿Estudia? Sí. ¿Duerme bien? Sí. ¿Come bien? Sí. Bueno, déjenla que se haga encima, algún problema tiene que tener, sino sería perfecta. A la semana la nena dejó de hacerse encima, porque los papás bajaron la ansiedad, vieron algo distinto. Y se resolvió el problema.

Una pareja que vino a verme, empezaron a hablar delante de mí, se gritaban, se insultaban y les dije, miren, van a pelear, está bien que peleen, pero les voy a dar algunas reglas. Cinco minutos cada uno, van a poner un despertador, cinco minutos hablas vos, y la otra persona se calla. Suena el despertador, cinco minutos el otro y termina y cinco el otro. Empezaron, cinco minutos hablaban y el otro tenía que quedarse callado, después le tocaba al otro y hablaba y después decían, qué tontos estamos con el despertador y ese encuentro terminó, dejaron de pelearse.

Dios te va a dar una solución para un problema de pareja, te va a hacer ver una solución para que tu hijo salga de la droga, te va a mostrar una solución para que resuelvas la deuda, porque eso es la fe. La fe es ver lo que nadie ha visto.

No podían entrar, la casa estaba llena de gente y había un paralítico, tenía que ver a Jesús. ¿Creés que la gente lo dejó pasar? No, a la gente no le interesa tus problemas. Dice la Biblia que no los dejaban entrar. La gente quería escuchar a Jesús. Y estos cuatro amigos con el paralítico dieron la  vuelta, subieron al techo, hicieron un agujero y lo bajaron por el techo. Y Jesús vio la fe de los cuatro amigos, por el agujero que hicieron.

Dios te va a mostrar el techo que tenés que romper, te va a mostrar por donde tenés que ir. Te digo algo, la solución a todos los problemas Dios ya la ha revelado y solo está esperando que abramos los ojos de la fe para ver lo que no estábamos viendo y lo resolvamos en el nombre del Señor.

Fe me hace ver las bendiciones que otros no ven, las capacidades que otros no ven, las soluciones que otros no ven.

Vino un muchacho que es líder de Presencia y no tenía para comer. Me dice, Bernardo, tengo capacidad, me va mal hace años, no tengo para comer. Y le dije, los americanos para domar un caballo, para domesticarlo, le atan una mula. El caballo tira, patea, pero la mula gira hasta que el caballo termina como mula. ¿Sos mula o sos caballo? Me dice, soy caballo. Te digo esto de parte de Dios, fijate cuál es la mula que te ataron y cortala y sacátela de encima.

A la semana vino y me dijo, me saqué mi socio de encima, era mi hermano carnal. Empecé a trabajar. Al mes empezó a congregarse y dijo, gané en un mes lo que no ganaba en dos años completos, porque me saqué la mula de encima. Dios te va a dar soluciones para resolver problemas financieros porque la fe es ver lo que no se ve.

La fe es ver algo bueno de algo malo. La fe te hace ver de algo malo algo bueno. Viktor Frankl escribió un libro extraordinario que se llama El hombre en busca de sentido. Estuvo en varios campos de concentración,  entre ellos, en Auschwitz y vio morir a los papás, a los hermanos. Y dice en su libro que los nazis decidían quién vivía y quién no, quién comía y quién no, dónde ir o dónde no ir, pero descubrió algo que los nazis no podían sacar, su actitud interna. Y él escribió, ellos dirigen toda nuestra vida pero hay algo que no pueden tocar. De ahí nació una corriente, la logoterapia. Descubrió en medio de lo peor algo bueno, porque eso es la fe. La fe te hace ver en medio de lo malo algo bueno.

Leí un libro de un sacerdote católico, Anselm Grün. En ese libro un periodista holandés le dice, padre, se me murió mi papá y estoy destruido. Y él le dice algo que me impactó, tu papá se murió pero te sembró una semilla de papá. Ahora vas a ser papá de tu niño lastimado y abandonado, porque tu papá se fue de esta vida pero la semilla que te dejó no se fue.

Y a la otra semana le escribe otra carta donde le dice, Dios te va a poner gente que no tiene papá para que seas papá de ellos, porque aunque tu papá se murió la semilla que te dejó nadie te la puede robar. Esa es la semilla que Dios ha dejado porque siempre en lo malo que Satanás suelta, Dios deja una semilla de victoria y de bendición para todos nosotros. Eso es ver de lo malo lo bueno y eso solo lo sacamos la gente de fe.

Lo más valioso que tenemos es la fe. Fe es ver lo que no se ve. Cuando  funcionás en fe, te parecés mucho a gente inteligente porque ves lo que nadie ve. Y te parecés también a gente loca porque ves lo que nadie ve.

Hace un tiempo me llamó un actor que ganó varios premios Grammy de Estados Unidos. Alguien nos hizo la conexión. Me dice, pastor, gané tres millones de dólares, fui muy famoso, gané varios premios y perdí todo. Puse un hotel y perdí todo. Le dije, perdiste los millones pero no perdiste la fe que te habilitó a ganar los tres millones.

Te caíste de la montaña, pero no perdiste el camino que un día te llevó a la montaña. Podés perder el coche pero no la fe que te hizo tener el coche. Podés perder la salud pero no la fe que te hizo tener salud. Y si perdés el coche, la misma fe que un día te lo dio te lo va a volver a dar. Por eso, lo importante no es el coche, no es la salud, no es el milagro, es la fe. Tenés que cuidar la fe, porque dice Pedro que la fe es más preciosa que el oro. El oro no trae fe pero la fe trae oro. Podés haber perdido algo, pero empezás a crecer en fe y la misma fe que un día te dio eso que se perdió va a volver ahora multiplicado porque tu fe ha crecido. Yo soy una persona de fe.

Como ese rey que tiene de todo en el palacio y un súbdito le dijo, ¿cómo hacés para no volverte loco? Y le dijo, te voy a dar una vela y vas a recorrer el palacio, pero si la vela se apaga te mato. Y el hombre empezó a recorrer todas las riquezas del rey, pero miraba la vela y cuando terminó, se acercó y el rey dijo, ¿cómo fue? Rey, estaba muy concentrado en la vela. Miré algunas cosas, pero estaba concentrado en la luz porque si perdía la luz, perdía la vida.

Esa es la fe. Tenés que estar concentrando en la fe, no en el trabajo, no en las finanzas, no en las cosas, porque si se te apaga la fe, perdiste la vida, pero si la fe te queda, vas a poder conquistar porque la fe es sobrenatural. Es un don de Dios que te hace ver bendiciones que otros no ven, soluciones que otros no ven, capacidades que otros no ven y que de algo malo salga algo bueno.

Dice la historia que había hambre y el profeta Eliseo cuando escuchó que en esa ciudad llamada Gilgal había hambre, fue para resolver el problema. La fe no te hace huir del problema, la fe no te hace esconder el problema, la fe te hace ir al problema y resolverlo. La fe no dice, soy golpeador, no, la fe dice, tengo este problema de carácter, tengo esta deuda, tengo este problema de pareja y no lo voy a esconder más, no lo voy a tragar más, lo voy a resolver. Porque la fe te habilita a ir donde otros huyen para resolver el problema. Estás capacitado para resolver cualquier problema que el diablo suelte. Estoy capacitado.

Había hambre en Gilgal. El profeta podría haberse ido a otro lado y decir, esos problemas no son míos, me voy. Pero el profeta dijo, no, me encantan los líos. A la gente de fe le gustan los problemas, porque los problemas te hacen sacar fe. Si tenés un almacén y vendés bien, no necesitás fe. Abrís a la misma hora, vendés con la misma sonrisa. Si se te quema el almacén, ahí sacás fe y decís, ¿ahora qué hago?

Lo que sabemos nos mata la fe. Cuánto más sé y mejor estoy, menos fe uso. Y Dios deja que algunos problemas aparezcan para que desatemos fe. ¿Cuál es el problema de muchos chicos hoy? Que tienen de todo, los padres les dan de todo. ¿Querés salir? Salí. Me da miedo ponerle límites. Viene tarde, no le digo nada. Y el chico tiene todo. En parte hay que frustrarlo, porque los problemas te van a sacar la fe.

Martin Seligman, un psicólogo americano, tiene un lagarto brasilero. Le da un sándwich y el lagarto no come. Se cansa, lo envuelve en un diario y lo tira. Cuando lo tira, cuenta en el libro que el lagarto despedaza el diario y se come el sándwich. Y descubrió que a los lagartos les gustan los problemas. No te gusta que te dé la papa en la boca, te gustan los problemas.

Una persona me decía que tiene depresión. Voy a orar para que te vengan dramas de verdad, para que despiertes a la fe.

Pusieron dos latas de galletitas, una llena de galletitas y otra con tres galletitas. Le preguntaban a la gente qué galletitas querían comer. Y la gente elegía la lata donde había tres galletitas, porque había menos. Nos gusta lo que escasea, nos gusta lo difícil, nos gusta lo complicado. No nos gusta lo que es fácil, por eso hay bendiciones que Dios las ha envuelto en papel de diario y está esperando que el lagarto salga de donde está y diga, voy a buscar mi bendición, porque no hay placer más lindo que decirle en la cara a Satanás que lo que me dijo que no se puede, lograrlo y decirle, se puede en Cristo que me fortalece. No hay placer más lindo que ese.

Había hambre y el profeta Eliseo dice, vamos a hacer una fiesta. Porque tenés que celebrar antes del milagro tu milagro con una fiesta. Por eso, cuando llegues a tu casa decile a tu esposo, ¿cuánto debemos? Y celebrá. Y cuando vayas a tu trabajo y te digan, estás despedido, celebrá. La fe te hace parecer a los más sabios y a los más locos, a ambos. Si Eliseo hubiese sido  argentino hubiese dicho, hay hambre, después de los cuarenta por más curriculum que mandes no hay caso, te piden experiencia, es muy difícil, no hay nada para picar. Pero lo importante es que estamos con vida.

El profeta llegó y dijo, vamos a hacer una fiesta. Me gusta, porque la gente de fe establece la atmósfera. A la gente de fe no la determina el afuera y no le importa. Te imaginás que en el pueblo se enteraron que en medio del hambre ellos iban a celebrar. Eso se llama efecto As. Un hombre llamado As descubrió lo siguiente, si tres se paran en una esquina y miran hacia arriba, la gente pasa y mira y si hay diez que miran, cuanta más gente hay la gente pasa y mira. Cuando se junta gente todo el mundo mira a ver qué pasa.

Le pidieron a un alumno que salga de la clase. Y el profesor les dice a los alumnos, le voy a mostrar tres cartas y cuando les pregunte cuál es la carta mayor, me van a decir la tres. No es la tres, pero van a decir la tres. Cuando viene el otro alumno que no sabía nada dice, a ver entre todos ¿cuál es la carta mayor? La tres. Y el profesor lo mira al alumno que había salido y le dice, la tres es la mayor. Porque tendemos a hacer lo que todos hacen, tendemos a decir lo que todos dicen.

Pero la fe te hace romper con el efecto masa. La fe te dice, me muevo por la voz del Señor y a mí no me importa el hambre, voy a celebrar. Y el profeta dijo, traigan una ola grande, no dijo, traigan una ollita, a ver qué picamos entre todos. Dijo, una olla grande. Vas a orar en grande, vas a pensar en grande, soñar en grande. No sé qué problema tenés hoy, pero es una buena oportunidad para que digas, vamos a celebrar, vamos a hablar fiesta y vamos a comer.

Se entusiasmaron todos y uno fue a buscar unas calabazas como naranjas. Y eran venenosas. Las echa en la olla y cuando lo prueban dicen, veneno. Y ese veneno te afloja los intestinos, porque eso quiere hacerte Satanás o matarte de hambre o envenenarte. Y el profeta dijo, traigan harina y la echó en la olla y la olla se sanó.

Satanás te envenena la familia pero Dios te ha dado la solución para cancelar ese veneno. El enemigo te manda una deuda pero Dios te da la harina para cancelar la deuda, porque te puede envenenar la olla pero la fiesta no se cancela, porque la solución la vas a ver, la capacidad la vas a ver, la bendición la vas a ver y cuando echaron la harina no hubo más mal en la olla.

Yo profetizo que todo lo malo que ha caído, hoy a través de la fe lo vamos a cancelar, porque la fe es ver lo que nadie ve y para el que cree todo es posible.

Veo un campeón, veo una mujer bendecida, veo un hombre prosperado, veo una mujer prosperada, veo paz en tu casa, veo salud en tu cuerpo, veo éxito en lo que toques, te veo liderando el barrio, te veo como un apóstol de la ciudad, te veo como un joven sabio, te veo como una joven inteligente, te veo terminando el estudio, te veo prosperando, te veo avanzando, porque para el que cree todo es posible.

Yo declaro que hoy comemos la palabra y la comida de hoy levanta fe en nosotros y cuando nos vayamos vamos a ver las bendiciones que no veíamos, vamos a ver las soluciones que no veíamos, vamos a ver capacidad que no veíamos y de lo malo saldrá algo bueno y todo lo que hagamos nos saldrá bien.

Cuando salió el libro Resultados Extraordinarios a los tres meses llevamos el de Fracasos Exitosos y no lo querían publicar, porque las editoriales publican uno por año. Nos decían, hay que esperar. Me vas a sacar el otro. Sacaron de compromiso el otro. A los tres meses les llevamos otro libro. Tenía cuarenta y cinco libros para publicar. Y decían, no conviene porque la editorial saca uno por año porque le das espacio. Y le dije, vas a sacar cada tres meses o me voy a otra editorial. Y empezaron a sacar cada tres meses,  el número dos potenció el uno, el tres potenció el uno y el dos y así sucesivamente. Y ahora hemos firmado para Alemania, Italia y Portugal. Pronto nos vamos a España porque el libro está número uno.

El director de una de las editoriales me dijo, tenías razón, había que sacar cada tres meses. Porque eso es la fe que te hace ver lo que otros no ven,  hacer lo que otros no hacen. Te saca de la manada y te dice, tranquilo, te voy a hacer resplandecer.

Hay un nivel más alto de fe donde ya no probás los planes, es donde Dios te dice, harina. El profeta no echó nueces o maníes, después echó mozzarella y después la harina y se sanó. Dios le dijo, harina. Y vienen días donde lo que hagas lo vas a hacer con una seguridad y exactitud que vas a dar en el blanco.

Esta historia es una historia de comida. Toda la vida del profeta fue de comida, porque lo que tenés que hacer es comer. No solo de pan vive el hombre sino de la palabra de fe. Somos gente de propósito, venimos acá a comer la palabra para llenarnos de fe, porque la fe te hace ver las bendiciones que otros no ven, las soluciones que otros no ven, la capacidad que otros no ven, lo bueno de las cosas malas y la fe te habilita para que todo lo que hagas te salga bien.

Por eso rodeate de gente de fe, de gente que vea lo que nadie está mirando.

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