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Le tengo miedo a los hombres

 


Por Alejandra Stamateas

¿Cuántas le tienen un poquito de miedo a los hombres? esposos, jefes, hijos, varones, amigos, cualquier hombre que se encuentren por ahí.
Miedo:
- a que las lastimen.
- las hieran.
- les griten.
- les hagan pasar un mal momento.
- que las critiquen.
- que las menosprecien.
- que vuelvan a sufrir un dolor que sufrieron antes.
- que se vuelva a repetir la historia que otros hombres les hicieron vivir.
Muchas veces hay mujeres que viven con temor a los hombres.
Este mensaje no solamente le va a servir a las que le tienen temor a los hombres, sino para las que tenemos temor a cualquier otra cosa en la vida.

El miedo es un ladrón. El miedo siempre te va a robar los sueños. El miedo siempre te va a anular los sueños que hay en tu corazón, porque por el miedo quedamos petrificadas, el miedo no nos permite avanzar. Por eso el miedo, cuando viene a tu vida, siempre viene para robarte, nunca viene para bendecirte. El miedo es un ladrón.
Vamos a buscar un pasaje en Jeremías capítulo 1, versículo 8 dice: "No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte, lo afirma el Señor".
¿A quién no le tenés que temer? ¡a nadie! no le temas a nadie que yo estoy contigo para librarte. ¿Quién te lo afirma?, el Señor, ¿quién firmó este pasaje? el Señor, y ¿qué dice el pasaje? que no le temas a nadie porque el que te va a librar es el Señor. No le tengo que temer a nadie porque Dios me afirma que él me librará. Hay una promesa, si hay una promesa, la creés o no la creés, va a depender de vos y acá la promesa es que dice el Señor: "No le temas a nadie porque yo te voy a librar de cualquier problema" ¿Le creés o no le creés?

Cada vez que le tenés miedo a un hombre, es porque en el fondo tu motivación con esa persona es agradable. Vos querés agradar tanto a ese hombre que le tenés miedo, porque vos decís: si yo hago lo que él dice, yo le voy a agradar, entonces como le voy a agradar no se va a enojar conmigo, entonces en el fondo la motivación tuya es "agradarle", para que no te castigue, o no te grite, o no te insulte, o no te abandone y ahí empieza una relación de miedo. Si yo no quiero agradar a esa persona, a mí esa persona no me va a interesar, pero si yo quiero caerle bien, yo voy a hacer todo un esfuerzo para agradarle, ahí estoy en una relación de miedo. Cada vez que vos te pongas en la mente que tenés que agradarle a alguien, vas a caer bajo la dominación del otro. ¿Por qué? porque vos estás cumpliendo con la imagen que la otra persona quiere ver de vos, y no con la imagen que vos querés ver de vos. Una es la imagen que nosotros queremos mostrarle al mundo, y otra es la imagen que el mundo quiere que tengamos.

Cuando una persona te dice:
- yo quiero que hagas esto
- yo quiero que seas así
- yo quiero que hables de esta manera
- yo quiero que te transformes en otra mujer
Esa persona está queriéndote someter a la imagen que él quiere ver de vos y entonces vos empezás a agradarle para que esa persona se sienta bien y no te castigue o no te rechace.

Las mujeres que le tienen miedo a los hombres tienen una enfermedad, ¿saben qué enfermedad es? la "autofobia" ¿qué es la autofobia? la  autofobia es el miedo a conocerte a vos misma y agradarte a vos misma.
Saben que hay cualquier cantidad de mujeres que tienen miedo de
- conocerse íntimamente.
- que tienen miedo de pasar tiempo con ellas.
- que tienen miedo  de darse gustos a sí mismas.
- que tienen miedo de agradarse.
- que tienen miedo de ser felices.

Que cada vez que son felices piensan: “Pero mañana ¿me va a pasar algo malo?”. Dicen: no puede ser que me venga tanta bendición a mí, algo malo me va a pasar mañana. Porque tienen autofobia, ¿de qué están enfermas? de autofobia.
Tengo que aprender a "agradarme".
Hay mujeres que les resulta peligroso mirarse hacia adentro y complacerse a sí mismas, por eso viven complaciendo a los demás. No está mal complacer a alguien mientras primero vos te puedas complacer a vos. Ahora, si vos siempre le das a los demás y te quedás de lado, es porque hay un poquito de miedo dentro tuyo, de mirarte para adentro, de ver cuáles son tus necesidades, cuáles son tus intereses y qué te hace feliz. Yo hoy te pregunto ¿Qué te hace feliz? tal vez a muchas de ustedes les cueste un ratito contestarme, porque van a tener que buscar en su interior qué es lo que las hace felices, porque hace mucho tiempo que dejaron de pensar en qué es lo que las hace felices, porque viven complaciendo a los demás, para que los demás no se enojen.

Vamos a ver las conductas de una mujer que tiene miedo a los hombres. Si te ves identificada no te preocupes porque hay solución.

1- Una mujer que tiene miedo a los hombres es una mujer que

-vive huyendo
-vive mintiendo

Son esas mujeres que realizan una actividad y no le dicen nada al hombre, porque él se puede enojar si sabe que estoy haciendo esto, dicen: ¡No! si él sabe que yo voy a la iglesia ¡ah, no sabes cómo se pone!, yo me escapo no le digo nada, dejo todo preparado, me voy y antes que él vuelva yo ya estoy en casa para que no se entere. O si quiere salir con las amigas, sale con las amigas pero a él le dice que va a hacer un trámite médico, que va a pagar un impuesto, porque si él se entera que yo me voy con mis amigas, dice: “Con éstas locas te vas a ir que te van a llenar la cabeza”. Entonces son mujeres que viven huyendo, viven escapando, son esas mujeres que se compran algo y lo esconden para que el marido no lo vea, y si el marido lo llega a descubrir dicen: No, es para una amiga que cumple años ¿y para eso gastaste plata? no, no, pero me salió baratito. Porque viven escondiendo, escapando. Una mujer que al hombre no le puede decir la verdad de lo que está haciendo es porque le tiene miedo. Si vos a tu pareja no le podés decir la verdad, es porque le tenés miedo porque sino le dirías la verdad, porque todavía él sigue "dominando" tu vida, entonces vos tenés que huir. Si vos no podés decir con toda tranquilidad: Me voy a la iglesia, me voy a cantarle al Señor, voy a recibir bendición, es porque le tenés miedo y él te maneja y te domina a través de ese miedo.
Son mujeres que cuando ese hombre está cerca no se pueden relajar, son mujeres que si están solas están tranquilas, no les duele nada, se ríen, están felices, hacen bromas, pero aparece él y parece que todo el cuerpo se tensiona. Vos no entendés, pero te empieza a doler la espalda, la cintura, empezás a tener todos los males del mundo, te agarra angustia, tristeza, depresión, ganas de llorar, porque apareció él. Cuando él no está sos feliz, cuando él cierra la puerta de la casa y se va, sos la mujer más feliz del mundo parece que sos "libre", pero cuando él vuelve, ya volvés a tensionarte. ¿Conocen mujeres así?

2- Otra de las características de una mujer que le tiene miedo a un hombre :

Vive suavizando situaciones, con bromas, con risas, trata de cambiar las frases para que ese hombre no reaccione.
Si por ejemplo los hijos dijeron algo y él dice: “¿Qué? ¿qué es lo que dijeron?”, vos decís: No, lo que quiso decir es otra cosa, no le hagas caso; o tratan de hacer un chiste para tapar lo que el otro dijo, o tratan de hacer una broma, o tratan de llevar la paz todo el tiempo, porque tienen miedo al enojo de ese hombre. Son mujeres con miedo.
Por eso, si vos te encontrás siempre suavizando situaciones, tratando de decir: mejor no digas esto cuando está él, porque a él no le gusta, no hables de eso porque le hace mal, porque se enoja un poquito, chicos mejor lo hacemos después solos, cuando papá se va, entonces hacemos lo que ustedes quieran, vamos donde quieran, pero a papá no le digamos, porque papá se enoja y entonces aparece la figura del "ogro", y a ese ogro le tiene miedo.

3- Impotencia.

Son esas mujeres que han batallado tanto con ese hombre violento, agresivo, enojado, que han perdido fuerzas y dicen: ya todo lo que haga no sirve para nada.
Son mujeres que están viviendo sin energías, ¿conocen mujeres que viven y parece que no viven en realidad? que ya no tienen fuerzas para salir adelante.
Mujeres atontadas por el dolor, que ya sufrieron tanto, tanto, tanto, que no tienen fuerzas para nada. Vos le decís: “Vamos a orar, vamos a soltar fe, Dios va a hacer un milagro” y ya no te creen nada,  porque están desesperanzadas, porque no tienen energía, son mujeres que viven con miedo y son mujeres que se acostumbraron a verse a sí mismas bajo la luz del menosprecio.
Ahora, ninguna de estas tácticas que uses va a terminar con tu miedo. Por eso, por más que lo sigas repitiendo y repitiendo el miedo va a estar ahí. Pero nosotras tenemos que aprender a batallar con el miedo.
Decí: “Tengo que aprender a batallar con mis miedos”. No te estoy diciendo que tenés que batallar con la persona que te trae miedo, te estoy diciendo que tenés que aprender a batallar con tus miedos, "mis miedos", tenés que luchar.
 Acá te voy a soltar una revelación que te va a partir la cabeza, el espíritu, el alma. ¿Cuál es el miedo principal que hay detrás del miedo a un hombre? A quedar sola, a perder, a ser abandonada.

¿Por qué una mujer hace una relación con un hombre al que le tiene miedo? ¿a qué le tiene miedo? Tiene miedo que no la mantenga más, a perder la estima, a la soledad, a la traición, a que los hijos queden solos, sin padre.
¿Quieren recibir una gran revelación? ¿Saben cuál es el miedo que hay detrás del miedo a los hombres? el miedo a la "libertad". Cuando una mujer empieza a sentir el olor de la libertad. ¿Qué es el olor de la libertad?  Puedo tomar decisiones por mí misma.
Puedo lograr lo que quiero. Puedo ir adonde quiero. No tengo que pedir permiso a nadie
Puedo lograr el sueño que hay en mi corazón. Tengo todas las veinticuatro horas del día para hacer lo que quiero.
Ese es el olor de la libertad. Hay mujeres que disfrutan ese olor a libertad y dicen: me ha llegado el tiempo de lograr y de conquistar lo que yo siempre quise, y lo disfrutan. Pero hay otras mujeres que les agarra miedo. Por ejemplo:
-yo no sé tomar decisiones
-yo no sé moverme sola en la vida
-yo no sé hacer negocios
-yo no puedo estar sola porque me agarra depresión cuando estoy sola.
-yo no sé cómo voy a poder criar a mis hijos sola
Y ese miedo a la libertad hace que te vuelvas a enganchar en el dolor del enojo, prefiero un hombre que se enoje conmigo, pero que me guíe en el camino de la vida, a tener que guiarme yo por mi cuenta.
Mujeres que apenas tienen la posibilidad de ser libres vuelven a engancharse con una personalidad que les trae miedo, porque prefieren soportar el miedo, a la sensación de la libertad, prefieren vivir esclavizadas a alguien que les grite y que las rete, pero que por lo menos está, a sentir que tienen el  mundo por delante y que pueden dirigir su vida como quieren.
¿Cuál es el miedo a los hombres en el fondo? el miedo a la libertad.
Yo saco de mi vida todo miedo que me impida vivir en libertad, porque decreto que sobre mi vida hay libertad, porque Cristo me hizo libre. Amén.

Si usted corre detrás de las personas a las que le tiene miedo tendrá que seguir corriendo toda la vida. Efesios 6 habla de la armadura del cristiano. ¿Se acuerdan de ese pasaje? dice: "Tenemos el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado del evangelio de la paz, el escudo de la  fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu". ¿Está completo? pero no hay nada atrás, o sea está todo acá delante, en la cabeza, todo por adelante pero la espalda está descubierta. ¿Sabés por qué la espalda está descubierta? porque Dios nunca te vio huyendo de nada, Dios sabe que tenés capacidad para enfrentar cualquier preocupación, cualquier dificultad y cualquier miedo que haya en tu vida, y que vas a traer victoria, por eso dijo: Andá, enfrentate a los miedos porque vas a salir victoriosa. Tenés la victoria, es tuya, no tenés que darte vuelta y salir corriendo.
Si David hubiera huido de Goliat nunca habría sido rey de Israel. En el Salmo 56 David decía: “Cuando siento miedo pongo en ti mi confianza, confío en Dios y alabo su palabra confío en Dios y no siento miedo, ¿qué puede hacerme un simple mortal?”.
Cómo me gusta este pasaje, él dice ¿Qué puede hacerme a mí un simple mortal? ¿Tenés miedo de un simple mortal? yo quiero decirte que todos somos simples mortales ¿Por qué le tenés miedo a ese jefe, a ese marido, a esa pareja? ¿Por qué le tenés miedo a ese hijo, al otro vecino, por qué le tenés miedo a un ladrón? si es un simple mortal.
Dice David: Cuando siento miedo pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra, confío en Dios y no siento nada ¿qué puede hacerme un simple mortal?
Tal vez estés muy concentrada en ese simple mortal, tal vez tengas tanto miedo, porque en vez de concentrarte en agradar tu vida, estás concentrada en agradarle a un simple mortal para que no te rete, para que no se enoje con vos, para que no te haga pasar un mal momento y tratás de esconder las cosas o de suavizar las situaciones y llega un momento que explotás, llega un momento que ya no das más, llega un momento que tus emociones están tan anestesiadas que ya no sabés cómo arrancar en la vida. Dice David el otro es un simple mortal.

Sabés que Jeremías era un hombre a quien Dios le dio una tarea muy importante, se iba a convertir en la voz de Dios e iba a ser profeta en las naciones y él tuvo miedo, dio un montón de excusas hasta que el Señor le dice: "Andá a hacer lo que tenés que hacer", y le dice: Jeremías no temas delante de ellos porque contigo estoy para librarte".
No temas delante de esa persona porque Dios está con vos para librarte, mañana tenés que ir a hacer un trámite y decís: tengo miedo de hablar con ese juez, con ese empleado, con ese abogado, con esa persona.
Y Dios te dice “No temas delante de ellos porque contigo estoy para librarte”. Vamos a ser liberadas en el nombre del Señor. Dios le hace una advertencia al profeta y le dice si seguís teniendo miedo, yo te voy a hacer temblar delante de ellos. Si seguís teniendo miedo, si no enfrentás esa situación, yo te voy hacer temblar delante de ellos, si vas y enfrentas la situación, yo te voy a librar, pero si vos te das vuelta, yo te voy a hacer temblar delante de ellos, porque cualquier cosa de la que escapes te va a estar esperando en alguna otra parte. Como la hermana que pasó y dijo: Yo escuché la palabra que dijo la pastora, no me tengo que escapar de las deudas, tengo que pagar la deuda y después me voy a ir de vacaciones. Porque si no paga la deuda, la deuda la va a estar esperando en las vacaciones, porque de aquello que escapes, en algún momento te va a ir a buscar a otro lado. Por eso no te escapes, hacé lo que tengas que hacer. Enfrentá las situaciones porque Dios te va a liberar, ¿sabes por qué? porque el Señor te da una promesa, "Yo estoy contigo para liberarte". El Señor está conmigo para liberarme.

¿A quién vas a enfrentar? vas a enfrentar  a esa persona que le tenés  miedo y vas a decirle: vos no me podés mandar porque yo tengo autoridad, porque a mí la pastora me dijo que las mujeres ..., sonaste porque eso no sirve de nada y hay muchas mujeres que creen que enfrentar el miedo es eso, es agarrar a la otra persona y cantarle las cuarenta: “Viste, yo tengo autoridad”, se lo dije, se las mandé todas, no me callé nada, lo dejé así de chiquitito. Eso no es enfrentar. Porque el miedo no está en el otro, el miedo está en vos. Lo que tenés que enfrentar es a vos misma, con tus propios miedos. El miedo básico, el miedo que está atrás de esa persona, es miedo a la libertad. Si vos no enfrentás tu miedo a la libertad, siempre vas a volver a someterte a otra persona que pase por el camino de tu vida, porque no te atrevés a vivir en libertad, no te atrevés  a oler la fragancia de la libertad y todavía estás oliendo el olor de la esclavitud, el olor del sometimiento que aprendiste desde la infancia . No es que te enfrentes al otro y le cantes las cuarenta y tengas carácter feo y ahora nadie pueda acercarse a vos y vos digas: pero yo tenía ganas de decírselo y se lo dije, eso no es enfrentarse, porque no tenés que enfrentar al otro, tenés que enfrentarte a vos con tus propios miedos. Tenés que tener coraje para enfrentar tu miedo y para no temblar nunca más delante de nadie, porque si enfrentás tus miedos el Señor te dice: Yo estoy contigo para librarte.

¿Cómo vas a enfrentar tus miedos? "Autorespetándome". Dejá de producir fruto a través del propio esfuerzo humano. Cuando un árbol produce frutos, el árbol no se dice a sí mismo: produje fruto, produje fruto, produje fruto. ¿Qué hace el árbol? cuando viene la época de producir fruto ¿qué hace? produce fruto, y vos lo mismo, está en tu naturaleza tener un espíritu de poder, porque Dios nos dio un espíritu de poder, no un espíritu de temor, o sea que es tu naturaleza. Lo antinatural en tu vida es tener miedo, lo antinatural es no enfrentar las situaciones porque dice Dios que nos dio un espíritu de poder, tenés que soltarlo porque lo tenés. Decí: “Tengo poder y tengo que enfrentar las situaciones de la vida con poder”, no te escondas, no huyas, porque detrás no tenés ninguna protección, Dios te hizo para avanzar, para conquistar y para enfrentar las situaciones. Enfrentá tus miedos con el poder que tenés adentro. No actúes antinaturalmente, tenés poder, dejá de hacer cosas buenas por los demás, que son malas para vos.
Tal vez vivís agradando a los demás pero desagradándote a vos misma o vivís dándole la vida a los demás, pero quitándote vida propia. Dejá de hacer para los demás lo que no hacés por vos, si vas a regalar algo, regalate algo a vos primero. Si vas a dar algo dátelo a vos primero. Si vas a amar a alguien, amate primero, porque si no, todo lo  que vas a dar, va a estar fallado.

Por eso, querida mujer, hacé cosas buenas pero que no te hagan perder tu estima. 

Conocí una mujer que me decía: Yo me tengo que acostar con mi marido y tengo que soportar todo lo que él me pide. ¿Qué es lo que te pide? porque si te pide hacer el amor, es lógico,  para qué te acostás sino, es lógico y natural. No, no, pastora él me pide que esté con otros hombres que son amigos de él, los trae a casa y yo me tengo que acostar con los tres, tengo que hacer cosas que no me gustan, pero lo quiero agradar porque sino él se enoja, se emborracha y me maltrata y vivo una semana que es un infierno, entonces para no vivir una semana de infierno, yo hago lo que él me pide. Dejá de hacer lo que el otro te pide, que te termina degradando a vos. No tenés por qué hacer algo para agradar a alguien pero que te desagrada a vos. Las mujeres hemos nacido para ganar. Dios quiere darte bendición, más bendición, más bendición, y que termines en victoria. Autorrespeto, aprendé a respetarte, porque nos han enseñado a respetar a todo el mundo, pero no nos han enseñado que la primera persona que tenemos que respetar es a nosotras mismas. Decí: “Lo sé, y lo voy a hacer”.

En segundo lugar: si usted quiere enfrentar el miedo interno, no piense obsesivamente.
Las mujeres tenemos una tendencia a pensar obsesivamente: qué me va a decir, me va a retar, qué va a hablar, qué va a pensar y si llego tarde, y si llego temprano, y si le cuento esto, y si no le digo tal otra cosa y si no me ve en tal lugar y vivimos pensando obsesivamente. El enemigo te pone a pensar obsesivamente lo que va a pasar para que vos no puedas lograr tus sueños. Tenés que aprender a seguir la paz, si algo te trae mucha preocupación, vos hacéle caso al Señor que te dijo: Búsca la paz y síguela. Esto me conflictúa la vida, esto me está trayendo problemas, ¿qué voy a hacer?, no, yo voy detrás de la paz, esto es conflicto, no, yo voy detrás de la paz, esto es problema, no, no es para mí, yo voy detrás de la paz.  Mirá, vamos a hacer un negocito y tenemos que invertir, vos vendé tu casa… no, no, no, esto me trae mucha preocupación yo voy a seguir la paz, porque Dios me va a dar un negocio que me va a dar paz.

Y por último. Reconocé todas las mentiras que haya dentro tuyo y confrontálas ¿Qué te da miedo? Aprendé a actuar como una mujer libre. Hay mujeres que todavía no se dieron cuenta que  son libres. Si yo te pido que me hagas una lista de cómo es tu día vas a ver la cantidad de cosas que me vas a decir que te tienen atada a algo o a alguien, no sos libre.- Hay gente que está atada a su casa y no puede dejar su casa porque tiene miedo que se la roben, no sos libre.
Hay gente que está atada a sus hijos y no los deja ni siquiera crecer porque los ata a ella, a ver si les pasa algo, a ver, lo tengo que llamar por teléfono, no te digo que no los cuides, pero cuando es obsesivo, el enemigo se está metiendo en tu mente y no sos libre, te quiere esclavizar, te quiere atar. Una mujer decía: No, yo hasta que no vengan mis hijos, no puedo salir, no, no, si  pasa esto. Entonces te ataste.
Hay mujeres que están atadas a sus maridos: no, no, si mi marido no me deja, no si mi marido no me dice, si mi marido no está enterado, si me dice que no, si él no decide, yo no decido. Estás atada a tu marido.
¿A quién estás atada? tenés que aprender a vivir en libertad. La libertad no es libertinaje. No le tengas miedo a la libertad, no te vas a volver loca porque seas libre, no vas a tirar la chancleta porque seas libre. Porque las mujeres dicen: la pastora me dijo que sea libre, me acuesto con cualquiera. Eso no es libertad, eso es más esclavitud. Vos hablás de libertad cuando te vas a esclavizar más: yo ahora salgo con cualquiera me acuesto con el que venga, y vas a terminar en esclavitud porque eso te termina esclavizando, eso nunca te da libertad, vos tenés que saber vivir en libertad, no hay don más precioso que el don de la libertad ¿Por qué vas a volver a la esclavitud si Dios te hizo una mujer para vivir en libertad? Por eso tenés que buscar la libertad, olfatear la libertad, donde hay libertad pisar ese lugar. Vos no podés volver a estados de esclavitud ni económicamente, ni por tener una mejoría económica podés esclavizarte, no te esclavices por tener una mejoría económica: "Ah, si me acuesto con éste, me va a pagar las expensas ".  ¿Para qué? para esclavizarte, "Ah, pero si voy con este hombre  y hago este negocito, voy a tener para pagar el alquiler". ¿Para qué? para esclavizarte. Naciste para la libertad, para ser libre. Dios te llamó y te ungió para algo, no hagas todo lo que la gente te pide, hacé solamente lo que Dios te dice que hagas, porque lo que Dios te dice que hagas es lo que está ungido en tu vida. Hacé aquello para lo que Dios te ungió y nada más, y si alguien te pide que hagas algo más decile: Dios no me ungió para eso, así que buscá otra persona porque yo voy detrás de los sueños de Dios. Estás ungida para hacer solo lo que Dios te dijo que hicieras.

Querida mujer, sacate las autofobias, empezá a autorrespetarte, naciste para ser libre.
Si le tenés miedo a alguien todavía no pudiste experimentar el placer de la libertad.
Todavía estás atada a ese negocio que te vuelve loca, estás tan atada a ese negocio que te olvidaste de disfrutar, ya no disfrutás más. Estás tan atada a ese pensamiento que te olvidaste de reír. Estás tan atada a esa enfermedad que la enfermedad te está manipulando como quiere, porque lo único que hacés, desde que te levantás hasta que te acostás, es pensar en la enfermedad. Estás tan atada a ese pensamiento negativo que sos esclava de ese pensamiento negativo.
Aprendé a oler la libertad. Aprendé a experimentar la libertad.
David se enfrentó al gigante y dijo: “Yo puedo”, Saúl le dijo: “Vos no podés”. Porque siempre va a venir gente que te dice: vos no podés, vos sola no vas a poder, no, no, no, vos te creés muy valiente, pero no. Sos una mujer independiente en Dios, autosuficiente en Dios, ¿sabías esto? y si vos declarás que podés vas a poder, si vos declarás que ese temor lo vas a vencer, lo vas a vencer. ¿Cómo se vence un temor? haciendo lo que temés. No es no teniendo miedo, es haciendo lo que temés: "No, pero tengo miedo de hacer ese trabajo, de hacer ese trámite, ese negocio, tengo miedo de hablar con tal persona”. Hacélo, enfrentálo, vas a ver que cuando lo enfrentes, las puertas se te van a abrir.

Hay mujeres que hace semanas están queriendo hacer algo, pero tienen miedo. Apenas lo hagas, las puertas se van a abrir, porque el Señor te diseñó con toda una armadura para enfrentar situaciones y para salir en victoria.
¡Vamos a vivir en libertad, mujeres, vamos a vivir en plena libertad!.
Hay mujeres que enfrentan situaciones con las frases: “Perdido por perdido, yo voy”, perdido por perdido y vas perdido por perdido. Vos tenés que enfrentar las situaciones diciendo: “¡Qué puede hacerme un simple mortal!”, yo voy, porque voy a ganar, a ganar y a ganar, porque Dios me ha dado la victoria, porque él va a estar conmigo.
Levantá tus manos al cielo en plena libertad.

Les quiero contar una anécdota. Dice que había una vez, una mujer que se fue a vivir a una cueva en las montañas para estudiar con un maestro. Ella quería aprender todo aquello que se pudiera saber. El maestro le dio un montón de libros y la dejó sola para que pudiera estudiar. Cada mañana el maestro volvía a la cueva para controlar sus progresos, en su mano el maestro llevaba una gruesa caña de madera. Todas las mañanas le hacía a la mujer la misma pregunta: ¿ya has aprendido todo lo que hay que saber?, todas las mañanas la respuesta era la misma: no, no lo he hecho. Entonces el maestro la golpeaba en la cabeza con la caña. La escena se repitió diariamente durante varios meses. Un día el maestro entró en la cueva hizo la pregunta, oyó la respuesta levantó la caña para golpearla pero ella le quitó la caña de las manos, impidiendo el ataque. La mujer miró al maestro, se sintió liviana porque las palizas diarias habían terminado, pero temía el enojo del maestro. Para su sorpresa el maestro sonrió: Felicitaciones, le dijo, te has graduado, ya sabes todo lo que necesitas saber. ¿Cómo es eso, le preguntó la mujer? Has aprendido que nunca vas a aprender todo lo que hay que saber, le contestó, y has aprendido cómo detener el dolor.
Querida mujer, lo que te enseñamos acá en las reuniones, martes tras martes, es cómo detener el dolor en tu vida, que tenés que dejar de sufrir porque  Dios no te hizo para el dolor. Dios te hizo para la libertad. Te enseñamos a vivir, a nadar, a correr, a caminar, a saltar y a disfrutar la libertad. Detené el dolor en tu vida porque grandes cosas te esperan. ¿Estás lista? Declarálo, decretálo sobre tu vida: Viviré en tu libertad.

Quiero que pienses en esa persona a la que le tenés miedo, que tal vez temas entablar una relación en estos días por algo, puede ser una suegra, un suegro, un hijo, una hija, un familiar cercano, lejano, puede ser un jefe, una jefa, un hermano con el que estás peleada hace años, una hermana, no sé quién, pensá quién es esa persona. Dicen que para dejar de tenerle miedo y decir lo que decía David: “Qué me puede hacer un simple mortal”, tenés que imaginarte que un simple mortal va al baño también. Esa persona a la que le tenés miedo es un simple mortal, tenés que aprender lo que decía David: “qué puede hacerme un simple mortal”, si Dios me prometió que va a estar conmigo, si Dios me prometió que no sólo va a estar conmigo, sino que me va a librar de esa situación.
¿De qué situación  necesitás ser librada? no le tengas miedo, estás toda equipada para enfrentar las situaciones, porque Dios te ha prometido que te va a liberar, porque Dios te ha tomado de la mano, recordá no te va a soltar pase lo que pase, tenés que ir y enfrentar situaciones, tenés que ir y enfrentar tu miedo a la libertad, tenés que enfrentarlo de una vez por todas, porque si no, vas a seguir sometiéndote a todo el mundo. Y no es gritando y discutiendo, es ir y enfrentar  tu propio miedo y decir: ¡Cómo le voy a tener miedo a un simple mortal!, tengo la mejor oportunidad de la vida de tomar las decisiones que yo quiero, de caminar por donde yo quiero, de lograr los sueños que hay en mi corazón. ¡Cómo no voy a aprovechar esta oportunidad!.
Acostumbrate a oler el olor de la libertad, a caminar por las calles de la libertad, a caminar por los pensamientos de libertad dentro de tu mente.
Todo pensamiento que te esclavice sacálo de tu mente.
Toda persona que te esclavice sacála de tu mente.
Acostumbrate a preguntarte ¿qué es lo que quiero yo?, ¿qué me agrada a mí?
Acostumbrate a mirar para adentro, porque cuando lo hagas, vas a estar en plena libertad para conquistar todos los sueños que Dios te ha dado.
Hacé sólo lo que Dios te pida, porque para eso Dios te dice: Yo te he ungido.
Gloria a Dios.

Por Alejandra Stamateas

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