Cuántas tienen hijos que se pelean todo el tiempo, y ya no sabés qué hacer, se pelean por todo; si son chiquitos, por los juguetes, se pelean por entrar al baño, se pelean por el amor de papá, de mamá, por agarrarte de la mano, se pelean por la televisión, por el control remoto, por la pelota, por lo que sea, pero se pelean. Este tema es para vos y voy a hablar acerca de los hermanos, por eso este mensaje no es solamente para aquellos que tienen hijos, sino, para volver analizar un poco la relación con nuestros hermanos, aunque ya seamos grandes. ¿Cuántos tienen hermanos o hermanas? la mayoría. Cuando empiece a hablar de este tema te vas a dar cuenta de un montón de cosas.
¿Cuántos se llevan muy mal con los hermanos?
¿Cuántos se llevan súper bien con los hermanos?
¿Cuántos tuvieron conflictos con los hermanos?
¿Cuántos se pelearon con los hermanos?
Este tema es para todos nosotros.
¿Qué hay que hacer primero, según el pasaje de la Biblia? humillarse, ¿para qué? para que él te exalte.
Depositar, lo vamos a decir tres veces: depositar, depositar, depositar.
El libro “Mis hijos me vuelven loca”, está espectacular y es un libro muy sanador, te ayuda a verte como mamá, pero a seguir viéndote como mujer, a no descartar una cosa por ser la otra, y nos ayuda, si tenemos familias ensambladas, los tuyos, los míos, los nuestros, todos juntos ¿qué hacer? ¿qué hacer con tu hijo adolescente? con tu hijo pequeño, qué tipo de madres somos y cosas bien prácticas, es rápido para leer, pero tiene tipos muy importantes, para que puedas no sólo aplicar para vos, sino también enseñar en tu grupo o a otras mamás que lo estén pasando mal, cómo ayudar a que mis hijos sean felices.
Nosotras, crecimos con el concepto de que teníamos que amar incondicionalmente a toda nuestra familia, y que teníamos que amar a nuestros hermanos incondicionalmente, a esas personas que viven o vivían con nosotros, pero que no elegimos que vivieran con nosotros, ninguna de nosotras elegimos qué hermano queríamos tener, los hermanos aparecieron después que nosotros o ya estaban instalados en casa, pero ahí aparecieron, y nos dijeron, ustedes se tienen que amar mucho y amar incondicionalmente, no puede haber otro tipo de relación entre ustedes. Ustedes saben y como siempre digo, en todas las relaciones interpersonales, siempre hay conflictos, y si hay conflictos con una pareja, si hay conflictos con un amigo, porqué no va a haber conflicto con los padres y porqué no va haber conflicto con los hermanos. Y más en esta relación, porque toda relación entre hermanos, es una relación basada en la "rivalidad", qué es lo que se disputan los hermanos, el amor de mamá y de papá, la atención de mamá y de papá, lo que los hermanos quieren, entran en una eterna competencia y empiezan a competir por tener el control y por tener la supremacía, por ser el mejor hijo, por ser el más inteligente, por ser el mejor deportista, por ser el más cariñoso, viven compitiendo para tener el control, para decir, acá en casa, al que quieren más es a mi, o sea, quién va a terminar con más poder, por eso, muchas veces y aún de grandes, nos seguimos comparando con nuestros hermanos o hermanas. Pensamos, a ver si él se casó mejor que yo, si tiene una mejor pareja que yo, si tiene una mejor vida económica, ¿Cuántos pensaron eso de sus hermanos? ¿estará mejor económicamente o tendrá más dinero?, ¿tienen hijos que tienen más éxito?, ¿tus sobrinos o sobrinas tienen más éxito que tus hijos o tus hijas?, siempre estamos viendo cuando te dicen, no, porque el mío se recibió de médico y a vos te da una bronca, porque el tuyo está repitiendo cuarto año de la secundaria, y no avanza ni loco, o te dicen, mi hijo se compró el auto, y a vos te da una bronca que se haya comprado el auto, y decís, si, vaya a saber si es responsable para cuidarlo, y todo ese tipo de cosas, porque vivimos comparándonos con nuestros hermanos, ¿tendrá él mejor carácter? En nuestra cultura, generalmente, no se le ha dado mucha importancia a la relación entre hermanos, es como si fuese una relación que se deja pasar, total, después de grandes, las cosas cambian, pero la relación entre hermanos es fundamental, porque si sabemos resolver esa relación con nuestros hermanos, vamos a saber definir nuestra personalidad y vamos a manejarnos mejor socialmente. Fíjense si la relación entre hermanos será fundamental, que en la Biblia encontramos, cualquier cantidad de historias, que hablan de hermanos y de las peleas, de la rivalidad entre hermanos, fíjense: Caín y Abel, la historia comienza con un asesinato entre hermanos, por celos, por envidia, por rivalidad, Caín y Abel. Jacob y Esaú, José y sus hermanos, David y sus hermanos que le tenían celos, José también, que casi lo matan por celos, Amnón y Tamar; María, Marta y Lázaro. El Nuevo Testamento nos cuenta un montón de historias, con tres hermanos que eran amigos de Jesús, María, Marta y Lázaro, miren si será importante la relación entre hermanos, por eso quiero que te focalices no sólo en tus hijos y en la relación que tienen tus hijos entre sí, sino en la relación que vos tenés con tus hermanos.
Generalmente, lo que hacemos es competir, lo que no podemos hacer con nuestros padres, porque ellos son la figura de autoridad, con los padres no se compite, se empieza a competir con los hermanos. Los papás nos dicen, con sus enseñanzas, qué hacer en la vida y los hermanos nos obligan a descubrir cómo hacerlo. El hermano siempre te está obligando, ¿cómo no sabés esto?, hacélo así y aprendé tal cosa, de alguna manera, a través de sangre, a través de dolor, lo que sea, los hermanos nos enseñan cómo hacer lo que nuestros padres no nos han enseñado, y muchas veces también son los hermanos los que nos enseñan a abrir un paso en la vida. ¿Cuántos de sus hermanos les enseñaron algo a ustedes? A andar en bicicleta, escribir en la computadora, ¿cuántos de ustedes le enseñaron algo a su hermano o a su hermana? Todos, porque esa es la función que también tenemos en la vida de hermanos, los hermanos son nuestros modelos, cómo jugar juntos, cómo trabajar juntos, cómo pelearnos juntos, con ellos hay alianzas y traiciones, nuestras primeras salidas; quiero salir, escondeme de papá o mamá, no le digas nada, no digas que llegué tarde, las primeras alianzas y también las primeras traiciones, a la primera de cambio te mandan al frente, pero vos, ayer llegaste a las cinco de la mañana, cuando mamá y papá estaban durmiendo. Las primeras alianzas, ellos se unen a vos, y a su vez traiciones, te delatan delante de tus padres, o te roban el postre, o les contaste un secreto, en un momento de intimidad y después se lo contó a tus amigos, y quedaste mal, porque también traicionan y esa es la búsqueda, como decíamos recién, de poder, de amor, de tensión y de aprobación, de nuestros padres. Esta influencia la vas a llevar después, a la vida adulta, y así como te hayas relacionado con tus hermanos, te vas a relacionar, cuando seas grande, con los jefes, con las parejas, con nuestros amigos, con nuestros enemigos, con nuestros vecinos y con nuestros compañeros de trabajo.
Los hermanos, tienen la habilidad de poner el dedo en la llaga donde más nos duele, ¿cuántos sintieron eso alguna vez o cuántas lo hicieron? porque nos conocen mejor que nadie, porque vivieron mucho tiempo con nosotros, toda nuestra infancia y nuestra adolescencia tal vez, hemos vivido con nuestros hermanos, crecimos juntos y hasta tenemos un código, un lenguaje común, vos, por ejemplo, agarrás a tu hermana y le hacés un gesto, y ya sabés lo que están pensando de la otra persona, no se tienen que hablar, ya saben, porque había en la familia un código, un lenguaje común, señales, gestos, palabras que sólo conocemos nosotros, también entre los hermanos hay recuerdos en común, y muchas veces, un hermano, una hermana, te enseña a llenar ese bache, de esas cosas que vos no te acordás de la familia. Por ejemplo, si yo tomo dos hermanas, seguramente me van a contar una historia de la infancia muy distinta, porque cada una la vivió a su manera, por eso, la historia de una hermana, llena o rellena, la historia de la otra, porque hay ciertos momentos, que una hermana los vivió más intensamente que la otra, entonces va rellenando aquellas cosas, que tal vez porque éramos más chicas no nos acordamos y empiezan a comparar percepciones: ché, mamá era quejosa ¿o me parecía a mi?, es verdad que la tía era prosti como decían en todo el barrio, porque vos no tenías idea, tu tía era bárbara y vos la veías que se maquillaba los ojos, se ponía la minifalda, pero para vos era la tía buena, pero algo se corría; entonces de grande, es como que te das más permiso y decís, era verdad que se acostaba con todo el barrio, esos que venían todo el tiempo a casa, ¿quiénes eran? o la tía loca, o la tía enferma, que siempre hay una en la familia. Ché, era verdad que la tía loca salía a las cuatro de la mañana y se desnudaba en medio de la calle, y entonces todos los vecinos nos señalaban; entonces cuando vos te encontrás con un hermano, vas recordando todas esas historias y tratando de completar aquellas cosas o baches que quedaron en tu vida.
¿De dónde viene la pelea? ¿de dónde viene la rivalidad? esa competencia. Generalmente nuestros papás intentaron ser justos, nosotros como mamás intentamos ser justas con nuestros hijos, pero lamentablemente no lo logramos, porque siempre tenemos un favorito, y el favorito puede ser, el del mismo sexo o del sexo opuesto, o alguien que tienen características similares a las mías, y por eso siento que va a seguir la carrera que a mi me gustó toda la vida, o que yo seguí, tengo de alguna manera un favorito, y muchas veces los papás no somos concientes de ello, pero los chicos si se dan cuenta, los chicos tienen mucho discernimiento, y como nosotros no somos concientes, a veces hacemos cosas con nuestros hijos, y favorecemos más a uno que al otro, y no nos damos cuenta pero los hijos sí se dan cuenta, se da cuenta el favorecido, que usa esa situación y dice: ¿viste? a mi, mamá me dio tal cosa ¿a vos no te dio? se debe haber olvidado, y el otro que todo el tiempo está mirando, cómo la mamá o el papá, tratan a ese otro hermano que él considera favorito. ¿Cuántas se consideraron favoritas en la casa? ¿Y cuántas consideraron que una hermana o hermano era favorito? siempre pensamos que el otro es el favorito, pero a la vez, fíjense qué interesante, la rivalidad tiene aspectos positivos. El pelear con los hermanos, no es totalmente negativo, no es que los vas a dejar que se maten, pero el pelear no es negativo, después vamos a hablar cuando los chicos se pelean, no es totalmente negativo porque nos da una sensación de pertenencia, de que hay alguien en casa, de que mi hermano me tiene en cuenta, que me otorga un significado, me ayuda a vivir más adelante, socialmente, me enseña a compartir las cosas, me enseña cómo defenderme, y por sobre todo, me enseña a negociar, porque con los hermanos hay que saber negociar. No es tan mala la pelea, somos visibles para alguien y nos ayuda más adelante, a competir en otros ámbitos de nuestra vida.
Acá quiero decirte algo importante. ¿Cuántas tienen más de una hermana o hermano? saben lo que tenemos que lograr: descubrir a nuestro "hermano significativo" ¿Qué es el hermano significativo?
Es el que siempre va a ser tu rival más poderoso, con el que siempre te comparas, el que vos sentís que tiene d el que más sabe ponerte el dedo en la llaga y te hace saltar y reaccionar como leche hervida. Es aquel cuyo reconocimiento te hace bien, si ese hermano te dice, qué bien lo hiciste, para vos tenés éxito, si ese hermano o hermana te dice, va mal, ese matrimonio tuyo es un desastre, vos te hundís en una tremenda depresión.
Buscas constantemente la aprobación o la reacción de ese hermano y no sos feliz, hasta que ese hermano o hermana te apruebe, ahí recién te sentís exitoso. Ese es el hermano significativo. ¿Quieren saber cuál es?, ¿quieren hacer un test, para descubrir en ustedes cuál es el hermano significativo, con el que se van a pelear toda la vida y a la vez lo van amar intensamente?
1- de niña, ¿a qué hermano o hermana envidiabas más?
2- con cuál te gusta hablar más de tus triunfos y dudás mencionar tus fracasos, siempre le contás todo lo bueno que te pasa, pero no le contás nada de lo malo.
3- a quién secretamente te gusta más impresionar, llegar y decir, si me ve la Pocha que logré esto, cuando me vea la Porota, con este corte de pelo, la reventé de los celos.
4- cuál puede hacerte sentir pequeña, deficiente, o maravillosa, qué hermano o hermana.
5- las criticas de quién son más duras de recibir, de qué hermano es más duro para vos, recibir las críticas, del mayor, del menor, o del hermano del medio.
6- a quién te gustaría igualar o superar, con ese es con el que más tenés problemas.
7- en qué hermano, pensás más, todo el tiempo.
8- quién fue el favorito de tu mamá o de tu papá.
¿Tenés el nombre? ese es tu hermano significativo. ¿Por qué se pelean? Generalmente, el hermano significativo es del mismo sexo, y están muy cerquita en edad para competir porque un hermano se pelea con otro, cuando siente que está perdiendo poder en la casa, cuando siente que está perdiendo su posición, cuando siente que su vida se ve amenazada, su control se ve amenazado, y se siente perdedor frente a otro hermano y para defenderse y poder recuperar su lugar, lo que hace es usar de la pelea. Por eso, cada vez que vos, veas a tus hijos peleándose, o cada vez que veas a tus otros hermanos peleándose, te vas dar cuenta que ellos, se sienten indefensos, y que perdieron un lugar, una posición, o el control de algo, y quieren volver a recuperarlo a través de la pelea. Miren algunas técnicas que usamos los hermanos para volver a tomar el control y el poder, y acá se van a ver identificadas. Por ejemplo, hacer sentir culpable al otro, claro al final, la única que tiene que cuidar a mamá soy yo, vos que vivís lejos, claro, no la cuidás, toda la carga la llevo yo, pobre de mi, te hace sentir culpable. Otra de las técnicas, el rechazo, cuando no dejás a tu hermano entrar en tu espacio, vos sos muy chiquitita para estar acá, ándate por favor, van todos tus amigos, ella va corriendo atrás para entrar, y le cerrás la puerta en la cara, esto no es para vos, le decís, andá con tus chiches a jugar, entonces el otro se siente rechazado.
Infantilización, tratar al otro como un nene incompetente, vos no sabes nada, déjame ayudarte, yo voy a hacerlo, porque vos, no tenés ni dos dedos de frente, yo lo voy a hacer todo.
Mea culpa. Por ejemplo, le rompí la bicicleta a mi hermano y digo, qué porquería que soy, qué desastre, cómo te rompí esa bicicleta que amabas tanto, porque yo sé que a mi hermano le va a dar lástima y va a decir, no, no era nada, está bien; ¡no! te la voy a comprar, voy a pagar toda la vida, voy a romper el chanchito y te voy a dar toda la plata, no de ninguna manera, esta todo bien.
O con la enfermedad, hermanos o hermanas que se enferman, y exageran la enfermedad, y vos le vas a decir algo, y ellos dicen, pero yo me siento tan mal, estoy tan mal, pero a mamá hay que llevarla mañana, para que le tomen la presión, ¡ay! pero viste, justo me agarró una gripe y no puedo salir, o por ejemplo, la ofensa intimidatoria, en esa técnica le damos el permiso los padres, cuando dejamos a un hermano y le decimos, vos cuidá a tus hermanos que se porten bien y lo dejaste cuidando, es el jefe de la familia y le dice: mamá me dijo que te tenia que controlar, y que si no te portas bien te pego, el otro se asusta y terminan siendo tiranizados por ese hermano, a mi me pasaba con mi hermana más grande, ella siempre quedaba a cargo de nosotros, éramos cuatro, entonces la más grande era la más inteligente, la más seria, la más responsable, y nos hacía de todo, nos hacía ver películas de terror, los cuatro en la cama matrimonial, y decía, ahora tápense, ahora pueden seguir viendo y ahora esta escena no la vean, o nos decía que el Topo Gigio vivía en las galletitas Lincoln, ella agarraba y decía dénse vuelta todos y nosotros le obedecíamos porque era la madre substituta, ella dibujaba adentro de la galletita como la remerita del Topo Gigio, miren gané la del Topo Gigio, vieron, porque soy responsable, y nos daba bronca que ganó algo, porque el Topo Gigio estaba dentro de la galletita, y nos hacía creer eso, nos decía qué programa podíamos ver y cuál no, y era todo por orden de mamá, o de papá.
El conspirador, es el que hace todo lo posible, para que la culpa la tenga el otro hermano siempre, él metió la pata, pero va a hacer todo lo posible, para ponerte en el lugar del hecho, y que justo tu mamá, te encuentre con el plato tirado, y el otro escapa, vos no hiciste nada, pero te empujó y saliste adelante, así terminás siendo culpable.
O, por ejemplo, el hermano que se hace el loco y tus papás te dicen, no lo pongas nervioso, porque sino, y al otro le cae la baba, le agarra un ataque de histeria, rompe algo, para que no hinchen más, y entonces él es el hermano loco, que no hay que molestarlo y vos te sentís una mala persona. O, por ejemplo, el truco de, dónde están las monedas, por ejemplo, un hermano te dice, yo creo que lo que nos trae felicidad en la vida y éxito, es tener una carrera universitaria, y ella hace una carrera universitaria y como vos no la hiciste, para ella el éxito es la carrera universitaria, ahora vos decidís hacer una carrera universitaria, te recibís, y decís, encontré la felicidad como vos y te dice, yo descubrí que la carrera universitaria no es importante, sino el arte, me voy a dedicar a pintar cuadros, y vos te reventaste estudiando cinco años y ahora ella te dice que eso no es el éxito, que es el arte, y pintar cuadros, así todo el tiempo. Y vos cada vez que tenés un logro, no podés ser feliz, porque ella está todo el tiempo, diciendo que la felicidad está en otro lado, y no donde vos la encontraste. Por ejemplo, la que no tiene pareja dice, yo estoy casada, soy refeliz, el día que encuentres una pareja vas a ser feliz, el día que ella se divorcia, la felicidad está en el divorcio y vos te casaste, te aguantaste al tipo, y ahora ella te dice que la felicidad está en el divorcio, ese tipo de cosas, técnicas de hermanos.
O la técnica permisiva, el hermano que alienta al otro hermano a continuar con conductas negativas, se droga y le compra droga, porque quiere seguir teniendo el control, y seguir siendo el más bueno, en vez de ayudar y decir, pobrecito, si se estaba muriendo, no tenía plata para comprarse drogas, a ver si le agarra algo peor, voy y le compro la droga, lo estoy ayudando, pero en realidad lo que él quiere es seguir teniendo el control de la situación.
Y la más conocida, es la trampa de la división, divide y reinarás y pone a todos los hermanos contra todos, el padre contra la madre y contra todos. ¿Cuántas usaron sobre sus vidas algunas de estas técnicas? Digan: es normal.
¿Cómo actuar?
¿Qué hago si mis hijos se pelean?
¿Cómo actuar en peleas entre hermanos?
En primer lugar, tenemos que permitir que nuestros hijos, aprendan a resolver sus propias peleas. No siempre tenemos que intervenir en una pelea entre hermanos, porque como dijimos antes, las peleas tienen aspectos positivos, y ellos tienen que lograr encontrar soluciones a sus problemas, ellos tienen que lograr encontrar reglas para solucionar ese problema. Por eso, a veces está bien que intervengamos, cuando se están agarrando a las piñas, cuando se están lastimando, cuando hay peligro de su salud, pero cuando hay una pelea de gritos y demás, tratar de guiarlos, pero no ser el réferi en el asunto, sino solamente una guía. Hay reglas, hay pautas, ustedes saben lo que tienen que hacer, y dejar que ellos resuelvan esa situación, no defender a uno o al otro, porque las peleas, para que haya una pelea tienen que haber dos personas, no es, él empezó, él empezó pero vos la seguiste, entonces acá, él es el culpable y el otro el inocente. Jamás decir, bueno, tu hermano es chiquito, porque el chiquito tomó eso y va a ser chiquito siempre, o, dejala, porque está enfermita, va a usar la enfermedad siempre para conseguir cosas, porque ahí nosotros le estamos decretando una identidad a ese hijo, creemos que le hacemos un favor, y le estamos arruinando la vida, dejalo, porque si él no se sabe defender, no se va a poder defender nunca frente a nadie, deja que se defienda delante del hermano, que es la mejor manera de aprender a defenderse en la vida, cuando vengan otras personas que le quieran arruinar la vida. Hay que dejarlos defenderse, no hay que decir, ¡pobrecito! y vos grandulón, que tenés que estar serio, ¿por qué? pobre tipo, le tocó ser el más grande, qué culpa tiene. No defender a uno o a otro, ayudarlos a expresarse, no comparar las reglas disciplinarias, deben ser para ambos porque no hay inocentes en una pelea, porque para pelear se necesitan dos, si uno se retira no hay pelea, entonces no hay inocentes, la regla tiene que ser igual para los dos, si yo voy a decir, bueno, se va cada uno a su cuarto y no salen hasta tal hora, primero, que te obedezcan, va a ser gloria a Dios, pero si logras que te obedezcan, esa regla tiene que ser para ambos, no ser juez, ser solamente guía, ellos necesitan aprender independencia resolviendo sus problemas. Nuestros hijos también tienen que aprender la noción de compartir, y la noción de compartir cuando más se aprende, es cuando tenés hermanos, por eso, a un chico que tiene hermanos, le va a costar muchísimo menos ingresar al jardín infantes o a la escuela primaria, porque ya sabe lo que es compartir, que es lo que necesita para después socializarse. Necesitamos enseñarles a compartir.
¿Y cómo se comparte? hay muchas reglas que se pueden poner para compartir. Si están usando el control remoto y mirando la tele, quince minutos vos, quince el otro, y lo cumplen, porque si querés que ellos lo cumplan, vos también lo tenés que cumplir. Un juguete tienen que compartirlo, pero hay dos juguetes que vas a tener vos, que no lo vas a compartir con tu hermano ni con nadie, y otros dos que vos no lo vas a compartir ni con tu hermano ni con nadie, esos dos no entran en juego, pero todos los demás compártanselos, entonces poniendo reglas, que a ellos les gusta, porque a los chicos les gusta tener reglas, no estamos hablando de grandotes sino de más chicos. ¿Qué les parece que puede resolver este problema? ¿Cómo lo pueden hacer? bueno de este lugar no nos vamos, hasta que salga una regla de cómo resolver este problema, y vos te tenés que quedar plantada ahí, hasta que la regla salga, no decir vuelvo en diez minutos y me tienen que decir cómo solucionar este problema, vos te vas a dar cuenta, que cuando vos te fuiste ya se solucionó, todo está en paz, porque ellos están aprendiendo, al pelearse van aprendiendo, por eso es tan importante también, que nuestros hijos vean, cómo nosotros, en pareja, resolvemos nuestras peleas, porque los hijos van a aprender, si nosotros, en nuestras discusiones con una pareja, amigo, jefe, amiga, con un familiar, la resolvemos peleando, ellos van a imitar la manera, por eso los hijos aprenden con nuestro ejemplo, cómo hemos resuelto una situación. Cuando la hermana pasó acá y contó que la hija se desesperó, porque había dejado la planchita, y la hermana le dio un ejemplo de fe, le dijo mirá, vamos a orar, no va a pasar nada, Dios está cuidando las cosas, esa hija no se olvida nunca más de la fe de su mamá y la va a imitar, va a imitar la fe de su mamá y tal vez esta mamá, se mató en otro momento para hablarle de lo que era la fe, de tener confianza en Dios, pero con ese ejemplo de fe, esa hija no se lo olvida nunca más, y lo va a imitar, nosotras venimos acá y le hablamos a nuestros hijos, Dios es grande, es precioso, es hermoso, y a la primera de cambio, actuamos como mujeres que no tienen fe y nuestros hijos nos miran, no quieren venir, porque a vos la fe, no te da resultado según él, porque una cosa es lo que decís, y otra cosa es lo que haces, una cosa es lo que hablas y otra cosa es la experiencia diaria cuando tenés que enfrentar las situaciones difíciles. Yo no les puedo decir a mis hijos, no griten cuando se pelean, no se peleen, no se peguen, cuando ellos lo ven en casa.
¿Cómo resuelvo mis problemas? ¿Cómo una mujer adulta?, eso es fundamental para nuestros hijos.
- Cómo resuelvo mi depresión,
- Cómo resuelvo mi tristeza,
- Cómo resuelvo mis crisis,
- Cómo resuelvo mis problemas,
- Cómo resuelvo mis locuras,
Si mis hijos ven, que yo tengo en el botiquín dos millones de remedios, y ando tomando remedios para dormir, para levantarme, para la angustia, para la depresión, para los dolores, cómo resuelvo mis problemas, es la pauta que les va a enseñar a nuestros hijos cómo ellos tienen que resolver los suyos. Por eso, el mayor consejo que te puedo dar en esta tarde es: debo rehusar preocuparme. Dejá de preocuparte, no te alarmes por toda pelea, no le des importancia a toda pelea, están aprendiendo, ya se va a solucionar, lo van a arreglar, y dejá de preocuparte, no sólo por la pelea entre los hijos, por la pelea entre hermanos, por la pelea que tenés con un hermano o hermana, tal vez por ese problema económico, por ese problema de salud, rehusá preocuparte.
El pasaje que leímos, dice que primero hay que humillarse, para que el Señor te exalte y seguidito, fíjense qué interesante, dice depositen en él toda la ansiedad, porque él tiene cuidado de nosotros. ¿Tendrá que ver esto? Sí, es una enseñanza que te va a servir para aplicarla en todas las áreas de tu vida.
La ansiedad viene a nuestra vida, la preocupación viene a nuestra vida, cuando leemos las circunstancias desde nuestro punto de vista. Se van a terminar odiando, se van a terminar matando esos chicos, no van para atrás ni para adelante. Esa chica en la escuela no tiene capacidad intelectual. Ese chico, con los amigos que tiene, se va a terminar drogando, y hacemos una lectura natural, una lectura desde nuestro punto de vista, que lo que hace, es traernos ansiedad.
O sea, leemos las circunstancias por nuestros impulsos y no por principios de Dios, sino lo que nos sale pensar impulsivamente en ese momento. Este chico se va a matar con ese auto, se va a terminar lastimando, este otro va a llegar tarde y van a terminar robándole. O sea, hacemos una lectura desde nuestro punto de vista, que es una lectura de un hablar, y de un pensar, impulsivo, y tenemos que aprender a hablar por principios, ese punto de vista, cuando yo digo, mi hijo va a terminar teniendo un accidente con ese auto, porque maneja a lo loco, cuando yo hago esa lectura, lo que estoy haciendo es trayendo ansiedad a mi vida, cuando viene la ansiedad a mi vida, lo que voy a tratar de hacer es de resolver ese problema. ¿Cuántas tienen en sus manos un montón de problemas, y viven cargando en sus manos, con ansiedad, los problemas de toda la familia? y el pasaje dice humíllense, porque Dios nos va a exaltar. ¿Qué tendrá que ver eso? cuando yo tomo ese problema en mis manos, yo me volví orgullosa en ese mismo momento, en el mismo momento que yo dije: esto lo tengo que resolver yo, ahí me volví orgullosa, porque dejé de confiar en Dios, esto tengo capacidad de resolverlo yo, así que dámelo a mi y yo lo voy a resolver, ahí empieza la ansiedad, la preocupación y la angustia, el pasaje dice humíllense y él los exaltará.
¿Qué es humillarse? es decir, Señor, yo hice todo lo que podía, pero esto no lo puedo controlar, hasta acá llegué, acá ya no tengo fuerzas, mis manos hoy están débiles para este problema, con mis hijos, con mi marido, con mi vida económica, con mi trabajo que no viene, están débiles, por eso yo no lo puedo sostener en mis manos, me humillo delante de tu presencia, Señor, te doy la carga, yo no lo puedo resolver, no tengo recursos, no hay manera, busqué por todos lados y no encontré la solución, porque no hay manera de que lo resuelva yo, necesito fuerzas, necesito que cargues con este problema que tengo, necesito soltarte toda mi ansiedad, dejártela en tus manos; cuando hacés esa oración, ahí bajaste del orgullo a la humildad y dice Dios que cuando ve a un humilde, lo que hace es exaltarlo.
Decí: rehúso preocuparme. El Señor te la quiere hacer fácil, refacil por eso te dice: entregame tu ansiedad a mí, dame tu ansiedad, dame eso que no vas a poder manejar porque hoy tus manos están débiles, tal vez mañana puedas, porque has crecido en fe, has madurado, has descubierto otras cosas de la vida, pero hoy tus manos están débiles, rehusá preocuparte, porque cuando te preocupás, y tomás ese problema en tus manos, te volvés una mujer orgullosa y ahí empieza la ansiedad. Decí: esto no lo puedo cargar y no lo quiero cargar y Dios te dice: dejámelo, echá toda tu ansiedad sobre mí, te dice el Señor, y cuando vos le decís, la verdad, hice todo lo que podía, pero no puedo, no es que soy vaga, no es que soy torpe, no, no puedo, esto no lo puedo resolver, no tengo una solución, me estoy golpeando la cabeza contra la pared y no tengo una solución, Señor me humillo, por favor resolvémelo a tu manera, como a vos te parezca, te voy a dejar trabajar, te voy a dejar trabajar con mis hijos, Señor, no me voy a meter, te voy a dejar trabajar con mi marido, basta, no me voy a meter más, te voy a dejar trabajar en mi vida económica, no me meto más diciéndote, lo que hay que hacer, tratando de ver lo que yo puedo lograr. Decí: voy a rehusar preocuparme. El Señor te dice, yo voy a tomar tu preocupación y te voy a quitar todo peso de encima. ¿Sabés qué bueno, cuando Dios se lleva todas las cargas? Dios te la quiere hacer fácil.
Dice el pasaje, depositen, ¿alguna vez fuiste al banco a depositar un cheque o dinero? lo dejaste ahí y te fusite, así es depositar delante de Dios y fíjense qué interesante, dice, depositen toda ansiedad, digan cinco veces toda, toda, toda, toda, toda, ¿qué tenés que depositar? toda ansiedad, toda, significa, no solamente las cosas complicadas, sino las cosas triviales, de todos los días, las cosas simples, el Señor te dice, entregame toda la ansiedad, depositá en mi cuenta, que es mi vida, dice el Señor, depositame todo, lo grande y lo pequeño que tengas que enfrentar en este día. Cuando vos depositás y lo dejás en el Señor, vos te volvés una persona más liviana, cuando vos dejás esa carga y decís, me estuve matando tratando de resolver esto con un orgullo tremendo, yo lo voy a lograr, y vos se lo das al Señor, te humillás, Señor arreglámelo, te sentís más liviana, y cuando te sentís más liviana, subís a un nuevo nivel espiritual y cuando subís a un nuevo nivel espiritual, las cosas se ven de otra manera, por eso el Señor te la quiere hacer fácil, no te quiere complicar la vida, somos nosotros que queremos tomar cosas en nuestras manos, cuando estamos con manos débiles, el Señor te dice yo te la quiero hacer fácil, esa es la palabra que Dios le da a muchos de ustedes, te la quiero hacer fácil, hijita te la quiero hacer fácil, te la estoy queriendo hacer fácil, no compliques, no te metas en el medio, te la quiero hacer fácil. Si entregás tu ansiedad, ganás ¿y cómo hago para entregar mi ansiedad? es fácil, lo tenés que lograr, a nivel de la oración de silencio, ¿Qué es la oración de silencio?
Hay una oración donde yo le hablo a Dios, le hablo, le hablo, y Dios escucha, hay otra oración en donde yo escucho y Dios me habla, me habla, me habla, y ahí yo me siento importante, porque escuché la voz de Dios, me tuvo en cuenta, y me dice palabras preciosas y de aliento, de un nivel, más un nivel, donde yo escucho y Dios escucha, yo escucho y Dios escucha, yo escucho y Dios escucha y ese es un nivel de intimidad, pero hay un nivel más grande, ese nivel más grande es que tenés un Dios más grande.
¿Cuán grande es el Dios que tenés en tu vida?
¿Es más grande hoy tu Dios, que cuando tenías cinco años?
¿Es más grande hoy tu Dios, que el Dios que tenias el año pasado?
No es que Dios cambie, es que Dios ha crecido dentro tuyo.
¿Es más grande Dios, que el Dios que está dentro tuyo? que toma tus cargas y te puede resolver todos los problemas
¿Es tan grande Dios en tu vida que puede resolverte ese problema que estás pasando? o es chiquito y todavía no le da a Dios, el cuero para resolver este problema que yo paso.
¿Cuán grande es el Dios que tenés en tu vida?
Porque si Dios es grande, va a llegar un momento que no necesites hablar delante de Dios, va a llegar un momento donde Dios no necesite hablarte, va a llegar un momento donde hagas la oración de silencio, donde te encuentres con él y sea una gloria solamente estar delante de su presencia, los dos mudos, sin hablar, sólo contemplándose sólo mirándose, ese es el nivel más grande que tenés de Dios, cuando podes mirarlo a él y él te puede mirar a vos, y los dos mirarse mutuamente y los dos admirarse mutuamente, porque has llegado a ese gran nivel de fe.
Queridos, Dios está esperando que lo hagas grande dentro tuyo, que puedas expresar la grandeza de Dios, solamente mirándolo, que sepas que él con una mirada, en medio de ese problema, te dará la solución, viene a tu mano, solamente con una mirada que él haga al problema, no necesita hablar y ni siquiera necesitás contarle, porque están los dos extasiados, porque hay una comunicación profunda, que va más allá de las palabras. Si lográs tener esta intimidad con Dios, llegar a esta oración de silencio, levantarte a la mañana y sólo mirarlo y que él te mire, y no decirse nada, sabiendo que vos estás en un acto de humildad, porque él tiene todas tus cargas.
Sumergí en él, toda tu ansiedad, porque él tiene cuidado de toda tu familia, él sabe cuál es el propósito que va a cumplir con cada uno de tus hijos y con cada uno de tus hermanos. Qué les parece si entramos en ese momento de éxtasis, donde estamos en una comunicación profunda, donde estamos con él, a través de la mirada, a través de nuestro espíritu que se eleva, qué te parece si dejamos las cargas, nos humillamos, levantamos las manos al cielo y lo abrazamos. Dejá tus cargas, humillate delante de la mano poderosa del rey, dejá que él se encargue de todas tus cosas. Levantá tus manos y adorale, es mirarle a los ojos y decirle todo con esa mirada, Santo, amén. Nos amamos Señor, está todo bien, está todo bien.
¿Qué quisiste controlar hasta ahora? eso fue orgullo, no te diste cuenta, pensabas que era tu responsabilidad tener que resolver eso. Ayuné pastora, hice de todo, y era simplemente orgullo, era simplemente dejarselo al Señor, decirle, Señor si te lo di, te lo di, qué estoy volviendo otra vez con ese pensamiento, qué era lo que te preocupaba o te preocupa, ¿el futuro de tus hijos?, acaso vos podés tener el control del futuro de ellos, qué es lo que te estaba amargando y angustiando en estos días, dice el Señor, humíllense ante la poderosa mano de Dios, no frente a la gente, es frente a la poderosa mano de Dios y él te va a tomar y te va a mostrar el resultado, te va a poner bien en alto para que lo veas, y para que lo disfrutes, gloria a Dios. Dejale al Señor tu carga, soltala, decile: Señor, me humillo, pensé que me tocaba a mi, pensé que era lo que tenia que resolver, y me preocupaba todos los días pensando en lo mismo, Señor esto es tuyo, voy a ocupar mi mente con otras cosas, porque sé que me la querés hacer fácil, hay un mover en esta tarde, hay mujeres que están conmovidas, mujeres con ansiedad, solamente miralo a él. Vamos a adorar y pedirle al Señor, en realidad no vamos a usar palabras, vamos a estar fente a frente con él y vamos a decir, Señor soy toda tuya, acá estoy Señor, me rindo delante de tu presencia, y tenés encuentro y profundidad con el Señor. Vamos a adorar.
Por Alejandra Stamateas
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