Por Bernardo Stamateas
Identificaremos tus personalidades múltiples y las crucificaremos para que surja tu verdadero “yo”, serás libre de tus “yo” falsos.
En el pasaje de Gálatas habla de tres “yo”: ya no vivo “yo” (hay un “yo” que no vive); Cristo vive en mí (2º, “yo”) y el tercer “yo” es el de Cristo viviendo en Pablo.
Los dos primeros “yo” son los “yo” falsos que ya no viven en él porque los mató, ahora vive Cristo que es mi “yo” ideal, es decir lo que debo ser. Todos tenemos que ser como Cristo, él es nuestro modelo ideal, es nuestra meta; tu modelo no es el pastor, ni tu líder, Dios quiere que seamos como Cristo. O sea, tenemos los “yo” falsos, el “yo” ideal y el “mí”. El “mí”, es lo que yo soy verdaderamente, lo que Dios dijo que soy, yo soy imagen de Dios, ese es mi verdadero “yo”.
Pablo dice “mis yo falsos se han muerto, pero mi verdadero “yo” (que soy a imagen de Dios) ahora está unido a mi “yo” ideal, que es Cristo.
Los “yo” falsos son todo lo que creo que soy, pero que en realidad no soy, porque soy imagen de Dios. Esos “yo” falsos rodean a mi “yo” verdadero (a imagen de Dios), entonces todas esas identidades falsas, esos “yo” falsos fueron puestos sobre mi por la gente. Mi “yo” verdadero lo puso Dios, porque soy imagen de Él, pero los “yo” falsos fue puesto por la gente y éstos van a buscar siempre la aprobación de la gente, buscan reafirmarse, crecer a través de la gente, o sea la fuente de validación de mis “yo” falsos es la gente. Pero mis “yo” falsos no son mi “yo” verdadero, entonces el trabajo de Dios será destruir nuestros “yo” falsos, para que salga a la luz quienes verdaderamente somos “creados a imagen y semejanza de Él”.
Por ejemplo, cuando aparezco como masoquista, ese es un “yo” falso, no es mi “yo” verdadero, y actuará dando lástima, busca sufrir: “fui abandonado”, “pobrecita de mí”… porque busca la aprobación de la gente (“ámenme, miren como sufrí en la vida), pero ese no es el verdadero “yo”.
El “yo” violento, es un “yo” falso que se construyó a través de la gente, está buscando que le tengan miedo, está diciendo “que es poderoso”, “que puede destruir”, pero no es su “yo” verdadero; asimismo el “yo” ansioso, o el “yo” perfeccionista, que buscan aprobación. Todos los “yo” falsos buscan de la gente para reafirmarse y quedar, pero mi verdadero “yo” es la imagen de Dios. Entonces Pablo dice “ya no viven más mis personalidades múltiples, me harte de mi “yo” masoquista, violento, controlador, de mi mente de escasez, de mi mente miserable, de hablar en pequeño, de “súper” espiritual, Dios no me hizo así.”
Todos tenemos falsos “yo” que se formaron en mí por la manera que fui tratado en mi pasado. O sea, según cómo me trataron construyó mi “yo” falso, entonces yo te voy a tratar a vos de la misma manera que me trataron a mí, como yo trato a los demás revela como fui tratado siempre.
Estamos en una época de conflictos interpersonales: padre-hijo, compañeros, hermanos en la fe, familiares…
Yo trato a los demás de la misma cómo me trataron a mí.
Cuando alguien me trata mal es para hacerme saber cómo lo trataron a él; cuando alguien me critica me está haciendo saber cómo lo criticaron a él, cuando alguien me agrede o se burla de mí, me está haciendo saber cómo otro lo agredió o se burló de él.
Estando en Gessell, había una familia que pasaba y cuchicheaban, se reían, se burlaban de nosotros -uno y otro día-, de esa manera me estaban haciendo saber cómo otros se burlaron de ellos.
Cuando alguien te dice “qué te pasa que no me saludaste”, no te enganches con eso, porque la persona te está dando información de cómo se sintió tratado de segunda por sus padres, y está repitiendo como fue tratado, tratándote de la misma manera a vos. Están diciendo: “quiero que sepas activamente, lo que yo sufrí pasivamente; quiero que sientas en carne propia lo que yo sentí en carne viva.” Una persona que te quiere aplastar en el trabajo te está mostrando como fue aplastada por otro en el pasado, cuando alguien te critica te esta mostrando como fue criticado; cuando alguien te seduce te muestra como fue seducido por la mamá, por el papá.
Cuando alguien reproduce cómo fue tratado está pidiendo “auxilio”; si te maltratan están diciendo “me trataron mal por eso te maltrato, ayúdame”, por eso Jesús dijo: “cuando te pegan, no pegues, poné la otra mejilla”, no quiere decir que seas un tonto sino que no le respondas de la misma manera, “y si te piden que los acompañes una milla, acompañalo dos”, no te tenés que enganchar de la manera como te están tratando porque si tu enemigo te odia es porque otro lo odió a él, por eso te odia a vos, y si vos te enganchás es porque ese trato lo hizo otro con vos. Por eso Jesús dijo “bendecid a tus enemigos porque vos estás bendecido”.
Dios pone gente que te va a tratar mal para que sepas qué les pasó; y si te enganchas, para que sepas si también te pasó a vos, porque esos “yo” se tienen que morir.
¿Por qué Dios creó a la iglesia? Cuando David tomó las piedras para vencer a Goliat, eran cinco piedras lisas. ¿Cómo se hacen las piedras lisas? Chocándose una con otra, frotándose en el agua del espíritu; de la misma manera, cuando nos relacionamos con nosotros con ciertas personas chocamos, nos enganchamos a muerte, porque te tratan como fueron tratados, y si te enganchas es que también fuiste mal tratado en tu pasado, por eso Dios tiene que mostrarnos los “yo” falsos para llevarlos a la cruz y que se mueran. Es como si en una bolsa mugrienta hubiese un millón de dólares, vos no sos la bolsa, esos representan tus “yo” falsos, pero lo que está dentro de la bolsa, los dólares es tu verdadero valor, o sea todos esos yo que están al lado tuyo es porque se formaron y buscan a la gente para reafirmarse, pero Pablo dice: Yo he identificado esos malos tratos que recibí, y ahora eso ya no vive más, ahora vive mi “mí”, mi verdadera identidad llena de Cristo. Ya no vive más mi “yo” masoquista, mi “yo” llorón, mi “yo” miserable, peleador, celoso, ya no vivo “yo”, ahora Cristo vive en mi verdadera imagen, la imagen de Dios.
Dios vino para que rescatar mi “yo” verdadero y lo hará enviándome gente, para saber si me engancho, reconozca mi “yo” falsos.
Cuantas veces alguien nos maltrató y no nos enganchamos, no nos importó lo que no dijeran, no nos afectó. Por eso si algo te molesta del otro es porque activó un “yo” falso, si sentís algo malo por otro, antes de pelear analizá qué es lo que esa persona activa de vos, qué trato del pasado se está volviendo a repetir, porque ese “yo” ya no debe vivir más, porque ahora la fuente del “yo” verdadero está en vos, Cristo.
Sólo Dios sabe como en realidad soy; nunca me conoceré a mí mismo si Dios no me dice quien soy; la gente no me puede decir quién soy, sólo Dios, porque me creó a su imagen, y si le preguntó ¿cuán poderoso soy?, me responde: “si puedes creer todo te será posible”; le pregunté ¿cuál es mi valor?, y me dijo: “vales lo que pagué por ti, la sangre de mi hijo”; le pregunté: ¿Señor, quien soy yo para vos?, y me dijo: “el que da su vida es porque es amigo, vos sos mi amigo, por eso di la vida por vos”; le pregunté: “Papá, ¿hasta dónde podré llegar?”, “hasta donde te atrevas a creer, hasta ahí te daré”; “¿Hasta cuándo tu amor estará en mí?”, “todos los días estaré contigo por siempre y para siempre hasta el fin de los días, no te dejaré ni te desampararé” Le estoy hablando a tu “yo” verdadero, a tu “yo” real, a quien sos en Cristo. Le pregunté: “¿Señor, por qué moriste por mí?”, y me dijo “Por la inversión que puse en ti”.
¿Sabías que Dios invirtió en tu “yo” verdadero?
Un hombre iba caminando por la tierra –dice Jesús- y descubrió una perla de gran precio, vuelve a taparla con la tierra, va a la casa, vende todo lo que tenía y compra la tierra. La gente no entendía y decía ¿cómo vendió todo por un trozo de tierra que no sirve para nada?, pero el hombre sabía que debajo de esa tierra había una perla. Fue a esa tierra y sacó la perla de gran precio.
Jesús murió por vos y por mí, porque el diablo decía “está muriendo pro tierra vieja”, pero lo que no sabía era que dentro de cada uno de nosotros hay una perla de gran precio, y Jesús dio todo, para rescatarnos y liberar nuestro “yo” verdadero.
¿Cómo Dios saca esos “yo” falsos y libera mi “yo” verdadero?
Tal como lo hizo con Pedro, que tenía muchos falsos “yo”: miedoso, violento, que maldecía, impulsivo…; después de resucitado, Jesús va a Pedro para trabajar en él sobre todos esos “yo” falsos y sacar su verdadero “yo”, y lo va a liberar con una palabra: “¿me amas, Pedro?, apacienta mis ovejas”, una y otra vez.
Dios va a liberar tu “yo” verdadero:
- con una palabra que pondrá en tu espíritu, que es tu verdadero “yo”, para que tu espíritu se expanda y que todos esos falsos “yo” -que la gente formó- se desaparezcan en el nombre del Señor.
- te trata bien. (Jesús le dijo: ¿Me amás? Apacienta mis ovejas, es decir trabajá para mí.) Siempre Dios te va a tratar bien, no importa lo que hayas hecho: ¿tu papá te trató mal?, papá-Dios te va a tratar bien; ¿tu mamá te abandonó?, Mamá-Dios te va a amar; ¿alguien te escupió?, Él te va a amar; porque Él libera tu “yo” verdadero tratándote con su amor. Cuando una persona recibe el amor de Dios, todo esos “yo” falsos que desarrolló se desaparecen y el verdadero espíritu abraza al Señor.
1-Dios me va a usar para ayudar a otros a que su “yo” falsos se mueran y se libere su “yo” verdadero.
Cuando le sembrás a alguien una palabra de Dios le estás activando su espíritu, y cuando lo tratás bien, con el amor de Dios, lo estás ayudando para que su verdadero “yo” emerja y sus “yo” falsos, desaparezcan.
Durante tantos años nos equivocamos, si alguien se equivocaba los disciplinábamos (hasta hay iglesias, aún hoy, que tienen pastores de disciplina); pero cuando amás a la gente, cuando reproducís en los demás la manera cómo Dios te trató, y le das una palabra, entonces los ayudarás a liberarse.
2-Dios me hace ignorante de lo imposible.
Creer que algo es imposible es hacerlo imposible; creer que es posible, es hacerlo posible.
Cuando Dios viene a tu vida, te hará ignorante de lo imposible: actúa como si fuera imposible fracasar; desarrolla una capacidad infinita para pasar por algo cuando otro te diga que es imposible; nunca sabrás cuán alto puedes volar, hasta que abras tus alas y te lances; cuando Cristo vive en mí, Cristo te va a decir que lo imposible es posible; Cristo te va a decir: “así como te he tratado y liberado, así tratarás y liberarás a otras personas.”
3-Cristo viene a mí, me dará sueños más grandes que los recursos que hoy tengo.
Cuando Cristo viene a tu “yo” verdadero, te dará sueños más grandes que los recursos que vos tenés; la mente sueña conforme a los recursos que uno tiene, pero Dios no te va a dar sueños conforme a lo que vos tenés, sino a lo que Él tiene y que te dará.
Dios te va a sacar, tu futuro está fuera de los límites que tenés ahora. Dios te sacará del mapa ordenadito por donde estás caminando, porque Dios te va a hacer volar y caminar por donde no estuviste.
El que tiene miedo de hacer, siempre hace muy poco. Si Miguel Ángel hubiese pintado, en vez en el techo de la Capilla Sixtina, en el piso, hoy no hubiera existido más porque lo habría desgastado la gente al pisar. Cuando Dios te hace soñar algo grande, difícil, es para que la gente lo pueda ver, para que esté arriba y no se desgaste con el paso de los años.
Cuando Cristo -tu “yo” ideal-, viene a tu vida -a tu “yo” verdadero-, te dará sueños más grandes de donde hoy estás, que hoy tenés y que hoy pensás. Cuando Cristo viene a mi “yo” verdadero, todo lo que yo no puedo, Él lo hará por mí.
Todo lo que yo no puedo, Cristo sí lo puede y Él lo hará por mí.
Abraham fue bendecido en Canaán, Isaac fue bendecido en Harán, Jacob fue bendecido en Egipto, tres generaciones fueron bendecidas en distintos lugares, porque no importa el lugar donde estás sólo importa que Dios esté contigo.
Si Cristo vive en tu “yo” verdadero, Dios te bendecirá en el lugar en el que hoy estás plantado.
4-Cuando Cristo vive en mí, Él pondrá un alto nivel de entusiasmo.
Éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.
Cuando Cristo vive en mi “yo” verdadero seré lleno de pasión, de entusiasmo, para lograr aquello para lo cual fui llamado. Una persona que se mueve por su”yo” verdadero es una persona apasionada, porque ya no depende de la gente sino de lo que Dios le dijo que él es y lo que Dios le dijo qué va a hacer. Tu madre no te creó sino te incubó, y el que te creó sabe lo que vas a lograr porque Él estará operando en vos, y todo lo que no puedas hacer Él lo hará por vos, porque Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
En invierno hay algunos que se mueren de frío y otros, salen a esquiar. ¡Preparate!, porque Dios va a liberar tu “yo” verdadero. Madurez en Cristo no es saber la Biblia de memoria sino haber identificado tus “yo” falsos en los distintos tratos con la gente, distinguir las cosas que te molestan y, en vez de pelear con otro, preguntarte: ¿por qué me molestó esto?, ¿qué tocó de mi pasado que no está sanado para que yo reaccione así? Y en vez de discutir y pelear con el otro, dale las gracias y decile: “gracias porque tu maltrato me ha activado algo de mi pasado y Dios me ha dicho que tiene que morir esto porque ese no es tu “yo” verdadero.”
Cuando sientas ganas de maltratar a alguien, de insultar, cuando te dé bronca la conducta de alguien, en vez de actuarlo, pensá ¿quién me trató así?, ¿no me habrá tratado alguien así como yo quiero tratar al otro? Y Dios te va a mostrar los malos tratos de que fuiste víctima en tu pasado, como me mostró a mí en la playa de Gessell. Cuando me dio esta palabra me hizo ver mis malos tratos, y me dijo: “querés tratar así a este, y querés hacer esto otro porque de esa manera te trataron; y en vez de dejarte mover por tu “yo” falso, impulsivo, por qué no mirás hacia adentro y me entregás los maltratos de tu pasado.” Y Dios me dijo: “¿me amas?, Yo te amo, igual te sigo amando; me has maldecido y has reproducido sobre Mí los maltratos que recibiste de otros, Pedro me has negado, pero Yo no te voy a maltratar, voy a liberar tu “yo” verdadero. Trabajá para Mí.”
Saulo de Tarso, el más grande asesino, sicópata, mató gente -vio como apedreaban a Esteban, el primer gran mártir de la fe-, respiraba muerte, tenía un odio, y un día iba en un caballo y apareció una luz fuerte, cayó a tierra, quedó ciego por la luz, y Jesús le dijo: ¿Por qué me persigues? (si yo hubiese sido Dios, le pego un tiro no un rayo, era un asesino), pero el Señor lo trató bien, le dijo: ¿por qué me persigues? Pablo le preguntó: ¿quién eres Señor?; y Jesús respondió: “Soy Yo, a quien tu persigues”, y Saulo fue cambiado porque Dios lo trató bien.
¿No sé qué Dios te enseñaron por ahí…? Pero acá predicamos al Dios que nos pregunta tres veces: “¿me amas?, porque Yo te amo; ¿me amas?, trabaja para Mí; ¿me amas? Hágamoslo juntos”. Ese es el mismo Pablo que dijo: “ahora entiendo, ya no vivo yo, ahora Cristo vive en mí; y lo que me resta quiero vivir para Él.”
Ya no vivo yo, ahora Cristo vive en mí.
Romanos 12: no te conformes a este sistema de pensamiento sino renueva tu mente para que descubras que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.
Traducido: “no alimentes más tus “yo” falsos buscando a la gente; sé quien Yo dije que sos, y llena tu “yo” verdadero de mí”, dijo Jesús.
Pablo dijo: “yo antes era judío, fariseo, perseguidor, todos esos “yo” tontos que alimentaba, pero Cristo me trato bien, me dio una Palabra y ya no vivo yo, ahora lo que vivo es para conocerlo a Él”.
Ahí se caen los vicios, la droga, el alcohol, porque son los yo falsos se droga o alcoholiza porque estás reproduciendo como te abandonaron o maltrataron, y eso no tiene cura, hay que matarlo; identificarlo y matarlo para liberar el “yo” verdadero y ser llenos de Cristo.
Antes adorábamos con el “yo” falso, aún hoy hay personas que mientras adoran están mirando a ver si los miran como lo hacen. Dios nos irá sanando de todos los malos tratos que recibimos y que desarrollaron pseudo identidades haciéndonos creer que eran nuestro verdadero “yo”. La voz del Señor va a liberar todo el potencial que está dentro nuestro, porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Identificá los “yo” que vas a crucificar, esos “yo” falsos que nacieron del maltrato de alguien y que buscan a la gente para seguir alimentándose, y buscan reproducir el maltrato en otros para hacer saber a los demás cómo te trataron. Cuando los hayas identificado, decí: Papá, sana el maltrato que sufrí en mi pasado, con tu buen trato, tu palabra y tu amor; yo cancelo ese maltrato sobre mi vida y renuncio a repetirlo sobre otros. Y esa identidad falsa que se levantó por ese maltrato, hoy lo llevo a la cruz y lo clavo en la cruz de Cristo, y te digo: “Papá, ya no vivo yo, ahora vivís vos en mí.” Y las próximas falsas identidades que me muestres en mi trato con los demás, dame sabiduría para mirar hacia adentro, reconocer y crucificar eso, porque yo quiero ser quien vos me has dicho que yo soy; quiero ser tu imagen, quiero que mi yo real, mi espíritu sea quien conduzca mi vida y ser lleno de tu Presencia.
Ganaremos a la gente para el Señor, tratándola con el amor de Dios, a todos aquellos que tienen una pseudo identidad llamada homosexualidad, droga, tristeza, masoquismo, violencia, cuando los tratemos como Dios nos trató, así los ganaremos para Cristo.
Dios nos dará sabiduría para generar un clima positivo, ganaremos gente tratándola como Jesús nos trato a nosotros, no juzgándola, ni tirando la Biblia pr la cabeza, ni citándoles pasajes bíblico para destruirlos sino con el amor del Señor.
Por Bernardo Stamateas
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