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¿Cómo cosechar sin morir en el intento?


Mateo 13;3: “Y les dijo en parábolas muchas cosas como estas, un sembrador salió a sembrar”
Mateo 13;23: “Pero el que recibió la semilla que cayó en buena tierra, es el que oye la palabra y la entiende; éste si produce al 30, al 60 y al ciento por uno”
Jueces 16;28: “Entonces Sansón oró al Señor: ‘ Oh soberano Señor; acuérdate de mi. Oh Dios, te ruego que me fortalezcas sólo una vez más, y déjame de una vez por todas vengarme de los filisteos por haberme sacado los ojos’ Luego Sansón palpó las dos columnas centrales que sostenían el tempo y se apoyó contra ellas, la mano derecha sobre una y la mano izquierda sobre otra. Y gritó: ‘Muera yo junto con los filisteos’ Luego empujó con toda su fuerza, y el templo se vino abajo sobre todos los jefes y sobre toda la gente que estaba allí. Fueron muchos más los que Sansón mató al morir que los que había matado mientras vivía.”



Es mejor cosechar vivo que cosechar muerto

Sansón logró el propósito por el que Dios lo había llamado, pero se murió con la cosecha.

Sansón nació sobrenaturalmente. Dios les dijo a sus padres: ‘Tu hijo va a salvar a Israel, va a ser un juez, va a
matar filisteos.’ Y Sansón en vez de ponerse a cosechar  el sueño de Dios,  Sansón se puso a pelear con los leones, a hacer cosas para las cuales no había sido llamado.

Cuando le cortaron el pelo quedó sin la protección de Dios, cuando le sacaron los ojos, los filisteos comenzaron a usarlo como entretenimiento.

Un día al muchacho que llevaba a Sansón para entretener a todos los filisteos como si fuese el payaso, Sansón le pidió que lo pusiera al lado de las columnas principales.

Al hacerlo, Sansón dijo: porque me sacaron los ojos, porque he entendido que nunca vi que tenía que cosechar en vida, Señor, dame la oportunidad de cosechar ahora y dijo: ‘muero yo con todos’.
Sansón empujó las columnas y mató más que todo lo que había hecho en vida.

Fue tan impactante que en Hebreos 11 figura como un héroe, no por como vivió, sino porque cosechó muriendo.

Es mejor cosechar vivo, que cosechar  y morir con la cosecha
¿A cuántos les gustaría que el día que compren su coche les de un infarto y se mueran con el coche? A nadie…

¿A cuántos les gustaría tener una gran empresa, y el día que las vas a inaugurar te secuestren? A nadie…

¿De qué te sirve cosechar y morirte en la cosecha?

Sansón no supo reconocer sus debilidades.
Lo único que veía de si mismo era su fuerza, el poder sobrenatural que Dios le daba.

Sansón no era grandote, era normal, por eso la gente quería saber dónde estaba el poder de su fuerza.

Sansón nunca pudo ver su lado oscuro, su sombra.

La sombra es la parte mala que todos tenemos, es la parte inmadura. Todos somos como la luna, tenemos una parte oscura.

Todos tenemos cosas que nos avergüenzan. Reconocemos que las tenemos, y por miedo al rechazo, al qué dirán, a lo que van a pensar; las guardamos, las reprimimos, las escondemos; por eso la Biblia dice que todos somos pecadores; todos tenemos partes malas. No hay bueno ni aún uno.

Todos, salvo Jesús, tenemos cosas malas.

La diferencia está en que algunos reconocen esa parte mala y la pueden crucificar y otros no la reconocen.

¿Cómo puedo reconocer mi lado inmaduro, mi sombra, mi parte oscura, mi parte mala?

Pensá… ¿Cuál es la característica más halagadora que te gustaría que la gente reconozca en vos? Dulce, cariñoso, pacífico… Tu sombra es lo opuesto a eso. Si tu máxima virtud es que defendés la iglesia; es porque tenés instinto de destruir la iglesia; esa es tu sombra.

‘Lo más halagador que me podrían decir es que soy una buena persona’, tu sombra es ser malo.

‘Mi virtud más grande es que yo soy educado’, porque por dentro tu sombra es que sos un mamarracho.

Todos tenemos partes malas

¿De qué temas no te gusta hablar? Esos temas que no te gusta hablar son tus sombras.

Hay gente que no le gusta hablar de la muerte porque esa es su sombra; la parte que se inclina hacia lo malo, hacia la muerte. Hay gente que no puede hablar de la agresividad.

Todos los temas que te cuestan hablar son porque tocan parte de tu sombra y evitándolos es una manera de decir “Yo no tengo esto”

¿En qué situaciones te ponés sensible y a la defensiva? ¿Qué es lo que más te violenta de la gente? Eso que te violenta es lo que tenés.

‘Yo no soporto a los hipócritas’, tu sombra es ser un hipócrita.

‘Yo no soporto a los autoritarios’, tu sombra es que sos un autoritario. Todo lo que no soportamos, a lo que reaccionamos, esa es nuestra sombra.

¿Cuál es la palabra con la que describían a tu familia? ‘Una familia unida’, es porque la sombra de esa familia es que estaban todos peleados. ‘Esta familia es toda espiritual’, la sombra es que todos son carnales.

¿De qué te burlás? De lo que más te burlás es lo que tenés. ¿Te reís de la torpeza de alguien? Es porque te sentís torpe. ¿Te burlás del aspecto físico de alguien? Es porque te sentís así también.

Lo que criticás en tu pareja es lo que tenés vos. Lo criticás del otro porque  refleja tu sombra.

La Biblia dice que todos tenemos sombras, todos somos pecadores, tenemos partes malas; el problema es que si yo no reconozco mis áreas de debilidad, mis áreas de debilidad me van a destruir.

Sansón se mató solo, porque nunca pudo reconocer su vulnerabilidad, sus partes malas, sus partes inmaduras.

Tenemos que reconocerlas, porque cuando lo reconozcas, aceptás que está en vos, entonces podés llevar tu parte mala a la cruz.

La diferencia entre el bueno y el malo es que el bueno también es malo, pero el bueno lo reconoce y no ejerce lo malo, lo domina, lo crucifica.

Cuanto más alto es tu liderazgo, la gente menos quiere ver tu sombra; te quieren ver perfecto.
La gente no quiere ver las vulnerabilidades, entonces nosotros no las reconocemos.

Existen tres tipos de personas:

  1. Los que se identifican sólo con su parte buena y tapan su parte mala: Sansón. Esos terminan mal.
  2. Los que se identifican sólo con su parte mala y dicen, ‘yo soy una basura’, ‘yo soy una porquería’ Y niegan su parte buena.
  3. Los que dicen, ‘yo tengo partes buenas y tengo partes malas’. Las buenas las mejoraré, las malas están en mi, las crucificaré y voy a lograr lo que Dios me dijo que voy a lograr.

Sansón nunca reconoció su debilidad, su necesidad de estar con gente, de tener un mentor y obedecer a Dios. Nunca pudo reconocer sus partes débiles.

Cuando estaba ciego, solo, en medio de los filisteos dijo, ‘muera yo con ellos’ y cosechó, pero muerto.

El Señor me llevó a la parábola del sembrador en la que Jesús contó la historia de un sembrador que salió a sembrar, una semilla cayó junto al camino y se la llevaron los cuervos, otra semilla cayó en los espinos y la ahogaron, otra semilla cayó en los pedregales y la reventaron, pero otra semilla cayó en buena tierra y produjeron al 30 al 60 y al ciento por uno.

Cuando Jesús cuenta esa parábola está diciendo que quiere que cosechemos vivos; no tenemos que morir con la cosecha.

Quiero darte 5 principios cómo cosechar sin morirse en el intento.

  1. Estás determinado a que te vaya bien, a cosechar cosas grandes

 

El sembrador salió a sembrar para cosechar.

Cuando salgas que sea para ganar, cuando siembres que sea para ganar, cuando hables que sea para ganar. ¡Basta de probar!

Si yo me caso es porque amo, no necesito probar. Lo que hagas, hacelo porque tendrás cosecha.

No aceptes la suerte de nadie, ni le desees suerte a nadie, porque no accionás por suerte, sino porque sabés que hay cosecha para tu vida.

No importa lo que digan, lo que opinen; tiene que importarte que Dios te bendecirá al 30 al 60 y a al ciento por uno.

Todo lo que hagas, hacelo para triunfar, sino no lo hagas. El sembrador salió a sembrar porque sabía que había una cosecha.

Todo lo que hagas tiene que estar marcado por un deseo sobrenatural de que te vaya bien en todo lo que emprendas, lo que digas, lo que hagas, lo que sueñes; porque si Dios está contigo,  todo te saldrá bien.

  1. Los que cosechan en vida, saben reaccionar

 

El sembrador sembró en cuatro tierras, en una le fue mal, en la segunda le fue mal, en la tercera le fue mal, en la cuarta le fue bien.

Usó el 75% de sus semillas, pero le fue bien.

Tenés que saber reaccionar a las cosas negativas. Seguí adelante; si hoy te fue mal, seguí adelante porque cuando venga la tierra buena, vas a recuperar el tiempo, vas a recuperar las semillas, la plata que gastaste, los años perdidos, porque Dios te dará al ciento por uno.

Cuando decís “yo dejo todo porque me fue mal”… No sabés reaccionar.

El sembrador sembró en el camino, y nadie siembra en el camino; sembró en los espinos, sembró en los pedregales, porque sembró emocionalmente.
Pero cuando sembró en la buena tierra aprendió a identificar la buena tierra y a no sembrar más por emoción.

No te muevas por emoción; cuando vos reaccionás violentamente te estás perdiendo tu cosecha, porque reaccionar por emoción siempre va a hacer que te vaya mal. Seguí adelante y no te muevas por emoción, porque emoción no es sabiduría.

Dios no manda bendiciones, Dios no manda problemas, Dios manda situaciones.
“Dios está en todas las situaciones”
Dios estaba en Egipto, en el desierto, en la tierra prometida, esta acá, está en mi trabajo, está en mi casa, está cuando voy al cine…

Dios envía situaciones y cuando reaccionamos equivocadamente surgen los problemas. El problema es una situación mal manejada.

“Dios me dio esta bendición” ¡No! Dios no te da una bendición, el poder de la vida y la muerte están en tu boca. La bendición viene porque Dios te envió una situación y supiste reaccionar con sabiduría.

Cuando alguien venga a decirte que tiene una palabra profética que el Señor le mostró y no sea ningún pastor no la escuches, porque la palabra profética es esta: “Depende de tu actitud si tu situación será bendición o será un problema”

El sembrador salió a sembrar, pero no se bajoneó por haber gastado el 75% de los cartuchos, siguió adelante.

Dios te va a dar sabiduría divina para reaccionar a las situaciones, a la gente y a las cosas para transformarlas en bendición. Los que amamos a Dios podemos cambiar todo para bien.

Jesús llevó a Pedro, Jacobo y Juan a tres situaciones:
Los llevó al monte y se transfiguró, vieron la gloria.
Dios va a darte situaciones de gloria para ver tu reacción.
Pedro, Jacobo y Juan quisieron quedarse en el lugar de gloria, reaccionaron por emoción. Si ellos se quedaban en el monte de la gloria nadie iba a salvar al resto.
 
Segunda situación: Situación de poder. Estaba la nena muerta, y Jesús le dijo: “Niña levántate” y vieron el poder.

Pedro, Jacobo y Juan peleaban para ver quién se sentaba al lado de Jesús.
Dios te va a poner en situaciones de poder, para ver qué hacés con el poder. Querían sentarse al lado de Jesús, no para sentirse más que los que estaban, sino para sentirse más de los pares. “Dime cómo tratas a tus pares en autoridad y yo te diré cómo ejerces el poder” Todos vimos cosas gloriosas, del poder de Dios.

Tercera situación es de dolor. Getsemaní.; ¿qué hicieron Pedro, Jacobo y Juan? Se durmieron.

Dios te va a poner situaciones distintas, terrenos distintos, momentos distintos, para ver tu reacción. Si tu reacción es sabia bajo la unción del Espíritu Santo, cosecharás en vida.

 

  1. Los que cosechamos en vida, sabemos la diferencia entre mentor y conexión de oro

La diferencia entre un mentor y una conexión de oro está en que la conexión de oro es alguien que tiene una cosecha que te bendice. Un mentor también tiene cosecha, pero no te interesa la cosecha, sino que te enseñe como hizo para tener esa cosecha.

Tenés que tener mentores.
Yo sé como quién quiero predicar. No quiero tener la misma personalidad, porque yo soy yo y él es él; pero yo quiero aprender cómo él hizo para lograr lo que logró, ese es mi punto de referencia.

Si querés cosechar en vida necesitás mentores.

En Occidente se aprende yendo a la universidad, anotando, y cuando termina la clase te vas.
Jesús nunca enseñó así, los llevaba a todos lados; “vamos al casamiento” “vamos al funeral” “vamos a pescar” Había una relación.

Tenés que pegarte a tu mentor. Tu mentor no es perfecto, pero tiene una cosecha más grande que la tuya y sabe un poquito más de cosas que vos; pegate, relacionate, unite.

Sansón cosechó muerto porque no tuvo ningún mentor.
Dios va a ponernos modelos, gente que está delante nuestro en la carrera para enseñarnos cómo llegar a dónde queremos llegar.

  1. El principio de la botella

 

Cuando tenés madurez podés ser llenado. Cuando no tenés madurez, Dios no te da la cosecha porque está haciendo el pozo, te está dando base.

Hay gente que tuvo la cosecha sin tener base, y les fue como a Sansón.

Dios le dijo a Abraham, tendrás un hijo. Abraham tenía 86 años; y Abraham tuvo un hijo con la sirvienta, Agar al que llamaron Ismael.

Sara dijo: ‘Tal vez Dios nos dé un hijo’, pero Dios había dicho que iba a ser ella quien tuviera el hijo.

Cuando pasaron 13 años y Abraham ya tenía 99, Dios le dijo que tenía que tener un hijo con Sara por lo que ella quedó embarazada.

Durante 13 años Dios no le habló a Abraham, por haber acomodado la promesa a su manera.

Dios no te castiga mandándote cosas malas.
Cuando uno hace lo que quiere, Dios saca su voz y sus revelaciones. Donde no hay revelación, de allí Dios se ha ido.

Cuando Dios se conecta con vos es para darte una palabra fresca, pero cuando Dios se retira no es para castigarte.

Dios volvió para enseñarle el principio y Abraham pudo así transformarse en padre de multitudes. A eso se lo llama plataforma, madurez.

Dios está trabajando en tu vida, para que seas maduro.

Durante años con Alejandra oramos para que Dios nos abra los medios y nos de las multitudes, pero durante años tuvimos todo cerrado; pero Dios nos fue abriendo todo poco a poco.

De a poco entramos en los canales; hay canales donde han pagado para que no entre un pastor, pero Dios nos hizo entrar por la ventana, como psicólogos, como teólogos, fuimos entrando y Dios nos ha ido bendiciendo.

Y el Señor me dijo que no me dio la cosecha grande, porque está haciendo  la base.

Dios nos va a dar la cosecha de todo lo que queremos; pero hoy Dios no está haciendo madurar, está echando raíces.

  1. Cosechar en vida es un proceso

 

Cuando sembró no cosechó al ciento por uno de entrada porque es un proceso, no es un suceso. El suceso es el resultado del proceso.
El que empezó la buena obra la va a terminar; está haciendo base, porque la cosecha es grande.

  1. Treinta; sesenta y ciento por uno

Cosechó de 0 a 30, de 30 a 60, de 60 a 100.

Va de 30 en 30, pero cuando llega a 60 pasa a 100, porque hay un momento en el que Dios va a romper el ciclo y te va a dar más de lo necesario.
Dios te va a llevar a la abundancia.

Hoy estás creciendo, pero vendrá un día, donde Dios te hará saltar a la súper abundancia.

Dios romperá los ciclos y te dará más que suficiente, te dará más que abundante.

Cuando tuvimos las reuniones con gente afuera, parada, sin entrar; rompimos el ciclo.

Doce personas organizaron un evento para 15 mil y les dieron de comer con unos panes y unos peces.
Los que hemos hecho eventos multitudinarios sabemos que para nuclear 15 mil persona, con doce no lo podés hacer; pero Jesús rompió el ciclo.

Una mujer viuda, tenía un poquito de aceite y empezó a llenar las vasijas, porque tenía una deuda, vendió el aceite, pagó la deuda, pero quedó multimillonaria y no tuvo que trabajar más.

Dios te va a romper el ciclo, Dios te va a sorprender, hoy estás de 0 a 30, de 30 a 60, de 60 va a romper el ciclo y te dará más que abundante.

Lo que oído no escucho, y ojo no vio, ya está preparado para los que amamos al Señor.

Cuando el sembrador salió a sembrar, tenía semillas. Vos sos la semilla, vos sos la cosecha y vos sos la tierra.

A veces sos semilla, a veces vos sos cosecha y a veces vos sos tierra.

Jesús es la semilla. Jesús es la cosecha. Jesús es donde sembramos, es la tierra.

Ese hombre cosechó al 30, al 60 y al 100 y recuperó todo lo perdido, pero rompió el ciclo, porque fue eficaz. Dios te va a hacer eficaz.

Goliat era grandote, David era eficaz. Goliat tenía armadura, David tenía una piedra, era eficaz.
Goliat andaba vestido, cargado; David, no tenía nada porque los eficaces no cargamos muchas cosas; pero siempre llevamos semillas.

La gente no vio cuando David sacó la piedra y la tiró al medio de las cejas, pero todo Israel oyó cuando Goliat cayó a la tierra.

No importa que hoy no vean tu destreza, mañana la gente oirá que tu gigante ha caído por tu eficacia.
Dios te dará eficacia.

Algunos tienen grandes cascos y organizaciones, pero otros tenemos semilla y, el que tiene semilla siempre  tiene la cosecha.
Hoy a 30, después a 60 y después a ciento por uno.

No seremos como Sansón, no cosecharemos al final de nuestros días, sino que largo camino nos resta.

Cosecharemos en vida y seremos de bendición para la tierra.

Dios nos va a dar abundancia porque hemos salido a sembrar.
Tus manos tienen semilla y están listas para soltarlas y con esas manos vas a tomar al 0, al 30, al 60 y al 100.

¡Seguí adelante!, que lo que Dios comenzó, Él lo terminará.


Por Bernardo Stamateas

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