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Trabajo mucho y necesito un poco de paz

Números 13: 1 dice: "Y el Señor le dijo a Moisés, quiero que envíes a algunos de tus hombres a explorar la tierra que estoy por entregar a los israelitas".
Versículos 25-33: "Al cabo de cuarenta días los doce hombres regresaron de explorar aquella tierra. Volvieron a Cades en el desierto de Parán que era donde estaban Moisés, Aarón y toda la comunidad israelita, y les presentaron a todos ellos un informe y les mostraron los frutos de esa tierra. Este fue el informe: fuimos al país al que nos enviaste ¡y por cierto que allí abundan la leche y la miel! Aquí pueden ver sus frutos. Pero el pueblo que allí habita es poderoso, y sus ciudades son enormes y están fortificadas. Hasta vimos anaquitas allí. Los amalecitas habitan el Neguev; los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, los cananeos ocupan la zona costera y la ribera del río Jordán. Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés, y dijo: Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo. Pero los que habían ido con él respondieron: No podremos combatir contra esa gente. ¡Son más fuertes que nosotros! Y comenzaron a esparcir entre los israelitas falsos rumores acerca de la tierra que habían explorado. Decían: la tierra que hemos explorado se traga a sus habitantes, y los hombres que allí vimos son enormes. ¡Hasta vimos anaquitas! Comparados con ellos, parecíamos langostas y así nos veían ellos a nosotros".

 

¿Cuántas necesitan un poquito de paz, respirar un poco de aire que no esté viciado?

Así nos veían ellos a nosotros.
¿Te pasa que hay días o semanas o meses que sentís que todo es un agobio que parece que hay un montón de acumulación de pensamientos, de tareas, de tensiones, y que necesitás respirar un poco de paz? ¿Te pasó alguna vez que se te acumularon un montón de cosas y vos sentiste que estabas sin fuerzas para poder cumplir con todo eso? una sensación de no tener fuerzas. “Tengo tanto para hacer pero no tengo ganas, no tengo fuerzas, no me da el ánimo, estoy agotada”. Yo quiero decirte que por muy débil que te sientas vos estás hecha de “energía”, pero en lugar de usar esa energía a tu favor la estás usando en tu contra por eso te faltan fuerzas; va terminando el año y lo primero que decimos: “Necesito unas vacaciones, ya no puedo más”; es como que va terminando el año y vamos soltando las fuerzas, la energía y en lugar de usar esa energía que tenemos a favor nuestro, la usamos en contra nuestro; y para poder tener paz tenemos que aprender a usar esa energía que somos nosotros. Soy energía. El poder de Dios está dentro nuestro, somos energía, es poder, esa energía la tenemos que aprender a usar a nuestro favor. Aprendé a usar tu poder a tu favor.
Te voy a dar tres ítems importantes para que puedas tener paz. Si los aplicás en esta última semana del año te va a ir muy bien y vas a terminar el año relajada con muchas fuerzas para empezar el siguiente.

No me tengo que complicar la vida.
¡Basta! no te compliques más la vida. ¡Ah! ¡qué fácil pastora que es eso claro usted lo habla pero no sabe las cosas que yo tengo que vivir, cómo no me voy a complicar la vida!. Las mujeres somos especialistas en complicarnos la vida, somos expertas en complicarnos la vida y usamos una frase que es muy famosa que aparece siempre dentro de nuestra mente y es la frase:
- y si me pasa algo malo,
- y si me atraganto con un turrón o con una nuez;
- y si tengo una enfermedad incurable
- y si me quiebro y me trae otra cosa más complicada
- y si mi marido me abandona y se va con otra
- y si no puedo pagar las cuentas
- y si se muere
- y si me equivoco  de nuevo
- y si me da un infarto
- y si viene más gente a la fiesta y la comida que calculé no alcanza
- y si justo llueve que dejé todo afuera para hacer el jardín
- y si..."

Ese "y sí" famoso, te complica la vida y lamentablemente lo tenemos incorporado dentro de nuestra mente, siempre estamos pensando "y si". Y si a mis hijos le pasa tal cosa? y si a mi pareja le pasa tal otra? y si se me cae el techo de casa cuando llueva? ¿qué hago?
En el pasaje que leímos en Números Dios le dice a Moisés que envíe hombres para reconocer la tierra. Era la tierra que Dios estaba a  punto de entregarles ¿qué iba a hacer Dios con la tierra? se las iba a entregar; y mandaron a los doce para reconocer la tierra y diez traen un informe negativo: Los gigantes nos van a comer como langostas, no vamos a poder pelear contra ellos  porque son más fuertes que nosotros. ¿Quién les dijo a ellos que ellos tenían que entrar en la tierra y pelear con los gigantes? Nadie. ¿Qué tenían que ir a hacer a la tierra? Reconocer. ¿Qué significa reconocer la tierra? verla, mirarla, ver los ríos que hay, las montañas, qué tipo de gente vive, es como si tu jefe por ejemplo te dice que tienen que hacer una tarea,”Esta semana vaya a Punta del Este mírela bien y después cuénteme cómo es ese lugar”. Vos vas a Punta del Este ves todo y volvés con el informe al jefe y le decís es carísimo no lo va a poder pagar ¿ quién te dijo que le  dijeras eso? si él te pidió que reconocieras la tierra, y vos le decís Punta del Este tiene unas playas espectaculares, hoteles tremendos, preciosos, el clima es cálido, está para tomar sol, está lleno de gente alegre, divertida, pero ¡no! venís y le das la mala noticia: “Está caro jefe, no creo que pueda ir a veranear allí” ¿para qué hacés cuenta en bolsillo ajeno?. ¿De quién era la tierra? de Dios y ¿a quién se la iba a entregar? al pueblo, era el regalo que Dios le quería hacer al pueblo, y ellos dijeron: No vamos a poder pelear. Y así esta gente, estos diez espías complicaron todo, porque le quitaron la fuerza al resto del pueblo. Así hacemos a veces nosotras las mujeres, complicamos todo. Dios nos quiere regalar algo, nos quiere bendecir con algo y nosotras empezamos: Y cómo va a ser eso, y el famoso “cómo”. ¡Sí! Dios me va a prosperar pero cómo me va a prosperar Dios, a ver yo quiero que me digas cómo. Bueno, vos vas a sanarte pero ¿cómo me va a sanar? ¡mirá lo que me acaba de decir el médico!; sí, mis hijos van a estar adorando, pero cómo  lo vas a hacer si mis hijos no quieren saber nada con vos. Y vivimos preguntándole a Dios cómo y complicamos las cosas; porque cuando Dios te quiere dar algo Dios no tiene por qué darte explicaciones de cómo lo va a hacer, si él te prometió te lo va a dar, recibilo porque es regalo de Dios. Tenemos que aprender a recibir lo que Dios nos da, sin complicarnos la vida. Si Dios te dio una promesa Dios te la va a cumplir no preguntes el cómo, no digas pero cómo si eso es imposible, yo no creo y si.... en el medio. Y vivimos complicando todo en lugar de hacernos la vida más sencilla; por eso  no tenemos paz, porque vivimos cuestionándole a Dios las promesas que nos ha dado. Si Dios te prometió algo vos tenés que decirle: “Dios, no sé cómo, ni me interesa cómo, lo único que sé es que tengo tu promesa, y si vos me lo prometiste vos me lo vas a dar”.
Las complicaciones; el preguntar cómo todo el tiempo te complica la vida y te quita la fuerza porque vos no sabés cómo vas a vencer cuando Dios te dijo: “Yo ya te di la victoria este es un regalo que yo te hago”. Cada promesa que hay en la palabra de Dios es un regalo que Dios nos da a nosotros, no preguntes cómo ni cuándo, vos decís: Señor vos me lo prometiste y yo sólo espero recibir ese regalo. Yo no tengo que pelearme con nadie, no tengo que pelear con nada, yo solamente te creo y yo sé que eso que me prometiste ya es mío. Hay promesas de Dios que ya son tuyas no tenés que ir a pelearlas, no te compliques la vida, sé simple, si Dios prometió Dios cumple. No le pidas explicaciones a Dios.
Primero no  te compliques la vida Dios va a hacer.
¡Pero cómo si no tengo plata para mañana cómo voy a comprar toda la comida, cuándo voy a ir!. Si Dios te prometió prosperidad mañana en tu mesa habrá prosperidad.

En segundo lugar: Para tener paz tengo que desdramatizar.
Esto me lo enseñó mi hija Estefanía la más chica, cada vez que yo quiero hacer una obra de teatro por algo: Mirá el cuarto cómo está, ella me hace desdramatizar: ¡Oh, mamá qué desastre te vas a morir no sé que vas a hacer ahora!, entonces me lo dice así y yo me empiezo a reír y yo aprendí eso de ella. ¿Ustedes vieron las comedias musicales? yo el otro día acompañé a mi hija a ver Hight Schooll la que están dando ahora y me sorprendió porque me gustó mucho y todo ellos lo viven cantando; y de pronto están en el baño y salen bailando, se suben arriba del inodoro y yo digo ¡qué bárbaro, cómo pueden hacer eso! entonces se me ocurrió este segundo punto cuando vi esa película, comprendí que las mujeres tenemos que aprender a jugar con nuestros agobios, a cantar nuestro agobios, cuando estamos mal tenemos que ponerle humor a la vida, porque es la única manera que vamos a tener paz. Si dramatizamos todo, si de todo hacemos una crisis tremenda: ¡Ah! me voy a morir con ésto, de ésta no voy a salir, pero mirá lo que viene a pasar ahora, se rompió el caño no hay luz, semáforo ni ascensor y todo es un drama, eso te angustia más, entonces vos te obsesionás con ese pensamiento de drama y te enroscás y no podés salir y un drama  lleva a otro drama. Por eso decí: Tengo que desdramatizar.
Por ejemplo, te voy a mostrar cómo vas a cantar tu agobio. Vos estás mal por algo, llegás a tu casa y hacés una comedia musical de tu vida. Si vas a hacer las cosas, que se note todo lo que hacés, no hagas lo mismo que todo el mundo, para quejarte como todas las mujeres es más de lo mismo. Vamos a cantar nuestra pena, nuestra tristeza, nuestra bronca. ¿Qué les parece? por ejemplo, yo llego a casa y está toda la cocina patas para arriba. ¿Te pasó eso alguna vez? llegaste del trabajo y nadie hizo nada, están los platos del día de ayer, la comida que sacaron no la volvieron a guardar en la heladera, la leche la dejaron afuera toda la noche y a la mañana  tiene un olor que no la podés usar más y era el último litro de leche que te quedaba y lo tenés que tirar ¿A cuántas le pasó eso alguna vez? ¡o a mí sola me pasa!. Vos venís del trabajo que querés revolear los zapatos, la ropa, y entonces te ponés a cantar, vos tenés que improvisar, yo sé dos tonos pero voy a aprovechar para dar el mensaje, todo sirve en la vida, y cantás: “Llegué a casa y estaba todo patas para arriba, el gato se lamió la pizza, ¡qué porquería! y ahora tengo cansancio y no quiero hacer nada ¿quién me podrá ayudar? necesito ayuda.”
¿Qué hiciste vos mientras yo la cantaba? te reíste. Cuando en tu casa te escuchen hacer esto se van a empezar a matar de la risa y te van a venir a ayudar porque ya no es la queja. ¡Algo le pasó a mamá!. En tu trabajo tu jefe te escucha cantar: “Los papeles están todos rotos, no hicieron el trabajo y ahora me tengo que quedar horas extras estoy cansada de este trabajo, estoy cansada de este trabajo, mañana me busco otro”. Viene tu jefe y te escucha eso, dice: ¡Ésta enloqueció! pero es tan creativo que van a preguntarte, y van a colaborar con vos.
¿Qué es esto de desdramatizar? Nosotras nos complicamos, vemos todo muy trágico y a veces tenemos que aprender a ver las cosas no tan trágicamente porque las cosas tienen el sentido que cada una de nosotras le damos. Cuando vos tenías tus hijos chiquitos, si se caía y se lastimaba y vos decías ¡ah! pobrecito el nene, se ponía a llorar; pero si le decías: ¡no es nada! ¡Vamos campeón! ¡Seguí adelante! ¡Dale! ¡Andá a correr, vamos!, el nene se levantaba y ya había pasado, porque va a depender de la actitud de cada uno.  Todo lo que te pueda pasar en estas fiestas va a ser dramático o no, de acuerdo a lo que vos quieras que sea, hay cosas que pueden ser dramáticas o no, de acuerdo a tu reacción, por eso las mujeres tenemos que aprender a desdramatizar, para que los demás también se rían con vos y veas que la cosa no es tan grave. Cuando tengas un problema económico desdramatizalo, reíte un poco, reíte de vos misma, reíte de lo que vas a comer ahora porque no tenés plata, empezá a reírte si tu marido se fue con otra, empezá a reírte del marido que te va a venir a partir de ahora, al fin lo dejé a éste, no lo voy a volver a ver nunca más, se lo llevó la otra, no se dio cuenta, ¡reíte, desdramatizá! no te tomes tan en serio la vida. ¿Dónde aprendiste a sufrir querida mujer, que parece que siempre tiene que haber un sufrimiento en el medio?. Parece que en estas fiestas si no hay un sufrimiento en el medio no son fiestas, por eso hay tanta gente que en las fiestas se auto boicotea, se emborracha, tira cohetes y se lastima la mano, el ojo, para arruinar las fiestas porque cree que no merece festejar en la vida y se termina boicoteando; come cualquier cantidad de cosas y al otro día se levanta con ataque al hígado. ¡Mal! se está auto boicoteando la felicidad porque no lo puede pasar bien, porque no cree que la felicidad sea para él o para ella. Entonces tenés que aprender a desdramatizar para que puedas vivir en paz.

Por último: Para tener paz, debo tener un espíritu de exceso.
Cuando Dios le mostró la tierra dijo: Vayan y vean porque van a ver exceso, vean el fruto que es gigante. Cuando Dios te regala algo, te regala algo sobreabundante, es gigante lo que Dios te quiere dar. Y había frutos grandes, no iban a entrar en la tierra a pedir cien gramos de frutilla, no, todo era "gigante". Ellos no estaban acostumbrados al exceso, por eso les dio miedo. Ellos tenían mentalidad de lo justo y tal vez vos tengas esta mentalidad porque siempre viviste con lo justo, porque siempre en tu casa hubo lo justo. Tenemos para pasar las fiestas, pero hay para tanta cantidad. Y tu mentalidad se ajustó a lo justo, no tengo más que esto, no me puedo exceder. Parece que siempre la tarjeta está al borde, el sueldo me llega justo, no me puedo exceder y vos tenés que atreverte a pasar a un nuevo nivel en la prosperidad de tu vida, el nuevo nivel es exceso. Dios quiere darte más, ¿o creés que Dios te quiere ver cómo estás sufriendo?. Dios no quiere verte así, que vos sufras, que tengas que contar las moneditas; y, compro el pan dulce sin frutas que me sale más barato que el que tiene fruta. Por ejemplo, yo no puedo entender cómo hay gente que puede tomar un “cafecito”, ¡no lo puedo entender!. Cuando voy a una confitería y me sirven poco café no me gusta, porque para mí el café tiene que venir con exceso, la taza grande, abundante, hasta que ya no de más; porque tenés que aprender a tener mentalidad de exceso, no vivas con un espíritu de lo justo porque Dios cuando te regala algo, te lo da gigante. ¿Cuántas quieren las cosas gigantes que Dios tiene para darnos? ¡Gloria a Dios!
Josué y Caleb tenían espíritu de exceso: Nosotros entramos en la tierra, la vimos y se nos hizo agua la boca, no podíamos entenderlo. Hicieron callar a los otros, no podemos entender que ellos hayan visto lo mismo que nosotros y no quieran ir a conquistar la tierra. Hay una bendición. Y vos decís: ¡Y cómo voy a hacer! Y la otra dice: Claro Señor, la tomo en el nombre de Jesús, eso es mío me vas a dar mucho. ¿Cómo la otra no lo acepta? ¿Cómo puede ser que no lo quiera? ¿Cómo puede ser que ya no lo esté disfrutando?  Los hicieron callar; Josué y Caleb dijeron: “¡Cállense! ¡Basta! Nosotros les vamos a contar la verdad. Esa tierra es una tierra para disfrutar”.
Fíjense qué interesante, miren cómo estaban engañados, dice en Números que entraron, tomaron los frutos, si tomaron los frutos es porque pisaron la tierra; para poder cortar el fruto y llevarlo tuvieron que entrar a la tierra y pisar la tierra y luego dicen: Parecíamos langostas y así nos veían ellos a nosotros. O sea, entraron a la tierra, tuvieron tiempo de cortar el fruto y estaban ahí mirándolos los gigantes ¿les hicieron algo? ¡No! ¿Y entonces? ¿Cómo vamos a pelear? ¿Quién dijo que tenían que pelear? si los gigantes estaban ahí mansitos esperando que ellos entraran porque era el regalo que Dios les quería hacer. ¿Vieron cómo complicaron todo? Entramos, tomamos el fruto y ellos nos veían como si fuéramos langostas, nos van a terminar matando, ¡si no te mataron en ese momento no te van a matar!. Esto es como cuando vos decís: Yo, ahora pastora, ya estoy vieja para vivir en exceso; toda la vida viví con lo justo, ya estoy grande para vivir en exceso; no pastora eso no es para mí, a mí me van a comer los gigantes. ¿Ahora volver a trabajar? ¡no!, si ya lo hiciste antes y no te mató antes, ahora tampoco. Pareja yo ya tuve, ya está, pero si ya tuviste antes y estás viva podés tener otra y vas a seguir viva igual, porque todo lo que viviste te sirvió para fortalecer tu vida. ¿Por qué tenés miedo de lo nuevo? ¿de algo que ya hiciste antes? si antes lo hiciste y saliste en victoria, lo vas a lograr también ahora; si el año pasado terminaste el año y empezaste otro y tuviste fuerzas para llegar a este día, vas a terminar este año en victoria y vas a empezar algo mejor. Si ya lo viviste lo vas a volver a vivir. Tu espíritu debe vivir en exceso para que ese exceso baje a tu mente y a tu cuerpo. Vos tenés que aprender a vivir con lo mucho, tenés que hacerte amiga de lo mucho. Cuando tenés algo y te viene en exceso, mucho de lo mismo, decía el pastor Alejandro, es que Dios te está anunciando que viene prosperidad a tu vida ¿y qué hago con tanto?, es exceso, Dios quiere darte mucho, en exceso. Para tener paz no te compliques la vida, no te preguntes cómo será Señor si me pasa esto, decí: Señor, vos ya me lo prometiste, yo lo tomo, lo voy a ver ¡yo sé que lo voy a ver porque vos sos sí y amén!.
Cantá tus penas, hacé que los demás se rían, reíte vos. Yo te desafío a que hagas esa prueba con algo que te digan, con algo que pase en estos días de fiesta, desdramatizá, vas a ver cómo los demás van a quedar helados, “¡Che, no es para tanto!, pero yo te dije que compraras más gaseosa, bueno no es para tanto, vení todos juntos vamos a tomar agua de la canilla!”. Desdramatizá, vas a ver cómo los demás también van a bajar un cambio, pero va a depender de que vos te atrevas a desdramatizar y a sacarle el sufrimiento a la vida, empezá a disfrutar más de la vida . Y por último tengo que tener espíritu de exceso. A mí me gusta porque a Josué y a Caleb la tierra se les metió adentro y a vos la paz se te tiene que meter adentro porque de ahí la tenés que sacar, la paz se te tiene que meter, adentro la prosperidad, el exceso de Dios, las bendiciones gigantes que Dios te va a dar ¡tiene que estar todo adentro!.
- vos tenés que acumular en exceso cosas buenas
- vos tenés que meter adentro en exceso la bendición que Dios tiene para tu vida
- vos tenés que meter dentro tuyo palabras proféticas que Dios te ha dado
- vos tenés que meter en exceso adentro toda la bendición que Dios tiene para darte porque cuando tenés adentro exceso de bendición viene  paz a tu vida.
¿Quiénes dicen? yo lo tengo. Cuando pongas el ojo en algo que sea para poseerlo, no solamente para mirarlo o para decir que es caro no es para mí, no puedo, no sé, y si me gasto la plata en esto…, cuando pongas el ojo en algo que valga la pena poné el ojo para poseerlo y cuando alguien te diga algo, aunque sea en chiste, vos tomálo para poseerlo. Cuando alguien te diga: ¡Qué te creés que sos rica? ¡Vos tomalo!; que vos creés que sos la hija de Onassis , ésta se la da de diva, pero ésta que se cree que tiene todo a su favor, pero ésta que se cree que nació en cuna de oro. Aunque te lo digan en broma tomálo, porque detrás de toda broma negativa o maldición hay una bendición que tenés que atreverte a tomar. Hace unos cuantos meses atrás, y espero que esa mujer me esté mirando, una mujer que miró la reunión por Internet me escribió un correo y me dijo: Sus reuniones se parecen más a Utilísima que a una iglesia y yo digo ¿Utilísima? si yo no sé cocinar. La comparación era ilógica entonces dije: ¡Ya sé, detrás de esto hay una bendición que tengo que encontrar! dije “Utilísima es un programa que tiene éxito que sale por Latinoamérica, ahí tenemos que estar nosotras”, e hicimos el contacto y ahora tenemos el programa de Utilísima! porque detrás de cada maldición hay grandes bendiciones de Dios, grandes, gigantes, porque Dios quiere darte en exceso. Te vas a levantar y recoger el fruto que hay en exceso. Sacále a cualquier maldición, la bendición, vas a ver cómo ya no te va a doler más la crítica, cada vez que te critiquen vas a estar buscando la bendición. Si viene la crítica es porque viene la bendición vas a perderle miedo a la crítica, a la maldición, porque nada te puede tocar porque sos una hija de Dios. Sacále a toda la guerra la paz, en el lugar donde hay guerras sacá la paz, yo voy a extraer paz, de esto que está pasando en casa de este conflicto yo voy a sacar la paz, sacá lo bueno de lo malo. Siempre hay algo bueno para las hijas de Dios, siempre hay bendición para las hijas de Dios lo que pasa es que no lo vemos. El testimonio de una hermana, “la pastora me dio una palabra me dijo que tenia dos deseos” y ella empezó a buscar dentro de ella cuáles son esos dos deseos, los tenía enterrados, guardados, por eso no se hacían realidad, pero cuando se atrevió a sacar el deseo, Dios se lo dio. Atrevéte a sacar lo bueno de la crítica, de lo malo que te digan, vos sacá lo bueno, parece que te están tirando basura pero no se dan cuenta que dentro del tacho vienen oro, perlas preciosas, vienen diamantes que son para tu vida y que Dios te está mandando en exceso. Yo quiero que me des exceso quiero el fruto gigante de la tierra que me prometiste. Pensá cuál es el exceso que querés ver en estos días, exceso en qué, en dónde, ¡pensálo! No te preguntes cómo va a venir porque eso complica las cosas, ni cuándo; no te preguntes y si...; desdramatizá, te vas a reír, cuando lo recibas te vas a reír, y cuando lo declares lo vas declarar con risa y alegría. ¡Gracias Señor estoy llena de excesos tuyos!, vas a reírte y Dios te va a dar excesos en esa área en la que acabás de pedir, lo declaramos hecho en el nombre de Jesús. Amén.
Me ofrecieron tener un programa de televisión todas las noches porque cuando Dios te regala la tierra en la tierra siempre hay exceso para tu vida, fruto grande, fruto gigante, atrevéte a tomarlo, no le tengas miedo, es tuyo, es el regalo que Dios te hace en estos días. ¿Por qué vas a vivir con poco si hay mucho?

Por Alejandra Stamateas

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