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Ser mas feliz

Marcos 2:5; 3:5; Mateo 25:25 - 5 Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:    —Hijo, tus pecados quedan perdonados. - 5 Jesús se les quedó mirando, enojado y entristecido por la dureza de su corazón, y le dijo al hombre:    —Extiende la mano.    La extendió, y la mano le quedó restablecida. - 25 Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo."

 

Todos queremos ser felices, y todo lo que hacemos es para ser más felices.
Si preguntamos, ¿por qué te gusta estudiar, viajar, tener más dinero, comprarte una casa, tener una profesión? Cada respuesta tendrá un motivo.

Ser feliz está en la naturaleza humana porque Dios lo puso.
Estamos diseñados por Dios para ser felices.
Durante muchos años no se hablaba de felicidad en las iglesias porque se pensaba que era humanismo.

Todo lo que los seres humanos hacemos es para ser más felices, es un sello que Dios imprimió en nuestra humanidad.
Cuando te preguntan “¿sos feliz?”, es una pregunta tramposa, la correcta debería ser: ¿cómo podés hacer para ser un poco más feliz?
La respuesta a la primera sería sí o no, pero nadie es feliz durante las veinticuatro horas del día.
La felicidad son momentos felices, no es un estado permanente. Por eso la pregunta debe ser: ¿qué puedo hacer para sentirme un poco más feliz?

Para saber el secreto de la felicidad, debemos entender el principio de las cuatro hamburguesas.

1º hamburguesa: “rico hoy, malo mañana”

Contiene doble hamburguesa, ketchup, mayonesa, pepino, cebolla, ajo, tomate, lechuga, jamón, huevo frito, queso, salame.
Hoy me gusta y lo como, pero mañana mi colesterol explotará.
Este primer modelo de felicidad dice: mientras me sienta bien hoy, mañana no importa, lo importante es pasar el momento, disfrutarlo bien; “basta que me haga bien ahora, mañana no importa que me explote el corazón, mientras la pase bien…”

Ese pensamiento tiene una persona que fuma, no le importa tener un cáncer luego, sólo disfrutar el momento; o el drogadicto que, aunque hipoteque su futuro, lo verdadero para él es pasarla bien: “¡total, no le hago mal a nadie!”

Este modelo es hedonista: “lo primero es el placer, pasarlo bien hoy, mañana no importa”; tal concepto se le ha vendido a niños y jóvenes: “pasala bien hoy, mañana no importa, lo verdadero es que te llene el corazón”. El placer hedonista es sólo para hoy.

En Estados Unidos se hizo una investigación donde le pagaron a unos jóvenes para no hacer nada, no podían trabajar, ni ponerse metas, nada. La primera semana estaban felices, a la segunda y a la tercera también, pero a la cuarta semana comenzaron a desesperarse porque deseaban hacer algo, trabajar, estudiar, lograr alguna meta.

Dios no nos diseñó solamente para el placer sino para los desafíos, para alcanzar metas, lograr nuestros sueños, por eso las personas que viven el momento, que se dan los gustos sin pensar en el futuro terminan con depresión. En la actualidad muchos jóvenes hacen lo que se les da la gana, pero tienen tristeza, intentos de suicidio.

2º hamburguesa: “mala hoy, mala mañana.”

Es la súper light, tiene limón; es una inmundicia hoy y tampoco sirve para mañana. Es la persona que todo lo que hace no sirve, no le atrae, la vida es una basura, la reunión no sirve para nada.

A este modelo de personas no les gusta nada, son depresivos, resignados, nada de lo que hacen les gusta.

En un experimento sobre la resignación, colocaron en una habitación a un grupo de personas y generaron sonidos que los aturdían constantemente, ellos no podían hacer nada sólo aguantar.
En otra habitación colocaron a otro grupo con el mismo sonido pero disponían de una consola para graduar los volúmenes, por eso cuando el sonido era fuerte lo bajaban.

En otra instancia del experimento reunieron a los dos grupos en una habitación oscura, donde nuevamente colocaron el sonido alto, y la reacción de los que estuvieron entrenados fue buscar de todas formas cómo bajar el volumen, pero los otros, que no podían regular el sonido, estaban sentados en un rincón, resignados. Así se comprobó que la resignación se aprende.

Dios no nos creó resignados sino para lograr metas.
Nos ocurre que mandamos un curriculum a uno, a otro y a otro; hablamos a uno y a otro y si la respuesta es “no” una y otra vez, llegará un momento en que nos cruzaremos  de brazos y diremos “ya está”, “no hay más posibilidades para mi.”
                                                                
3º Hamburguesa: “mala hoy pero buena mañana”

Doble Light.
El tercer modelo es la felicidad religiosa, y es la que nos enseñaron nuestros papás: “El sacrificio es lo importante, ¿no te gusta estudiar?, no importa, sacrificate, que mañana te recibís y vas a ser feliz”. Así los chicos hacían el secundario aunque no les gustara, y debían aguantar.

Este es un modelo competitivo, dice: tu alegría y felicidad están en el futuro.
Por eso nos sacrificamos y al llegar a la meta pensamos que estaremos felices pero, en realidad, es que nos encontramos aliviados.

Es como cuando nos dolió la cabeza y al tomar un analgésico dijimos “estoy re feliz”, pero no era felicidad sino alivio.

El engaño de este modelo es: “yo sacrifico mi hoy para que mi mañana sea feliz”. Pero no es así.
Por ejemplo te esforzás en la universidad y sos feliz cuando te dan el título, te contratan en una empresa y allí encontrás quinientos iguales a vos.
Te esforzás para ser jefe trabajando mañana, tarde y noche, pasaron cuatro años y te nombraron jefe, entonces estás feliz, pero… llega tu mujer y te recuerda que tienen siete hijos y que deben cambiar por una casa más grande.
El hombre que ya es jefe, que logró lo que quería, ahora tiene una nueva meta por lograr: que le potencien el sueldo, y compra la casa.
Y en ese momento sus hijos ya son grandes, comienzan a salir de vacaciones con sus amigos (hijos de los otros jefes, que tienen mayores cosas) y comienzan a exigirle mejores zapatillas, que les compre un avión… y nuevamente debe juntar dinero, su meta se extendió otra vez. 
 
4º Hamburguesa: “Buena para hoy, y buena para mañana”

Pollo a la plancha, pizquita de sal, pan doble Light.
Éste es el modelo de felicidad al que todos debemos aspirar, que todo lo que hagamos nos dé placer hoy y que sirva para el futuro; debes aspirar al ideal.
Es verdad que muchas cosas no nos gustarán hacer pero deberemos hacerlas igual, buscar la vuelta para que nos guste y así sirva para el futuro.

El ideal es hacer todo lo que es placentero y que sirva para mañana. Dios nos diseñó para eso.
Cuando Jesús estuvo en la tierra no dijo: “tengo que morir, pero después voy a resucitar”, Él disfrutó la vida y todo lo hizo para cuando Él resucitara y que nosotros disfrutemos y celebremos su nombre.

¿Cómo puedo hacer para ser un poco más feliz?

Felicidad es: Placer y significado para mañana.

Placer-emoción positiva
: Es bueno. Los que nos hemos criado en las iglesias aprendimos que el placer era del diablo, que en la tierra debíamos sufrir para reinar en el cielo. Pero el placer son emociones positivas (cuando nos enojamos experimentamos displacer).
Placer es sonreír, reír, divertirse, pasarla bien… Todos deseamos comer algo rico, escuchar buena música, ver una buena película, pasar lindos momentos. El placer no es pecado.

Significado: Todo el placer que disfruto hoy, tiene un significado en el futuro.
Si disfruto hoy pero el placer no tiene significado en mi futuro soy un hedonista, pero voy a sufrir cuando venga mi futuro.
Felicidad es hacer lo que me permita disfrutar hoy pero también sirva para mañana.

Vemos muchas personas que sus vidas no tienen sentido, no saben para qué viven, todo les da lo mismo, dicen: “que sea lo que Dios quiera”, “Dios dirá”.

¿Cómo puedo ser un poco más feliz? Para ser un poco más feliz:

  • Debo tener rituales de felicidad.

El mito es: “Señor hazme feliz”.
Nadie puede hacerme feliz.
Felicidad no es un toque mágico que cae del cielo, sino algo de lo que tenés que hacer un ritual; un hábito que te hace sentir un poquito más feliz.

Practicá hábitos que sean placenteros: lee, si te gusta leer; si te hace bien ir a la casa de Dios, no faltes a las reuniones; si te gusta ir al cine, hacelo.
Incorporá los hábitos que te hagan sentir bien, llama a las personas que te bendigan, adorá más…
Felicidad no es algo que cae sino que debés construir con tu conducta.
Cuando nos levantamos temprano nos bañamos, por ejemplo, y nos hace bien. Nos miramos al espejo y nos sentimos bien, nos cambiamos de ropa hasta encontrar la que nos agrada, la que nos hace sentir bien…
Si pasamos tantas horas cuidando nuestro cuerpo, ¿por qué no pasamos horas cuidando nuestro corazón, nuestro espíritu? Incorporá hábitos que te hagan bien.

 

  • Debo adquirir el hábito de expresar gratitud.

Expresar gratitud aumenta los niveles de bienestar.
Al dormirte no mires los noticieros, tu última palabra debe ser: “gracias, Papá”. “Gracias por el colchón, por el día, por estar conmigo, gracias por mis amigos, por mi familia”, y te dormís.

Y al levantarte que lo primero que hacés no sea encender la radio o la televisión, agradecé todos los días por algo, no te quejes.
Da gracias porque Dios te ama, porque todo lo que harás te saldrá bien, por tus padres, por los que te bendecirán, por estar sano…

  • Debo aplicar la técnica de los ravioles.

Todo lo que nos da placer tiene un límite.
Por más que los ravioles nos gusten mucho, no podemos comer cuatro platos, porque todo lo placentero tiene una medida.
Te gusta leer, pero si te excedés más del tiempo placentero, te hará doler la cabeza.
Enseñanza: Tenés que descubrir si lo que te da placer hoy sirve para mañana, y expandir tus áreas de placer.

Porque si vas de tu casa al trabajo y del trabajo a tu casa, y no haces nada más,  vas a estar triste. Debes expandirte, salir de lo mismo. (No quiere decir poner la cabeza en cualquier lugar y hacer una tontería.)

Algunas cosas no nos gustarán hacer pero nos servirán para mañana; por eso debemos ser inteligentes y encontrar la vuelta para disfrutar el ahora y el mañana.

No toda la gente exitosa es feliz; una cosa es alcanzar las metas y otra, muy distinta, disfrutar el presente y el futuro. Muchos idealizamos a los exitosos: “mira lo que logró”, “¡cuántos títulos tiene!”, pero muchos de ellos no son felices.
La felicidad es placer hoy y significado mañana.
Muchos de los que van de vacaciones se matan en las rutas porque, para ellos, sus vacaciones comienzan al llegar a la playa, entonces se apuran, no disfrutan de la ruta y, como quieren llegar antes, van por la banquina, se ponen nerviosos por las demoras en el viaje y así se producen los accidentes. Tienen la mentalidad: “nos sacrificamos hoy pero mañana la pasaremos bien”; y el modelo de Dios es pasarlo bien hoy y mañana.
Dice la Biblia: “Come…, goza de la vida pues es don de Dios; y todo lo que hagamos nos saldrá bien hoy y mañana”. 

  • Debo caminar lleno de Jesús.

Caminar lleno de Jesús te dará niveles de felicidad indescriptibles.
Algunos los llamaron experiencias místicas.
David tenía todo pero cuando conoció al Señor dijo: Para mí, no hay ningún otro bien fuera de ti, prefiero estar unas horas en tu casa que estar tres años y medio lejos de vos.
Cuando una persona experimenta en su corazón el don del Espíritu Santo, el amor del Padre, la presencia de Jesús, se elevará a altos niveles de felicidad. La felicidad espiritual que experimentás al estar lleno del Señor es indescriptible e incomparable a todos los placeres que podamos tener.

Tres historias de personas que estaban mal y les cambió la vida al conocer al Señor y comenzaron a ser felices.

1. A un paralítico sus amigos lo llevaron en una camilla a la casa donde estaría Jesús, y como estaba lleno de gente fueron por detrás de la casa, se subieron con una escalera y, mientras Jesús hablaba, lo descendieron por el techo.

Dice la historia que Jesús al vio la fe de los cuatro amigos.
Cuando sus amigos lo bajaron, Jesús le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.
¿Por qué Jesús le dijo eso? ¿Por qué no le habló a los amigos que tenían fe?
Jesús no le habló a las piernas de este hombre, sino al pecado.
El problema de la parálisis era externo y lo que él necesitaba era una actitud interna: no podía caminar porque su corazón estaba lleno de odio, de resentimientos, de pecado.
Los amigos lo llevaron para que Jesús sanara sus piernas, pero el problema no eran las piernas sino su corazón lastimado.

Si tus piernas no pueden conducirte hacia el sueño es porque son el resultado de que tu corazón dañado, lleno de bronca,  no puede tener fe. Jesús le dijo: “Yo perdono tus pecados”, y esa declaración hizo que la fe brotara de ese hombre, entonces Jesús le dijo: “Levantate, toma tu lecho y ve caminando a tu casa.” 

Enseñanza: Quizás no pudiste caminar hacia tu sueño porque tu corazón no tenía fe, había condenación, broncas, dolores, tristeza en él, pero hoy Jesús te dice: “yo te perdono, te libero de todo lo malo que has vivido, cancelo tus errores para que vuelvas a caminar y corras hacia los sueños que puse dentro tuyo.”
Si no tenés fe es porque tu corazón tiene condenación.
El paralítico no le pidió perdón de pecados, no le dijo que quería confesarse, pero Jesús lo perdonó igual.

Enseñanza: te guste o no, Jesús te perdona; aunque no se lo pidas, estas marcado para ser libre de tu pasado, porque el que está con Cristo nueva criatura es, las cosas viejas se cancelan.

Ponete de pie, nadie te puede condenar y caminarás todo lo que Dios puso en tu corazón.
Hay gente que no puede caminar por las culpas y lo primero que el Señor hace es quitártelas, limpiarte todo pecado, cancelar tu pasado y decir: “Ahora sí, levantate y camina.”

2. Un hombre muy rico reparte monedas a sus obreros y se va, pero les dice que volverá para buscar el fruto.
El que recibió cinco monedas, al llegar el jefe le dijo: “Ud. me dio cinco, yo las multiplique acá tiene otras cinco”. El jefe respondió: “Muy bien, buen siervo”
El que recibió dos talentos dijo: “Señor, acá tiene otras dos monedas”, y le entregó cuatro. “Muy bien -dijo el jefe- siervo fiel, vamos a la fiesta.”

Después preguntó al último, y éste dijo: “Tuvo miedo y la escondí, aquí tienes la moneda que recibí”, y el dueño le dijo: “Siervo malo y vago.”

El hombre tuvo miedo y escondió la moneda, pero el problema no era la moneda sino que escondió su valentía para negociar con ella.

El problema no era el miedo, a Dios no le importa que tengamos miedo, porque valentía es avanzar a pesar del miedo.

Yo oré a Dios y le pedí: “Sacá mis miedos”, y Dios me dijo: “No tengo que sacarte los miedos, quiero que a pesar de los miedos liberes el don de valor que puse dentro tuyo, porque te di un espíritu de poder, de amor y de dominio. Te dije que cuando recibas mi Espíritu Santo recibirías poder y fui a la cruz con poder, con poder morí y con poder resucité. Yo soy el Todopoderoso y cuando me recibiste en tu corazón el Todopoderoso está en vos.”

No importan los miedos que tengas, el valor esta dentro tuyo, vuelve a desenterrar los sueños que Dios te dio, libera el valor que Dios puso en tu corazón. Liberá el valor que Dios te dio.

Josué estaba muerto de miedo y Dios le dijo: “Esfuérzate y se muy valiente”. Gedeón estaba muerto de miedo en una cueva y se le apareció el ángel y le dijo “varón esforzado y valiente

El valor ya lo puso dentro tuyo, no lo entierres, no lo escondas con los dones, con los sueños que Dios te ha dado, porque la moneda siempre sigue a tu valentía. No cuides la moneda sino tus valores. Dice la Biblia: Todo lo que venga a tus manos hazlo según tus fuerzas. Pablo le dice a los hombres: compórtense varonilmente y liberen lo que Dios les dio.
Ser valiente no es pelear con todo el mundo, sino “si Dios me dio este sueño con él me dará todo lo necesario, no me quedaré con el miedo, a pesar del miedo voy a negociar, si tengo un sueño Dios lo cumplirá.

3. Jesús estaba enseñando en la sinagoga y hay un hombre que tiene una mano seca.
Los fariseos miraban si Jesús lo sanaría en día sábado porque estaba fuera de la ley.
Jesús sabía qué había en sus corazones, porque a ellos les importaba más la ley, el rito, que las personas. Jesús llamó al hombre de la mano seca y le dijo que se pare en el medio de la reunión.
La mano seca es un símbolo de que el hombre no podía prosperar, ni podía tomar nada.

Hay mucha gente que está seca. Cuando tu bolsillo está seco es porque tu mano está seca. “Pastor, todo lo que hago me sale mal”, porque tenés la mano seca. La mano que está seca no sólo no puede tomar, tampoco puede dar.

Si sos egoísta es porque tenés la mano seca; si te cuesta dar o te molesta cuando otros lo hacen es porque tenés la mano seca. Los que no pueden expresar amor, no pueden acariciar es porque tienen la mano seca.

La mano seca significa que nadie te acarició, que no fuiste abrazado, ni amado por nadie; representa a la gente que no puede adorar a Dios, que lo conoce intelectualmente pero no puede hacer una conexión en el espíritu con Él, puede levantar las manos incluso, hasta llorar un poco, pero tiene la mano seca.
Representa las batallas, en la antigüedad se usaban las manos para las batallas, son las personas que no pueden pelear, que no tiene fuerzas para luchar.

Jesús le dijo: “Ponete en el medio”, porque estaba escondido, avergonzado, perdido en el grupo, no quería ser visto.
Representa a la gente tímida, angustiada, que no puede conectarse con los demás porque tenía la mano seca.

Y Jesús preguntó a los fariseos si estaba bien que hiciera algo bueno por ese hombre, y ellos se callaron.
Le dijo: “Extiende la mano”, y el hombre sanó.
¿Por qué no dijo Jesús: “mano se sana”? ¿Por qué no le dijo como al paralítico: “tus pecados te son perdonados”? Porque el problema no era su corazón.
Ese hombre toda la vida intentó estirar su mano y no pudo, porque necesitaba un permiso, que alguien le permitiera extenderla.

Si no prosperás es porque alguien te lo prohibió; los que se quieren matar es porque alguien les prohibió vivir; si no podés expresar tu amor es porque alguien te lo prohibió; si no podés adorar a Dios es porque alguien, en algún momento, te lo prohibió. No podés dar porque alguien te lo prohibió.
Pero alguien más grande que todos los que nos han prohibido, Jesús, nos da permiso para que prosperemos, acariciemos, caminemos en victoria.
Alguien más grande que nuestros padres, que algún presidente, o maestros, nos dice: “Sé que muchos te han castrado, pero yo te he traído a mi casa para darte permiso, tenés derecho a adorar, a ser feliz, y todo lo que hagas te saldrá bien.”

Date permiso para tener un corazón agradecido delante de Papá.
Declará que querés amarlo y estar cerca de El.
Si tus piernas estaban detenidas hacia tu sueño, hoy Dios te dice: “yo te la saco”. Si tus manos no tenían permiso para dar, Dios te dice “yo te doy permiso”. Si tu valor estaba enterrado y estabas lleno de pánico, Dios te dice: “Vuelve a desenterrar la valentía que yo te di. Todo lo que hagas te saldrá bien, caerán miles y diez miles pero a vos no te tocarán. Esfuérzate y sé valiente, estaré contigo. Yo soy tu escudo y tu fortaleza.”
Recibí el permiso del cielo para caminar feliz, para adorar y para tener éxito.


Por Bernardo Stamateas

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