Por Bernardo Stamateas
La sombra es la parte mala que todos los seres humanos tenemos; se llaman así porque no la reconocemos en nosotros pero sí, la percibimos en los demás.
Todo lo que critico, persigo y me molesta de otra persona, esa es mi sombra.
Cuando una pareja pelea, lo que uno le reprocha al otro es lo que él posee, o sea su sombra. Generalmente es algo que se reprime, por eso no se observar en sí mismo, sino que la proyectamos en otro.
Cuando una persona es buena, muy buena, es porque su sombra es la violencia; cuando una persona es sumamente generosa, su sombra (el área que reprimió, que no acepta) es el egoísmo; cuando una persona ataca el autoritarismo es porque es autoritaria; cuando alguien persigue a los homosexuales, es porque eso es lo que reprimió.
Todos tenemos un Caín y Abel adentro; a José y a sus hermanos en el interior. La Biblia dice que no hay justo ni aún uno, todos somos pecadores; y si alguno dice que no tiene pecado lo hace a Dios mentiroso, porque todos pecamos, o sea que tenemos partes malas.
La diferencia entre el bueno y el malo, es que el bueno tiene una parte mala pero no la ejerce. Cuando una persona acepta que tiene partes malas, egoístas, violentas, celosas, envidiosas, infantiles, recién entonces, podrá llevarlo a la cruz y crucificarlo. En la cruz Jesús le dijo a los discípulos: si ustedes quieren ser mis discípulos tomen su cruz. En la cruz muere lo malo; no muere la autoestima sino el egoísmo, los celos, la maldad, que todos tenemos.
1º llave: Potencial.
Cuando un papá no acepta su sombra, no reconoce lo malo que tiene, lo reprime, entonces será eso lo que proyectará en sus hijos.
Todo lo malo que tus papás te dijeron cuando eras chico, es la sombra de ellos, lo que no se aceptaron y lo proyectaron en vos. Cuando te decían “sos un vago”, es porque ellos lo eran; si tu papá te decía sos violento, ponía en vos lo que no aceptaba de sí mismo, la parte de Caín.
“Sos un vago”, “un impulsivo”, “una tonta”, “no vas a lograr nada”, “no vas a poder”, nos pusieron su sombra y como hijos, la adquirimos como propia. Pero debemos entender que no nos pertenece, que es la proyección de lo malo de los demás, y el enemigo hizo que compremos esa mentira para no poder ver quienes somos en Dios. Dios te ha dado potencial.
Jacob –que quiere decir tramposo-, peleaba con el ángel. (Lo único que sabía hacer Jacob era pelear, ya desde el vientre de su madre peleó con su hermano gemelo Esaú.) En medio de la pelea, el ángel le preguntó su nombre y le dijo “tramposo”, y el ángel le dijo: Ya no sos tramposo, sos un príncipe.
Todo lo malo que pusieron en vos no te pertenece, lo verdadero es que sos un príncipe, una princesa; Dios te ha dado potencial para que logres todo lo que te propongas; te dio capacidad, fuerza, para que gobiernes y logres tu sueño; te ha hecho a su imagen y semejanza, y puso un potencial grande dentro tuyo.
Jesús le dijo a Simón: “ese es tu nombre, pero no te llamarás más así, vas a ser Pedro, una roca.”
Cuando decís “no puedo”, “no sé”, esa es la sombra que pusieron dentro tuyo, pero vamos a quitarla para que puedas ver tu verdadera naturaleza.
Dios sopló vida en nosotros y podemos hacer los negocios más maravillosos; podemos tener la familia que quisimos; ser el padre que no tuvimos; alcanzar, viajar; lograr todo lo que deseamos, porque Dios nos dio un potencial ilimitado.
2º llave: Propósito.
Debemos conocer el pensamiento de Dios. Todo lo que Dios hace tiene propósito. Cada elemento fue creado para algo, y cuando Dios nos creó, fue con un propósito. Cinco mil millones de personas en la tierra fueron creadas por Dios con el potencial para lograr su propósito.
Propósito es vivir para aquello para lo cual Dios te creó; es el plan original para el que fuiste creado; es tu verdadera vocación; es vivir para aquello que estas en la tierra, para lo cual Dios te dio vida… Conocer y cumplir el propósito, me hará feliz.
Ese propósito te fue dado en el vientre de tu mamá. Hoy sabemos que a los cinco meses de embarazo, el bebe puede oír, recordar y aprender.
El primer violonchelista del Colón, contó que cierta vez estaban ensayando una composición musical muy difícil, que los otros músicos no podían tocar, y sin embargo a él le resultaba fácil. Cuando llegó a su casa le contó a su madre lo ocurrido, y ella dijo: “No me sorprende, ese tema musical era el que yo oía cuando estabas en la panza.”
Cuando descubras tu propósito te sonará como música conocida, te resultará fácil, porque Dios ya te habló desde el vientre de tu madre, te estuvo preparando. Descubrí rápido tu propósito. Abraham descubrió su propósito a los setenta y cinco años.
Una iglesia sana es aquella que encamina a cumplir el propósito. Una persona es grande cuando se conecta con el motivo por el cual vive.
El propósito de Miles Monroe es entrenar líderes.
El pueblo de Israel, durante cuatrocientos treinta años fueron violados, y un día, la última generación, dijo “basta”; se enojaron y clamaron a Dios. Y Dios dijo: ¡por fin dijeron basta! Porque mi propósito no era que fueran esclavos, sino que vivan en la tierra de bendición.
Enojate por vivir como un esclavo, por hacer lo que no funciona, por vivir para los demás, decile: Padre, quiero descubrir el motivo de mi vida, lo quiero abrazar y vivir para ese propósito.
Dios nunca evalúa tu capacidad para el propósito; cuando Dios te creo ya tenías el potencial para alcanzarlo. Dios te revelará el propósito por el cual vivis, y tal vez lo haga cuando pases por una dificultad.
Nos enoja mucho cuando un artefacto no funciona, y especialmente cuando lo necesitamos con urgencia, de la misma manera a Dios le enoja que no cumplamos nuestro propósito.
Cuando un hombre contrae matrimonio y cree que la mujer está para lavar, planchar, cuidar a los hijos y estar en la casa, ese hombre no conoce el propósito por el cual Dios creo a la mujer.
Si no sabes el propósito por el cual Dios creó a tu mujer, te transformarás en un abusador. Cuando no entiendas por qué Dios te dio a tus hijos, los vas a abusar.
La grandeza de una persona viene cuando está conectada con su propósito.
Potencial y propósito son las dos revelaciones mayores que una persona puede logra. Saber que tiene la habilidad y el poder para lograr lo que desee y que ha venido a la tierra para cumplir el sueño que Dios le puso en el vientre de su madre.
3º llave: Puertas
Liberamos el potencial, para alcanzar el propósito, a través de puertas.
La puerta es un medio. Dinero no es mi propósito, sino la puerta. La gente no es mi propósito, sino la puerta. No debo enamorarme de la puerta, porque las puertas cambian, se abren y se cierran, pero el propósito nunca se modifica.
¿Cómo abro las puertas?
- Debo identificar las puertas y orarlas. Específicamente identificá la puerta
que necesitas abrir (hablar con determinada persona, hacer un viaje, ver a mi jefe, hacer este negocio, escribir un libro). Durante años, los cristianos hemos orado: “Padre, bendíceme, úngeme, abre las puertas y que sea lo que tú quieres…” ¡No!, la puerta debe ser específica, y orarle.
¿Por qué tengo que pedirle a Dios algo que Dios ya sabe? Porque cuando Dios puso a Adán y Eva en la tierra, les dijo: “Yo voy a intervenir en sus asunto sólo si me lo piden” Entonces cuando orás no es porque lo necesitas sino porque le estás dando autoridad a Dios para que intervenga en tus cosas, de lo contrario no intervendrá. “Padre, cubro con tu presencia la puerta de mi jefe, de mi negocio, de mi auto”, así autorizo a Dios para cubrirlo. (Anotá las puertas que necesitás que se abran.)
- Saber tocar la puerta. Nos enseñaron “no fuerces las puertas, Dios las abrirá
solo”; ese concepto hay que quemarlo. Jesús dijo: Llamad y se os abrirá.
Una vez identificada la puerta, debes golpear. Pero hay que saber hacerlo, porque si golpeás sucio, o agresivo, no se va a abrir. Mucha gente no ha sido bendecida porque golpearon mal su puerta. Si lo hacés negativamente, criticando, si sos impuntual, si te dieron cinco minutos para hablar y hablaste diez, ¡golpeaste mal! Se ha comprobado que en los primeros cinco o diez minutos que una persona habla con otra se forma la imagen, el concepto; por eso debes saber llamar.
Muchos no logran las cosas porque no saben relacionarse con otros.
José fue ministro de Egipto. Estaba en la cárcel, y faraón lo mandó a buscar para que interprete un sueño, si faraón hablaba el idioma egipcio y José era hebreo, ¿cómo hizo para entenderle? Se preparó. En la cárcel aprendió a hablar el idioma de su sueño. Todos los sueños tienen un lenguaje, debemos aprenderlo.
José se preparó, aprendió golpear la puerta. Él sabía que el faraón era su puerta, y cuando se abrió, supo golpear correctamente.
- Sabiduría para entrar. Una vez abierta, ¿cómo debemos entrar para quedarse adentro? Usando sabiduría.
Ofreciendo. Cuando la puerta se abra, no pidas, da. Dando podemos cosechar. Proverbios 18:16 dice, con un regalo se abren todas las puertas, y eso se llama sembrar. El mismo versículo, en otra versión, dice: “el ser dadivoso produce maravillas y gana el favor de los hombres importantes”. Nuestros antepasados siempre que visitaban una casa, llevaban un regalo (una botella de vino, un postre), porque la dádiva abre el camino delante de los grandes. No hay nada más hermoso que una persona generosa, porque el que da es más grande que el que recibe, siempre es más grande. Jesús golpeó la puerta de tu vida, y ¿cómo golpeó? Te dice: “te amo, bendeciré, te prosperaré, ungiré…”
Enfocarse en lo que funciona. Todo lo que funciona, no lo cambies. Hay persona que les va bien en un negocio y lo dejan porque les dio ganas de cambiar. No dejes tu trabajo si está funcionando, no hagas cambios, incrementá tus energías en lo que funciona. Y si algo no funciona, dejá de hacerlo. Porque cuando entras por la puerta y lo que hacés no funcionan, en vez de dejar de hacerlo, seguís orando, y la oración no tiene resultados. Si llegas a tu casa y se ponen a discutir, ¡no discutas más! porque lo que no funciona, no lo sigas practicando.
Saber mirar. Cada vez que Jesús hablaba sucedían cosas; oraba y Dios le respondía; a Jesús le funcionaba lo que hablaba, porque lo que Él veía, eso hablaba. Primero veía y después hablaba.
Por ejemplo, llegó a la casa de una niña de doce años y dijo “duerme”, todos los otros decían “está muerta”, pero Jesús dijo: “Duerme, nena levantate”, la despertó como de una siesta, porque El vio y habló.
Otro día, estaban haciendo un agujero en el techo y bajando a un paralítico por allí”; la gente vio a cuatro bajando a un paralítico, Jesús vio la fe de ellos. Jesús veía y hablaba. Si veo como Él ve, hablaré como Él habla; y si yo hablo como Él habla, lograré lo que Él logro. Debo saber ver.
Jesús vio a la multitud sin pastor y le dijo a los discípulos Oren por obreros; no dijooren por los perdidos, es más nunca oró por un perdido, él oró por líderes.
Si sé ver, sabré qué decir; debo mirar con los ojos de Dios.
¿Cómo sé lo que Jesús ve? Lo que Jesús ve, lo escribió en la Biblia. Si hablo las promesas de la Biblia estoy viendo lo que Jesús vio. Cada promesa de la Biblia es lo que Dios vio de mi.
Cuando digo: “Soy como un árbol plantado, todo lo que haga me saldrá bien”, no es porque yo lo diga sino porque Dios lo dejó escrito, y cuando confieso Su palabra, veo lo que Él ve, y si veo lo que Él ve, hablo lo que el habla y si hablo lo que Él habla tendré todo.
Cuando decís: todo lo puedo en Cristo que me fortalece, eso es lo que Dios vio de vos, por eso lo dejó escrito, para que sepas que es lo que Él vio y veas lo mismo.
Dar gracias. Cuando Dios te haya dado la bendición de la puerta abierta da gracias por capturar tu bendición: Señor disfrutaré lo que logré, ahora voy por más. O sea, logro algo, doy gracias, voy por más.
Pero si logro algo y digo “aún me falta” y no agradecí por lo logrado, estoy en pecado. Pecado quiere decir “falta”, o sea cuando decís “me falta”, pecás. Debes decir: “gracias, Señor te alabo, entro por tus puertas con acción de gracias”.
En la puerta hay uno que entra y otro está del otro lado; los dos deben dar gracias. Cuando como jefe conseguiste un empleado, da gracias; y el empleado tiene que dar gracias porque logró el trabajo. Sé agradecido.
Isaías 60 “tus puertas están de continuo abiertas, ni de día ni de noche se cerrarán, a ti serán traídos todas las riquezas de las naciones; la nación que no te sirva perecerá, te llegará la gloria del Líbano para embellecer el lugar de mi santuario”. Todo lo que Dios te dé, será para embellecer su santuario.
Pensá en las bendiciones que Dios te dio y dale gracias, específicamente, porque hasta aquí te ha acompañado. Gracias por lo material, por los afectos, por los logros. Dios te dio un potencial ilimitado. Hay alguien que ya logró lo que vos querés lograr, y ese lo logró por el potencial que Dios le puso, que es el mismo que puso en vos.
Una persona no es vieja por la edad que tiene, es vieja cuando no tiene su propósito claro. La persona que sabe para qué vive y para qué fue arrojada en esta tierra, siempre tendrá la vida de Dios.
Naciste para algo. Descubrí tu propósito y corré, porque Dios lo va a cumplir.
Dios te mostrará las puertas, y las abrirás con sabiduría, entrarás por las puertas, quedarán abiertas para que entren y salgan las bendiciones.
Por Bernardo Stamateas
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