Es la historia de Jacob y Esaú, dos hermanos gemelos, lamentablemente Esaú vende su primogenitura por un plato de lentejas y Jacob se la compra. Luego Jacob le roba la bendición que le pertenecía al hermano. Esaú estaba muy enojado por esa situación.
El pastor Bernardo estuvo hablando bastante acerca de poner la mente en paz, para que el espíritu pueda fluir. Cuando yo tengo mi mente en paz mi espíritu puede fluir y yo no me mato por hacer nada y es el espíritu el que hace todo. Declaramos el domingo que este mes, era un mes donde íbamos a hacer la plancha y Dios nos iba a sorprender día a tras día, porque íbamos a permitir que el espíritu fluyera, y no amargarnos y angustiarnos por los pensamientos en nuestra mente. Muchas veces, y esto las mujeres lo experimentamos muy seguido, nuestra mente parece una máquina de preocupaciones. ¿Cuántos experimentaron esto alguna vez?, muchas preocupaciones juntas, una máquina de preocupaciones, vivimos dándole vueltas y vueltas a varias situaciones a la vez, no es una sola sino que se nos acumulan en la mente un montón de situaciones. Y cuando nos damos cuenta que no podemos controlarlas, se acuerdan que la semana pasada hablamos del control y dijimos que no todo en la vida se puede controlar, cuando no podemos controlar todas esos pensamientos y esas situaciones, ahí aparece la ansiedad. Decimos: yo no puedo con esto, no puedo con lo otro, cómo voy a hacer con aquello y qué va a pasar con mi economía, con mis hijos, qué voy a hacer con esta situación, al no poder controlar todo, aparece la ansiedad. Y necesitamos, como decía el pastor Bernardo, poner nuestra mente en paz. Cuando yo les digo paz, la mente en paz. ¿En qué piensan ustedes? ¿Qué imagen les viene? en quietud, en blanco, tranquilidad, ¿se imaginan un paisaje? por ejemplo, un paisaje pacífico, mar, arroyo, sauces llorones que caen, el Caribe, Misiones, las cataratas, una billetera llena de dinero. Hay muchas imágenes que representan la paz, pero lamentablemente el término paz es mal usado. todo el mundo pide paz, todo el mundo el primer deseo que te pide es paz. El término paz y la vivencia de la paz, perdió la fuerza, ustedes saben que la paz proporciona mucho más de todo eso, que recién hablamos de una tranquilidad, de un momento sereno, de la mente tranquila.
La paz para que ustedes sepan es una herramienta de protección. Es un escudo, cuando yo estoy en paz, yo estoy protegida. Cuando la paz se va de mí, cuando yo no sigo en paz, cuando la paz está fuera de mi, mi mente comienza a confundirse, mi mente está descubierta, ya no hay escudo protector, porque la paz ya no me protege, por eso tenemos que volver a valorar el concepto de la paz como una herramienta de protección. La paz es una herramienta de protección, si tengo paz estoy protegida, si no tengo paz estoy desprotegida, y por eso la ansiedad ataca mi mente.
¿Qué es lo que provoca la ansiedad?, ¿Cuáles son las consecuencias de tener ansiedad?
Primero: la ansiedad me distrae.
¿De qué te distrae?, de lo que Dios está haciendo en tu vida, te vienen un montón de pensamientos, un montón de preocupaciones, un montón de problemas, y te distraes, estás mirando para otro lado y no podes ver lo que Dios está haciendo.
Yo quiero preguntarte en esta tarde. ¿Vos sabes qué es lo que Dios está haciendo en tu vida?,
¿Vos sabes cuál es el plan que Dios está trazando para tu vida?,
¿Vos sabes cuál es la etapa de ese plan, en la que estás viviendo ahora?
¿Tenés en claro, qué es lo que Dios está haciendo madurar en tu vida?
¿Tenés en claro, cual es el área en que Dios está trabajando en tu vida?
Porque si todavía no lo tenés en claro, es porque tu mente está llena de preocupaciones y eso te distrae del plan de Dios. Porque lo primero que te hace la distracción es alejarte del plan de Dios, por eso estás ocupada en tantas cosas que te llenan el día, pero que no son lo que Dios quiere hacer con tu vida.
¿Esto me está distrayendo de lo que Dios quiere hacer? ¿Estos problemas en los que me ocupo desde la mañana hasta la noche, que me traen angustia, que me traen nerviosismo que parece que me pica todo de la ansiedad que tengo, que no me permite dormir, que estoy todo el día dando vueltas mentalmente con ese problema, no será que me está distrayendo de lo que Dios quiere hacer en mi vida? y si te distrae de lo que Dios quiere hacer de tu vida no se puede terminar el propósito que Dios tiene en tu vida. Deci: no me tengo que distraer.
En segundo lugar: La ansiedad me hace sentir culpable
Cómo no me voy a preocupar de esto pastora, usted habla de la paz, pero usted vio la situación económica del país, usted habla de la paz, pero usted sabe el infierno que es mi casa, ¿cómo no me voy a preocupar? ¿Cuántas dijeron eso?, cuando alguien te dijo: No te preocupes, ¿cómo no me voy a preocupar con las amistades que tiene mi hijo?, ¿cómo no me voy a preocupar si mi marido se puso la pulserita, se dejó el pelo largo? ¿Por qué te hace sentir culpable?, porque vos, si no te preocupás, hasta sentís culpa de no preocuparte, entonces tenés que preocuparte porque sino: vos sí que no te preocupás de nada, vos sí sos una fresca, claro, parece que a vos todo te va bien; y porque no te ponés las pilas en esto, entonces vos no querés preocuparte, querés tener paz para fluir en el espíritu, pero parece que los demás o tu propia mente te presiona a preocuparte: cómo no voy a estar preocupada, me tengo que preocupar porque si no me preocupo, que van a pensar de mi, que soy una inmadura, como no me voy a preocupar, todo eso te va trayendo culpa y ustedes saben que la preocupación mata la fe, porque cuando vos estás preocupada, la preocupación en tu mente es tan fuerte, que termina aplastando la fe, debilitando la fe, porque la preocupación crece y la fe queda por debajo. No tengo que sentir culpa.
¿Cómo mantenemos la paz en medio de los problemas? porque vieron que tenemos problemas ¿Cuántos tenemos problemas?, no vamos a negar que tenemos problemas pero vamos a ver cómo mantener la paz.
Quiero enseñarte algo muy importante. Tengo que tener mentalidad de guiada. Las mujeres, muchas veces queremos que nos digan como hacer las cosas, tenemos mentalidad de dirigidas, y yo quiero decirte en esta tarde que para tener paz mental, tenés que tener mentalidad de guiada y no mentalidad de dirigida. ¿Cuál es la diferencia entre ser guiada y ser dirigida?
Lo vamos a ver prácticamente. Mentalidad de dirigida.
Una persona va a pasar con los ojos vendados, y la otra la tiene que dirigir, para que la persona que tiene los ojos vendados pase y no se choque con los obstáculos. Lo que hizo la persona es dirigirla, estaba en un lugar y le dijo lo que tenia que hacer, pero ahora la otra persona, la va a guiar y para guiarla, le va a decir lo que tiene que hacer, pero la va a agarrar de la mano, y va a ir con ella pasando por todos los obstáculos, le dice, pero va con ella.
¿Se dieron cuenta la diferencia?, una cosa es que vos seas dirigida en la vida, y a veces las mujeres queremos ser dirigidas: vos decime cómo, que yo lo hago sola, y lamentablemente muchas veces nos equivocamos. Solamente queremos ser conducidas. Pero Dios te dice: yo quiero que tengas una mentalidad de guiada. ¿Sabes qué es tener una mentalidad de guiada?, saber que en cada circunstancia de la vida, es el mismo Señor que te ha tomado de la mano, que va con vos, que te dice a dónde ir, que te acompaña todos los días hasta el fin. Eso es mentalidad de guiada, vos sos guiada por el Espíritu Santo de Dios por eso no te vas a perder. No, decime rapidito, dame dos cuadras y tres a la derecha, cuatro a la izquierda, nos reperdimos. Viste cuando estás en el auto y preguntás por una calle, ¿me puede decir cómo voy a tal lugar? y te explicó y no entendiste nada, cerraste la ventanilla y no entendiste nada, porque lamentablemente muchas veces la gente no quiere guiarnos, nos quiere dirigir nada más, pero Dios se encarga de guiarnos, él es nuestra guía, esa es la mentalidad que tenemos que tener. Dice: mis ovejas oyen mi voz y me siguen, no dicen que van solas, oyen mi voz y me siguen, cuando venga el Espíritu Santo él los guiará a toda la verdad, me guiarás por sendas de justicia, por amor de tu nombre. Gloria a Dios. Él siempre te da las instrucciones y te toma de la mano, hoy estás tomada de la mano del Señor. ¿Hay un problema en tu vida?, el Señor te tomó de la mano y te dice: vamos a ir por acá, así que no te preocupes, voy a estar siempre con vos. Gloria a Dios por eso. Eso nos tiene que traer paz. Si Dios te guía, él nunca se equivoca, él sabe, por eso vos tenés que saber lo que Dios está haciendo con vos, si vos estás distraída no podés saber como moverte en cada situación, cada problemita lo ves como una gran crisis y Dios te dice: esto es parte del camino por el que te estoy haciendo andar, porque vos tenés la capacidad, conmigo, de superar cualquier obstáculo, por eso, ¿cuántas son guiadas en este lugar? Gloria a Dios, vos estás guiada por Dios.
Hay una teoría que dice que Dios creó al mundo y lo abandonó a su suerte, nos creó, nos tiró en el mundo y dijo: arréglense como puedan, pero en la Biblia no dice eso, en la Biblia dice que Dios te creó y te acompaña todos los días, por eso tenés que tener mentalidad de guiada, todos los días, vos cuando te levantes, cuando te vayas al trabajo, vos agarrá una mano siempre, que es la mano del Señor y decí: vamos, guiame, yo sé que estás conmigo, yo sé que todo obstáculo se va a deshacer delante de mi presencia, porque sé que vos me querés llevar a delicados pastos. El Señor es precioso. Gloria a Dios.
En primer lugar tener mentalidad de guiada, para tener paz mental y en segundo lugar, para tener paz debo bendecír mis problemas.
¿Y cómo es eso pastora?, leímos la historia de Jacob y Esaú, ustedes saben, como les conté antes, que Esaú estaba muy enojado con Jacob que era su hermano, porque había robado. Le había comprado primero la primogenitura, y luego le robó la bendición. Fue primero con engaños al padre le robó la bendición y el papá y la mamá le dicen a Jacob: mirá tu hermano está muy enojado, te está buscando para matarte, así que andate. Él se va de la tierra prometida, se va a otra tierra, y ahí hace su vida, se casa, lean la historia, se acuerdan que se quiere casar con Raquel, pero el padre Nabal le da a Lea, se termina casando con las dos, trabajando como catorce años para el padre, pero él empieza a progresar y a prosperar ¿Cuántas mujeres prosperadas hay en este lugar?, preparate para una manifestación económica sobre tu vida. Sé lo que te estoy diciendo, preparate para una manifestación económica sobre tu vida, poderosa, va a venir dinero de donde menos imaginabas, tómalo en el nombre de Jesús. Gloria a Dios por eso. Dios nos va a prosperar a las mujeres, va a ser por mano de mujer, vas a pagar esa deuda vos, sin pedirle nada a nadie, Dios te lo va a dar.
Dice que en esa tierra Jacob prospera, tiene hijos, vacas, ovejas, tiene de todo, se hace multimillonario y ya no quiere trabajar más con el suegro, quiere volver a la tierra prometida, pero cuando se va a la tierra prometida con toda la familia y sus riquezas sabe que en la tierra prometida está Esaú, el hermano que lo estaba buscando para matarlo, o sea, Jacob tenia un gran problema que era Esaú, y Jacob tenia mucha ansiedad, mucha angustia y mucho temor, porque sabia que cuando Esaú lo viera lo iba a matar. Envía un mensajero y cuando retorna, éste le dice: mirá, fuimos, le dijimos que vos estás viniendo y Esaú, tu hermano, dice que viene con cuatrocientos hombres. ¿Qué se imaginó enseguida? porque cuando te viene un problema, vos imaginas un desastre. Ejemplo: están echando a todos del trabajo, te vienen con malas noticias, son cuatrocientos hombres, te pisarán la cabeza, mira que están quebrando todos los negocios como el tuyo, mirá que no vas a poder mantener el personal, con cuatrocientos hombres sobre tu cabeza, mirá que a todos los pibes hoy los están secuestrando, matando, mirá, cuatrocientos hombres sobre tu cabeza. Eso era lo que le pasaba a Jacob, Esaú viene a buscarte con cuatrocientos hombres, la ansiedad de Jacob era tan grande, porque él decía me va a matar, ¿qué me hará? ¿qué pasará con mi familia?, ¿con mis riquezas? se hacía todas estas preguntas, y cuando vos no podes tener control de todo esto, porque no sabes como se va a resolver, la ansiedad aparece, dice que sintió mucho miedo y usó tres estrategias y quiero enseñarte una específicamente para vencer la ansiedad.
La primera estrategia fue el control.
Dijo: voy a hacer dos grupos, uno lo mando por acá, otro por allá. Si ataca a uno, el otro se puede liberar. Quiso controlar. Controlar es hasta ahi, no todo en mi vida se puede controlar, si vos tenés un campo y no llueve, no lo podes controlar. No todo se puede controlar, pero es la primera estrategia que usó, la del control, y como ve que esa no era muy buena estrategia, hace una segunda.
La oración del lamento.
Le suelta un rosario de palabras al Señor, le dice: vos me dijiste que me ibas a bendecír, me prometiste, yo que te serví, que salí de la tierra... y ahora vengo para que me libres de mi hermano, toda la oración. ¿Cuántas hicieron alguna vez oración de ansiedad o de lamento? La oración de ansiedad, es totalmente diferente a la oración cuando tenés paz, la oración cuando tenés paz es una oración de fe, decretás y sabes que va a pasar. En el relato de Hechos, habían agarrado a dos apóstoles, los encarcelaron, les dijeron: no hablen más de la Palabra. Se juntaron con el resto de los discípulos, y éstos oraron: Señor danos capacidad para hablar, danos denuedo. Al segundo día estaban predicando con capacidad y denuedo para hablar, porque oras con paz y sabes que lo que oraste lo recibís, porque estás soltando fe, porque estás fluyendo en la fe, pero lamentablemente cuando haces oraciones con ansiedad, haces esas oraciones chicles, con lamento, con miedo, con temor, que en definitiva no soltaste nada de fe y lo que mueve la mano de Dios es la fe. Jacob hizo una oración de lamento, como vio que no pasaba nada, se le ocurrió la tercera estrategia.
Y esta sí que es una buena estrategia, prepárate para predicar esta estrategia que te va a dar resultados al ciento por uno. Preparate porque esta oración te va a dar resultado al ciento por uno y es simple, es una acción tan simple, es la estrategia de los regalos. La estrategia de los regalos.
Dice que él empezó a mandar regalos al hermano, antes de ir él a enfrentar su problema, mandó regalos. Hay que mandar regalos. ¿A quién le vas a mandar regalos? Regalos es bendición y la bendición es un regalo de Dios. Bendición es un regalo. Por eso vos, antes de enfrentar los problemas tenés que bendecír tus problemas, tenés que enviarles regalos de bendición a tu problema, tenés que agarrar a esos hijos que te traen problemas y dentro tuyo mandales regalos, bendecírlos, yo bendigo a Juan, a Sara, yo bendigo a María, a Gabriela; los vas bendiciendo antes de empezar a pensar cómo vas a resolver ese problema. Si tu casa se cae a pedazos y es tu gran problema, que tenés miedo que se te caiga el techo encima, vas a enviar regalos a tu casa, vas a bendecír tu casa, vas a tocar las paredes, vas a subirte al techo como puedas y vas a decir: yo bendigo mi casa y sé que Dios me va a dar algo mejor. Si tu marido es el que te trae problemas, bendecí a tu marido, mandá regalos con palabras. El milagro está en tu boca querida mujer, la bendición no está lejos, está dentro tuyo, por eso es fácil soltar bendición, bendición es regalo.
La hermana que pasó a dar testimonio y dijo que la suegra no quería saber nada. Yo le iba a decir: no ores, porque se te va a cumplir y vas a tener tu suegra en casa y así le pasó, porque lo que uno declara recibe, y entonces dice que la bendijeron a la suegra y la suegra vino a la casa. Lo que decretás, decretá en paz, bendecí, te viene porque el poder está en tu boca, siempre poné delante de un problema una bendición, querés hablar del problema porque te preocupa, porque te trae ansiedad, hablálo pero primero hablá una palabra de bendición y después soltás el problema. Antes del problema viene mi regalo y dice que a Jacob le dio resultado la estrategia, porque cuando el hermano se le acercó, lo abrazó y lo besó. Yo quiero decirte que los problemas se van a deshacer delante de tu presencia, cuando vean la bendición que vos primero pusiste sobre ese problema. Es fácil mujeres, bendecí, bendecí, bendecí y el problema se va a desahacer delante de tus ojos.
Nada sucede hasta que lo declaramos. Nada sucede querida mujer hasta que yo lo declaro. Tengo que determinar en qué va a quedar ese problema, el problema no me puede determinar el camino por donde voy a andar, porque yo estoy guiada por Dios, a mí él me agarró de la mano, no va a ser el problema el que me conduzca, no va a ser el problema el que me guíe, va a ser el Espíritu Santo de Dios. Por eso le voy a mandar regalos, te bendigo hijo, te bendigo casa, te bendigo trabajo, que no me pagás el sueldo que me tenés que pagar, te bendigo amiga mía que me diste vuelta la cara y me trajiste problemas, te bendigo suegra, suegro, hermana, te bendigo, te bendigo, te bendigo.
Antes de los problemas primero soltá bendición, soltá regalos. Querida mujer dentro tuyo, dentro mío hay una fuente de bendición ¿Sabés donde más se brota esa fuente de bendición? ¿Cuando fluye más?, cuando adoramos, cuando levantamos las manos, ahí empiezan a soltarse bendiciones, palabras de bendición que van cubriendo el problema, y cuando el problema llega, se deshace delante de nosotros. Esaú quería ver a su hermano y después de todos los regalos se le había ido la bronca, dijo: cómo me voy a oponer a un hombre tan poderoso y que me da tanto, no me puedo oponer, es más, yo tengo que ser su sirviente. Los problemas tienen que servirte a vos, los problemas tienen que ser tus sirvientes, vos no podés ser sirviente de ese problema, el problema tiene que obedecer a tu fe. Mi problema tiene que obedecer sí o sí a mi fe. Por eso vamos adorar, porque no tenés que entregarle tu paz a nadie, tu paz no se la podes entregar a ese problema que estás viviendo, o esos muchos problemas que estás viviendo. Tu paz mental depende de la bendición, por eso bendecí, bendecí, bendecí y cuando vos adorás sale, fluye, fuente de bendición, que me hace hablarle cosas tan lindas al Señor, que me hace decir cosas tan preciosas acerca de mi vida, acerca de mi futuro, acerca de mis sueños, porque cuando levanto mis manos todo es diferente. Levantá tus manos al cielo y deci: Santo, yo envío bendiciones, el cielo está abierto, sana nuestra vida y se sueltan los regalos. Querida mujer tus problemas no son una desgracia para tu vida, los problemas son la oportunidad para definir nuestro crecimiento, en qué nivel estamos, en qué parte del proceso de Dios estamos, por eso estamos pasando por este problema o por eso estoy pasando por este problema, porque Dios está llevándome, está guiándome, y el problema determina tu nivel de madurez, de crecimiento, tu nivel de cumplimiento del sueño, cuanto más estás acercándote al cumplimiento del sueño, los problemas parecen más agotadores, pero determinan tu nivel de crecimiento. Yo quiero decirte que David cuando venció osos y leones, su nivel era nivel de pastor de ovejas, por eso sus problemas eran osos y eran leones, pero cuando David venció a Goliat, a partir de ese momento David se transformó en un guerrero, porque su problema determinó su nivel de crecimiento, ahora venció a Goliat, era guerrero pero cuando David tuvo que enfrentar a Saúl que lo perseguía, él ya era rey, por eso el enfrentamiento fue más grande, porque dentro de él llegó al nivel de crecimiento de un rey. Querida mujer los problemas determinan tu nivel de madurez, tu nivel de crecimiento, bendecí, bendecí, bendecí, ¿qué es lo que te está trayendo problemas?, bendecí, son tus hijos bendecílos, es tu casa bendecíla, es tu país que te trae problemas bendecí, es tu vecino bendecílo, ¿qué es? tu amiga, bendecíla, es tu trabajo, tu sueldo, tu pareja, comenzá a enviar regalos, regalos, regalos, abrí tu boca en bendición antes de hablar del problema, levantá tus manos y bendecí. Bendecí tu problema, regalos. Primero palabra de bendición, Salmos 34: "Bendeciré a Jehová en todo tiempo su alabanza estará de continuo en mi boca, busqué a Jehová él me oyó y me libró de todos mis temores". ¿Saben cuándo David compuso este salmo?, cuando Saúl lo estaba persiguiendo y se tuvo que escapar. Entró a una ciudad llamada Gat, era la ciudad donde había vivido Goliat, y toda la gente de Gat, lo tenia a David por enemigo, le tenían miedo, pero David entró a esa tierra y ¿saben cómo lo llamaban los enemigos a David? “el rey de la tierra” así te ven los problemas a vos, como la reina, no te ven como una pobre tonta que no lo vas a poder resolver, te ven con toda la autoridad y con todo el poder para dejarlos en el piso y que no se puedan levantar nunca más, sos la reina del Señor. Cuando David llegó a Gat se hizo el loco y dice que hablaba y nadie le entendía nada, pero él sí sabia lo que decía, y escribía en las puertas de las casas, se hacia el loco y todos los demás decían: se volvió loco y David estaba anunciando una estrategia, estaba bendiciendo cada puerta, porque sabia que estaba marcando el territorio que iba a ser de él, el territorio que iba a conquistar, bendecí tus problemas porque tus problemas marcan el territorio, que a partir de ahora, vas a conquistar en tu vida, y nada se te resiste porque sos la reina de la tierra. Escribí bendición, declara bendición.
Ahora vas a bendecir tu problema, le vas a soltar palabras de bendición, tomate de ese problema, pensá en ese problema que te trae ansiedad o esos problemas, y los vas a bendecir, y vas a usar tu voz para fortalecerte a vos misma, vas a usar tu voz, así como muchas veces usas tu voz para fortalecer a otros, ahora vas a usar tu voz a favor tuyo, para fortalecerte a vos misma, y vas a hablar bendición antes de cada problema, antes de mencionar el problema vas a mencionar la bendición, le estás enviando regalos y cuando el problema se enfrente con la bendición, el problema se va a deshacer en el nombre del Señor. Usa tu voz para fortalecerte, bendecí a tus hijos, bendecí tu trabajo, bendecí tu casa, tu ministerio, bendecí a todos. Bendigo a los que me quieren dañar, envío regalos, bendigo.
Levanta primero las manos, bendecí, envía regalos. Cuando se encontraron Esaú y Jacob, se abrazaron, se besaron y lloraron, dice la Biblia que Esaú le dijo: quedate conmigo, mirá tenés tantas cosas, tantos años sin estar juntos, y Jacob le dijo: no, yo no me quedo a vivir con los problemas, yo no me quedo acá, yo voy a tomar mi camino, porque a mi, el que me guia es el Señor, dice que Jacob se fue por un lado y Esaú por otro. Vos vas a ir hacia la bendición y el problema se va a ir para cualquier otro lado, va a desaparecer de tu vida, porque le llevaste regalos de bendición. Su presencia envuelve y deshace mis problemas. Viste qué bien que se siente. Amén.
Por Alejandra Stamateas
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