¿Cuántas sintieron alguna vez que pasaron por una crisis, por un problema, y enseguida se angustiaban, se enfermaban, se sentían débiles, que el mundo se les venía encima, ya no podían sonreír, ya no podían festejar nada…? Parece como que ese problema llenó toda tu vida y puso tu vida en oscuridad y en tinieblas.
Lo hemos sentido todas las mujeres; así que esta palabra es para todas nosotras.
¿Sabías que tu rostro refleja algo? Todos los días somos trasformadas, para peor o para mejor. Para mejor… ¿con qué? Con más y más y más y más gloria del Señor. Somos transformadas todos los días.
La oruga después se transforma en mariposa; lo que la oruga interpreta como crisis final de su vida, es el comienzo de la mariposa. A este proceso –en el que la oruga se transforma en mariposa– se le llama metamorfosis. Ustedes saben que cuando la mariposa es oruga come, come, come; es una peste, porque come todo lo que encuentra a su alrededor, y su cuerpo se va agrandando tanto que la piel la tiene que cambiar por lo menos dos a tres veces, porque sino no entra todo lo que come. Entonces la oruga va haciendo una transformación a tal punto que se transforma en una mariposa. Y hoy vamos a hablar acerca de ‘la unción de la mariposa’ para no quebrarse frente a los problemas. ¿A cuántas les gustaría conocer la unción de la mariposa?
¿Cómo enfrentamos las mujeres las crisis o los problemas? Muchas mujeres cuando tienen una crisis o un problema lo primero que hacen es contaminar su corazón; lo primero que hacen es guardar ese problema en su corazón, y por eso el corazón se les contamina. Por eso la Biblia es tan clara cuando dice: “sobre toda cosa guardada guarda tu corazón”; tenés que guardar al corazón y no guardar las crisis o los resentimientos en el corazón, sino guardar tu corazón. Porque una vez que el resentimiento, la crisis, la angustia, lo negativo se mete en tu corazón te contamina el resto del cuerpo; una vez que algo negativo se instaló ahí, te empieza a contaminar toda tu vida, no podés ver otra cosa más que crisis, no podés hablar otra cosa más que de crisis, no podés vivir otra cosa más que crisis.
Hay otras mujeres que frente a las crisis van a reemplazar el dolor de esa crisis por alguna adicción: comer compulsivamente –mujeres que van a la heladera y se comen todo–, otras viven tomando remedios compulsivamente, que no pueden levantarse sino tienen la pastilla para levantarse, que no pueden dormir sino tienen la pastilla para dormir, que no pueden seguir adelante sino tienen la pastilla; no estoy hablando la que recetó el médico, estoy hablando de gente que se empastilla, que viven toda la vida tomando pastillas para poder seguir adelante, porque sino tienen una depresión profunda. Y hay otras mujeres que cuando pasan por una crisis lo que hacen es ser víctimas y empezar a culpar a todos los demás: “pobrecita de mí”.
Vamos a descubrir hoy la unción de la mariposa para no quebrarse frente a un problema.
¿Cuántas quieren pasar por un problema y salir en victoria? ¿Cuántas quieren pasar por un problema y casi no darle importancia, y decir: “esto ya está resuelto”, a cuántas les gustaría tener ese espíritu, tener esa actitud? Decir: “pasé por esto pero la verdad no me importa, estoy pasando por tal situación pero pasará, pasará y el último quedará (¿cuántas jugaban a eso cuando eran chicas?: “pasará pasará”).
Todas las crisis pasarán, pasarán; esta crisis también pasará.
¿Qué es la unción de la mariposa? Es el método que usan las mariposas. La mariposa sabe que nació para ser mariposa, no oruga. La mariposa sabe que nació para ser mariposa, y cuando se ve como oruga dice: “hay algo mejor para mí”; cuando se ve fea –porque la oruga es feísima– dice: “no, no, pará; yo no nací para esto, yo nací para mariposa”, o sea “hay algo mejor para mí.” No porque seas una oruga, sino porque sabés que hay algo mejor. Pero algunas mujeres se miran al espejo y se ven como la oruga, y en lugar de decir: “viene algo mejor”, dicen: “soy una porquería, no sirvo para nada”, entonces se miran mal. Vos cuando te veas como una oruga decí: “dentro de poco me voy a transformar en una mariposa.”
La mariposa sabe que para lograr convertirse en la máxima expresión de belleza tiene que pasar por un sufrimiento, por un dolor; sabe que ese proceso va a ser duro, pero se hace responsable, se hace cargo y dice: “lo tengo que pasar porque no me queda otra; si quiero ser lo que verdaderamente quiero ser, tengo que pasar por ese proceso.” Y aquí está la clave: la unción de la mariposa es que, para lograr convertirse en mariposa, se desprende de algo para recibir lo nuevo. ¿Cuál es la unción de la mariposa entonces? Es desprenderse para recibir lo nuevo.
Y otra cosa que hace la mariposa es saber cuál es el momento que tiene que dejar de ser oruga; porque si toda la vida sigue siendo oruga nunca va a pasar a ser mariposa. Eso es lo que le pasa a muchas mujeres: hay mujeres que toda la vida han cumplido con un rol y no quieren ser algo diferente, porque se adaptaron a ese rol… “esto es lo único que sé, esto es lo único que me sale bien, entonces me quedo así toda la vida” y nunca se transforman en mariposas; porque hay que tener discernimiento para saber cuándo debo dejar de ser oruga y transformarme en mariposa; y ese discernimiento –como a veces no lo tenemos tan afinado– lo vamos a descubrir en el momento de la crisis. Cada vez que estás pasando por un problema, cada vez que estás pasando por una prueba, cada vez que estás pasando por una crisis, es la señal que te está diciendo: “es tiempo de dejar de ser oruga para transformarte en una mariposa.”
¿Cuál es la unción de la mariposa? Desprenderse, para discernir el tiempo de dejar de ser oruga. Hay muchas mujeres que hace bastante tiempo en este lugar ya deberían haber dejado de ser oruga y deberían estar desplegando sus alas de mariposa, pero todavía no se han atrevido; pero hoy te vas a dar cuenta que cada crisis por la que has pasado –y por la que vas a pasar– lo único que van a lograr es transformarte en la mariposa más bella y más preciosa.
Todo en nuestra vida va a ser probado; va a ser probado tu matrimonio… ¿a cuántas ya le probaron el matrimonio? Pasaste por dificultades matrimoniales, y saliste en victoria o no, pero ahora te voy a explicar que sí, que siempre salís en victoria. ¿Cuántas han sido probadas en su maternidad? Problemas con los hijos. ¿Cuántas fueron probadas económicamente? En sus negocios o finanzas. Todo en nuestra vida va a ser probado, todo va a pasar por pruebas. ¿Y por qué las cosas pasan por pruebas? Para que vos sepas en qué fundamento construiste eso; para que vos sepas sobre qué fundamento está construida tu vida y de acuerdo al fundamento sigas construyendo con los mejores materiales. Los problemas nos ayudan a ver donde estamos paradas y de qué estamos hechas. ¿Cuáles son los fundamentos de nuestra vida? Cada vez que pasás por una crisis vos te das cuenta qué clase de mujer sos …¿sí o no? ¡Claro que sí!
Fíjense en la vida de Job, ustedes conocen la historia de Job: pierde todo y encuentra que en su vida había dos fundamentos flojos; ¿cuáles eran los fundamentos flojos en la vida de Job?: la esposa y los amigos. La esposa, cuando le dice: “mi amor, negá a Dios y morite, perdiste todo, no sos nada, estás ahí tirado con sarna, maldecí a Dios y morite”, un fundamento flojo. Y en segundo lugar sus amigos, que lo ven mal y le dicen: “y… pero algo malo hiciste, Dios te está castigando”; ¿cuántos conocieron gente así, que son ‘tan dulces’? “Yo te dije, tendrías que haberte quedado en tu casa cocinando, cuidando a tus hijos, no lo hiciste y por eso te pasó lo que te pasó”, porque a la gente, cuando ve que te va mal le encanta hablar mal. “Yo te dije, no tenías que haber ido a Presencia, mucha televisión, pero mirá lo que te está pasando.” A la gente le encanta eso, dar con un caño. O sea, Job le daba valor a lo que no valía; Job estaba invirtiendo su vida en su esposa y en sus amigos; invertía dinero, invertía afecto, tiempo hablando con ellos, recibiéndolos en la casa, dándoles dinero, dándoles consejos; estaba malgastando su vida en lo que no valía; y cuando viene el momento de la prueba, el momento de la crisis, Job se da cuenta de a quiénes tenía alrededor y dónde estaba parado. Y eso es lo que hace la crisis cuando viene a tu vida; cuando vos mirás para atrás y ves todas las crisis que pasaste, y te das cuenta la gente que hoy no está con vos, y decís: “gloria a Dios porque ya no está conmigo”, para eso te sirvió la crisis. Porque te estaban chupando la vida, te estaban sacando lo mejor de vos, te estaban reteniendo, te estaban prohibiendo, te estaban anulando, te estaban castigando, y vos seguías dando y dando y dando, invirtiendo en ellos, invirtiendo en cosas que no te daban resultado.
¿Cuántas tuvieron un negocio y lo perdieron? Y cuando lo perdiste te diste cuenta y decís: “gracias Señor porque con ese negocio seguía invirtiendo y no había resultados.”
La crisis me ayuda a desprenderme para recibir; esa es la unción de la mariposa. Las mujeres nos aferramos a tantas cosas y empezamos a poner esos fundamentos, como si esa casa fuera el fundamento, como si ese esposo fuera el fundamento, como si los hijos fueran el fundamento, como si esa amiga fuera el fundamento, como si esos clientes fueran nuestro fundamento. Y nos apoyamos en tantas cosas que creemos que son nuestra fuerza, y empezamos a construir sobre eso. ¿Cuántas veces te aferraste a una pareja en todo? Le diste tiempo, le diste dinero, invertiste en esa pareja y terminó abandonándote y haciendo cualquier cosa; y vos todavía detrás, porque vos creés que tu pareja es tuya y te aferrás a esa pareja como tu fundamento. Y cuando viene la crisis y el fundamento desapareció te das cuenta que habías construido en la nada. ¿Cuántas alguna vez abrieron los ojos y dijeron: “construí en la nada”? Mujeres que se aferran a una pareja como si fuera un salvavidas, a ciertas amistades, a ciertos trabajos, y creen que si pierden ese trabajo es el fin del mundo. ¿A qué te estás aferrando? ¿Cuál es el fundamento de tu vida? ¿En donde has puesto tu expectativa? ¿En donde pusiste tu vida? ¿Qué es tu salvavidas hoy? ¿Qué es lo que vos creés que es tu salvavidas? Ese negocio, esa pareja, ese líder… ¿a quién pusiste como salvavidas en tu vida que te estás aferrando, y decís: “si pierdo esto me muero”? Job tenía dos fundamentos que tenía que remover de su vida, y los conoció, se le hizo luz recién cuando vino la crisis y la prueba.
Yo quiero decirte –querida mujer– que hay vida más allá de lo que perdiste; hay vida más allá de lo que hoy no tenés, hay vida más allá de tu negocio, hay vida más allá de tu empresa, hay vida más allá de tu pareja, hay vida más allá de tus hijos, hay vida más allá de tu líder, hay más vida en abundancia que Dios tiene preparada para vos.
Dejá ir lo que no tiene fundamento, porque lo que tiene buen fundamento, aunque venga la crisis va a permanecer. ¿Cuánta gente estuvo al lado tuyo y sigue estando a pesar de la crisis? Alguien; pero un montón se fueron. Los que se fueron dejalos ir, no los retengas, soltalos, sé libre; porque hasta que no los sueltes no puede venir lo que necesitás para esta nueva etapa; y los que han quedado, sobre esos sí construí, invertí tiempo, invertí energía, invertí afecto; porque ellos valen la pena, porque a pesar que pasaste por la prueba te siguieron acompañando a tu lado. Tenés que discernir cuándo es el tiempo de dejar de ser oruga para ser mariposa; no te aferres a las cosas, no te aferres a la gente, no construyas ni en cosas ni en gente, porque lo más importante es el fundamento.
¿Qué es lo que hoy te preocupa de ese problema? Ese problema que hoy tenés, ¿sabés por qué te preocupa y te quiebra, por qué estás quebrada, por qué llorás, por qué te angustiás, por qué estás desesperada corriendo de un lado para el otro para ver cómo lo vas a resolver, sabés por qué no tenés fuerza interna para enfrentar ese problema…? Porque tenés miedo de peder algo. ¿Qué es lo que tenés miedo de perder? ¿El amor de alguien, la admiración y aprobación de alguien; que te digan: “viste que vos no podías, viste que sos un desastre, viste que sin mí no lo vas a lograr?” ¿Qué tenes miedo a perder? ¿La casa, el auto, la cuenta en el banco, los clientes?, ¿en eso se basa tu vida? ¿Tu vida se reduce a eso? ¿Sobre qué fundamento estás construyendo tu vida? Porque es muy pobre, querida mujer, basar toda mi felicidad en una sola persona, basar toda mi felicidad en un negocio, basar toda mi felicidad en los clientes que tengo, basar toda mi felicidad en los ahorros que tengo en el banco; es muy triste vivir así, porque tu vida se achica, tu vida se reduce y hay más vida después de lo que perdiste. Esa es la enseñanza más importante: hay algo que todavía no viste, aunque hayas perdido, y hasta que no sueltes lo que perdiste, no va a poder venir lo nuevo.
Querida mujer, la unción de la mariposa es en qué te basás, en qué se basa tu vida; cuál es el fundamento. Dios siempre quiere que vivas en un nivel más alto; Dios siempre quiere que vivas en un nivel superior al nivel en el que hoy estás. ¿Sabés que Dios está más interesado muchas veces en subirnos de nivel que lo que nosotras mismas estamos interesadas?; porque Dios sabe y conoce que nosotras no nacimos para oruga sino para mariposa, y a veces nosotras no nos damos cuenta; y el Señor te dice: “ya estás preparada” pero sin embargo vos seguís reteniendo, seguís con tu salvavidas agarrada, “…y que nadie me saque esto, porque si alguien me saca esto me muero.”
Mirá, te voy a mostrar algo que traje: yo voy a poner piedras, y voy a poner tierra en este frasco grande; ahora voy a poner arena… ¿entra algo más? Sí, un poco más de arena… ¿Ahora entra algo más? Sí, más arena. ¿Entra algo más acá? Un poco más de arena; ¿entra algo más? En el huequito que me quedó, ¿entra algo más? Ahora ya no. Las piedras, la tierra, la arena y el agua. Si quiero poner algo más, ¿cuál es la enseñanza? Hay que tirar todo para poner cosas nuevas; hay que vaciarse. La enseñanza es: si yo quisiera poner una piedra ahora, ¿podría ponerla? ¿Entraría? No; eso significa que si yo no hubiera puesto las piedras al principio, ahora ya no las podría poner; eso significa que si vos primero no ponés el fundamento, más adelante no lo vas a poner. Tenés que aprender primero en tu vida a poner el fundamento, para que después del fundamento recién puedas empezar a construir.
Tu vida necesita estar bien fundamentada, por eso Dios te trajo a este lugar: para que conozcas a la Piedra Viva, para que conozcas a Jesucristo, y entonces toda tu vida esté apoyada en La Roca, que es Jesucristo, y luego puedas construir todo lo que quieras y puedas invertir con oro y plata lo mejor para tu vida. ¿Cómo construís tu vida todos los días? Hay mujeres que han empezado con la arena, hay mujeres que han empezado con el agua, hay mujeres que han empezado con la tierra; “ah, pero yo conozco al Señor Jesús hace muchos años”, pero no lo pusiste como fundamento, lo pusiste por encima. Tal vez a veces ni siquiera en decisiones de tu vida entró Jesús, ni siquiera le consultaste a Jesús; porque tu fundamento –lo que estaba abajo– era tu marido, era tu pareja, era ese negocio, eran los clientes, era la empresa; te habías basado toda tu vida en eso, y cuando las cosas empiezan a no funcionar ahí te das cuenta sobre qué construiste. Porque cuando no hay buen fundamento todo el edificio se cae; si no hay un fundamento todo lo que construís –que va a ser probado tarde o temprano–, lo que no esté basado en el fundamento firme, se cae. Por eso te está yendo mal en un área, o en la otra, o en la otra: porque vos eso no se lo entregaste al Señor, vos lo hiciste como te pareció; “y yo no lo conocía al Señor…” bueno, ahora sí decile: “Señor, este negocio es tuyo; yo lo voy a construir sobre este fundamento, tengo que perder todo lo que tengo que perder, no me importa, porque lo que sea firme viene de tu mano, eso no lo voy a perder”, lo que viene de la mano del Señor nunca se te va a ir de tus manos, nunca; es más –como oramos antes–, todo aquello que parecía que se perdió, si vino del Señor lo vas a recuperar; lo que no es de Dios va a quedar en el pasado, porque no te sirve para nada, déjalo ir, soltalo, alegrate y dale la bienvenida a lo nuevo que Dios te va a enviar, ¡gloria a Dios!
Tu fundamento va a determinar a quién te vas a parecer: si tu fundamento, tu salvavidas, es tu marido, te vas a parecer a tu marido y vas a resolver las crisis como tu marido. No digo que esté mal, tal vez los resuelva bien, pero te vas a parecer al fundamento. Si tu fundamento es tu negocio, vas a vivir aferrada a ese negocio y te vas a parecer a tu negocio. Pero si tu fundamento es Jesucristo se te va a provocar dentro la metamorfosis, el cambio, y cada día te vas a parecer más al Señor Jesús… ¡Gloria a Dios!
¿Cuál es tu fundamento?
Cada vez que pases por una crisis tenés que decir: “es que voy para mariposa, es el momento de mi metamorfosis, me estoy transformando en mariposa”, eso es lo que le tenés que hablar a la crisis, y eso va a hacer que no te angusties ni te quedes a vivir en el problema; esa prueba va a ser de tránsito nada más, porque estás siendo transformada.
Después de un problema nunca volvés a ser la misma: o te transformás en algo mejor o en algo peor, y eso lo decidís vos. ¿Cómo querés salir de esa crisis económica, mejor o destruida? Va a depender de vos, va a depender que entiendas esta unción: la unción de soltar lo que anda flojito porque no fue construido sobre Jesús. Y ahora construimos sobre Jesús, porque lo que Jesús te da siempre es más grande y firme de lo que tenías antes. “Ah, pero no lo puedo ver…”, tenés que usar la fe. “¿Pero más grande que esto que construí?”, más grande. “¿Pero más grande que esta familia?, más grande. “¿Pero más grande que este sueño?, más grande… porque cuando tiene el fundamento de Jesús, puede venir lluvia, puede venir viento, pueden venir ríos, pero esa casa no se va a caer porque el fundamento ha sido Jesucristo. Lo primero es Jesús, lo primero es Jesús… ¡lo primero es Jesús! Si tu fundamento es Jesús, cada día te estás pareciendo más al Señor.
Tenés que empezar a esperar más de vos misma y menos de la gente; hay mujeres en este lugar que ya tienen cinco nombres pensados que te pueden sacar de ese problema; primero pensá en el fundamento y después pedite más a vos misma, porque la que te va a sacar de la crisis sos vos, pero una vez que pusiste a Jesús como fundamento. Quiero que pienses frente a ese problema seis soluciones que podrías darle vos; no decir: “ya golpeé la puerta”, no; vos tenés que empezar a esperar más de vos misma, mujer. Hay una capacidad que todavía no soltaste, porque siempre te dieron el dinero los otros, porque siempre dependiste de la aprobación del otro, te agarraste del sueldo de tu marido, porque siempre estabas esperando que tu mamá te diera el dinero, o siempre estabas esperando que tu hija te lo diera, o siempre esperando la decisión de tu marido, o de tu pareja, que tu pareja se decidiera aceptarte. Empezá a esperar más de vos misma, primero poné el fundamento en Jesús: “Jesús, si sos mi fundamento vos me vas a dar las ideas creativas más maravillosas, vos me vas a dar las conexiones de oro más maravillosas, lo que se tiene que ir lo suelto, –decí: “lo suelto”– Hay gente que te está manipulando porque no la dejás ir, porque no la soltás; hay hijos que te están manipulando porque no los soltás y porque tenés miedo a quedarte solita. Si el fundamento es Jesús, los hijos que se van, volverán. Hay mujeres en este lugar que están siendo manipuladas por una cuota mensual, porque creen que su supervivencia viene por la cuota mensual que le pasan… ¡dejala ir, dejala ir! Usa la llave de la unción de la mariposa: dejala ir, porque no sos oruga, sos mariposa, hecha para extender alas y salir volando por las alturas. Construí, construí, construí sobre Su fundamento.
Yo quiero decirte que esta palabra tiene el objetivo que sueltes aquello que te está manipulando, que aprendas a confiar en el mejor fundamento que es Jesús. Vos un día hiciste una oración –como las mujeres que hoy vinieron por primera vez–, y esa oración es tu fundamento, el decir: “Señor Jesús, yo te recibo en mi corazón y yo declaro que sos el Señor de mi vida.” Hoy las mujeres que vinieron por primera vez lo que hicieron fue poner las piedras, porque más adelante no las ibas a poder poner, y ahora que pusiste piedras ahora sí empezá a construir. ¿Qué querés construir en tu vida?, ¿una familia?, tranquila, primero pusiste las rocas; ¿querés construir una nueva empresa?, tranquila porque ya pusiste el fundamento; ¿qué querés construir?, ¿un nuevo negocio?, tranquila, ya pusiste un fundamento. Y ahí sí podés construir con piedras preciosas, con oro, con plata, ahí sí podés invertir; porque sabés que aunque vengan las crisis, aunque venga el viento fuerte, eso va a permanecer.
¿Cuántas cosas han permanecido en tu vida? Muchas mujeres que me dicen: “no sabe pastora todo lo que yo pasé, pero mi fe está intacta” Es porque construiste con fundamento en Jesús, por eso es que tu fe no se pierde. Cuántas mujeres han venido acá “sí, yo quiero” dicen, y desaparecieron; y al primer problema hasta negaron a Dios (como hizo la esposa de Job: “maldecí a Dios y morite”), “no vayas más, para qué, no ves que te van las cosas mal…” y construiste, pero no había fundamento; y al primer problemita se te cayó todo, la primer crisis económica del país y se te vino todo abajo, el primer problemita de salud, el primer resfrío y no existís, te llevó; porque tu fundamento debe ser Jesús. Cada mañana cuando te levantes y construyas tu día, poné primero el fundamento: “Señor, este es tu día, me voy a gozar y me voy a alegrar en él”; “Jesús, vos sos la base de este día, sos el fundamento, y todo lo que construya a partir de este día va a ser sobre tu nombre, sobre el nombre de Jesucristo”. Involucrá a toda tu familia en esa construcción, involucrá a toda tu gente, involucrá todos los que trabajan con vos en esa construcción. Hoy vamos a hacer cosas que honren el nombre de Jesús, porque nuestro fundamento es el Señor. Jesús es mi fundamento, Jesús es mi vida.
¿A qué te aferraste en este tiempo? Hay mujeres acá con las manos tan cargadas que se han aferrado a tantas cosas en la vida y no avanzaste más porque tenes miedo a perder, tenés tanto miedo a perder eso poco que alguien te está dando; pero la unción de la mariposa es soltar para recibir lo nuevo, es poder soltar eso que no sirve, como decía el apóstol Pablo: “me tengo que despojar de todo peso y del pecado”; y en la vida no sólo hay pecado del que te tenés que despojar, hay peso también; y estás caminando la vida con un tremendo peso, pero no lo querés soltar porque tenés miedo, y estás construyendo sobre algo que se va a destruir, sobre algo que al primer vientito, al primer problema va a desaparecer de al lado tuyo, no va a poder resistir porque no tienen buen fundamento.
Dice que el trono del Señor tiene el fundamento de la justicia y el derecho, es un trono que no se mueve porque está basado en la justicia y en el derecho. ¿Cuál es tu fundamento? Hay mujeres en este lugar que tienen que soltar en esta tarde. Esta palabra es para vos: tenés que soltar lo que te está manipulando, tenés que soltar eso que te trae miedo, lo que te angustia. Si pensás en perderlo (“si pierdo esto me muero, si pierdo esto ¿cómo sigo adelante?, si me echan de ese trabajo ¿cómo hago?, si mi pareja me deja ¿cómo hago?, si mi hijo se va de casa ¿cómo hago?, si mi negocio lo tuviera que cerrar ¿cómo hago?”), eso que te trae miedo es tu fundamento hoy, y tenés que atreverte a soltarlo para que venga lo que Dios quiera darte y empezar a construir sobre Jesucristo, que es la Roca Eterna… Gloria a Dios.
Hay mujeres que tienen que soltar; y hay mujeres que se resisten a soltar. Hay mujeres que se están resistiendo en esta tarde, yo sé que cuesta… ¿cómo vas a soltar eso que te costó tantos años construir? Pero se te va a ir con el primer soplido, si tu fundamento no es Jesús; hay que soltarlo. Yo voy a pedir a todas aquellas que tiene que soltar, que creyeron que su fundamento es Jesús pero lo que menos hacés en el momento de la dificultad es tomarte de Jesús, y te amargás, te angustiás, porque decís: “si pierdo eso, si se me va, ¿cómo hago pastora?, si no tengo esa jubilación ¿cómo hago pastora?, si mi hijo no me pasa ese cheque todos los meses, ¿cómo hago pastora?, si me sacan de la casa… ese miedo, es donde hoy te estás sujetando; y Dios te dice: “el fundamento soy Yo; yo soy el que te doy, yo soy el que te bendigo, yo soy el que hace todas las cosas nuevas”, pero tenés que soltar. Soltá lo que hoy creés que es tu seguridad para aferrarte solamente a Jesús.
Por Alejandra Stamateas
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