Estamos en una época muy difícil para nuestros hijos. Yo le preguntaba a Bernardo con qué nos rebelábamos nosotros cuando éramos chicos, y como se rebelaban nuestros padres, nuestros abuelos. Hoy los chicos se rebelan de otra manera, en nuestra época no era común escuchar que alguien se drogaba, o tenía amigos que tenían un arma, eran otras rebeldías. Vamos a seguir haciendo oraciones, otro mes de oración por nuestros hijos, decretando bendición sobre nuestros hijos, porque nosotros tenemos el poder de Jesucristo, el poder del Señor, el poder del Espíritu Santo para hacer que nuestros hijos estén en este lugar, adorando al Señor, amén y lo creemos. Vamos a tener la victoria.
¿Cuántas sienten que tienen que tener un poco más de felicidad todavía en la vida?, ¿cuántas buscan la felicidad en la vida Algunos correos referidos a este tema son:
-Yo recién encontré la felicidad cuando encontré a Jesús como mi Señor y mi Salvador. - Yo no sé lo que es ser feliz, ni siquiera puedo disfrutar de mi hija .
- No soy feliz porque no logré mi sueño, que era tener una familia unida, no lo he podido lograr por eso no soy feliz.
- Me olvidé de esa forma de sentir la vida.
- No soy feliz porque estoy con una persona absorbente.
- No soy feliz porque mi bebé murió y una gran pena me presiona el pecho, siento que me voy a morir.
- Mi trabajo, lo único que aporta a mi vida es dinero, pero no me aporta la felicidad que necesito.
-No sé cómo hacer para ser feliz, quiero ser feliz, y hacer feliz a la gente.
Para muchas mujeres es algo que no es fácil de obtener o alcanzar, como que está lejano como que es solo para algunas personas. Hay muchas mujeres que sienten que están buscando la felicidad, pero tomando de un vaso vacío, o sea, no hay manera de saciarse en la vida, no hay manera de llegar a la felicidad. Ustedes saben lo que es tener sed y que te den un vaso vacío, es imposible saciarse, bueno, hay mujeres que dicen, por más que hago, hago, hago, nunca puedo llegar a ser feliz. No ser feliz en la vida es como entrar en un restaurante, que te sientes y te traigan la cuenta antes de que te hayan servido la comida.
-Hay mujeres que parece que toda la vida están luchando y pagando cuentas, pagando dolor, pagando sufrimiento, pagando errores, y nunca llega ese momento tan anhelado y deseado de la felicidad. Los únicos que tienen claro cómo ser felices son los hombres, porque Dios puso en La Palabra cómo un hombre puede ser feliz. Para los hombres, si ustedes quieren ser felices al pasaje bíblico dice: "El que haya esposa, haya la felicidad" viste qué fácil, a las mujeres se nos complica, pero un hombre viene acá y dice: No soy feliz. Casate, ya está, si hallás esposa hallás la felicidad, miren qué sencillo. Dios es sencillo. Dios dice: a las mujeres las tengo que tratar de otra manera, para los hombres es fácil, se buscan una esposa y listo, ya está, y halla la felicidad. Si tu marido en un momento te dice: yo no soy feliz, vos decile, tenés que ser feliz, obligadamente, porque estás casado conmigo, y el que halla esposa, halla la felicidad. Amén.
-Hay mujeres que en toda su vida pareciera que se encargan de bloquear su propia felicidad ¿conocen mujeres así?Hay mujeres que se dedican toda su vida a bloquearse la felicidad, lo hacen por ejemplo, llenando su vida de obligaciones, para no tener tiempo de disfrutar, son esas mujeres que andan todo el día estresadas, haciendo de todo, ¿por qué? Justamente, para bloquearse la felicidad. Yo no tengo tiempo, dicen, no, no puedo salir. Le decís, ¿querés venir a tomarte un café? No, no puedo, tengo que seguir trabajando. Son mujeres que se bloquean la felicidad.
- Hay otras mujeres que se bloquean la felicidad creando un conflicto, siempre que surge la posibilidad de ser feliz, hay un problema. Te invitaron a una fiesta, si, pero no tengo ropa, generan un conflicto aparte para no disfrutar de la felicidad. Son esas mujeres que decís: tienen todo para ser felices pero sin embargo no pueden serlo, porque siempre están buscando algo para no ser felices. Son las mujeres que dicen la famosa frase: sí, pero... ¿Conocen mujeres que siempre están con el pero en la boca? Sí, muy linda la reunión, pero llovía. En vez de disfrutar y ser feliz porque fuiste valiente de salir con la lluvia y estás toda mojada, decís, si, pero me voy a resfriar, y se maldicen a si mismas, porque no pueden disfrutar la vida.
-Otras mujeres se bloquean la felicidad realizando una acción opuesta a la que debieran, para que la alegría no pueda expresarse, por ejemplo, se casa tu hija, sí, pero me rompí el pie, sabés que cobró más en el sueldo, y pierde la billetera, hace una opción opuesta, para no poder disfrutar de eso que le está pasando.
-Otras mujeres se bloquean la felicidad convenciéndose, de que si algo es muy bueno, si en la vida me está yendo bien, algo malo me va a pasar, voy a llorar después. Si es algo muy bueno, no es para vos. Hay mujeres que se bloquean la felicidad pensando que cuando viene algo bueno, después vendrá algo malo, y quizá no entienden que cuando te viene algo bueno estás pisando la promesa de Dios, que vamos a ir de gloria en gloria y de poder en poder, y que todo lo que hagamos nos va a salir bien. Esas mujeres están pisando la promesa de Dios y dicen hummm..., esto lo huelo raro yo. Mujeres que se bloquean la felicidad.
Yo no me voy a bloquear la felicidad, la felicidad es para mi, algunas mujeres ni se lo creen, dicen, con todo lo que yo sufro pastora. La felicidad es para mí.
-Hay mujeres que sufren de descontento crónico. Estuve investigando, dicen que hace un tiempo se hizo una encuesta acerca de cuales eran los países más felices en el mundo y se sacó la conclusión, con ciertos parámetros, de que uno de los países más felices son las islas Vanuatú, en el Pacifico, es tan tranquilo, ellos tienen su manera de vivir y encima en las islas del Pacifico, ¿que es mejor que estar en un lugar como ese? Si alguien quiere ser feliz se va a esa isla. El segundo país más feliz, es Colombia, y dice que una psicóloga empezó a preguntarse ¿cómo puede ser que en un país, donde hay mucho narcotráfico, un país donde hay un grado de pobreza altísimo, un país donde hay tantos asesinatos por el narcotráfico, pueda ser el segundo país más feliz del mundo? Dice, acá se equivocaron, de algo no se dieron cuenta y comenzó a investigar y a preguntarle a los colombianos qué los hacía felices, y después de preguntarles, ella se dio cuenta por que Colombia, era el segundo país más feliz del mundo. Dijo, son felices porque la” gente comparte con otros”, porque tienen la posibilidad de hablar con otros, de contarle a otros lo que están viviendo, sus alegrías, sus tristezas, sus luchas, sus triunfos, porque se juntan en grupos, porque a pesar de la miseria y la pobreza, tienen a alguien con quien compartir, alguien con quien juntarse, hay lazos familiares estrechos, tienen la capacidad de gozarse de la vida, tienen la capacidad de bailar, de disfrutar, ustedes saben que los países de Latinoamérica son países muy alegres, y no es porque la están pasando re bien, porque ellos saben disfrutar a pesar de las circunstancias, dice que le dan mucha importancia al encuentro con la familia, y al encuentro entre amigos, y eso hace que Colombia sea, a pesar de todos los problemas que tiene, el segundo país más feliz del mundo. Y yo encontré acá una clave muy importante: hablar, compartir, tengo que hablar más y tengo que compartir más, ¿no les pasó alguna vez? las mujeres cuando hablamos nos sanamos, por eso yo vengo, hablo horas en el programa, hablo porque las mujeres cuando hablamos, usamos el hablar para descargarnos, no estamos buscando consejos de otra persona, hablamos solamente por hablar. Cuando le preguntamos a un hombre, le contamos algo, ellos enseguida te dicen: y, vos tendrías que hacer esto, y te dan la solución, porque los hombres piensan en soluciones, en cambio nosotras hablamos, porque para nosotras es un placer hablar, y cuando vamos soltando, vamos descargando, nos vamos sanando. ¿Les pasó alguna vez?, decir, ya hablé con mi hijo, se lo dije, qué bien me siento ahora. Ya hablé ese tema con mi amiga, lo tenía que hablar en algún momento, ¿no se sintieron mejor?, o, esto lo tenia que hablar con mi marido y ahora me siento bien, porque hablando nos sentimos libres ¿Saben? no hay nada más lindo, y no hay nada que te haga más feliz, que”la libertad”, y cuando uno puede estar en libertad, sentirse externa e internamente libre, uno en ese momento, es feliz. Tengo que hablar más, tengo que compartir más, ¿querés ser feliz?, hablá más.
Y ahora te voy a dar unas estrategias para que hables más. Vamos a buscar una historia en Lucas 19:1 la historia de Zaqueo. Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos era muy rico, y estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía pues era de baja estatura, por eso se adelantó corriendo, y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y dijo: Zaqueo baja enseguida, tengo que quedarme hoy en tu casa. Así que se apresuró a bajar y muy contento, recibió a Jesús en su casa. Al ver esto, todos empezaron a murmurar, ha ido a hospedarse con un pecador, pero Zaqueo dijo resueltamente: mira, ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea. “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, le dijo Jesús, ya que éste también es hijo de Abraham, porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido".
Esta historia nos cuenta que Zaqueo era un hombre de pequeña estatura, era bajito, y otras de las características que nos dice de este hombre, es que era rico, tenia mucho dinero, era jefe de los publicanos, éstos en esa época eran odiados, porque eran los encargados de cobrarle los impuestos al pueblo, y entonces Zaqueo, no sólo era publicano, era el jefe de los publicanos, y los odiaban porque dicen que el publicano golpeaba la puerta de la casa, pedía el impuesto, pero pedía más, y lo que sobraba se lo quedaba él, por eso ellos se hacían ricos, y claro Zaqueo era jefe de los publicanos, y encima era rico, o sea era desechado por la sociedad de ese momento, esas dos eran las características de este hombre, un hombre petisito y un hombre rico desechado por la sociedad. Cuando uno lee la historia de Zaqueo, uno se da cuenta, Zaqueo siempre aparece solo, y yo creo que éste era un hombre necesitado de hablar, porque fíjense qué interesante, el nombre Zaqueo significa “justo” “puro”, o sea, a Zaqueo le habían puesto ese nombre porque iba a ser un hombre justo, y un hombre puro, pero la gente decía que era un injusto porque robaba la plata del pueblo, le robaba la plata a la gente. Seguramente tendría que hablar este hombre de esa contradicción interna que tenía, de llamarse justo y que la gente le dijera injusto, tenía que hablar, ¿usted no querría hablar? ¿por qué me dicen así?, ¿si yo no soy así?, ¿si yo no hago nada?, yo estoy para controlar a los publicanos que no roben, ¿por qué creen que robo?, ¿por qué creen que yo me hice rico robándole al pueblo? ¿tenía que hablar? sí, tenía que hablar.
¿Qué hace Zaqueo? escucha que va a venir Jesús por el pueblo, y como escucha eso, dice, tengo que hacer algo, y se sube a un árbol, como él era petisito, necesitaba ver desde arriba, sino con la gran multitud que había no podía ver a Jesús, y él quería ver qué clase de persona era Jesús, si era así como le habían dicho. Entonces se subió a un árbol que se llama Sicómoro, que tiene una característica especial, es parecido a una higuera, pero da un fruto que no es comestible para el ser humano, el fruto es como recubierto de madera y se lo tiran a los cerdos. Éstos árboles eran considerados árboles sucios porque casi no servían para nada, con la madera de estos árboles se construían los féretros de los faraones egipcios, o sea que en realidad era un árbol de muerte, era un árbol inservible. Zaqueo se subió a un árbol que no servía para nada y se subió ahí porque era petiso, para compensar su carencia, para compensar que no tenia altura se subió a un árbol que no servía para nada. Ustedes saben que muchas veces los seres humanos hacemos ese tipo de cosas, para compensar nuestra angustia, nuestra carencia de felicidad, nos subimos a árboles que no sirven para nada, tratamos de compensar nuestra falta de felicidad con cosas que no nos traen felicidad, decimos, el día que yo consiga esa pareja voy a ser feliz, y queremos subirnos a un árbol que sabemos que no nos va a traer felicidad, el día que yo tenga ese trabajo, voy a ser feliz, el día que mi hijo esté bien, voy a ser feliz, y tratamos de subirnos a árboles, de ilusionarnos con árboles que no sirve para nada el fruto que nos da. Porque cuando vivimos esa situación nos damos cuenta que no fuimos felices, pensábamos que logrando eso, el día que yo tenga esa casa, el día que tenga una casa que no me llueva, voy a ser feliz y cuando tenemos la casa que no nos llueve, tenemos infelicidad por otras cosas, el día que yo tenga ese auto voy a ser feliz, porque no voy a tomar un colectivo para ir a la iglesia, el día que lo tenemos no venimos porque somos infelices por otras cosas. Entonces lo vivimos como Zaqueo, tratando de compensar esa falta de felicidad, subiéndonos a árboles cuyo fruto no sirve para nada. Una nueva pareja, el día que termine de estudiar, el día que haga ese viaje, el día que me reciba, el día que mi hija se case, el día que yo esté sola, que me aumenten el sueldo, el día que ponga ese negocio, el día que me compre una casa nueva, el auto, que me compre la ropa nueva, el día que no tenga dificultades económicas y vamos posponiendo la felicidad subiéndonos a árboles y cuando estamos arriba del árbol, nos damos cuenta que ese árbol no nos trajo el fruto deseado, no nos trajo la felicidad, por eso hay mujeres que van subiéndose a distintos árboles en su vida, y van diciendo después: ¡ah! no era eso, eso que creí que me iba a traer la felicidad no me la trajo, ¡ah! pero yo creí, pensé que ese día, me imaginé, y queremos atraer la felicidad de esa manera. Y en esta historia, dice que Zaqueo estaba arriba de ese árbol, que daba fruto que no servía, y viene caminando Jesús, mira para arriba, porque Jesús siempre quiere ver en qué árbol estamos colgadas. Jesús siempre va a mirar y va a decir, a ver de qué árbol se colgó hoy, a ver donde está ahora, a ver está imaginando, y está pensando que la felicidad le va a venir por ese lado, este mes se subió al árbol de la pareja y está dale que dale obsesionada con la pareja, este mes voy a tener pareja, voy a ser feliz y te subiste y estás agarrada fuerte y decís se me va éste y no consigo nunca más y le das todo. Y Jesús mira para arriba y dice, a ver mi amor, donde estás colgada, donde te colgaste, de la casa, este mes se colgó del negocio, y dice, el negocio tiene que andar, el Señor siempre nos va a mirar de donde nos colgamos o cuáles son los bastones sobre los cuales nos vamos sosteniendo y ¿sabés cuál es el anhelo más grande de Dios?, que sueltes todos esos bastones, que no creas que la felicidad te viene por eso, que no creas que la felicidad está basada en una cosa en tu vida, porque Dios no te creó para que seas feliz por una cosa en tu vida, no te dijo: feliz el día que obtengas, sé feliz el día que tengas, no, no te dijo eso, por eso está anhelando que sueltes los bastones. Las mujeres tenemos muchos bastones en los que nos apoyamos, que un día es el marido, que otro día es el trabajo, que otro día es la plata que me dejaron, o la jubilación, que otro día es mi hijo que está bien, otro día es mi hija que me ayuda, otro día lo otro, y vivimos agarrándonos de bastones o subiéndonos a árboles que no nos traen el fruto que queremos. Y cuando Jesús lo vio a Zaqueo colgado de un árbol que no daba fruto, le dijo, rápido, desciende. Dios te va a pedir rápidamente que desciendas de eso en lo que te colgaste, ¿querés la felicidad? soltá eso que crees que te va a traer felicidad, sé libre, porque no hay nada más feliz que vivir en libertad, por eso le dijo, date prisa Zaqueo, descendé, porque hoy me voy a ir a vivir a tu casa. Le dijo Jesús, voy a ir a posar en tu casa, no me voy a ir a tomar un tecito y me voy, me voy a ir a vivir a tu casa ¿Cuántas quieren que Jesús viva en su casa?, Jesús se invitó. Yo te dije la semana pasada, que nosotros tenemos el privilegio de que el Señor venga a golpear la puerta de nuestra vida y se quede a vivir con nosotros, ese es un privilegio que tenemos los hijos de Dios, le dice Jesús, vení Zaqueo, vamos a tu casa, preparame cama, todo, porque esta noche me quedo, Jesús quería tener una charla profunda con Zaqueo. Jesús anhela sentarse con vos a tener una charla profunda, yo sé que acá hay muchas mujeres que le deben al Señor una charla profunda, yo sé que hay muchas mujeres que hoy pasaron acá, que le deben al Señor una charla profunda, hablar de cosas que hace tiempo venís pateando, porque estás colgada de un árbol equivocado, ya voy a tener mi momento de intimidad, ese día que yo me vaya, y esté sola en medio de la montaña, me voy a encontrar con el Señor, pero Jesús le dijo, bajate, soltá lo que estás sosteniendo, soltá lo que crees que es tu felicidad, y venite, porque hoy voy a ir a tu casa y vamos a tener una charla profunda. Lo que decía el pastor Bernardo este fin de semana, una sola cosa, intimidad con el Señor. Le debés una charla profunda a Jesús, necesitás sentarte en tu casa y tener una charla profunda con Jesús, a él le encanta, él lo está esperando, él lo está anhelando, tener una charla profunda con vos. A mi me gusta, porque yo tengo mucho tiempo en el día, voy con el auto y estoy sola, me gusta mucho manejar y yo lo siento al Señor ahí, y le digo, Señor, dejá que yo manejo, tenéme confianza, y mientras charlamos, me gusta decirle y hablarle sinceramente, porque con él es con el único que realmente me puedo mostrar como soy, porque yo sé que en él no hay juicio de nada. Hay mujeres en este lugar que le deben una charla, hay hombres que necesitan sentarse con Jesús y tener una charla profunda.
Cuando Zaqueo estuvo en la presencia de Jesús, bajándose de todos los árboles, en ese momento tomó dos decisiones, acá en la historia no nos cuenta como fue la charla, pero sabemos que esa charla fue larga y fue bien profunda, porque después de esa charla Zaqueo toma dos decisiones para ser feliz. Tengo que tomar dos decisiones para mi felicidad. Una sola cosa, charlar con Jesús, y dos decisiones. ¿Qué tenés que hacer? una sola cosa ¿qué tenés que tomar? dos decisiones.
Primero: Zaqueo compartió la primer decisión que te va a ser feliz, es dar. Dijo, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes. hay una felicidad que viene de dar, dar es el símbolo de un corazón sano, vos sabés que tenés el corazón sano, cuando podés dar, pero no dar por culpa, sino dar por felicidad, es muy diferente dar por culpa, que dar por felicidad; cuando vos podes dar, en ese momento te das cuenta que estás sana, ¿y qué es lo que tengo que dar? porque la naturaleza de Zaqueo era la de recibir los impuestos, recibía, no sabía lo que era dar, cuando terminó de hablar con Jesús se bajó del árbol, en ese momento se dio cuenta que iba a ser feliz dando algo. Todo el diálogo que tuvo con Jesús, tenía que ver con que él estaba acostumbrado a recibir, pero no estaba acostumbrado a dar, y tal vez por muchas razones, como vos y como yo. Tal vez muchas veces tenemos miedo de dar, y ¿qué es lo que hay que dar?, tenés que empezar a dar el abrazo que tenés retenido, el beso que tenés retenido, el amor que tenés retenido, la caricia que no das tenés que atreverte a dar, dar, porque hay veces que retenemos cosas para cuando seamos felices. yo les conté varias veces acá, que cuando era chica, en mi casa había colección de tazas, de cubiertos, que le habían regalado a mi mamá cuando se casó, mi mamá no las usaba, porque eran para las visitas, o sea, retenía eso, y yo decía, ¿y yo no soy importante que vivo en esta casa? Uno tomaba en la taza rota y todas las demás eran para las visitas. y uno retiene para Navidad, para las fiestas de Pascuas, para cuando vaya al médico, para cuando me enamore, para cuando mis hijos se casen ¿cuántas tienen cosas retenidas para algún momento? piensen lo que tienen retenido. No, esto lo guardo, porque yo prometí que me lo iba a poner… el día que estés en el cajón ya no podes usar nada, ¿para cuándo estás guardando?, ¿qué estás reteniendo? Por eso yo, cuando no había nadie en mi casa, iba donde estaba la tacita me preparaba un café con leche, lo tomaba, lavaba la tacita, y la volvía a guardar, nadie se enteraba, pero yo era feliz, pero ¿qué hice ahora? en mi casa tengo colección de tazas raras, y las uso, todos los días uso una taza diferente, yo no las tengo ahí guardadas, las tengo expuestas, el que quiere tomar se sirve, usa la que quiere.
Zaqueo entendió dijo voy a dar porque cuando dé indica que estoy sano y si estoy sano soy feliz. ¿Cuántas quieren ser felices? da lo que tenés retenido, el día que este bien pastora voy a adorar, ¡no! ahora tenés que hacerlo. Ahora no pastora, yo hoy no me siento bien, pero mañana cuando este bien, yo le prometo que voy a venir todos los días, ¡no!, ¡ahora! no retengas, porque te estás perdiendo la felicidad por retener, da, soltá, si pero yo no doy porque a mi me fue muy mal. Si yo le contara, di y mirá como me fue, porque di mi amor, mi virginidad, di todo por amor, y mire como me fue, seguí dando, aprendé a sembrar una semilla de fe, aunque parezca que todo está perdido, se acuerdan de esa canción: quién dijo que todo está perdido, yo vengo a entregar mi corazón. Vos tenes que atreverte a seguir sembrando una semilla de fe, aunque parezca que todo está perdido, si plantás una semilla de Dios, cualquier pérdida nunca va a ser fatal.
Leí la historia de un hombre, de una familia que vivía en el campo, y habían perdido por fuertes lluvias, granizo, todo, toda la cosecha, y no tenían dinero para comprar más semillas, y dice que se reunieron en la familia y todos dijeron, tenemos que volver a sembrar, y alguien dijo, pero es una locura volver a sembrar la tierra, no está en condiciones, la tierra no nos va a dar el fruto que necesitamos, hemos perdido todo, y todos en la familia dijeron, no importa, tenemos que volver pero no tenemos dinero, y entonces cada uno empezó a dar lo que tenia, empezaron a dar, el hijo dio los ahorros, la mujer sacó las latitas con la plata, el marido dio lo que tenia, juntaron, fueron a la tienda del pueblo y compraron las semillas. El hombre de la tienda dijo, nadie se animó a sembrar, ustedes son los únicos que me vienen a comprar, llévense todo lo que quieran, y les dio para sembrar, y fueron los únicos en ese pueblo que sembraron, y fueron los únicos que cosecharon, porque yo quiero decirte una cosa, si vos, a pesar de tu pérdida aprendés a sembrar una semilla de fe, como lo hizo esta familia, a pesar de su dolor, a pesar de su angustia, lo que estuvieron haciendo acá fue sembrar la semilla de fe. No te preocupes, Dios te va a dar recompensa aunque parezca que perdiste todo, que nada va a dar resultado, Dios por haber tenido fe y haber sembrado en medio de la pérdida, te va a dar lo que estás necesitando. Gloria a Dios.
No se cansen nunca de dar, hay corazones tristes porque están reteniendo, hace cuánto que no das un abrazo a alguien, hace cuanto que no das un buen beso, que no le das un buen beso a tu marido y lo tenés retenido, porque él me hirió, está bien, él te hirió, todo lo que quieras, en medio de la pérdida, sembrá por fe, decile, te doy un beso de fe y le das uno de aquellos besos. Cuando nos conocemos en la pareja, y te ponés de novio, los besos son espectaculares, cuando pasan los años, son sin gusto, sin nada, pero uno no lo hace porque no le tenés amor, porque decís, ya se me cayeron los dientes. Atrévete a dar. ¿Saben por qué hay corazones de mujeres que están infelices? porque retienen odio, porque retienen recuerdos tristes, porque retienen pensamientos negativos, porque no se atreven a soltarlos, no se atreven a dejarlos atrás, y todos los días vienen a tu mente, esos odios, esas broncas, esos rencores, esos pensamientos negativos esos pensamientos de dolor, eso que te hicieron, vuelve otra vez cada día, vuelve a nacer cada día, vuelve a resurgir, no te dejan en paz porque lo seguís reteniendo. Da, tengo que dar anhelos, palabras buenas, palabras de esperanza, ¿hace cuanto que no cantás?, ¿hace cuanto que no te haces la loca y no te pones a cantar? Ay pastora eso era antes, cuando yo era joven, antes yo era feliz, antes ¿cuándo era antes, que no podés volver a hacerlo? ¿Quién te dijo que no podés volver a hacerlo?, ¿por las experiencias negativas?, ¿o acaso alguien te prohíbe cantar o alguien te prohíbe reírte?, son tus propios recuerdos negativos retenidos, pero nadie te prohíbe cantar, bailar, reír, nadie te lo prohíbe, volvé a hacerlo, volvé a sembrar una semilla de fe aunque hayas perdido todo.
Dar para ser feliz. Tenés que dar, y empezá a darte a vos misma,esa cosa que hace mucho no te das ¿qué es lo que hace mucho no te das? empezá a darte, empezá a invertir en tu vida, empezá a darte cosas, porque te prohibiste, porque creías que no lo merecías, o porque creías que era para los demás, o, no, porque ahora esto es para mis hijos, aprendé a darte , tengo que dar. Aprendé a darte cosas buenas, querida mujer, cuando des vas a ser feliz, mientras retenés va a haber angustia y tristeza en tu corazón, empezá a dar hoy, pero me hirió, vos da, no te preocupes, sembrá a pesar de la pérdida, vos sembrá de nuevo, da de nuevo, dale a alguien un abrazo, dale a alguien un beso, dale a alguien una palabra linda, decile a alguien algo bueno, no importa la respuesta del otro, yo no te estoy hablando de la respuesta del otro, te estoy hablando de tu acción de dar, tengo que dar más.
Segundo lugar: Zaqueo restituyó. Hay gente que no tiene problemas con el dar, pero que no pueden restituir, ¿Qué es restituir? Zaqueo le dijo voy a restituir a todo el que dice que le robé, yo le voy a dar cuatro veces más de lo que le robé, eso es restituir, esa era una ley que había en la época de Moisés. ¿Cuántos han dañado a alguien? conciente o inconcientemente alguien quedó dañado, esa persona, alguien, quedó dañado en la vida, por una acción nuestra, por una palabra nuestra, por algo que dijimos, por algo que expresamos, por una mirada que le hicimos, pero algo quedó dañado en esa persona, y tenés que aprender a restituir, no podemos cambiar el pasado, yo no puedo volver atrás pero sí puedo hacer algo mejor que ese error que cometí, puedo hacer cuatro veces mejor. ¿Cuántas veces le prometiste a tus hijos cosas que no pudiste cumplir? pero ahora podes hacer cuatro veces mejor, no podes volver al pasado, porque ya tus hijos crecieron, pero podés hacer el día de hoy con tus hijos, cuatro veces más lindo que lo que la angustia hizo en el pasado. ¿Cuántas dijeron una y otra vez no caeré en un error? y sin embargo cayeron. Bueno hoy tenés la posibilidad de vivir cuatro veces mejor que eso, ¿cuántas dijeron nunca más voy a cometer ese pecado? y sin embargo lo cometieron, hoy podés decir, Señor voy a vivir cuatro veces más, en mejor comunión que ese pecado que me vino atando tantos años, cuatro veces más, date la posibilidad de restituir, date la posibilidad de restituir un matrimonio, vivimos muchos años mal, vivimos muchos años peleándonos, nuestra casa ha sido un infierno por años, pero yo hoy, voy a restituir los próximos años que vienen para mi matrimonio y nuestra familia, van a ser los mejores años de nuestra vida, porque me he decidido a restituir, fallé pero hoy voy a buscar que las cosas salgan cuatro veces mejor. Quiero hablarles a los varones que hoy vinieron, tal vez le fallaste a tu familia y sentís dolor, y decís, ya no puedo hacer nada, ¡sí! Podés, a partir de ahora podés dar una felicidad cuatro veces mayor a ese dolor que hiciste vivir en el pasado, hay maneras de restituir, tenés que dar y tenés que restituir, tal vez me castigué por muchos años de mi vida, y no fui feliz, a partir de hoy declaro que me voy a dar felicidad, cuatro veces más de todo el dolor que viví en el pasado. ¿Cuántos se atreven a restituir en el nombre del Señor? ¿Cuántos lloraron mucho? a partir de hoy voy a restituir y voy a reírme más de las veces que lloré, cuatro veces más, me voy a reír de todo lo que lloré.
¿Cuántas se hablaron mal de sí mismas? a partir de hoy voy a hablarme cuatro veces mejor, de lo mal que me hablé antes, dije una palabra mala, voy a decir cuatro buenas. Ahora por cada palabra mala, cuatro bendiciones. Por cada maldición, cuatro bendiciones, por cada dolor, cuatro alegrías, por cada infelicidad, cuatro felicidades y me las voy a dar a mi. Restituir, para vos y para los tuyos. Zaqueo se dio cuenta que perdió tiempo, ser infeliz es perder el tiempo, estar esperando la felicidad para mañana, es perder el tiempo, perder el tiempo que Dios nos regaló, porque el día que tenemos es hoy, si hoy vos decidiste no ser feliz, te perdiste este día de felicidad, porque cosas para ser feliz tenés. Ah, pero usted no sabe lo que estoy viviendo, no sé lo que estás viviendo pero sé que en medio de tu dolor podes sembrar una semilla de fe, y Dios te va a responder. Uno puede levantarse a la mañana y ver este día de lluvia, y decir qué feo día o podés decir, qué bendición; podés levantarte a la mañana y decir, otra vez con los chicos en casa, o podés decir, qué bueno, los tengo en casa; usted puede levantarse a la mañana y ver a su marido y decir otra vez, o podés decir, qué bueno que esté acá un día más, para que el Señor le toque el corazón, o decir otro problema más en este día, cuando se terminará, o, qué bueno que lo veo, porque entonces me voy a poner a orar para que las cosas sean transformadas, un día más depende de como usted mire la vida, usted puede ver felicidad o puede ver infelicidad, es como usted lo vea, es hacia donde esté inclinado su corazón, es el deseo que usted tenga de vivir, todo tiene que ver con el deseo de vivir y cómo va a vivir la felicidad, no es algo que alguien le puede dar, la felicidad es algo que usted se da a sí mismo, la felicidad es algo que usted decide cada día, yo decido hoy estar contenta, yo decido la situaciones, yo decido hoy que tengo recursos para esas crisis, yo decido que voy a ir por más, yo decido que voy a salir adelante, yo decido que tengo inteligencia para eso, yo decido que voy a ser feliz, yo decido que esta circunstancia no me va a matar, yo decido que esta enfermedad no me va a destruir, yo decido seguir adelante, y cuando usted decide ser feliz, Dios la respalda porque Dios la ha hecho para la felicidad, gloria a Dios, santo, he decidido ser feliz.
Yo me pregunté ¿qué es lo que a mi me hace feliz? ¿qué es? yo tengo muchas cosas, podría decir, esto me hace feliz, pero hay algo que es permanente, porque las otras cosas a veces son temporales, son por momentos, pero hay algo que a mi me hace muy feliz y es levantarme cada mañana, sabiendo que ese día voy a recibir un milagro de
parte de Dios, eso es lo que a mi me hace feliz, esperar cada día de mi vida un milagro, porque hoy algo puede estar bien y mañana puede no estar bien, hoy las cosas económicamente puedan estar bien y mañana no estar bien, hoy pueden estar muy mal y mañana pueden estar muy bien, porque todos pasamos por todo en la vida, por eso no depende de eso, depende de esperar cada día un milagro, que lo que está mal se va a poner bien, que lo que está bien se va a poner mejor, que lo que está mejor se va a poner súper-mejor, eso es esperar un milagro, cada día levantarse con la expectativa de vida, levantarse con esperanza de vida, y se logra pensando en promesas, Dios me prometió. Miren mujeres, yo soy una mujer de promesa, si a mi Dios me prometió, yo le voy a taladrar la cabeza hasta que me lo de, a mi Dios me dijo, esto te va a pasar, y me muestra una visión, y me da una palabra profética, y la estoy leyendo, la palabra profética y siento que toca mi espíritu, eso me lo prometió, yo le taladro la cabeza a Dios hasta que lo tenga, porque yo me baso en promesas, y saben qué es una promesa para Dios, es una profecía, Dios cuando te da una promesa, te está profetizando, te está diciendo, esto te va a pasar a vos, lo vas a vivir vos, vas a ser la protagonista, lo vas a experimentar en tu vida y en la vida de los tuyos, es para vos, la profecía es la historia que Dios escribió para usted, la profecía es la historia que Dios decidió escribir para usted, hijo vas a vivir esto, y él te lo prometió, por eso usted tiene que basar su felicidad en las promesa de Dios. A mi esto Dios me lo prometió, y yo me levanto esta mañana con esa expectativa, de que hoy es el día que Dios me va a cumplir la promesa que él ya me hizo.
Restituir y esperar un milagro cada día, eso es vivir en libertad, eso es vivir sueños, aprendé a dar, me fallaron, no importa, yo no voy a retener un solo beso más, yo no voy a retener un solo abrazo más, yo no voy a retener una caricia, porque mis expresiones de amor no están ligadas a las reacciones de los demás, mis expresiones de amor están ligadas a mi libertad, no ate sus expresiones de amor a la respuesta ajena, hágalo por amor, no por culpa, por amor, compartir, dar, restituir cuatro veces mejor, va a ser mi vida a partir de hoy, fui infeliz pero voy a ser cuatro veces más feliz. Dios te quiere dar una experiencia tan gloriosa, que la experiencia triste que viviste, quede sepultada por la experiencia gloriosa que él te va a dar para vivir en estos tiempos, eso es para mi, para vos. Imagínese que usted se muere y se va con el Señor, algún día nos va a pasar, dentro de cien años, y cuando estés en la puerta del cielo, alguien le dice, si querés entrar solamente podés entrar con un recuerdo alegre, los demás, todos los recuerdos de tu vida, los vas a dejar, vas a entrar con un solo recuerdo alegre de toda tu vida, ¿cuál recuerdo elegirías? ¿Con cuál entrarías al cielo? ¿Cuál es el recuerdo alegre que hay en tu vida? Si querés entrar, uno solo, los demás quedan al costado, uno solo, imagínate el momento que más alegre estuviste, el momento que más te reíste, el momento que más disfrutaste, el momento que te sentiste más plena como mujer, ¿cuál fue ese momento? y el ángel que está en la puerta te dice, sólo con ese, y lo vas a tener en tu mente siempre, sólo con ese, el resto queda afuera. Algo hiciste para vivir ese momento de felicidad, algo hiciste, yo no sé qué es, pero algo hiciste para permitirte vivir ese momento de felicidad, pensá qué hiciste, tal vez diste, tal vez te arriesgaste, tal vez te soltaste y dijiste, disfruto, te diste permiso, no te boicoteaste, dijiste esto es para mi, lo voy a vivir, lo voy a registrar,, algo hiciste y yo quiero decirte que si antes lo hiciste, lo podés volver a lograr, si antes supiste como ser feliz, lo podés volver a hacer ahora. Pero pastora, no tengo, soltá eso, recordá el buen momento, si antes hiciste algo bueno para ser feliz, hoy también podés hacer algo para ser feliz. Dice que el Señor se regocijará sobre nosotros con canciones, Dios es feliz cuando danza para nosotros, Dios es feliz cuando nos ve, por eso querida mujer, hay una manera de ser feliz y es levantarse cada mañana, y saber que Dios te ha prometido algo, y que ese milagro viene para tu vida, vas a volver a ser feliz, vas a volver a experimentar toda la felicidad que creías que no podías, porque vas a empezar a dar, y vas a restituir a alguien de felicidad, y todo lo que no pudiste experimentar, va a venir cuatro veces con felicidad a partir de hoy a tu vida, yo quiero decirte que si lo lograste una vez, lo vas a volver a lograr, porque Dios vino para danzar alrededor de tu vida, para regocijar tu vida y para darte felicidad.
¿Cuántos años tenés? así como tenemos recuerdos alegres, tenemos recuerdos tristes,, y uno de los recuerdos tristes que yo tengo es cuando a mi papá yo lo veía sentado, y veía que no era feliz, era un hombre muy duro, pero cada tanto yo lo veía derramar una lágrima y lo veía anhelando su país de origen, volver a Grecia, volver a las cosas de antes, y siempre lo vi con esa sensación de tristeza y de frustración y me prometí que no quería vivir como él, él murió a los cuarenta años, muy joven, y de la nada, de golpe, él nunca se sintió un hombre feliz, siempre se quejaba de todo, se quejaba de que había tenido que salir de su país, que él había querido ser médico y tuvo que terminar siendo zapatero, que se hubiese querido casar con otra mujer y no con la que se había casado, que para qué tuvo cuatro hijos, sino él seria multimillonario, no tenia que luchar tanto y yo lo veía sentado en ese sillón, es el recuerdo que tengo, sentado con el vaso de whisky y el toscazo, y lo he visto con lágrimas muchas veces. ¿Cuántos años tenés? estás pateando la felicidad ¿para cuándo? si éste es el día que nos dio el Señor ¿para cuándo estás pateando la felicidad? si vos sabés que cuando estemos en el cielo vamos a ser tremendamente felices, nos vamos a gozar, a reír, a bailar, entonces te toca ver acá como vas a ser feliz cada día de tu vida, cada día que Dios te ha regalado, no le muestres a tus hijos que la vida es fea, porque esa es una mentira, la vida la tenés que armar, tenés que ser arquitecta de tu vida y arrancarla con felicidad, mezclar esa crisis con felicidad, mezclar el problema con felicidad, no tenés que envolver la felicidad con el problema, tenés que envolver el problema con la felicidad, tenés que hacer al revés pero tenés que decidirte a que hoy, sea el día de tu felicidad ¿cómo lo vas a hacer? hoy Dios me va a dar mi milagro, hoy Dios me va a dar mi milagro, hoy va a venir el micro que te va a llevar a Buenos Aires, hoy Dios me va a dar mi milagro y yo me voy a parar en la vida, firme, con expectativa de vida, y voy a soltar toda la fe que tengo, porque está viniendo el micro, y el micro viene cargado con mi milagro, con la promesa que Dios me dio, santo, ¡sí!, ¡hay más!, ¡hay un milagro!.
¿Qué es lo que no bailaste todavía en este día? ¿Por qué no agarrás a alguien y te ponés a bailar? ¿Por qué no disfrutás de esta lluvia que ha caído hoy en Buenos Aires? ¿Por qué no disfrutas meter los pies en el agua? ¿Por qué no disfrutas de hacer algo diferente? ¿Por qué no te atrevés a ser feliz? atrapar la felicidad, está ahí, depende de vos, tal vez no pudiste disfrutar de la relación todavía, no te preocupes hay una nueva oportunidad, Dios da siempre una nueva oportunidad. Vas a atrapar la felicidad de la adoración que vamos a hacer ahora, la vas a atrapar, porque esta adoración esconde fe adentro, la vas a atrapar, si te atrevés a atar la fe que hay dentro, vas a ser feliz el día de hoy, porque vas a saber que tenés fe, tenés el recurso más poderoso para alcanzar todo lo que estás necesitando. Adórale con la canción. Vamos a abrazar a alguien, dale el mejor abrazo, que hace tiempo que no das, abrazo cuatro veces mejor. Abrazá disfrutalo.
Por Alejandra Stamateas
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