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Perdí a un ser querido y no tengo consuelo


Lucas 24:13-24 “Aquél mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban conversando sobre todo lo que había acontecido. Sucedió que, mientras hablaban y discutían, Jesús mismo se acercó y comenzó a caminar con ellos; pero no lo reconocieron, pues sus ojos estaban velados. ¿Qué vienen discutiendo por el camino?, les preguntó. Se detuvieron, cabizbajos; y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo: ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no se ha enterado de todo lo que ha pasado recientemente? ¿Qué es lo que ha pasado? les preguntó. Lo de Jesús de Nazaret. Era un profeta, poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para ser condenado a muerte, y lo crucificaron; pero nosotros abrigábamos la esperanza de que era él quien redimiría a Israel. Es más, ya hace tres días que sucedió todo esto. También algunas mujeres de nuestro grupo nos dejaron asombrados. Esta mañana, muy temprano, fueron al sepulcro pero no hallaron su cuerpo. Cuando volvieron, nos contaron que se les habían aparecido unos ángeles quienes les dijeron que él está vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron tal como lo habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron".


Este tema lo preparé por la gran cantidad de correos que he recibido de personas que en los últimos años ha perdido familiares, seres queridos. Y en muchos casos los ha perdido de pronto; porque sucedió algo que no esperaban... tal vez no fue a través de una larga enfermedad sino que fue a través de un accidente, de un robo, lo mataron en la calle, tuvo un accidente de auto. Y luego de esto hay mucha gente que no se puede reponer, que tiene muchas preguntas y no tiene las respuestas. Por eso voy a tratar de dar algunas respuestas...

A lo largo de toda nuestra vida, los seres humanos podemos sufrir más de cuarenta pérdidas emocionales, por  ejemplo: la muerte de un ser querido, la muerte de una mascota, el cambio de domicilio, la graduación, el casarse, el terminar con una adicción, una enfermedad grave que aparece en tu vida, la jubilación, cambios financieros, problemas legales, dejar el hogar, etc.

Todo esto nos provoca pérdidas emocionales; perdemos algo bueno o malo y pasamos a otra situación buena o mala pero siempre algo perdemos. Esas pérdidas emocionales nos provocan "pena”. ¿Cuántos sintieron pena alguna vez en su vida?, cada vez que perdés algo, se provoca la pena, y la pena no ha sido muy bien entendida, y no hemos sabido cómo ayudar a otra persona, cuando esa persona se encuentra en una pena.

Lo primero que quiero decirte y quiero que te quede bien claro, es que tener pena frente a una pérdida, sentir dolor frente a una pérdida, es normal.
Que nadie te juzgue por sentir pena.

La pena es el resultado de dos sensaciones que se contradicen entre sí.
Por ejemplo: el día que falleció mi papá yo tenía diecinueve años, y ese mismo día a mi me pasó algo extraño, que yo me culpaba por sentirlo, hasta que entendí que era algo normal, por un lado decía: murió, ¡qué bueno! no voy a tener que estar esperando nunca más a que él venga, porque yo me acuerdo que todos los días esperaba que él llegara a casa, y que no le haya pasado ningún accidente y cada vez que llegaba, que oía las llaves, que él entraba en casa decía: gracias Señor porque lo trajiste sano, y cuando él murió, lo primero que se me pasó por la mente fue decir: ahora ya no me voy a tener que preocupar más por eso, porque él ya no está. Es decir, por un lado sentía alivio y por el otro lado, tristeza, dolor y angustia, ya que no lo iba a poder ver más, ya no podría hablar más con él, ya no iba a poder abrazarlo más, nunca más podría darle un beso o que él me diera un beso a mi, esas dos sensaciones, esas dos experiencias se juntaron y es lo que a veces no entendemos de la pena.

Por ejemplo: la pérdida de un matrimonio, un divorcio: vos te divorciaste y por un lado decís: tengo alivio de que ya no voy a pelearme más, no voy a discutir más, no voy a estar más bajo presión, pero por el otro lado el dolor y la tristeza de tantos años vividos juntos y la inquietud de, ¿qué va a venir de aquí en adelante? Esas dos sensaciones se juntan en la pena, alivio y dolor y no tenés que sentirte culpable por sentir ninguna de las dos, se puede sentir alivio y dolor a la misma vez, es natural.

La pena está relacionada con el corazón y no con el cerebro, por eso, cada vez que a una persona que pierde algo, que está sufriendo, le queremos dar explicaciones racionales, no le ayudan para nada, decí: no ayudan.
Porque la pena no pasa por la cabeza, pasa por el corazón, se siente, y no podemos aliviar la pena de nadie tratando de darle respuestas racionales, el otro puede entender todo claramente, pero la pena sigue estando en el corazón. ¿Y saben cuál es el gran problema? que estamos muy mal preparados para ayudar a una persona que está pasando por dolor. Especialmente le hablo a la gente que ha venido de iglesias, que ha estado en iglesias donde le dijeron un montón de frases que ahora vamos a ver.

Por ejemplo: desde chiquito, cuando perdías algo, los más grandes te decían: No te sientas mal, no llores, trataban de consolarte con esa frase,  entonces ¿qué pensabas por dentro?, que tenías que reprimir el llanto, que tenías que reprimir la emoción, porque llorar frente a la pérdida estaba mal.

Otra frase que nos decían era: no importa, ya vas a conseguir otra esposa, se te murió el perrito, la semana que viene te compro otro... Había que reemplazar lo perdido, y eso no sirve.

Otra de las frases era: el tiempo sana las heridas, el tiempo sana todo. Y esa es una gran mentira porque el tiempo no sana nada, lo que sana es lo que hagas en ese tiempo, no el tiempo por sí sólo, si vos te sentas a esperar la sanidad, la sanidad no va a venir y el tiempo se va a hacer largo, porque el tiempo no sana heridas sino lo que hagas en ese tiempo de espera es lo que te puede levantar de una pérdida.

Otra de las frases es: sé fuerte para los demás, sé fuerte para tus hijos. ¿A cuántas le dijeron eso?, tenés que ser fuerte, vos sos el sostén de la familia y vos en ese momento de dolor, no sabes quienes son los demás, en ese momento existís vos y tu dolor, no podes ser fuerte para nadie, no sirve de nada que alguien diga eso.

Otra de las frases es: mantenete ocupado, se te va a pasar, te vas a olvidar. Mantenerse ocupado tampoco soluciona nada, porque vos podes estar ocupado todo el día, pero llega la noche y el vacío, el dolor, la tristeza vuelven a venir a tu vida, porque no estás sanado, está tapado, la ocupación no es mala, es buena pero es simplemente una distracción, pero eso no sana la pena de la pérdida, por eso ninguna de estas frases ayudan, así que no se las digas a nadie.

Aunque nos sale naturalmente, nosotros crecimos con esas frases y nos dijeron a nosotros esas frases cuando perdimos un ser querido.

Otra frase: yo sé lo que estás sintiendo en este momento porque a mi me pasó exactamente lo mismo, y esa es una gran mentira, porque si a vos se te murió tu mamá y viene otra mujer, que también se le murió la mamá y te dice: yo te entiendo porque pasé por lo mismo, no es lo mismo, porque mi relación con mi mamá no es igual que la relación que ella tenia con su mamá, tal vez mi relación era mala o mi relación era buena, y la relación de ella con la mamá era mala por eso  no podemos sentir lo mismo, no podemos saber lo que se siente porque toda relación es única.
Decí: toda relación es única.

Hay otra gente que para consolarte te cambia el tema, vieron que hay gente que no quiere hablar de la muerte, dice: sí, se fue, partió. No puede decir se murió, no puede hablar de la muerte, la tiene como escondida, esas son un montón de frases, o cambia de tema y vos le estás diciendo: estoy destrozada, no doy más, siento que me estoy muriendo que no tengo fuerzas y la persona te dice: no te preocupes él está con el Señor, él ya no sufre más. Pero vos decís y a mi qué me importa ahora eso, yo te estoy hablando de mi sufrimiento, de lo que yo siento, ya sé que él está bien, que ya está en paz, ya sé que no tiene más dolor, pero te estoy hablando de mi sufrimiento, yo estoy triste, yo lo extraño, yo me siento mal...

¿Cuántas veces dijiste esas frases?, y se nos van a escapar frente a la pérdida, como no sabemos qué hacer se nos van a escapar esas cosas, nos salen naturalmente.

Después están los que filosofan y te empiezan a soltar frases armadas, por ejemplo: vos estás vivo y hay que seguir viviendo, estás en medio del baile y hay que bailar, o la otra frase: todo en esta vida tiene un final, o la otra frase: tuvo una vida buena, vivió lo que tenia que vivir, encontrarás a alguien más, o da gracias que lo tuviste unos cuantos años con vos.

Lo que nos pasa comúnmente es que al encontrarnos con una persona que ha sufrido una pérdida, la sermoneamos, le tiramos todas estas cosas juntas, ¿se imaginan? una  hace mal, todas juntas te destrozan la vida. Sermoneamos en lugar de escuchar y lo que necesita la persona que ha tenido una pérdida, es poder expresar todo su dolor y que alguien solamente escuche, yo quiero decirte que la recuperación del dolor de una pérdida, en parte se da cuando esa persona puede ser escuchada. Aprendé a escuchar al que sufre.
Decí: no sermonearé al que ha sufrido una pérdida, lo escucharé.

Hay otra gente que se desespera, especialmente dentro de las iglesias, porque dice: se le murió, perdió esto, se divorció, ahora va a perder la fe, y se angustian, se va a apartar se va a ir, mira lo que le dice a Dios, mira cómo está blasfemando...
Q
uiero decirte que eso es natural que te pase, te pueden pasar dos cosas: después de la pérdida tu fe se puede hacer bolsa o tu fe puede permanecer intacta.
Y quiero darte una buena noticia: si tu fe se hace añicos, no te preocupes, porque la fe no es ni intelectual ni emocional, la fe es espiritual y Dios se encargará de volver a demostrarte todo el amor que te tiene, vas a volver al Señor y vas a volver a recuperar la fe, sí o sí, porque la fe es algo que se mueve en el mundo espiritual, aplaudí bien fuerte al Señor porque él sabe lo que hace.
Nunca juzgues a una persona: se fue, tenia una fe débil, no creía, ves le pasó un problemita, una tormenta y se fue... no juzgues la fe de nadie, porque esa fe está puesta a prueba y no sabés el resultado, pero Dios sí sabe, porque Dios sabe que volverás a él, y aún con más fuerzas.

¿Cómo nos recuperamos de una pérdida? cualquiera sea.

Primero: tengo que saber que la muerte es inevitable.
Te va a pasar a vos y a mí. Todos nos vamos a morir, yo último decí. Vos tenés que saber que morir es inevitable, todos nos vamos a morir.
Dice la Biblia en Eclesiastés 3:2 "que todo tiene su tiempo, tiempo para nacer, y tiempo para morir", tu tiempo para nacer ya fue, ahora nos queda el tiempo para morir y es natural, la muerte nos va a ocurrir a todos...
Más allá de que la muerte siempre sorprende, especialmente si es una muerte trágica, si es una muerte que se dio de golpe, siempre la muerte sorprende nos da bronca.

Y si encima la muerte fue repentina es como que te hagan una cirugía sin anestesia.
La muerte siempre es como una cirugía en tu vida porque te sacan una parte de tu vida, ese ser que vos amas, que vos querés, pero cuando encima es así, tan sorprendente, es una cirugía que te están haciendo y donde no te pusieron anestesia.

De repente vos estabas actuando un libreto de la vida, tenias todo armado de una manera, y de pronto te hacen actuar otro libreto, con un personaje menos en la historia, la adaptación tiene que ser muy grande y ahí es donde empezás a sentir
.

Los que hemos perdido a un ser querido, sabemos que la sensación es que no vas a poder soportar la vida sin esa persona, ¿a cuántos les pasó eso?
O te sentís adormecido cuando te lo dicen, como que no lo podes entender, ¿esto me está pasando a mí? ¿Que a mi se me murió esa persona?  ¿Me viene a tocar esto a mí? como un adormecimiento.
Aparecen cambios emocionales y una sensación de falta de fuerza y de desgaste, como que no podes enfrentar la vida.

Esas son las sensaciones que aparecen, pero quiero decirte que tenés que tener bien en claro, que la muerte es inevitable, venga como venga, a través de un accidente, a través de una enfermedad larga, que fue de golpe, que fue porque mataron a alguien, de alguna manera vamos a morir, pero eso lo tenemos que saber, porque es inevitable.

Segundo lugar: no tengo que actuar como si no hubiese pasado nada.
Hay muchas personas que dicen: tengo que recuperarme rápido, porque sino, pierdo un montón de gente, la gente no quiere estar conmigo si estoy llorando, no me van a aceptar, qué van a decir, no puedo cargar con este dolor tanto tiempo, y vos tenés que darle permiso a ese dolor, yo no te puedo decir cuánto puede durar el dolor. Cada persona es diferente, cada relación es única, cada emoción es distinta.
Por lo tanto no te voy a decir cuánto tiempo va a estar el duelo, pero tiene que ver con que vos puedas estar sano totalmente, no con el apuro de los demás, porque los demás siempre te van a apurar, porque no quieren verte en esa situación; quieren que estés bien para ellos, para no tener que cargar con tu pena, con tu angustia, y con eso que tampoco pueden explicar o pueden resolver.

Hay muchos que viven como si ya todo hubiese pasado, pero en realidad la procesión va por dentro. Observemos la estrategia que usan algunas mujeres:

Pensar en la persona que se murió en términos de todo positivo, eso se llama "divinizar"
a la persona que murió, o sea, era bueno, era preciosa, nunca cometió un error, nunca tuvo una pelea, era un santo, era una santa, y divinizan, pero eso nunca te va a ayudar a recuperarte, porque las relaciones no son totalmente positivas o totalmente negativas.
Toda relación  interpersonal tiene sus altos y sus bajos, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas y hay personas que dicen: no hables mal de los muertos. Pero no hay que hablar mal ni de los muertos ni de los vivos, pero tampoco podes hablar todo bien, porque te estás mintiendo y miren qué interesante, porque cuando una mujer diviniza a la persona que murió, se siente culpable, porque dice él era un santo, era buenísimo, yo era la mala de la película, por eso él se murió antes, porque no me aguantaba más.

Tampoco envilezcas a la persona, es lo contrario a divinizar
: era malo, un desastre, menos mal que se fue ... En toda relación siempre hay intercambios positivos y negativos.

Para poder recuperarte de una pérdida tenés que ser honesta con vos misma, no hay nada mejor que ser honesta con uno mismo en todas las relaciones interpersonales.
Hay mujeres que les encanta vivir en medio de la mentira, prefieren la mentira a conocer la verdad, lo único que te puede hacer libre en la vida es conocer la verdad porque dice la Biblia: "conocerás la verdad y la verdad te hará libre".

Saber que la muerte es algo que nos va a pasar a todos. No divinizar ni demonizar a la persona que murió. Saber que tenía cosas buenas y cosas malas: que hubo momentos que te hirió, que hubo momentos que te hizo feliz y la pasaste bien y a la vez, momentos en la que vos le diste mucha felicidad, y momentos que con vos no lo pasó muy bien. Pero eso pasa en todas las relaciones interpersonales.

Tercer lugar: me debo preguntar ¿qué me hubiese gustado que fuera diferente?
Se murió, no tengo más a esa persona, qué me hubiese gustado, que en esa relación fuera diferente, el núcleo del dolor de la pérdida es lo que dejé pendiente con esa persona, ese es el dolor más grande: ¿Qué quedó pendiente? ¿Qué cosas no le dije?
¿Qué cosas no hice? ¿Qué cosas le grité? ¿Qué cosas me dieron bronca y nunca se lo pude decir?


Si nosotros estuviéramos un día todos juntos yo te puedo asegurar que al otro día vamos a decir: sabés las cosas que te hubiera dicho ayer, pero sin embargo hacemos silencio, si en una relación de un día quedan cosas pendientes, cuanto más en una relación afectiva de diez, quince, veinte años...
Por eso el núcleo del dolor es lo que quedó pendiente. Lo que me quedó pendiente, lo que queda sin solucionar, y por sobre todas las cosas, tus expectativas que no pudieron hacerse realidad, porque cuando nosotros tenemos una pareja, o nuestros hijos, o una mamá.
Nosotros armamos un mundo y armamos los sueños alrededor de esa estructura, nuestros sueños propios, y cuando una de esas personas se va, queda como el escenario movido, y nuestras expectativas parece que empiezan a morirse:
Yo pensaba que si estaba él, yo contaba con el sueldo de él, y contaba con que mi hijo me ayudara, yo contaba con que si él estaba, entonces yo podría salir a trabajar, y podría seguir estudiando y ahora frente a esta pérdida mis expectativas también están muertas, no sólo se muere el ser querido, sino las expectativas se mueren.

Una de las cosas que quedan pendientes es saber a aprender a perdonar, porque se fue, y esa expectativa no se puede cumplir, aprender a perdonar y también aprender a pedir perdón, y hacer ciertas declaraciones, esto se lo recomiendo a las personas que han perdido un ser querido, hacer ciertas declaraciones emocionales importantes.

¿Cuáles son las declaraciones emocionales importantes? Te amé siempre. Sentí que fuiste egoísta conmigo. Te extraño mucho. Nunca te voy a olvidar. Gracias por el tiempo que estuvimos juntos
Y poder soltar o decir, te odiaba, te odié toda mi vida, me arruinaste la vida... poder decirlo para sacarlo de adentro, porque si queda adentro te termina enfermando.
Por eso hay que soltar esas declaraciones, esas cosas que quedaron pendientes, que no le dijiste, ese gracias que tal vez no le pudiste decir, porque se fue y no tuviste tiempo, porque cuando se lo quisiste decir, tal vez ya no te escuchaba, tal vez no se te dio la oportunidad, o no te atreviste, por temor a lo que respondiera.

¿Y cómo hago pastora, porque ya se fue?, tenés que buscarte una compañía, alguien, una mujer o un varón que represente a esa persona, que te haga la pata en ese momento, mirá te quiero decir algunas cosas que no son para vos, en realidad son para la persona que se fue, pero necesito sacarlas de adentro mío, y necesito contarte esto que me está pasando, ¿me permitís?, y hay siempre gente puesta por Dios en nuestro camino que nos va a ayudar a recuperarnos.

Tal vez a un hijo nunca le dijiste que estabas orgulloso de él y lo podés hacer, tal vez se lo podés decir ahora, porque siempre el dolor más profundo es lo que quedó pendiente, y no puede quedar guardado porque sino te trae culpa, la culpa te enferma, la culpa te ata y no te permite seguir avanzando, hay que soltarlo.

¿Para qué lo vas a soltar?, para estar en paz con tu pasado y poder empezar a mirar otra vez afuera, porque ahora estás encerrado en el dolor, mientras no tengas paz con tu pasado, mientras haya cosas pendientes, vas a estar atado al dolor de tu pasado, y no vas a poder mirar para afuera.

¿Cuánta gente hay que todavía sigue guardando las cosas de la persona que ha muerto?, está bien, tenélo hasta el tiempo que tengas que tenerlo, pero hay un momento donde tenés que empezar a deshacerte de esas cosas para poder empezar a mirar afuera, tal vez hoy digas tengo todo esto, y separo algo, esto lo quiero dar, esto lo voy a guardar, porque no lo puedo dar todavía, mis emociones no me ayudan a darlo, tal vez esto lo voy a dar la semana que viene, y vas separando hasta que va pasando el tiempo, y eso que no podías dar, lo volvés a dividir y decís: esto sí lo puedo dar, esto lo voy a dar la semana que viene y esto lo guardo, y de a poquito te vas a ir desprendiendo de aquellas cosas que todavía te siguen atando al pasado, nunca lo hagas rápido, tenés que aprender  a darte tu tiempo. Aprendé a respetarte y a darte tus tiempos.

¿Y para qué necesitas tener paz con el pasado?, no sólo para ir al futuro, no sólo para extenderte hacia lo que tenés delante, necesitas estar en paz con el pasado, para saber que la muerte de ese ser querido no es un ataque personal. No es que alguien te castigó con esa muerte, hay muchas frases que salen de adentro nuestro y ustedes las habrán escuchado en los velatorios, cuando la persona que queda viva le dice al muerto: ¿por qué me hiciste esto? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me abandonaste? ¿Por qué me dejaste sola? ¿Por qué en este momento? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me castigaste con esto?, la muerte no es un castigo, la muerte nos va a pasar a todos en algún momento.

Hay gente que dice: yo espero morirme antes que..., yo no quiero ver la muerte de un ser querido, yo quiero morirme antes, esa persona que se murió tal vez dijo lo mismo. Quiero morirme antes porque no quería verte morir a vos y se murió antes, por eso tenemos que saber que la muerte es un hecho universal y es un hecho natural, no es un castigo, nadie vino a golpearte, ni a matarte, ni a destruirte por la muerte, la muerte no ocurre para castigarnos, la muerte simplemente es el final de la existencia terrenal y a todos nos va a pasar.Yo creo que recordar a un ser querido, tiene que transformarse en un momento, no en un tormento, sino en una caricia, recordar a ese ser querido con las cosas buenas y malas que tuvo, no tiene que ser un tormento de dolor, de angustia, sino que tiene que llegar un momento, cuando yo fui tan consolada porque hice cosas para ser consolada, y me di el tiempo para ser consolada, que el recuerdo simplemente sea una caricia, a mi me gusta el autor de "El Principito", dijo: "y cuando te haya consolado te sentirás contenta de haberme conocido".

Y por último quiero decirte que tenés que recordar que delante de Dios podes expresar todas las emociones. La muerte nos trae muchas emociones negativas, bronca, angustia, rabia, dolor, falta de fe, todo eso podes expresarlo delante de Dios. Dios no se va a enojar, no sos menos cristiano porque lo expreses, no sos una persona de poca fe porque expreses que estás enojado con Dios, que le tenés bronca a Dios, porque Dios me hiciste esto, no quiero hablar nada más con Dios, decíselo, no es falta de fe, al contrario, ahí se ve tu fe porque le estás hablando a Dios y crees que Dios existe y que fue parte de todo esto, ahí realmente se ve tu fe, yo quiero decirte que no tengas ese problema porque él está viendo todo, y él te promete que hará algo más para tu vida. Gloria a Dios.

Ahora voy a hablar un tema antes de tocar el otro tema. Quiero hablarte de la historia que leí recién:había dos hombres, desilusionados, que iban caminando hacia la casa de un discípulo del Señor, y dice que estaban tristes, porque Jesús estaba muerto, y con Jesús muerto se les habían muerto las expectativas. Ellos decían: Jesús es el que va a venir a salvarnos, a poner un gobierno de justicia, y de pronto Jesús se muere, era el tercer día de la muerte de Jesús y ellos van caminando, cabizbajos, con los ojos velados, porque la muerte lo primero que hace es velarte los ojos, y no podes ver nada más que tu dolor, el dolor te ciega.

¿Cuántos se sintieron cegados alguna vez por el dolor?, pero dice que Jesús caminó al lado de ellos. dicen: nosotros abrigábamos una esperanza, nosotros esperábamos. ¿Cuántas cosas esperabas que se lograran en tu vida? y de pronto la muerte vino a tu casa y vos dijiste: soy traicionado, yo no esperaba vivir esta pérdida, yo no esperaba vivir este dolor, yo me casé para toda la vida, no me casé para divorciarme, no me case para que mi pareja se muriera, y ahora me siento abandonado. Yo no parí hijos para que se murieran antes que yo... Sentís que los sueños se te mueren, y vos decís: yo estaba esperando y ahora no puedo esperar nada más, porque terminó todo, se arruinó la historia de mi vida.
Y esto les pasó a estos discípulos; pero Jesús caminaba al lado de ellos.
Ellos decían: nunca más vamos a sonreír, nunca más vamos a poder sacar esperanza de adentro, nunca más vamos a ser felices como lo éramos cuando lo escuchábamos a Jesús.
Y tal vez vos pensaste eso, nunca más mi vida va a ser igual, nunca más voy a poder tener la felicidad que compartía con esa hija, con ese hijo, con esa mamá con ese papá, con esa abuela, con ese esposo, nunca más, porque ahora no lo tengo.
Los discípulos estaban agotados y preferían hablar y olvidarse de todo, pero Jesús estaba caminando al lado de ellos.

Mirá, aunque pierdas la esperanza, aunque te enojes, Jesús siempre está al lado tuyo, aún en ese momento de ceguera, aún cuando te da mucha bronca Dios, aún cuando tenés ganas de decirle: te odio Dios, aún cuando tenés ganas de blasfemar, Jesús va a caminar al lado tuyo, al principio no te va a hablar, simplemente te va a escuchar, porque sabe que necesitás soltar todas esas emociones negativas, y cuando vos le entregues esos sueños destrozados, el Señor va a hacer dos cosas:

Primero: me va a dar una razón, para seguir adelante
.
Porque vos decís qué sentido tiene la vida sin esa persona y el Señor va a caminar al lado tuyo para volver a darte una razón para que sigas adelante, conquistando los sueños que él te dio. Te va volver a dar una razón para seguir adelante.
Le va a dar forma nueva a mi sueño, porque  el sueño vos lo habías pensado con esa persona, pero el Señor dice aunque no esté, yo voy a dar forma nueva a tu sueño, si no se da de esta manera, se va a dar de otra manera, pero lo que te prometí y la expectativa que tenías de vida, y lo que querías lograr, va a volver a resucitar en tu vida, porque yo le voy a dar una forma nueva.

Una razón para seguir adelante y una forma nueva para tu sueño, porque Jesús estará contigo donde quiera que vayas. Pero pastora, y qué pasa con ese ser querido que no está, y mi angustia es porque ese ser querido nunca quiso aceptar al Señor, nunca quiso saber nada con Dios, eso no lo sabemos, primero porque no sabemos lo que pasa dentro de cada persona y no sabemos cómo está su mundo espiritual, aunque de boca para afuera diga otra cosa, aunque de boca para afuera diga no creer, no sabemos si algún día hizo una oración mirando la televisión o escuchando la radio, o escuchando a algún pastor o escuchando a un amigo o a una amiga, eso nunca lo vamos a saber porque hay cosas, que la gente se las deja guardadas, no podemos juzgar la vida de nadie, no sabemos.
Pero hay algo de lo que sí yo te quiero dar una seguridad, de lo que pasa con las personas que han partido: en primer lugar todas las personas, los seres que mueren, los seres humanos que se mueren, están siendo esperados por Jesús, crean o no crean, todos están siendo esperados por Jesús y son recibidos por el Señor Jesucristo crean o no crean.
¿Y sabes por qué son recibidos por el Señor Jesús?, porque dice la Biblia que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Cristo es el Señor, ¿sabés por qué Jesús lo va a recibir?, porque está esperando la adoración de ese esposo tuyo que falleció, de esa hija que falleció, de ese hijo que se fue, de esa mamá que no está, está esperando recibirlo para escuchar adoración de su boca, porque toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, el Señor Jesús va a escuchar adoración de la boca de ese ser querido, haya creído o no, porque delante de la presencia de Jesús nadie puede quedarse en silencio, Jesús te motiva al verlo.

Yo quiero que pienses en ese ser querido adorando, de esta manera él, ella, con su boca, adorando delante del Señor Jesús, que lo recibió en el momento de la muerte. Y se acercaron a Jesús antes que nosotros, para verlo cara a cara y te puedo asegurar que le cantaron, te puedo asegurar que no pudieron resistirse por el brillo y la luz de Jesús y el amor que irradia de él. Santo. Diciendo: Compruebo lo que mi esposa me hablaba, lo que mis hijos me hablaban, lo estoy comprobando ahora frente a frente.

Podes adorarlo vos también, vos que lo conocés, y conocés de su amor, conocés de su dulzura, conocés de las veces que él te ha tomado en brazos y que ha caminado al lado tuyo, adorale y cantale, nos da esa seguridad, ese ser querido fue recibido por Jesús y yo me lo imagino, yo me imagino a mi papá arrodillado, a ese hombre rudo que parecía que no quería creer en nada, que se había enojado tantas veces con Dios, que había dicho eso no sirve, yo me lo imagino, se por esta palabra que toda rodilla va a doblarse, y toda lengua va a confesar, y sé que esta palabra es verdad y sé qué pasó con mi papá, yo lo sé, no te puedo decir qué va a pasar después de ese momento de adoración, no te lo voy a decir porque yo no tengo revelación, eso queda entre Jesús y esa persona, pero lo único que sé, es que él pudo con su boca confesar que Jesucristo es el Señor y pudo levantar sus brazos, seguramente mirarlo cara a cara y ver la hermosura de su presencia y adorarlo.

Ahora nos toca a nosotros, cantarle, adorarle, nos toca decirle cosas lindas, a nosotros que lo conocemos hace tiempo al Señor, y que sabemos que él nos abraza, que él camina al lado nuestro y que va hacer algo nuevo en nuestras vidas, aunque parece que no vamos a volver a sonreír, él dice: yo voy a hacer algo nuevo pronto lo vas a ver, pronto vas a dar a luz, levanta tus manos al cielo, vamos a adorarle, gracias Señor, gracias por tu seguridad, levanto mis manos.

Te va a dar fuerzas, te va a dar coraje, te va a dar una nueva unción, te va a dar algo diferente, nuevas fuerzas del cielo. Renová, restaurá, Señor. Mujer, varón, nuevas fuerzas, frente al dolor, nuevas fuerzas.

Hay brazos que se están levantando con una fuerza renovada, hay quienes han entendido hoy, que Dios es soberano. Adorale, su presencia es gloriosa, él es dulce, los cielos se abren para mostrarte que hay paz con tu pasado.
Todos los que han perdido un ser querido, y el dolor, la herida, todavía está sangrando, hay cosas que quedaron en el tintero, cosas buenas o no tan buenas, pero te están lastimando, más las negativas te están lastimando, porque no hay manera, no puede cicatrizar, tal vez te quedaron muchas cosas para decir, y decís: bueno, ¿entonces de qué vale todo lo que le hablé, si al final él también va a adorarle?.
Hay mucha gente que dice: pero fue mala esa persona, ¿por qué ahora tiene el privilegio de adorar?, yo te digo que el mayor de los privilegios es adorarlo sin haberlo visto físicamente, porque eso es soltar fe, y cuando vos le adoras en este lugar, le adoras en espíritu, vos soltás fe y la fe tiene recompensa, por eso este es tu tiempo para adorarlo.

Tal vez esa persona que falleció, no tuvo tiempo, no supo cómo hacerlo, y solamente lo adoró en ese momento, pero vos y yo tenemos el privilegio de adorarlo desde ahora, y de recibir recompensa cuando estemos delante de él, porque hemos sabido soltar fe, porque aún sin verlo pudimos saber lo precioso que es, y pudimos soltar palabras de amor y de bendición de nuestra boca, hay recompensa para tu vida.

Jesús está al lado tuyo y ha escuchado todo este tiempo y él no está enojado, porque lo tuviste en cuenta, porque sabe la fe que hay dentro tuyo, Dios no se enoja, Dios sabe de tu dolor, Dios sabe, porque lo ha experimentado, lo ha sentido y porque él sabe cómo consolarte, porque ha enviado al Espíritu Santo, que es nuestro consolador.

Soltá palabras de amor, soltá esa frase que te quedó pendiente, no sientas culpa  y Dios te va a mostrar un escenario nuevo, Dios te va a mostrar que las cosas se hacen de una manera distinta, que la esperanza que tenias no se perdió, que no se terminó, que no se deshizo, lo que estabas esperando va a venir, y aún más de lo que te imaginabas, porque cuando Dios hace algo, Dios lo hace de manera más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Amén.

Por Alejandra Stamateas

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