Estamos viendo en este mes recuperando lo perdido.
Decí: en este mes, estamos decretando que todo lo que hemos perdido volverá a nuestras manos.
-Recuperaremos bienes materiales, casas, terrenos, autos, negocios, dinero, ropa, documentos, hay alguien que va a recuperar un auto en esta semana, hay alguien que va a recuperar un auto que había perdido.
-Recuperaré salud física y emocional, energía. Susana preparate para un auto nuevo para vos. Fuerza, estima, alegría, valor, motivación.
- Recuperaré vida espiritual profunda, tiempo a solas con Dios, tiempo de lectura de la
Palabra, tiempo de adoración personal, tiempo de enseñanza sobre otros y mi fe quedará activada.
- Recuperaré la capacidad de dar y recibir amor.
- Recuperaré sueños que dejé olvidados en mi pasado.
Decreto que todo lo que salió de mi mano volverá por el poder de Dios nuevamente a mis manos, multiplicado por el tiempo de la espera.
Decretamos como mujeres fuertes y valientes que lo que es nuestro, es nuestro. Decí lo que es mío es mío, decilo de nuevo, lo que es mío es mío, en el nombre de Jesús, amén, amén, y amén. Gloria a Dios.
Es impresionante lo que estamos viviendo, la gloria que se está soltando es única, estamos haciendo algo, en toda Latinoamérica, como nunca hasta ahora se vio. Un día se los tengo que traer, pero llevaría mucho tiempo leerles todos los correos que estamos recibiendo de toda Latinoamérica, es impresionante, tienen que leerlos. Hoy recibí correos de Uruguay y de Paraguay, les mando unos besos enormes a las mujeres uruguayas y paraguayas que son espectaculares, y que están ahí prendidas, mirando ahora la reunión, tomando mate, porque las uruguayas toman mate y las paraguayas también, un beso grande, Dios las bendiga. Estamos haciendo algo grande, ustedes no saben la gente como está esperando recibir esta palabra que soltamos acá, en Presencia, a las mujeres, porque estamos haciendo algo nuevo, algo glorioso, la gente, las mujeres están buscando a Dios y soltando la fe que tenían escondida y que tenían miedo de soltarla, se están atreviendo a soltar esa fe. Estamos siendo obedientes a lo que Dios nos ha pedido, amén. Gloria a Dios por eso.
¿Cuántas a veces, sienten que corren de un lado para el otro todo el día?, ¿En qué cosas corren? cuéntenme, ¿la casa?, ¿el trabajo?, ¿con los chicos?, ¿ganarle la hora al reloj?, ¿con los animales?, ¿corrés por los animales?, ¿por los hijos, nietos?, ya criaste a tus hijos ahora tenés que correr por los nietos, ¿por la mamá?, cuando hay alguien enfermo que hay que salir corriendo. Todas, más que más, en estos tiempos que estamos viviendo, vivimos tensionadas, presionadas por el tiempo, porque las mujeres no fuimos educadas para bajar los brazos, las mujeres fuimos educadas para siempre estar listas, para siempre estar firmes, para siempre estar disponibles, aunque estemos cansadas, aunque nos duela la espalda, aunque tengamos cólicos, parece que siempre tenemos que estar ahí, tenemos que estar presentes, listas. Hasta una fiesta, a veces, se nos hace algo tormentoso, parece que para una fiesta del cumpleaños de un hijo, hay que tener todo arreglado, armado, limpiar la casa, preparar todas las cosas, recibir bien a todo el mundo y eso nos presiona también, aún las cosas buenas nos terminan presionando. Por ejemplo, se te enferma un hijo y tenes que darle el remedio cada ocho horas, y justo le toca a las cuatro de la mañana, y vos tratás de correr para que le toque por lo menos a las seis, tratás de dárselo más tarde a la noche y cuando termina de tomar, por ejemplo ¿a cuántas le dejaron por la mitad el remedio? no se lo dieron los ocho días, el médico te dice ocho, vos hacés cuatro y basta, cuando lo ves bien le decís, vamos levántate, ¿qué me voy a levantar a las cuatro de la mañana?. Pero parece que las mujeres, sí vivimos presionadas, en los trabajos que nos piden entregar, trabajos que nos dicen, venite más temprano, o ándate más tarde, siempre hay presión, porque las mujeres tenemos esta frase, tenemos que estar ahí, parece que siempre tenemos que estar ahí, con nuestros hijos, en nuestro trabajo, con nuestra pareja, con nuestros padres, tenemos que estar ahí, pero muchas veces vivimos corriendo de un lado para el otro, presionadas, pero no vemos que haya resultados, nos damos cuenta que hacemos, pero no es que por hacer estamos más bendecidas.
¿Cuántas sienten que a veces la bendición se desvía? que se detiene, que está como detenida, que están bendecidas pero no demasiado bendecidas, sean sinceras. Como que quieren más, yo quiero que se suelte algo más, porque al final me mato en mi trabajo, pero no recibo la recompensa que me gustaría tener.
Dijimos que muchas veces hacemos pero no recibimos la bendición que queremos, y esto es lo que le pasaba al pueblo de Israel, que se mataba trabajando, el pueblo de Israel sembraba, el pueblo de Israel, dice que tenia ganado, alimentaba al ganado, pero cuando venía el enemigo, mataba a todo el ganado, seguramente se robaba las crías, se llevaba las crías, o sea, habían trabajado en vano. ¿Cuántas sintieron una vez que trabajaron en vano?, que todo el esfuerzo que hicieron no sirvió para nada, es como siempre te digo, cuando haces esa súper comida que estuviste cinco horas y viene tu familia, la comen en dos minutos y vos sentís que te esforzaste en vano, trabajar en vano. O sea que los hijos de Israel vivían trabajando para otros y encima que trabajaban para otros, todos los meses les pagaban tributo a los otros, porque todo se lo llevaban y destruían lo poco que había quedado y dice que el pueblo estaba miserable. Entonces Dios viene a Gedeón, que era parte el pueblo, y era el que se escondía en cuevas y le hace dos preguntas: la primer pregunta que le hace Gedeón a Dios: (escuchá porque estas preguntas se las hacemos muchas veces a Dios), le dice: si Jehová está con nosotros, ¿por qué estamos viviendo tan mal? Vos me decís que Dios está conmigo, vos me decís que Dios me quiere, pero ¿por qué estoy tan mal? ¿Cuántas veces le hacemos esa pregunta a Dios?, yo voy a la iglesia, voy al grupo, diezmo, ofrendo, me porto bien, hago todo lo que tengo que hacer, y a mi las cosas no me resultan, a mi las cosas se me traban, me siguen saliendo mal, entonces dijo, si Dios está conmigo ¿cómo puede ser que me pase esto tan malo?y la segunda pregunta es: ¿dónde están todas las maravillas que nuestros padres nos han contado? Dios, si los sacaste del desierto, los metiste en el desierto y les diste maná, cómo puede ser que todo lo que me contaron mis padres, a mi no me de resultado, entonces ¿dónde están las maravillas? como cuando vos venís acá a la reunión y escuchas los testimonios de mujeres que no tienen que pagar nada de luz, de gas, de teléfono, que se sanaron, que su familia se unió, que su marido fue transformado, y vos decís, a mi me cuentan un montón de maravillas de Dios, pero a mi no me pasa, y cuántas de ustedes que vinieron por primera vez escucharon los testimonios y dijeron: esos son arreglados, porque decís, a ésta le pasa y a mi no me pasa nada, ¿cómo puede ser? y esto era lo mismo que Gedeón le estaba preguntando a Dios ¿dónde están las maravillas que nos han contado? Gedeón no podía entender que Dios, era el mismo Dios de sus padres, pero que operaba de una manera diferente, por eso vos tenes que entender, que Dios va a obrar en tu vida y va a operar en tu vida de acuerdo a tu crisis, con un sello particular, que lo que Dios va a hacer en vos, es único y que lo que Dios hace en la mujer de al lado, es único, los procesos son diferentes, las operaciones de Dios son diferentes, pero Dios es el mismo. Gedeón le estaba diciendo a Dios, yo me voy a seguir escondiendo en la cueva Dios, yo voy a seguir haciendo lo que hice hasta ahora, y vos encárgate de que las cosas cambien. Eso es lo que le decimos muchas veces a Dios, yo voy a seguir haciendo lo mismo, pero vos hacé un milagro, hacé que mi vida cambie, yo quiero vivir algo diferente, y las mujeres somos muy románticas en esto, las mujeres vivimos siempre diciéndole a Dios, hacé algo Señor, algo que cambie mi vida, que mañana me levante y esté mi marido transformado, mis hijos ya no se droguen más, a mi casa venga un cheque, que venga volando, que caiga en casa y que yo pueda pagar, hacé un milagro y Dios le va a devolver la pelota porque Dios siempre me devuelve la pelota. Dios le responde a Gedeón y le dice, me estás haciendo esta pregunta y yo te digo: Ve con esta, tu fuerza ¿no te envío yo? vos me estás preguntando a mí y yo te estoy diciendo, esas preguntas que me hacés, indican que hay una fuerza dentro tuyo, y con esta fuerza vas a lograr eso que estás queriendo. Le devolvió la pelota, le dijo no es que vos tenés que seguir haciendo lo mismo y yo voy a venir con algo nuevo a tu vida, es que vos tenés que hacer algo distinto en tu vida y ahí vas a ver mi poder y la manifestación de mi presencia.
Decí: tengo que hacer algo diferente. Porque si te estás matando hasta ahora y estás usando tu fuerza, que está muy bien, pero te estás matando y eso que estás haciendo no te está trayendo la bendición que querés, no es que Dios tiene que hacer algo, es que vos tenés que cambiar la dirección de tu fuerza para otro lado, ese mismo esfuerzo que estás haciendo, que no te da resultado, úsalo de otra manera, desviá, girá, hacé algo nuevo, hacé algo diferente, eso es lo que Dios le está diciendo: ¡Ve! le dice, sabés qué te dice Dios hoy ¿tenés un problema? ¡Ve! ¿Para dónde? para otro lado que el que estás yendo ahora, si para otro lado, decí para el otro lado. ¿Para dónde estás yendo? para allá, andate para allá. Dice ¿acaso no te envío yo? si Dios te dice que vayas, vos movete y andá porque dice, yo te envío y estaré contigo.-
Ahora vamos a ver qué hizo Gedeón, porque Gedeón podría haber escuchado la palabra y podría haberse vuelto a la cueva, haberse metido en la cueva, haberse quedado ahí, haber esperado otra vez a los madianitas que sacaran todo, que le robaran todo, ¿ves que no da resultado? me encontré con Dios, pero no da resultado, porque Dios le dijo: Andá hacé algo diferente.
Tres cosas hizo Gedeón, si vos las aplicás, vas a ser la mujer más feliz del mundo.
Si va a ser teoría, no hay nada peor que la teoría, si la van a aplicar, el martes que viene va a haber testimonios. Tres cosas.
Primero: dio una ofrenda.
La pregunta es, si venía el enemigo y les robaba todo, dice que estaban en miseria ¿de dónde sacó una ofrenda al rey? dice que venían, le robaban todo, pero él fue y dio una ofrenda, dice que la tenia escondida en la cueva, ¿sabés por qué? porque el que más se queja de que no tiene, es el que más tiene. Vos, que te hacés la pobrecita, debajo del colchón tenés, la que dice que menos tiene es la que más tiene. Gedeón decía, yo soy el más pobre, no tengo nada, soy el peorcito de la familia, mi familia es repobre, ¿qué me estás pidiendo? La que más se queja es la que más tiene. Estaban empobrecidos. Ponete de pie, mirá la silla donde pusiste tu cuerpo, ¿la ves?, estás sentada sobre un colchón de plata y no te diste cuenta todavía, cuántas pueden decir, amén eso es mío, gloria a Dios. Porque hay un principio importante, siempre hay, siempre hay si decido honrar a Dios, pero, pastora, a mi la plata no me alcanza ¿cómo voy a darle a Dios?, siempre hay si decido honrar a Dios, porque Dios no te pide cantidad, Dios te pide honra con tu dinero.
Dios no te dice dame tanto, aunque a veces sí te pide tanta cantidad, porque después que Gedeón dio lo que le pareció, Dios le pidió más ofrenda al pobre, y el pobre tenía más ofrenda para dar. Decí ¿por qué siempre hay si decido honrar a Dios? y acá te voy a dar una clave que yo la he usado en mi vida, y te puedo asegurar que me ha dado resultado cien por ciento. Siempre me ha dado resultado, pero tardé en darme cuenta, el principio es, que todo pedido a Dios debe ir precedido por una ofrenda, primero la ofrenda y ahí viene el pedido. Vos podés pedir sin ofrendar, Dios te da sin ofrendar, claro que sí, aunque no ofrendes él va a responder las peticiones de tu corazón, pero si querés que la cosa sea rápida, Dios te dice, primero una ofrenda. ¿Por qué primero una ofrenda? en primer lugar, quiero decirte que si honras a Dios siempre va a haber, y siempre hay algo para honrar primero a Dios. ¿Qué significa honrar primero a Dios? porque Dios te va a responder más rápido, y yo que soy pobre ¿qué?, no, porque siempre hay para honrar a Dios, porque Dios no te está diciendo cantidad, Dios te está diciendo ofrenda, siempre hay, pero ¿y cómo es eso?, ¿si a mi no me alcanza? Justamente, si no te alcanza para pagar la deuda, ese dinero no es para pagar la deuda, ese dinero es para que lo siembres a Dios, y Dios te va a dar para que pagues la deuda. Yo tengo que pagar una deuda de quinientos pesos pastora, pero tengo solamente treinta y cinco, no me alcanza, porque esos treinta y cinco no son para pagar la deuda, treinta y cinco es para darle a Dios y cuando le des a Dios, él te va a dar los quinientos completos. Amén, decí, lo creo.
¿Por qué tarda menos la respuesta? porque cuando vos le ofrendas a Dios le estás demostrando que él es tu Dios y esto es muy importante, porque nosotros podemos decir de boca que Dios es mi Dios, pero cuando yo actúo, cuando yo doy, ahí yo le estoy diciendo, estoy creyendo que la bendición va a venir de tu mano y solamente de tu mano.
Declaro que va a darme lo que yo necesito, no va a venir de hombre, ni directamente del cielo, confío en vos y te ofrendo. Y así es la historia de Gedeón, dentro del pueblo, especialmente en la casa del papá, había un altar a Baal y a Asera, eran dioses paganos dentro de la casa de Gedeón, en la casa del papá, y a esos altares le daban ofrenda, porque se les daba ofrenda, o sea que ellos en lugar de darle ofrenda a Dios le daban ofrenda a Baal, cuando Gedeón dice, Dios te voy a dar una ofrenda, él estaba diciendo, yo creo en vos y no voy a ofrendar a Baal, porque Baal no es Dios, vos sos el Dios verdadero, y de donde va a venir nuestro socorro, eso era lo que estaba diciendo con la ofrenda, era una ofrenda de confianza. Fíjense qué interesante que todo el pueblo le daba ofrendas a Baal, ¿cuál es el Baal que hay en tu casa? porque decís, no hay, cuando decís, no hay, no hay ofrenda para Dios, pero a alguien le estás dando ese dinero, tal vez haya algún Baal en tu casa, sea tuyo, sea de tu familia, alcohol, vivir de remedios, hay que seguir comprando, y eso no para más, y toda tu jubilación va en remedios, qué ¿no los tengo que comprar? no, no, estoy diciendo, si querés honrar a Dios, siempre para Dios va a haber, y todo lo demás va a venir, pero primero a Dios, porque Dios tiene que ver tu fidelidad, Dios tiene que saber que eso que le estás pidiendo, se lo estás pidiendo a Dios y no a Baal, no se lo estás pidiendo al jefe, no se lo estás pidiendo a tu amiga, no se lo estás pidiendo a tu compañero, se lo estás pidiendo a Dios, por eso siempre tengo para darle a Dios, no importa la cantidad, porque después sí Dios te va a decir cuánto, primero ofrendá, es el voto de confianza que vos le das a Dios. Decí: para que las cosas sean rápidas, tengo que ofrendar a Dios. Antes de pedir, primero da una ofrenda, luego pedí, y a esa ofrenda ponéle nombre, yo ya te lo enseñé, nunca dejes una ofrenda sin nombre, porque la vas a perder, nunca dejes una ofrenda sin nombre, cada vez que vos ofrendás, vos decís, esto lo estoy ofrendando para vos Señor, y el nombre de esta ofrenda es, la casa, el auto, el trabajo de mi marido, la salud de mis hijos, siempre hay que ponerle nombre a la ofrenda, sino la vas a perder.
¿Cuántas perdieron ofrendas que dieron? Dijeron, al final Dios no me dio nada, al final yo apliqué eso de dar, porque no le pusiste nombre y esa ofrenda está flotando por cualquier lado, porque no pudo detenerse en la semilla que vos querías, decí tengo que poner nombre a mi ofrenda.
¿Qué es lo primero distinto que hizo Gedeón? dio una ofrenda y yo te puedo asegurar siempre, el cien por ciento, me ha dado resultado, yo he pedido muchas cosas a Dios sin ofrendar, Dios me lo ha dado, pero ha pasado mucho tiempo hasta que me la diera, pero en el momento que yo dije, Señor yo te doy una ofrenda, y esta ofrenda tiene este nombre, siempre le he dado y el Señor rápidamente te responde, porque yo le dije, Señor, con esa ofrenda, en el único que confío es en vos. Es más, muchas veces primero le he pedido a Dios la ofrenda, para darle a él: Señor yo quiero darte tanto, porque tengo esta semilla, quiero tanto que te pido ahora, que me mandes la ofrenda, y con poco y nada que he puesto Dios me ha traído toda la ofrenda que necesitaba para volver a ofrendar, para volver a darme bendición, porque Dios es así, Dios, cuando lo honrás, él te enloquece, cuando para vos es lo mismo, dar cinco pesos para el quiosquero que te de el paquete de cigarrillos, y cinco pesos para Dios, pero cuando decís, estos cinco pesos Señor, esto no es para Baal, esto es para vos y yo le pongo nombre a mi semilla, y yo sé que de esta semilla Señor, te estoy pidiendo tanto y Dios va a responder, gloria a Dios. Darle a Dios, nunca le escatimes a Dios, nunca. Aunque estés preocupada, primero a Dios. Aunque no te alcance, primero a Dios, hacélo vas a ser la mujer más bendecida en el mundo, amén.
Segundo: convocó a muchos para que lo ayudaran.
A veces las mujeres somos víctimas, hacemos todo, alguien nos quiere ayudar y decimos, no, dejame sola, porque nos gusta esa manera de movernos, y ya nos acostumbramos, hemos visto a nuestra mamá, a la abuela hacer lo mismo, que se ha arreglado sola. Pero miren lo que hizo Gedeón, convocó, y acá te voy a enseñar un principio que si lo cumplís vas a ser una mujer tremendamente poderosa, convocó a muchos para que lo ayudaran, dice que temían al enemigo pero después que dio la ofrenda y Dios le habló, todo el pueblo se le unió a Gedeón; pero dice que Dios le hizo elegir de ese pueblo y quedaron trescientos de todo un pueblo, ahora si Gedeón hubiera convocado a trescientos ¿cuántos le hubiesen quedado?, seis, diez, más no, y hubiese tenido que ir a pelear con seis o diez, o sea para obtener más, siempre hay que pedir más, para obtener más, tengo que pedir más, este principio está buenísimo, ¿qué dije yo la semana pasada? Dije, pasen cincuenta, pasaron más de cincuenta, cuántas había hoy, veinte, pero si yo hubiese dicho pasen veinte, me hubiesen quedado dos acá, es así, es una ley que se mueve de esa manera, por eso decís, para obtener más, debo pedir más, o sea, siempre tenés que agrandar el combo. Por ejemplo, tu marido no te ayuda, vos haces todo sola, tu marido se lava las manos, ve la tele, no hace nada, si vos le decís ¿me lavas los platos? él te va a decir, no, después, mañana, vos le pediste eso y eso no lo hizo, entonces tenés que pedir más, ¿cómo lo vas a hacer? le decís: mi amor, mañana yo tengo que hacer un trámite a las siete de la mañana, así que necesito que te levantes y mañana lleves los chicos a la escuela, después por favor, pases por el supermercado, me traigas toda la lista que está anotada, la dejes en la cocina, te vayas al trabajo, cuando salgas del trabajo, vas a ir a buscar a los chicos a la escuela, me vas a ir a buscar la ropa a la tintorería, y, viste esa pila de ropa que hay ahí, necesito que la pongas en el lavarropas, ponela solamente en el lavarropas, que yo al otro día la voy a lavar, y él te va a decir, ni loco hago eso, bueno hagamos una cosa, todo eso lo hago yo mañana, pero hoy me lavás los platos, ¿qué te va a decir? te va a decir que sí, porque es una pavada, ahora es una pavada lavar los platos, antes de hacer todo eso, prefiero lavarte los platos, me los saco de encima y ya está, es así, tengo que levantar el combo, tengo que pedir más para obtener más, no seas escasa, tu sueño siempre tiene que ser más grande de lo que querés, agrandá tu sueño, siempre más grande, hay mujeres que se conforman con poco, ¿por qué generalmente, las mujeres tienen menos sueldo? porque piden menos, o no piden, se conforman con lo que viene, cuántas fueron una vez a un negocio a comprar una remera, y la empleada te sacó cincuenta tipos de remeras, a vos te da vergüenza, le compras todo porque te sacó todo. Mire señora esta que tiene el moño, esta que es remera, esta que te ajusta todo y te aprieta, y vos estuviste tres horas ahí porque el empleado seguía y seguía, por lo menos de vergüenza le compraste una, si el empleado te hubiese dicho ésta y le hubieses dicho ¿no tiene otra?, no, no hay otra, pero ¿no tiene una de otro color? eso es lo único que tenemos. Vos te das la vuelta y te vas. ¿Por qué tuvo éxito ese vendedor? porque te dio más de lo que pedías, tengo que pedir más para obtener más, tenés que pedir más de tu pareja, tenés poco porque pedís poco, las mujeres generalmente solemos no pedir y tienen más los que piden más, porque la gente siempre te va a dar menos de lo que pedís, por eso siempre tenes que pedir más, para que te den lo que querés. Querés que tu hija tienda la cama, lo único que pido, pedís poco mi vida, por eso no la tiende ¿qué tenés que hacer? ponerle una cartulina en la puerta de la habitación y escribirle, primero tender la cama, segundo lavar las zapatillas, tercero llevar la ropa al lavarropas, cuarto ir a buscar a tu hermana a la escuela, va a decir, yo eso no lo hago, le tiendo la cama a mi mamá y suficiente y te tendió la cama que era lo que vos querías, pero para eso ¿qué tenias que hacer?, pedir más, ¿qué tenes que hacer para obtener más? ¿qué pedimos las mujeres? que sea hombre, eso es lo único que me importa pastora, que sea cristiano, a mi con que sea creyente ya está, y el creyente es un desgraciado, un impostor, pero vos le pediste creyente, ¿qué obtuviste? creyente nada más, no, yo pastora quiero que tenga músculos, que esté refuerte, que tenga todos los dientes, que mida un metro ochenta, que trabaje, que gane mucha plata, que me lleve de viaje, que me traiga regalos, que me haga feliz, que sea mimoso, que sea cariñoso, de todo eso, vas a obtener creyente y hombre, pero por lo menos es algo, ¿es así o no es así? pedí más para obtener lo que querés, no te quedes corta, no seas escasa, por eso hay tantas mujeres hoy, casadas con vagos, mientras tenga un hombre al lado, y esté al lado mío en la almohada, y se quedó ahí toda la vida, no sale a buscar un trabajo ni loco, porque pediste poco, decí tengo que pedir más. Pedí más porque vas a obtener más, eso es lo que hizo Gedeón, todo el pueblo estaba con él y Dios le dijo, trescientos, pero si no hubiese estado todo el pueblo no hubiese tenido esa cantidad de gente.
Primero dio una ofrenda, segundo pidió más, que le ayudaran y tercero obedeció.
Obediencia. Obediencia, Dios te ahorra horas de trabajo duro y forzado, a veces estamos trabajando de más porque somos desobedientes, Dios te dijo que tenias que ir a hacerte un estudio médico y no te lo hiciste, desobediencia. Ay, yo lo hago pero lo importante es servir al Señor, no, lo importante es que para servir al Señor estés bien, porque sino no hay servicio de Dios, en nada. Dios ya te dijo, andá, bajá treinta kilos y vos, bueno más adelante, ahora no tengo fuerzas ni voluntad, Dios te dijo, bajá porque sino lo bajas cuando Dios te dice, lo vas a tener que bajar dolorosamente. Obediencia.
Porque si no obedecés vas a seguir haciendo trabajo duro y forzado que te va a costar la vida, por eso no obtenés lo que querés, porque Dios ya te dijo lo que tenías que hacer y no sos obediente, Dios te dijo, dejá a esa persona que te está dañando, no, más adelante no puedo, ¿cómo voy a hacer? Dios te da una orden y vos tenes que obedecer, las órdenes de Dios no se discuten, se obedecen. Obediencia. Dios le dijo a Gedeón desciende al campamento antes de ir a pelear, porque Gedeón ya quería ir a agarrar a todos los enemigos y matarlos, y Dios le dice pará, te voy a dar instrucciones, Dios siempre da instrucciones, Dios no te deja sin instrucciones, lo que pasa es que no las queremos escuchar porque no nos gustan, vas a ir al campamento, vas a bajar, si te da miedo ir solo, vas a ir con un amigo, vas a oír lo que hablan. Mira qué sencillo, le dijo no vas a ir con espada, no, vas a ir con un amigo, si te da vergüenza ir solo, y vas oír lo que hablan, dice que cuando fue al campamento había dos enemigos que estaban hablando, y uno le contaba al otro un sueño y le decía, soñé esta cosa y le indicó a Gedeón que ellos iban a tener la victoria, por el sueño de este enemigo dijo, ya está en nuestras manos, Dios los entregó en nuestras manos, te imaginás la fuerza, la motivación en ese momento de Gedeón, fue grandiosa, porque dijo escuché esa palabra, Dios me dijo que oiga, escuché esa palabra y yo tengo fuerzas porque sé que la victoria es nuestra, no hay otro resultado, no vamos a perder, la victoria es nuestra ¿qué hizo Gedeón? obedeció, entonces cuando viene con esa motivación, le da al ejército, mirá lo que le da, le reparte trompetas, cántaros, y antorchas encendidas, mirá qué ejército, no le da armas, le da eso y les dice, muchachos la victoria es nuestra, y cuando fueron al campamento del enemigo empezaron a tocar la trompeta y se pararon firmes en el lugar y dice el versículo veintidós, que Jehová puso la espada de cada uno en contra de su compañero, los enemigos se empezaron a pelear entre ellos y huyeron.
Querida mujer si obedecés la voz de Dios, Dios te la hace fácil, le dijo no vas a ir a pelear con nada, vas a ir a escuchar un rumor, te van a contar un sueño, y la victoria es tuya, porque Dios siempre te la quiere hacer fácil. Gloria a Dios.
Ve con ésta tu fuerza, me estás pidiendo que yo intervenga en tu vida y yo te digo ve con esta tu fuerza, porque hay poder dentro tuyo ¿sabías eso?, no tengas miedo, hay poder dentro tuyo, y Dios lo miró a Gedeón y le dijo con ésta tu fuerza vas a traer la victoria.
Dios se lo dijo a Gedeón, no tengas vergüenza de decir hay poder en mi, porque Dios te hizo una mujer poderosa, Dios no hizo maricas, Dios hizo mujeres poderosas, ¡sí! lo voy a poder, porque todo lo podés en Cristo que te fortalece. Con ésta tu fuerza vas a ir, soy pobrecita, mentira estás sentada en dinero, estás sentada en finanzas, hay fuerza dentro tuyo. gloria a Dios. Pedí más, para obtener lo que querés, atrevete, no seas tímida, pedí más, porque el que pide recibe, atrevete a pedir más para que te den lo que quieras, no te van a dar todo eso, pero te dieron lo que querías, y ahí estaba el objetivo, conseguir lo que estabas necesitando. Cuando alguien te diga, señora yo quiero una casa que tenga piscina, que tenga jacuzzi, que tenga un sauna, pedí a lo grande, por lo menos vas a tener la cocina con un lavaplatos, pero vas a tenerlo, yo quiero un baño que tenga jacuzzi y que tenga los grifos de oro y plata combinado, vos lo único que querés que tenga canillas y que caiga agua de la ducha, pero vos pedí a lo grande para que te den lo que querés. Cuando te vienen con un presupuesto y te dicen mire, este presupuesto alcanza para esto, esto, esto, vos decí, no voy a pagar esto, pero quiero esto, esto, esto,... y él te va a decir, pero eso sale mucho más, pero yo quiero todo esto, pero le puedo pagar esto, pedí más grande, siempre más, para obtener lo que querés, eso es un secreto de los negociadores sabios. En Cristo Jesús, Dios siempre quiere darte más, porque dice que nos da más de lo que nosotros pedimos, fíjate qué bárbaro, si pedís más, si tenés un papá que siempre te da más, pedí más y después que obtuviste eso, pedí más y después de eso, más y no te canses de pedir, porque Dios te lo va a dar. Y en tercer lugar sé obediente a Dios. Cuando Dios te dice que hagas algo, hacelo por la obediencia a Dios, por el amor que tenés y Dios va a ser rápido en responderte, y te va a sacar una carga pesada, porque una vez que obedeciste ya la cosa no es difícil, lo que sigue es tremendamente fácil. Santo, gloria.
Gedeón entendió que Dios ya no operaba como en el desierto, porque él ya estaba en la tierra, Gedeón estaba operando de una manera diferente y ya no necesitaba que Dios bajara a darle todo, ahora Dios lo había puesto a él adelante para tener la victoria, Dios va a operar con vos y a través tuyo, Dios te va a poner delante de la batalla porque sabe que sos fuerte para hacerlo.
Este pasaje en Salmos dice: "Jehová es mi roca, mi amparo y mi libertador" dice que este salmo lo escribió David cuando Saúl y sus enemigos lo perseguían, y él dijo cuando me perseguían, yo estaba amenazado, estaba con carga pesada, ya no daba más, y clamé a Dios y cuando Dios me escuchó, lean por favor ese salmo, dice que cuando Dios lo escuchó bajó corriendo, y dice: salía humo y fuego y carbones encendidos, porque Dios bajó a defenderme de mis enemigos y dice, extendió su mano desde lo alto y tomó la mía. Imagínate esa escena, extendió Dios su mano desde lo alto y tomó la mía. Yo quiero decirte, querida mujer que Dios te tiene agarrada de la mano y no te va a soltar, Dios te tiene agarrada y no te va a soltar, santo. Alabale, adoración, gloria, santo.
Yo quiero que seas muy fiel en esto que vamos a hacer ahora, vamos a cerrar este mensaje en forma bien práctica, yo le voy a pedir a la pastora Marta un recipiente para ofrenda y en un sector va a haber un grupo de pastoras y con ellas, van a venir todas las mujeres que saben que han pedido poco de la vida hasta ahora, y que quieren agrandar el combo, quieren pedir más, porque tenés que tener en claro, no decir yo quiero más, a quién le vas a pedir más y qué vas a pedir más y obtener lo que hasta ahora no obtuviste por pedir poco, con vos misma, aún de vos misma te pediste poco, te exigiste poco, de vos misma, sabiendo que tenés una capacidad y un potencial tremendo, pero te pedís poco porque sos miserable para vos misma, y vas a empezar a pedirte más todavía, ves que Dios te dio más potencial para hacerlo. Dios le dijo a Gedeón, mirá el potencial que tenés escondido en una cueva, te estás robando, te estás sacando todo el trabajo que hiciste, porqué no te pedís más, sos un varón esforzado y valiente. Así que van a venir algunas pastoras y van a orar solamente por las mujeres que se van a atrever hoy, a pedir más para obtener lo que quieren, pero tenés que saber a quién y cuánto. En el medio van a venir otro grupo de pastoras y van a venir mujeres que ya Dios les dijo que hicieran algo y no obedecieron, y van a comprometerse a obedecer y la obediencia te va a traer una vida light, suave, fácil, sencilla, no con la carga con la que estás viviendo ahora, que todo te resulta complicado. Y en el otro sector con la pastora Marta van a venir aquellas mujeres que entendieron el primer punto, que tengo que darle a Dios primero y cuando le doy, ya di la ofrenda, te estoy hablando aparte de la ofrenda, te estoy diciendo, hoy querés hacer un pedido y primero vas a darle a Dios, porque la que quiere honrar a Dios siempre tiene, pero soy pobre, para la que quiera honrar a Dios siempre hay, aquellas que tal vez están gastando su dinero en Baal, no en cosas que te gustan, sino en cosas que tienen que ver con lo que te hace daño, y van a dar, yo no te voy a decir cuánto, porque eso es algo de vos con Dios y vas a ofrendar y cuando lo hagas, vas a poner el nombre de esa semilla, y Dios te va a responder en poco tiempo.
Las que van a pedir más, las que tienen que aprender a obedecer y las que quieren soltar una semilla y ponerle nombre a esa semilla para recibir rápidamente lo que te estuvo costando años. Amén.
Por Bernardo Stamateas
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