Por Alejandra Stamateas
¿A cuántos se le colaron alguna vez en alguna fila de pagar los impuestos, o de comprar algo? a este hombre le pasaba lo mismo se le colaban la gente. Él estaba esperando que las aguas se movieran y meterse, pero como era inválido no había nadie para meterlo y se le colaba todo el mundo.
¿Alguna vez se sintieron mujeres estrictas, mujeres muy duras? Muchas veces las mujeres nos endurecemos, somos muy estrictas y lo que hay en el fondo, de ser tan estricta, es mucha inseguridad. Detrás de todo miedo hay miedo a la libertad y hoy vamos a hablar de esas mujeres que no pueden fluir en la vida, que son demasiado duras con la pareja, con la familia, con los hijos.
Porque son mujeres que no pueden fluir. Tu mente puede funcionar de dos maneras: bajo la ley, o puede funcionar bajo la gracia.
Lamentablemente cuando funciona nuestra mente bajo la ley, la ley es un conjunto de mandamientos, de estatutos, de reglas obligatorias que se deben cumplir sí o sí. Cuando tu mente trabaja bajo la ley, vos tenés una serie de reglas en tu cabeza que son obligatorias para tu vida y también vos creés que son obligatorias para los demás, o sea sos dura con vos y sos dura con los otros. ¿Por qué?, porque vivís bajo la ley. Por ejemplo, en el antiguo testamente donde todo el mundo se guiaba a través de la ley, cuando una mujer tenía su período menstrual no había que tocarla, no se le podía dar un beso, ni la mano, nada, porque la ley decía que una mujer menstruando era impura, entonces no se la podía tocar. No se podía comer carne de cerdo ¿Por qué no se podía comer carne de cerdo? porque en el desierto hacía cuarenta grados de calor, imaginate hoy comiendo cerdo, te hace mal. Pero cuando salen del desierto ya podían vivir de otra manera, sin embargo ellos tenían esa regla, la habían aprendido y no la cambiaban, se debían realizar ritos, respetar días, meses, años y si no respetabas un día, un mes, un año estabas en pecado. Hay mujeres que tienen tantas reglas internas que cuando no cumplen esa regla interna creen inmediatamente que están en pecado.
¿Cómo es una mujer que tiene su mente viviendo bajo la ley? Acá vos te vas a ver identificada.
Vive bajo ritos y prejuicios. Ritos que heredó y ritos que se inventó para poder seguir viviendo. Esos ritos y prejuicios los transmite, y se los va a exigir a los demás, cree que si no cumple con ese rito va a ser criticada, rechazada y va a estar en culpa, pecado o falta. Por ejemplo las mujeres que tienen la teología del castigo. ¿Conocen mujeres que tienen una teología del castigo?, su pensamiento en la mente es: si yo hago algo mal, Dios a mí me va a castigar. Por ejemplo mujeres que todavía piensan que si ellas están enfermas o un familiar está enfermo es porque algún pecado oculto hay, hay mujeres que todavía piensan así. Cuando vos le pedís oración y le decís “porque estoy enferma”: humm, ¿Con quién te acostaste?, humm estás siendo infiel. Viene el hijo con una enfermedad y dicen: porque este chico anda en cualquiera, porque este chico está en la vida loca, Dios lo castigó con una enfermedad. Son mujeres duras que viven condenando. Por ejemplo si te roban, si tenés una enfermedad ¿Estás en pecado?, sos la pecadora más grande del mundo, por algo entraron en tu casa, no estaba cubierta con la sangre de Cristo, por algo te pusieron el arma en la espalda, porque algo habrás hecho. ¿Diezmaste? ¿Ofrendaste? y te dan con un caño ¿conocen mujeres así? que son estrictas, duras. Cuando Jesús sana al enfermo dicen del ciego ¿Quién pecó éste o sus padres? Estaban buscando a ver quien había pecado para ver de dónde había aparecido esa enfermedad, porque en el antiguo testamento, y después en el nuevo testamento se asociaba el pecado con la enfermedad, hasta que viene el Señor y les cambia la cabeza. Una persona estaba enferma porque había cometido pecado, entonces la asociación era tan fuerte que hoy seguimos respondiendo a ese mandato que habíamos aprendido en nuestra más tierna infancia espiritual. Hay personas que si no cumplen con ciertos ritos durante el día creen que están mal delante del Señor, por ejemplo: “Ah, si yo no oro a la mañana no puedo salir”, pero no es que lo hacen porque quieren, porque sienten placer; el día que no oraron a la mañana, ese día no caminan, no funcionan pero no porque Dios no le haya contestado o porque Dios no esté, porque ellas no cumplieron con el rito, no es que pueden orar a la noche, a la tarde, comunicarse con Dios cuando quieran, no, tiene que ser estrictamente a la mañana sino yo no funciono. Son esas mujeres que si no van a San Cayetano los días siete se vuelven locas. Mujeres que creen que si el marido mira ciertos programas de televisión, ese marido se va a pervertir, tu marido ya está pervertido por más que mire Tinelli. ¿Se acuerdan por ejemplo antiguamente, cuando venía la pascua? Qué decíamos: hay un día que no se puede cantar, que antes era el día de la crucifixión. Vos no podías cantar y cuando vos cantabas te metían la mano en la boca tapándola ¿Se acuerdan de esa época?, no podías cantar porque si cantabas era el peor pecado. Jesucristo ya resucitó, y está sentado a la diestra del Padre, pero nosotros seguíamos diciendo: ¡Oh no!, es el día que murió Jesús. No había que comer carne y todavía algunas personas hacen eso ¿Cómo, vas a comer carne? No, yo como pescado, bacalao. Odias el bacalao pero lo comés, porque no se puede comer carne; o vienen las fiestas y si vos no hacés la ensalada de frutas no hubo fiesta: no para mí no es lo mismo, la fiesta sin ensalada de frutas no es fiesta, y comés cosas que tal vez te hacen mal porque ¿Cómo no vas a poner un turrón en la mesa? El turrón te hace mal al hígado, pero no importa porque es tradición, costumbre, lo tengo que hacer. ¿Cuántas viven por ritos? Ritos fuera de mi vida.
Mujeres que creen que si salen a trabajar o a estudiar se van a desviar. Hay mujeres que cuando llegan a la casa más tarde que el marido, o los hijos se sienten prostitutas, dicen: voy a llegar tarde, y van caminando rápido y la cartera se la ponen guardada para que no crean que está trabajando de prostituta. Y llegan y se sienten con culpa. Porque yo tengo que estar antes. Porque tu mamá te decía que tenías que estar ahí: vos tenés que estar presente, no importa que fueras una estatua, pero estar presente en tu casa, si llegás tarde sos como las locas que andan en la noche, tal vez es temprano pero se oscureció y vos decís ¿Qué pensarán de mí?, y hasta ponés la llave y tratás de entrar rápido para decir: ¡acá estoy!, porque todavía tenés esa sensación de que no sos una buena mujer si llegás después que tus hijos o tu marido.
Otros mandatos, tenés que ser la mejor, calladita sos más linda, no hables, no hables, si querés triunfar tenés que estudiar, como si todas las personas que han triunfado han estudiado. Con el silencio se resuelve todo: vos no digas nada, ya vas a ver.
Sos la mayor da el ejemplo ¿a cuántas le dijeron eso? sos la mayor, vos tenés que dar el ejemplo, tu hermano es chiquito,
No preguntes, te tenés que arreglar sola. Si no sos profesional no sos nada. Con los mayores no se discute ¿A cuántas les dijeron eso?
Y un montón de pensamientos, de mandatos y de ritos que tenemos dentro de nuestra mente y que nos hacen ser personas rígidas, porque no nos hemos cuestionado, porque no nos hemos cambiado, porque lo seguimos manteniendo, a pesar de que ya no sirve, y los mantenemos para nosotras y para nuestras generaciones.
Cuando una mujer tiene una mentalidad de ley se vuelve una mujer farisea.
¿Cómo es una mujer farisea?
Una mujer farisea siempre es agresiva, hace de una tradición humana la palabra de Dios y ahí viene el gran conflicto. Yo les voy a contar de mi abuela Rosa, porque era el modelo del legalismo andando. Mi abuela era una de esas mujeres que se convirtió de niña, vivió en la iglesia toda la vida y envejeció, murió sentada en el banco de la iglesia, más o menos; pero nos metía el concepto, el modelo, de un Dios al que le teníamos que tener miedo, era de terror, porque había que cumplir a rajatabla todo, sino eras una pecadora inservible que tenías que desaparecer de este planeta. Una mujer que toma la tradición humana y la hace palabra de Dios que dice: “no podés comer carne porque Dios dice”, “no podés cantar porque Dios dice” hace de la tradición humana palabra de Dios, esa mujer es una mujer que se vuelve: profeta de la condena, profeta del juicio y de la acusación.
Señala los errores de todo el mundo: ¡Qué! ¿Vos vas a comer carne en la pascua?..., no se que Dios tenés. Cual es el problema de que coma carne en la pascua, "Yo no se a que Dios le creés vos”... Y esa persona tal vez vive haciendo de su vida lo que quiera, pero en la pascua no come carne, ah no, en la pascua carne no come, después, todos los días revolea todo, vive como quiere, como se le da la gana, pero cumple con el rito. Esa persona es un desastre, roba, pero el siete va a San Cayetano y le pide paz, pan y trabajo, pero dice: “vamos a seguir robando”. ¿Por qué? porque es gente que esta sometida a un rito. ¡Ritos fuera de mi vida!
Una mujer farisea es una mujer que se vuelve un muro para la gente, porque la gente se termina alejando.
Si vos querés tener la unción de la convocatoria: no seas una mujer rígida, no vivas por ritos, no vivas por determinismo humano, por tradición humana, porque si no te vas a volver un muro y la gente tarde o temprano se te va a alejar.
Hay mujeres que me dicen: yo tenía un grupo pero se me fueron todos. Tal vez porque fuiste muy dura, muy legalista, les metiste miedo, les enseñaste de un Dios de castigo, un Dios de miedo al que había que cumplirle ritos, por eso te quedaste sin nadie, porque el miedo te dura un tiempo, pero después la gente cuando te pierde el miedo, te deja sola. Y esa mujer que tiene más gente en su grupo, es una mujer que tiene la unción de la convocatoria, no pone un muro delante de los demás. Como el Señor decía: "que vengan a mí todos los cansados y trabajados que yo los voy a hacer descansar", yo me voy a encargar de hacerlos descansar. Entonces no pongamos, como los religiosos, cargas duras sobre los demás. Dijo Jesús:"Los religiosos, no entran al reino ni dejan que los otros entren", o sea ni vos entras ni permitís que la otra que viene por primera vez y quiere conocer al Señor entre, porque le mostrás un Dios rígido.
Hay mujeres que tienen todavía el concepto de un Dios como el papá y dicen: es un papá malo que está sentado en su trono y que te está mirando, te está poniendo nota y con el cual no podes intimar. Sabés que hay familias que no quieren convertirse al Señor porque te ven a vos con un Dios rígido y duro, con ritos que tenés que cumplir y obedecer. Cuando vos ponés el diezmo, lo hacés por vos, no le podes decir a tu hijo: te está yendo mal porque no pones el diezmo, deja que él entienda el concepto y que lo haga cuando reciba revelación, pero no lo castigues porque no va a querer conocer nunca a Dios, así te estás moviendo por ley en vez de por gracia. Y parece mentira, porque vos conoces la gracia, pero sin embargo tu mente sigue manejando en el principio de la ley, entonces tu marido no quiere convertirse. Decís: “si seguís pecando así, nunca vas a estar con el Señor, el Señor nunca te va dar un milagro”, ¿Sabes porqué vos no tenés milagros? porque vos no te acercas al Señor. Somos duras. En vez de hablar con amor, en vez de decirle: “Dios te ama, sabés cuanto te quiere, yo estoy orando porque sé que Dios quiere hacer algo grandioso con tu vida porque Dios te ha dado tanto potencial”, en vez de hablarles con amor les hablamos rígidamente. Toman miedo de Dios y no se convierten nunca más. Dicen: para vivir como vos vivís, con miedo a Dios, yo no quiero tenerle miedo a nadie más. Mujeres que te dicen: “Esa pollerita, mucha boca pintada, pero poca santidad”. Yo me acuerdo cuando fui a Cuba a predicar y me llevaron a un lugar para almorzar con un montón de pastoras de República Dominicana y de Cuba; cuando entré, ustedes vieron como me visto, había una mujer que tenia el pelo con canas y una trenza que le llegaba hasta abajo, todo el pelo canoso. Vestía unas polleras largas, se sienta y dice: “porque esas mujeres que ahora se visten así nomás, que no tienen respeto”; yo me ponía el mantel en la cara y no sabia donde meterme, y decía: “con esos pelos que se los tiñen”, y yo tenia que predicar después, lo que he sufrido hermanas porque es gente dura, “ese maquillaje, esa boquita, a ver que hay en ese corazoncito, debe haber un corazón sucio ahí”. Y vos así, alejás a las personas de Dios porque sos un muro, sos rígida, porque eso tenés en tu corazón, en vez de aplicar gracia y misericordia de Dios, aplicás ley y creés que sino Dios te va a matar, te va a fulminar, te va a castigar, te va a sacar el dinero, te va a hacer enfermar los hijos, porque todavía vivís bajo la ley y no bajo la misericordia de Dios. Dios es pura misericordia.
Acá estaba el paralítico, llevaba treinta ocho años enfermo. ¿Sabés lo que es casi cuarenta años de tu vida con una enfermedad? y sentado, esperando todos los días que venga su milagro, porque él tenía una estructura mental para su milagro. Para recibir un milagro se tienen que mover las aguas y alguien tiene que cargarme y llevarme hasta el estanque. Esa era la mentalidad, la estructura mental que tenia. Había una tradición humana que decía que venia un ángel y movía el agua y el primero que se metía se sanaba. Entonces la gente vivía por tradición, treinta y ocho años, no hubo nadie que lo llevara al estanque, treinta y ocho años creyendo en esa tradición, vos te podés pasar la vida creyendo tradiciones. Por eso tenés que empezar a abrir la cabeza.
Hay mujeres que tienen las típicas fórmulas cristianas y la vida cristiana no se mueve por fórmulas, se mueve por principios divinos. Cuál es la diferencia entre la fórmula y el principio divino, que la formula nace de la tradición: si te portas bien yo te doy el milagro; si leíste la Biblia en la mañana entonces yo te voy a dar ese dinero que necesitás para comprar la casa; si perdonaste a tal persona yo te voy a dar...
Entonces vivimos a través de fórmulas que son humanas, pero el principio de Dios viene de la mano de Dios, la fórmula viene de la tradición que dice: siempre se hizo así y se tiene que seguir haciendo así. Ahora lo vas a ver en las fiestas. Una familia, cualquiera. Siempre las fiestas las pasamos en casa de la Pocha, este año hay que pasarla en la casa de la Pocha. Y la Pocha está cansada que toda la familia vaya a la casa. La Pocha quiere pasar las fiestas en Cancún, pero la tradición dice que la casa de la Pocha tiene que estar abierta para toda la familia. ¿Quien hace la mayonesa de ave para las fiestas? la Pocha. Ella hace todo en realidad, los otros vienen con el vino, o la sidra y dicen: disculpá que te molestemos. Pero la Pocha no puede salir de eso porque tiene tradición, no puede decir: miren este año llamo a todo el mundo, felices fiestas hijos, pero no me van a ver. Este año la mayonesa de ave, vayan a comprarla en otro lugar. No puede, no le sale, porque vive por la tradición. En la familia siempre hay una mujer grande, que no se puede mover y en las fiestas hay que llevarla, sentarla, el hijo varón que la lleva hasta la casa, no hace otra cosa en las fiestas. Cuantas tradiciones hay en las fiestas. Decí: estas fiestas voy a quebrar con todas las tradiciones y la voy a pasar como yo quiero.
La tradición le decía a este hombre: alguien te tiene que levantar, llevarte, y meterte al estanque. Y el principio de Dios decía: cuando te suelte la palabra Jesús, levantate, obedecé la palabra. Pero nunca se hizo así, nunca se vio que alguien que está enfermo vaya hasta el estanque, nunca se vio que alguien se levante en ese momento. Este hombre lo que menos se imaginaba y pensaba y quería hacer, era levantarse. Que alguien se ocupara de él y lo llevara hasta el estanque. Por eso cuando Jesús le suelta la palabra y le dice: vamos levantate, tomá tu camilla y caminá, este hombre no lo podía creer, pero en vez de activar la tradición, activó el principio y obedeció la voz de Jesús; se levantó, tomó la camilla y fue sano por siempre y para siempre.
Tenés que empezar a discernir que es tradición en tu vida y que es principio de Dios. Porque toda tradición se tiene que morir. Tenés que empezar a cuestionarte que es lo que pasa por tu cabeza, aprendé a usar lo que estamos viendo acá martes tras martes, el principio de la libertad, y a manejarte por libertad, no por tradiciones humanas que te atan y te ponen cargas pesadas.
Usar la libertad implica que vos te cuestiones la tradición humana: ¿Porqué sigo haciendo esto? ¿Porqué no lo puedo cambiar? porque si lo cambio me trae culpa. Un principio de Dios te da resultado, una tradición humana no, te detiene, te paraliza, te ata. Cada vez que sos insegura, la inseguridad te va a hacer rígida y la rigidez te va a volver una mujer orgullosa. Porque las personas mas legalistas son las mas orgullosas, porque dicen: esto hay que hacerlo así, porque yo cumplo con todo, porque yo pago mis impuestos, entonces esa rigidez, que viene de la inseguridad, porque no sabés manejarte si no es por tradición humana, te vuelve una mujer orgullosa ¿Por qué no empezás a cuestionarte lo que creés?, si te está funcionando o no, porque tal vez dentro de lo que creés haya mucho legalismo. Y sabés donde ves el legalismo, en la crítica que hacés de los demás. Cuando vos estas criticando a alguien ahí viene el legalismo. Tal vez tengas que cuestionarte qué estas haciendo en la vida y qué no te está funcionando. Tal vez estés haciendo muchas cosas por tradiciones humanas. Jesús le pidió algo que estaba fuera de su rigidez, porque lo que menos pensaba era levantarse. En este tiempo el Señor te va a pedir algo fuera de lo común, y vos vas a tener que estar ahí, porque el Señor esta buscando mujeres que se atrevan a hacer cosas fuera de lo común, que salgan del condicionamiento humano y que digan: Señor si vos me lo dijiste yo me atrevo. ¿Quienes se atreven?
Tenés que empezar a romper con tus estructuras. Hablaba con una mujer que me decía: “Iba con una amiga y empecé a mirar vidrieras, vi un par de zapatos que salía carísimo y dije: quiero entrar a probármelo, quiero comprarme este par de zapatos, pero pensé en mi amiga, ¿qué iba a pensar de mi?, que iba a gastar tanta plata en estos zapatos y dije no, mejor no lo compro, cuando esté sola lo hago”. Yo le dije: tal vez esa mujer si vos te compras un par de zapatos caros te va a criticar, claro ella es millonaria, ella tiene, ella puede, yo no, ella es rica yo soy pobre y todas las comparaciones que siempre hacemos, pero tal vez vos, lo que no hiciste, es darle la oportunidad a esa mujer que te viera comprar esos zapatos y levantarle el nivel de su vida y decirle: si yo hoy lo estoy haciendo, vos también dentro de poco lo vas a hacer, te perdiste la oportunidad de enseñarle que ella puede subir de nivel.
Querida mujer todas podemos tener más, todas podemos subir de nivel, solamente tenemos que verlo y cuando lo veamos lo vamos a lograr. Ahora, si la otra que tenés al lado dice: no, no lo hago porque no es para mí. Cuantas de ustedes tienen para comprarse una ropa de marca, pero sin embargo tienen mentalidad de pobreza, porque en tu casa tu mamá siempre te dijo: “somos pobres, eso no es para nosotros” y vos podés, pero no entrás porque tenés mentalidad de pobreza. Comprás como tu abuela, porque vienen comprándose en Once la bolsa de docena de ropa interior, y tu hija te dice: mamá, yo ni loca me pongo esa bombacha regalásela a la abuela, pero yo ese trapo no me lo pongo; y va y se compra una ropa interior de marca Caro Cuore, sale cuarenta pesos, sesenta.
Cuantas se van a comprar la ropa interior de color rosa para año nuevo, porque es tradición. Siempre con la ropa interior rosa colgada del arbolito de navidad, y vos toda la vida te compras por ocho pesos una docena de ropa interior, y tu hija dice que se va a comprar la de cuarenta pesos de Caro Cuore porque yo trabajo; ¿y vos qué le decís?: vos no naciste en este hogar, vos siempre con la nariz parada, quien te creés que sos. Si ella puede hacerlo ¿por qué no le permitís hacerlo?, ¿por qué se lo cuestionas?, ¿por qué le pones un límite? Tu hijo se consiguió una novia multimillonaria, la hija de Onassis que quiere casarse; y vos le decís: no mires a esa mujer porque te va a hacer sufrir, porque no es para vos, porque nosotros somos gente pobre. Dejalo, si él o ella están rompiendo los límites que vos no pudiste romper, dejá que ellos experimenten su vida, deja que ellos progresen, si tienen, que lo hagan. Cuantas veces vos dijiste: a ese negocio no entro, porque no hay ropa para mí, yo no puedo. Andá, entrá y experimentá lo que se siente, y trabajá para que dentro de unos meses puedas entrar y comprarte algo. Decí: tengo que romper tradiciones. Rompé tradiciones vos, y permití que tus hijos quiebren esas tradiciones. No les hagas seguir tradiciones tontas que hasta cuando te pregunten les tenés que explicar porque ni siquiera sabes. Debería darte vergüenza, ¿Por qué le debería dar vergüenza? Te debería dar vergüenza ir a comer a esos lugares donde hay tanta gente que se muere de hambre. Si él puede hacerlo, si ella puede hacerlo dejalo que lo hagan y si te invitan a vos mejor todavía. Tengo que ser odre nuevo, el odre viejo se rompe, el nuevo se estira para alcanzar lo nuevo, para tomar toda la bendición. Tenés que aprender a ser odre nuevo, sino te vas a perder lo mejor de la vida querida mujer, por estar atada a tradiciones, por no cuestionarte las cosas.
No tengas miedo a cuestionarte las cosas. ¿Porqué no con ese chico?, ¿Porqué no con esa chica? ¿Porqué no comprar en ese negocio? ¿Porqué no invertir en esto? ¿Porqué no salir a trabajar? ¿Cuál es el problema? ¿Que llegue mas tarde que mi marido y mis hijos?
Empezá a cuestionarte cosas, ¿Porqué no voy a poder preguntar si yo quiero preguntar?, que tiene de malo preguntar, que tiene de malo esto y empezar a cuestionarte las cosas para que cuando hagas algo, lo hayas elegido vos, que no sea una tradición, que estás manteniendo o un rito, y vivas bajo la ley. Desprendete de todo pensamiento limitante. Cambiá tu mente. Si tenés una mente de ley, tenés que cambiar a una mente de gracia. ¿Saben cuántas no disfrutan de un montón de cosas? porque no saben delegar. Cuantas mujeres son estrictas con horarios, con el dinero y no pueden disfrutar, ni ellas ni sus hijos. Tu hijo quiere disfrutar, tu hija quiere disfrutar y vos decís: ¡No! Si podes hacerlo, no te digo si no podes, pero si podés, hacelo y si hoy no podés enseñale a tus hijos que hoy no, pero mañana sí. No, hoy no y eso nunca, porque no es para nosotros, porque no es de nuestro nivel, porque nunca se hizo así: Hoy tal vez no, pero mañana sí. ¿Quiénes quieren que mañana si?
Me levantaré porque soy una mujer fuerte que vivo bajo la gracia del Señor, mi mente está bajo la gracia del Señor. Hay más para tu vida se abren puertas de grandes bendiciones, atrevete a ser un odre nuevo en las manos de Dios. Me levantaré por el amor de Dios, tu amor me extiende, me eleva. Dios quiere romper tu rutina espiritual de creencias porque dice que cuando el Señor viene a nuestras vidas hace todo nuevo.
¿Que tendría que hacer de nuevo en tu vida? él no quiere que repitas historias.
¿Hasta cuanto vas a estar repitiendo tradiciones que no te hacen feliz?
¿Hasta cuándo vas a dejar de cuestionar cosas?
¿Cuándo vas a centrarte en tus propias cosas? y a decir: si Dios me ha prometido prosperidad, si Dios me ha prometido felicidad, si Dios me ha prometido sueños, ¿Porqué todavía sigo en este lugar?. Hay algo que tengo que quebrar, tomar la palabra en el plano espiritual y accionarla. Hay algo que tenés que mover en tu vida para arrancarte las tradiciones que nunca te explicaron o que te las explicaron mal y te hace ser una mujer estricta con vos, con tus hijos; que no te permite moverte ni para un lado ni para el otro porque siempre vas mirando a un solo lado. Hay tanto que tengo que mostrarte, hay tantas cosas en el camino que te estas perdiendo por ser tan dura, tan rígida, por esperar en vos perfección y esperar en los demás extrema perfección; atrevete a disfrutar de la vida, de tus aciertos y de los aciertos de los demás ¿Pensá qué tradiciones humanas todavía estás reteniendo en tu corazón? ¿Qué cosas estás haciendo por tradición? Tu vida emocional puede tener tradiciones, tu vida espiritual puede tener tradiciones, tu vida emocional puede tener tradiciones.
Vos tenés que moverte con seguridades, pero no con tradiciones. Una cosa es vivir con seguridad y otra cosa es vivir con mandamientos humanos. Es muy diferente, porque cuando uno se mueve con seguridad y las cosas cambian, no te pasa nada, volvés a arreglarla .Cuando uno vive con rigidez, un cambio te enloquece y no sabes a donde apuntas en la vida. Esa es la gran diferencia entre ser una mujer segura y ser una mujer que vive por ritos. La seguridad hace que las cosas puedan variar a tu alrededor, pero vos sabes a quien creíste y que las cosas tarde o temprano van a funcionar a tu favor.
No importa si es desorden, no importa si fallé, no importa si fracasé, no importa si los demás no lo hicieron como yo quería.
Una mujer rígida dice: esto no salió como yo dije, como yo ordené, como yo quería, me quiebro. Querida mujer es imposible acercarse al Señor y no cambiar, porque todo el que se acerca al Señor es alumbrado, todo el que se acerca al Señor comienza a brillar y empieza a experimentar cambios, si estas en época de cambios, alegrate es porque lo estás mirando al Señor y él está sacando todas esas leyes humanas y poniendo una mente llena de gracia. Tenés que aprender a vivir por gracia y no por ley, la gente te va a amar cuando no seas un muro, cuando no seas un muro entre Dios y esa persona y puedas acceder al corazón de Dios.
Hay mujeres que no pueden experimentar el vuelo del águila porque están con cadenas atadas a tradiciones, a costumbres, a ritos, tenés tantas ganas de soltarte y sin embargo no podes experimentar el volar libremente, porque todavía hay tradiciones, de tu abuela, de tu papá, de tu mamá, de tu ex marido, de tus familiares, de tus ex pastores que te atan; conceptos espirituales que te metieron en la cabeza que nunca te dieron resultados pero los seguís manteniendo porque así crees que sos la mujer pura y religiosa, y estás atada. Dios te dice: naciste para volar bien alto querida mujer ¿Cuando vas a soltar las alas y vas a experimentar lo que es volar delante de la presencia del Señor? Volá, volá, volá, en plena libertad. Tirá esa cadena, rompela en el nombre de Jesús.
Es el poder de tu amor, Señor.
Por Alejandra Stamateas
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