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Mujeres Libres, Hombres potentes


Lucas 13: “Un sábado Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas, y estaba allí una mujer que por causa de un demonio llevaba 18 años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: -Mujer quedas libre de tu enfermedad.- Al mismo tiempo puso las manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Indignado porque Jesús había sanado en sábado, el jefe de la sinagoga intervino, dirigiéndose a la gente: -Hay seis días en que se puede trabajar, así que vengan esos días para ser sanados, y no el sábado.-

-Hipócritas-le contestó el Señor-¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro en sábado, y lo saca del establo para llevarlo a tomar agua? Sin embargo a esta mujer, que es hija de Abraham, y a quien Satanás tenía atada durante dieciocho largos años, ¿no se le debía quitar esta cadena en día sábado? Cuando razonó así, quedaron humillados todos sus adversarios, pero la gente estaba encantada de tantas maravillas que Él hacía.”


Hoy quiero hablar primero a las mujeres y después a los hombres.

El gran problema de las mujeres es la culpa.

La culpa te hace vivir encorvada, es una carga que  dobla tu espina dorsal, que quiebra tu columna, que vence tus fuerzas, que te hace mirar la tierra, caminar vencida, que te hace mirar tu próximo paso.

La culpa es la sensación de que lo que hacés está mal, lo que pensás está mal, lo que vas a hacer está mal, lo que hiciste estuvo mal.

La culpa en las mujeres es tan grande que eso las impulsa a vivir en sufrimiento.

Muchas mujeres eligen hombres golpeadores, no porque los amen, sino porque tienen el mandato interno de que tienen que sufrir, que no merecen la bendición.

Cuando una mujer tiene culpa, tiene pensamientos obsesivos; ‘¿por qué se lo dije?’ ‘¡Qué mal que estuve!’

Las mujeres con culpa tienen que vivir siendo las buenas, no pueden enojarse. La mujer puede expresar miedo pero no enojo, el enojo es para los varones.

Cuando una mujer tiene culpa termina viviendo para los demás; vive para los hijos, para el marido, para acompañar a los nietos, para ayudar a la familia; pero no viven para sí.

En este pasaje tenemos una mujer con una enfermedad; la palabra enfermedad en el original quiere decir sin fuerzas, o sea una mujer que estuvo durante 18 años sin fuerzas y encorvada.

Estaba tan encorvada, que sólo podía ver su próximo paso.
 
La mujer estaba vencida, hasta que el Señor hizo algo magistral para enderezarla, el Señor le dio permiso; y a vos hoy, El Señor quiere mostrarte 5 permisos para que seas libre en su nombre.

  1. Permiso para Brillar

Libertad para brillar.

La mujer estaba escondida, anónima y encorvada cuando de pronto el Señor le dijo ‘vení hacia mí’ y la puso en el medio de la gente.

Habrás estado escondida, muerta de timidez y anónima pero el Señor va a sacarte del lugar donde los hombres te han puesto, para ponerte en el centro de las miradas.
 
Dios va a hacer brillar a las mujeres.

Antes te conocían por estar vencida, pero ahora la gente te conocerá porque has sido tocada por la mano del Salvador.

Dieciocho años estuviste sufriendo, siendo anónima.
Por dieciocho años estuviste con dolor, pero el tiempo se terminó.

Ahora levántate y resplandece porque ha venido la luz, y la gloria de Dios caerá sobre ti.

Dios les dice a las mujeres:
“Las naciones andarán guiadas por tu luz”
Mujer preparate para ser famosa, Dios va a engrandecer tu nombre. Dios va a quebrar la timidez, el aislamiento y las curvaturas de las culpas y te hará conocida por todo el mundo.

  1. Seré libre del demonio

Un demonio puede quebrar tu espina dorsal y mantenerte cautiva durante años.

Jesús no reprendió el demonio de la mujer, no le dijo “espíritu de enfermedad, sal”.
Jesús le habló a la mujer porque el demonio no estaba dentro suyo, el demonio era el jefe de la sinagoga. 

Cuando esa mujer venía encorvada y Jesús la enderezó el jefe de la sinagoga, en vez de saltar de alegría, se enojó.

Demonio es el que no puede celebrar tu sanidad. Diablo es el que no puede saltar y cantar con vos. Diablo es el que se enoja de tu milagro.

Cuando la mujer empezó a cantar de la alegría, el jefe de la sinagoga, se enojó y se acerco a la gente diciendo que el culto no era de sanidad, que quienes querían ser sanos fueran otro día.

Pero yo me pregunto, si había sanidades los otros seis días, ¿por qué la mujer no se sanaba?
Porque demonio es el que te ata a un lugar donde no pasa nada, donde no hay milagros, no hay sanidad para tu vida.

Diablo es la persona que no puede celebrar tu victoria, tu alegría.

Diablo es aquel que dice a los enfermos que se vayan y vuelvan otro día, en vez de decirles que el Señor los sane a todos.

El jefe de la sinagoga los frenó, porque diablo es el que frena que otros puedan acceder a la bendición. Por eso Jesús le dijo que la desataba de ese demonio.

Mujer, Dios te hará libre de la gente que te ató a lugares, mentiras, a engaños durante años y ahora que Dios te está sanando, te está prosperando, no pueden celebrar tu victoria, quiero decirte: mujer eres libre de la gente equivocada.

Jesús se enojó y le dijo: ‘¡hipócrita! A tu burro lo desatás un sábado’.

Para el jefe de la sinagoga la mujer era menos que un animal, era un objeto. Ese era el demonio que la había atado 18 años y la había escondido; pero el Señor te va a desatar de la gente equivocada.

Serás libre de los ambientes donde las cosas no suceden, para que Dios te lleve a los ambientes donde las cosas suceden.

  1. Volveré a soñar y a ver a lo grande y a lo lejos

La mujer encorvada miraba sus pies, pero el Señor la enderezó y, al hacerlo lo primero que ella vio fue el rostro del Señor, ella pudo ver a la gente, pudo ver a lo lejos.

Dios va a ensanchar tu visión.

Dios te ha llamado mujer a que sueñes cosas grandes, a que veas lejos, iré a los lugares donde no fui, hablaré con la gente que no hablé, estuve mirando mis próximos pasos, pero ahora miraré a la distancia; y el Señor te dice mujer, “hasta donde te atrevas a ver  y hasta donde creas, hasta allí te daré.” Jesús le dio permiso para ver.

Mujer, vos no estás para apoyar a tu marido. Hay mujeres que dicen ‘andá vos a la iglesia, yo me quedo con los nenes, así vos podés disfrutar del culto’.

Mujer, soñá cosas grandes.
Está comprobado, se le preguntó a las mujeres cuáles son sus sueños; para una mujer éxito es tener una cocina bonita, el jarrón, el frasquito de perfume de adorno, saber hacer una receta, cosas domésticas y sin embargo Dios te llamó a cosas grandes, a que sueñes grandes.

Sé que durante años miraste los dedos de tus pies, mas Dios te hará ver un horizonte nuevo.
Vas a descubrir que hay cosas grandes que te estaban esperando, porque tienen tu nombre.

  1. Dios sanará mi cuerpo

La mujer venía encorvada y Jesús le dijo: ‘mujer eres libre’ porque la femineidad tenía que ser restaurada.  Jesús la enderezó, tocó a la mujer, eso le dio paz con su propio cuerpo.
Dios te va a dar paz con tu propio cuerpo, para que lo ames, para que lo cuides. El cuerpo no es para mostrarlo.

Hay mujeres que dicen “que lindas piernas tenés, tenés que mostrarlas.”
 
El cuerpo no es para mostrarlo, y tampoco es para ocultarlo, el cuerpo no es un arma para seducir, el cuerpo no es un arma para conseguir cosas, el cuerpo sos vos, tu cuerpo no es ni para mostrarlo, ni para esconderlo, es para que lo ames, para que lo cuides, para que lo bendigas; es el único que tenés y te va a durar toda la pasada por esta tierra; cuidalo, amalo, bendecilo.

Muchas mujeres tienen conflicto con el cuerpo y miran a otras. Dios te va a dar paz con tu propio cuerpo, para amarlo, para bendecirlo para que esté sano.

Cuando Jesús toco su cuerpo, le estaba mostrando que su cuerpo no tenía nada malo, que su cuerpo es bueno; y tu cuerpo es bueno.

  1. Dios me dará permiso para tomar mi herencia

Jesús le dijo: ‘¡Hipócrita!’ por no haber celebrado la sanidad de esa mujer, que había sido liberada del diablo después de dieciocho años.

Jesús le dijo al jefe de la sinagoga que la mujer era hija de Abraham, cuando jamás a una mujer en la cultura judía se le decía que era hija de Abraham, ya que solo se utilizaba esa expresión para los hombres.

Sin embargo el Señor la puso al lado de los hombres, porque vos no sos menos que el varón, ni tenés que sujetarte al varón, vos sos igual al varón.

La mujer y el varón tienen los mismos derechos, las mismas responsabilidades, los mismos dones, las mismas alegrías, la misma unción, el mismo Dios, y el mismo poder.

El hombre es cabeza, cabeza significa ‘fuente’ no liderazgo. Dios es la cabeza de Cristo, porque Dios es la fuente, Cristo es la Palabra, la Palabra salió de Dios; y Cristo es la cabeza del varón, porque el varón salió de la Palabra, y el varón es cabeza, porque la mujer salió del varón.

Un matrimonio funciona bien cuando es pareja, si el barco se hunde, se hunde para los dos, si funciona, funciona para los dos.

La Biblia dice, ‘sujetaos los unos a los otros’ ‘Honra a tu padre y a tu madre’
Si yo sé honrar a mi esposa, mi esposa me va a honrar a mí, ella no es menos que yo, ella no está para ir detrás mío, ni para que me apoye, ni yo soy la cabeza; somos los dos hijos de Abraham.

Hija de Abraham significa que todas las promesas hechas a Abraham te corresponden a vos.

Le dijo hija de Abraham porque Abraham es el padre de la fe, y Jesús quería decirle que si aguantó 18 años en ese lugar, mirando el piso, sin poder ver a la gente, vencida, era una mujer de fe y todas las promesas de Abraham le correspondían.

Jesús le dijo, ‘sé libre de tu enfermedad’, y la mujer empezó a alabar; Dios va a hacer que recuperes tu voz.

Una mujer lo primero que pierde cuando tiene miedo es la voz; porque empieza a respirar mal, y cuando una mujer pierde su propia voz, oye la voz de los hombres.

Dios te va a devolver tu voz, te vas a escuchar a vos misma y vas a celebrar, porque Él te hizo libre, vos estuviste sufriendo pero el Maestro te fue a buscar antes de irse a la cruz y te declaró libre para siempre.
Mujer se libre de la culpa, de la condenación, se libre de la baja estima.
 
Lucas 7;11: “Poco después Jesús, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud, se dirigió a un pueblo llamado Naín. Cuando ya se acercaban a las puertas del pueblo, vio que sacaban de allí un muerto, hijo único de madre viuda. La acompañaba un grupo grande de la población. Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: -No llores-. Entonces se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y Jesús dijo: -Joven, ¡Te ordeno que te levantes!- El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos se llenaron de temor y alababan a Dios. –Ha surgido entre nosotros un gran profeta.

Acá tenemos un hombre que se murió porque le faltaron fuerzas.

El hombre muerto representa a los varones que no tienen fuerza para vivir
, a los que les falta potencia, les falta vigor, y este hombre se murió y el pueblo lloró.

Cuando un hombre muere con su poder, con su vigor, con sus sueños; la gente lo llora, porque ser amado por mucha gente.
Cuando un hombre pierde su poder, sus fuerzas, la familia llora.

Esa mujer, la mamá, en el Nuevo Testamento representa a la iglesia.
Cuando un hombre no ejerce la fuerza que Dios le ha dado, la iglesia llora.

La mamá venía delante, detrás el muerto; todavía no había ataúd,  lo llevaban en camilla; y por detrás el pueblo.

Cuando Jesús llegó con los discípulos y una multitud; al ver llorando a la mamá de ese hombre, tocó el féretro y los detuvo.

Hermano, mientras te sigan llevando de un lado para el otro seguirás muerto; mientras todavía te tengan que decir ‘pagá los impuestos’ ‘trabajá’ ‘andá para allá’ seguirás muerto.

Cuando un hombre es llevado por otros, al único lugar a donde te van a llevar es a tu propio entierro; y a ese hombre lo estaban llevando, pasaban la puerta e iba a ser enterrado.

Hermano, tenés que decirle ‘basta’ a que te digan lo que tenés que hacer, tenés que decirle ‘basta’ a que te digan que seas un papá, tenés que decirle ‘basta’ a que te digan que seas un buen marido, tenés que decirle ‘basta’ a la pasividad, basta’ a la debilidad; ¡Basta!

Basta de ser llevado de un lado para otro, ¡Basta! De que te digan ‘andá a la iglesia’ ‘abrazá a tus hijos’ ¡Basta de que te digan!

Jesús paró el féretro y le dijo “joven
Joven quiere decir ‘fuerzas sin usar’.

Varón, Dios te ha dado fuerzas que no has usado.
Dios te va a devolver la potencia que Él ha puesto en tu corazón.

La gran lucha del hombre es cuando pierde la potencia, y viene la crisis de la media vida; ¿qué pasa? Te salen las canas, se te cae todo; entonces empezás a tomar, a salir con mujeres, le dicen a la esposa “Vos no llegás a la suela de todas las minitas con las que estuve” y así seguís muerto. ¿Por qué un hombre hace eso?

Empieza a histeriquear, busca mujeres más chicas; porque perdió las fuerzas; y cuando un hombre siente que perdió las fuerzas, se muere.

El Señor vino; y le dijo: ‘jóven’ hay fuerzas que no has usado.

Dios le dijo a Josué que estaba viejo y que le quedaba mucha tierra para conquistar, porque viejo en la Biblia es el que perdió la fuerza, ya sea la fuerza para soñar, la fuerza para pelear, la fuerza para ponerle ganas a las cosas, la fuerza para ser un buen padre, un buen esposo, un gran ciudadano, o un gran hijo de Dios.

Varón; todavía nos resta mucho, no envejezcas, ¡recuperá las fuerzas en Dios!
La Biblia dice que Él es nuestra fortaleza y Dios dará fuerzas al cansado, y todo lo podemos en Cristo que nos da las fuerzas para poderlo.

Dios te va a dar fuerzas otra vez, para que vuelvas a levantarte a tomar el liderazgo, el lugar que te corresponde, porque Jesús salió con la multitud, paró lo que estaba haciendo y dijo: ‘vamos, tengo que resucitar a mi amigo’.

Hermano, Dios no nos va a dejar muertos, porque nosotros somos amigos del Señor, y un amigo como el Señor nunca te abandona.

Él vendrá al lugar de tu muerte para darte la Palabra, darte las fuerzas y levantarte otra vez, para que vuelvas a la vida y recuperes los sueños que Dios te ha dado. ¡Levántate varón!

A la mujer le dijo: ‘eres libre’ y la acarició, al varón le ordenó: ‘levántate joven’ hay fuerzas dentro tuyo, volvé a soñar, ponete los pantalones otra vez; la fuerza no es para mandar a tus hijos, a tu mujer, para matarte a trompadas; la fuerza es para que alcances el destino al cual Dios te llamó; ¡levántate!

El joven se levantó y se sentó.
Cuando se sentó al primero que vio fue al Señor.
Dice el texto que el varón se sentó, eso quiere decir que cuando Dios te dé fuerzas, te va a dar el control sobre tu cuerpo.

Dice la Biblia que Moisés era el hombre más manso de la tierra.
Cuando Moisés vio a un egipcio pegandole a un hebreo, lo mató con una espada.
Dios lo llevó a la montaña con las ovejas durante 40 años.
Cuando tenía 80 años Dios le dijo que le dijera al faraón que suelte al pueblo y, el faraón le dijo que no.

Moisés volvió y nuevamente el faraón le dijo que no. El Señor lo mandó que le suelte plagas.

Moisés fue 10 veces a hablar con faraón; y la última vez, faraón le dijo que no.

Entonces dice el texto bíblico que Moisés se fue encendido en bronca; y Dios le dijo que se quedara tranquilo; y lo mandó a decir que Él iba a soltar el ángel de la muerte, y así es como  faraón los deja ir.

 Moisés salió con 2 millones de judíos; y les dijo, ‘Dios nos sacó con mano poderosa, Dios es bueno’.

Cuando Moisés se fue a la montaña a hablar con Dios, los que quedaron abajo empezaron a decir que “la vaca” los había liberado, e hicieron una vaca de oro y adoraron a la vaca.

Moisés baja con las tablas de la Ley; y las rompe; y con un mazo empezó a romper la vaca, la pulverizó, la mezcló con agua y se las dio que la tomen.

Volvió Moisés a la montaña y pidió perdón a Dios. Dios hizo que Moisés escribiera las tablas.
Una vez que Moisés bajó con las tablas; avanzó con el pueblo y cuando estaban por entrar a la tierra, el pueblo empezó a decir que tenía sed por lo que Moisés consultó a Dios qué hacer.

Dios le dijo que hablara a la roca y Él iba a sacar agua; Moisés golpea la roca con un palo y el agua sale igual; pero Dios le dijo a Moisés que ya había soportado que matara a un egipcio, que hiciera que el pueblo tomara la vaca, que haya roto las tablas; y Dios le dijo que no iba a entrar a la tierra; porque en 80 años no aprendió a controlar su cuerpo.

Varón, tenés que controlar tus emociones, Dios te ha dado dominio; hay fuerzas para controlar.

Dice  Salomón ‘mejor el que se gobierna a sí mismo; que el que gobierna una ciudad; porque el que se gobierna a sí mismo, puede gobernar con bendición a multitudes’

Cuando Jesús le dijo ‘¡joven, levántate!’ el muchacho se sentó y empezó a hablar; y la palabra “hablar” en griego es “hablar con confianza.”

Dios nos va a dar confianza en nosotros, vamos a volver a hablar con autoridad, vamos a volver a creer en nosotros y en el Señor, vamos a recuperar el liderazgo, porque nuestro amigo no dejó que nos entierren. Él vino al lugar en medio del funeral, en medio del llanto.

Dice que cuando el muchacho resucitó le dijo “mamá acá está tu hijo” porque serás devuelto cuando Dios te sane.

Padres recuperarán hijos, esposas recuperarán maridos.
Mujer Dios va a entregarte a tu marido cambiado por el Señor; papá, Dios te va a devolver tu hijo.

Cuando un hombre ejerce el gobierno de Dios en su vida, cuando recupera las fuerzas para soñar, cuando empieza a decir: “Basta de que me lleven”, “basta de que me digan ‘cuidá a los chicos’” y se levanta en las fuerzas de Dios, empieza a hablar con autoridad y la familia se recupera.

La ciudad y la iglesia se alegrarán, porque el hombre estaba muerto, pero ha vuelto con el poder del Señor.

La mujer jorobada y el joven muerto estaban enfermos. Ninguno de los dos tuvo fe, ninguno de los dos pidió un milagro; a ambos fue el Señor quien les habló.

A la mujer la acarició y le dijo: ‘mujer tu cuerpo está sano’, sé libre para soñar, sé libre de este demonio, sé libre para ver a lo lejos, mujer ya no más debajo del varón; sino al lado del varón; todo lo que pises te lo daré.

Al varón le dijo: ‘joven te devuelvo potencia, fuerzas para pelear, goberná tu cuerpo, yo te doy fuerzas para gobernarte y que empieces a hablar con autoridad.’
Una fue acariciada, otro recibió una orden.

Ambos fueron restaurados.
Ambos celebraron; una cantó y el otro adoró hablando.
Ambos hicieron que haya fiesta, ambos siguieron al Señor.

Dios va a darle libertad a las mujeres y potencia a los varones, porque todo Presencia de Dios alcanzará el propósito por el cual el Señor nos ha llamado.

Mujer, sé libre y vuelve a cantar, a soñar.
Mujer durante años estuviste en lugares que no servían para nada, pero ha venido el tiempo de ser enderezada y de alcanzar lo que Dios te prometió.

Joven, levántate, recibe la vida, volvé a soñar a ejercer dominio.
No necesitás conquistas sexuales. Los que toman, los que gritan, los que pelean, es porque les faltan fuerzas de Dios.

Cuando el muchacho se sentó, empezó a hablar, a adorar. Dios te va a dar adoración.

Hay poder dentro nuestro varón. Durante años nos llevaron a enterrarnos, pero ha venido el tiempo de la resurrección.

Cosa que ojo no vio y oído no oyó vendrán al corazón de los que amamos al Señor.

Sé libre de las culpas, recibí fuerzas en Dios, porque los que esperan en el Señor recuperan fuerzas, remontarán con alas como las águilas, correrás y no te cansarás, no temas el Señor está contigo, te fortalecerá y ayudará, te sostendrá con la diestra de su justicia. Él da fuerzas al fatigado y al que no tiene fuerzas, le aumenta el vigor. El Señor es mi luz, es la fortaleza de mi vida.

Por Bernardo Stamateas

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