Qué impresionante lo que Dios nos ha dado, a veces no nos damos cuenta, y de eso es de lo que te quiero hablar en esta tarde.
¿Cuántas tuvieron alguna vez conflictos con su cuerpo? todas o la mayoría. Yo he conocido muy pocas mujeres que no tienen ningún conflicto con su cuerpo, que nunca se hacen ningún problema, pero la mayoría de las mujeres, sí, nos hacemos problemas con el cuerpo, hay algo. Pensá qué es lo que no te gusta de tu cuerpo.
Ahora el modelo es salir con chicos jóvenes, está de moda, entonces hay que hacerse la cirugía, levantarse todo lo que está caído, viste que ya no saben más que inventar, ahora tenés que salir con un chico joven para existir en la sociedad, porque sino no existís, si llevas a tu marido de setenta fuiste.
No se sientan mal por el tema que vamos a tocar, porque nos pasa a todas las mujeres. Siempre tenemos grandes conflictos con nuestro cuerpo, somos ciudadanas de un mundo que le tiene mucho temor a las grasas, a la gordura, y a lo feo, es como que hay un prejuicio a las grasas, que son malas, y hacia lo feo, tenés que ser lindo y flaco sino no existís. Todo ese mundo externo, las mujeres lo hemos incorporado y no solamente lo escuchamos desde afuera, sino que lo escuchamos desde nuestro interior, y creemos que esos conceptos son nuestros, son propios, en realidad lo que hicimos es incorporarlo de afuera.
Yo quiero hablarte de una tesis que tengo y vamos a comprobarla. La tesis es que un pensamiento negativo sobre nuestro cuerpo, no tiene nada que ver con nuestro cuerpo. Cuando yo pienso negativamente de una parte de mi cuerpo, no tiene nada que ver con esa parte de mi cuerpo, sino que detrás de ese pensamiento negativo hay un problema real, que no sé cómo resolver, entonces lo que hago es atacar una parte de mi cuerpo, que sí veo. Ataco lo que veo porque no sé cómo resolver lo que está detrás, que es el problema real, me distraigo con un tema de mi cuerpo, pero en realidad hay un problema más profundo, que no me gustan mis caderas, mi cola, que no me gusta la nariz, etc.
Se los voy a contar con dos ejemplos, una mujer, supongamos que se llama María, de unos treinta y cinco años se levanta una mañana, se mira al espejo y dice: soy grandota, estoy gordísima, me odio, no me gusto, y sale de su casa a caminar y se mira en las vidrieras, en todo espejo posible, y se ve odiosa, fea, esa soy yo, no lo podés creer ¿no será la otra de al lado? y ¿cómo puede ser? y dice que María se mira en todas las vidrieras y se sigue diciendo: estoy gorda, estoy grandota, tengo grasa por todos lados, pero mientras va diciendo eso, le viene un flash, de una cena que había tenido la noche anterior, y ella no podía entender por que, cada tanto se acordaba y venían esos flashes de la cena anterior, hasta que descubrió qué era lo que había pasado. En la cena de la noche anterior, ella había ido a cenar con su marido y con una pareja amiga del marido, y la mujer de la pareja todo el tiempo hablaba acerca de sus éxitos, y de sus logros, y de que María no tenia nada para contar. María no tenia ningún éxito y ningún logro y especialmente cuando esta otra mujer hablaba se sus éxitos y de sus logros, se lo contaba al marido de María, mirándolo a él, más bronca para María. Ahí ella se dio cuenta que pasó una noche muy mala, teniendo muchos celos, comparándose y viviendo lo que es la competencia entre mujeres. como ella no podía aceptar esas emociones negativas, ¿cómo voy a sentir celos? no lo podía aceptar, atacó al otro día a su cuerpo y dijo: me veo gorda, me veo grandota, estoy horrible, claro, ella no se puso a analizar que su peso no había variado de un día para el otro, ¿por qué se veía gorda esa mañana si el día anterior no se había visto así?, el peso no había variado, lo que había variado eran sus pensamientos, porque en vez de poder atacar lo que era su conflicto, que era: no logré nada en la vida, estoy celosa de esa mujer, vivo compitiendo con las demás mujeres porque me siento inferior, atacó su cuerpo. Otro caso, Ana se levantó una mañana y empezó a decir: soy fea, soy fea, vieron que hay días que nos damos con un caño más que otros, que hay días que nos sentimos estupendas y otros días que nos sentimos horribles. Entonces se levantó y dice: soy fea, y entonces se acordó de una escena que había vivido en su casa, dice que estaban arreglando su casa y había albañiles trabajando, y ella llegó un día de su trabajo y no le gustó lo que habían hecho los albañiles, y los confrontó y les dijo: no quiero que hagan eso así, quiero que lo hagan de otra manera, entonces los albañiles se enojaron y le dijeron: ya lo hicimos. No me importa, hagan lo que yo quiero, cuando ella salió de ese lugar empezó a sentirse fea, porque no actuó como una nena buena, como lo esperable, que no discutas con nadie y que aceptes lo que los demás dijeron, entonces ella asoció, yo me sentí muy segura de pedir lo que quería, pero asoció seguridad con frialdad. Las mujeres seguras son malas, las malas son feas, yo me sentí muy segura, exigí lo que quería, me transformé en una mujer mala por exigir lo que quería y entonces soy fea. ¿se dan cuenta por qué asoció y se empezó a decir fea? porque en realidad había un concepto atrás, que no podía resolver, porque le habían enseñado que las mujeres siempre tienen que ser obedientes, decirle a todos que si, y si hicieron algo mal, y bueno, qué le vamos a hacer, está bien, que quede así, si me cobraron de más, y bueno, qué le vamos a hacer, está bien, porque pedir tus derechos, exigir lo que vos querés, actuar con seguridad en la vida te hace sentir que sos una mujer mala, y a la maldad siempre se la asoció con lo feo. ¿Se entiende este concepto? que cada vez que vos te parás frente al espejo, y criticás un aspecto de tu cuerpo, en realidad hay algo atrás que tenés que resolver, que todavía no te atrevés a resolver, y no vas a poder resolver tu cuerpo, ni siquiera con cirugías estéticas, hasta que no resuelvas lo de atrás, por eso ¿qué tenemos que lograr? Tenemos que aprender a decodificar los pensamientos negativos.
¿Cómo me gustaría? ¿Tener menos lolas?,
¿Cómo me gustaría? ¿Ser más flaca?
¿Cómo me gustaría? ¿Cambiarme la forma de la nariz?
¿Cómo me gustaría? ¿Que mis ojos fueran diferentes?
Tenés que buscar que hay detrás de ese pensamiento negativo, porque hay algo que no resolviste, y como no lo resolviste anteriormente, lo llevaste a una crítica de tu cuerpo. Entonces cómo hacemos para decodificar. Quiero que pienses en la parte de tu cuerpo que no te gusta, cada una piense en la parte del cuerpo que no le gusta.
Vamos a ver algunos: La cintura, la cola, la panza, el busto, los brazos, el abdomen, las arrugas, los ojos, la nariz, las piernas, las pantorrillas. Pensá en esa parte del cuerpo que te desagrada, quiero que pienses las palabras que vos usás para referirte a esa parte de tu cuerpo que no te gusta. ¿Qué palabras usás?: mi nariz es un desastre, cintura de pollo, salvavidas, flotadores, los parches, elefante de grandota, la panza que tengo, el salero, los rollos, corchito, un kohinoor, patitas de tero, de terodáctilo. A esa parte de tu cuerpo que no te gusta, vos la definís con palabras específicas, y tal vez hace muchos años que le hablás a esa parte de tu cuerpo con esas palabras específicas. Yo anoté algunas cosas que dicen algunas mujeres, por ejemplo: con respecto al vientre dicen, es blando, es fofo y cuando le pregunté ¿con qué lo asociás? y tal vez con que así soy en mis relaciones interpersonales, soy muy blanda con la gente; tengo senos que cuelgan, tal vez puede ser que dependo mucho de la gente, otra mujer dice tengo senos pequeños y le digo ¿con qué lo asociás? y que tal vez sigo siendo una nena, una mujer inmadura, infantil, por eso no me gustan mis senos pequeños. Muslos enormes, y tal vez me veo con esos muslos enormes porque me siento como una mujer agresiva y que nadie me va a querer. Otra mujer, los brazos, y que me cuelgan las carnes, tal vez pueda decir que tu vida vaya de acá para allá y no puedas tomar decisiones firmes en la vida, otra mujer que dice, tengo cara de caballo, y lo asocia con que soy como un caballo, como un burro, que vivo llevando la carga de todo el mundo y haciendo todas las tareas que todo el mundo me pide. O sea, hay una situación que estamos viviendo y que la asociamos con nuestro cuerpo, y que no tiene nada que ver con nuestro cuerpo, hemos puesto esa situación negativa, que no podemos resolver, en algún aspecto de nuestro cuerpo. Dice la palabra de Dios, que Dios creó todo hermoso, ni siquiera perfecto, dijo hermoso, le puso algo más que perfecto, dijo que todo lo que creó fue hermoso, fuiste creada por Dios, sos hermosa. Cuando hablo de hermosura, hablo de hermosura según Dios, y no según la cultura. ¿Qué tenemos que hacer entonces para poder sanar nuestra estima, de todos los pensamientos negativos con respecto a nuestro cuerpo?
Me tengo que hacer amiga de mi cuerpo. Te voy a dar tres puntos importantes, si hacés alguno de estos tres, yo ya estoy contenta.
El principio de “esa soy yo”, es que lo que ves en el espejo cada día, esa sos vos, no es un cuerpo que anda separado de tu mente, no es que tu cuerpo camina por un lado y tu mente por otra, esa sos vos, y cuando te mirás en el espejo y te ves con kilos de más, tal vez recuerdes que para poder solucionar muchos conflictos a lo largo de tu vida, lo que hiciste fue agarrarte de la comida, y lo resolviste comiendo, pero esa sos vos. Sí, esto es lo que me ha quedado, esa soy yo, no es una persona diferente. Así trataste de resolver tus conflictos emocionales, comiendo, y te quedaron esos kilos de más. Sí, esa soy yo.
Lo primero que tenés que hacer, es reconocerte en el espejo. ¿No podés mirarte en el espejo? no, me tengo que sacar de acá, ¡no! esa sos vos, hay cicatrices en tu vida que te indican la manera que viviste. Si fuiste una mujer, toda la vida estresada, y hoy tenés cuatro pelos locos, cuando te mires en el espejo decí: esa soy yo, porque para lograr algún cambio, primero tenés que reconocer que esa sos vos, sino ¿donde vas a hacer el cambio? Cada vez que te mires al espejo te vas a decir: esa soy yo, porque es la historia de mi vida, mi cuerpo es la historia de mi vida, mi cuerpo no está separado de todo lo que he vivido, no está separado de las crisis que pasé, mi cuerpo no está separado de mi historia personal, mi cuerpo no está separado de mi divorcio, mi cuerpo no está separado de los embarazos que he tenido, esa soy yo, con todas las cicatrices que han quedado, y las marcas que han quedado en el cuerpo, mi cuerpo tiene las marcas de todo lo que he pasado en la vida. Esa soy yo.
En segundo lugar: ¿quién dice qué te tenés que preguntar? ¿quién dice qué? poné en duda la autoridad externa y preguntate ¿quién dice que mi cola es fea?, ¿quién dice que mis lolas son grandes?, ¿quién dice que mi nariz es fea?, ¿quién lo dice? ¿quién lo dice? Te acordás que yo te dije al principio, todas las pautas externas las metimos dentro nuestro, pero ¿quién dice eso?, quién dice que la grasa corporal es mala, hace poco estuve hablando con Nequi Galotti y ella me contó una anécdota muy interesante; el papá era médico, en la televisión dicen que hay que tomar tres litros de agua por día, que para estar bien tenés que tomar tres litros de agua, y el papá siempre le decía, eso es una mentira, ¿Por qué? le preguntaba, porque vos no le podes dar a todas las personas lo mismo, porque una persona que está casi sin peso, que está por debajo de su peso, si le das de tomar tres litros de agua por día, desaparece, no podes darle tres litros de agua, tenés que saber a quién darle los tres litros de agua; la otra persona no necesita tres litros, por eso él hablaba tanto de tener cuidado, cuando uno exagera las cosas o las masifica, no es para todo el mundo. Por eso vos tenés que preguntarte ¿quién dice esto?, ¿quién está afirmando que mi cuerpo es feo?, ¿quién dice que mi pelo es feo?, ¿quién dijo que mis dientes son feos?, ¿quién dijo que mi nariz es fea?, ¿quién dijo que mi altura no es la correcta? quién desafía los esquemas de la cultura, porque en la cultura no tiene por que tener razón. ¿Quién dice que la juventud es más atractiva que la edad madura? ¿quién dijo eso?, cuando eras adolescente ¿no sufrías un montón? y tal vez mucho más que ahora, lo que pasa es que no te lo acordás, vos tenés que desafiarte, ¿quién dijo que la delgadez es sexy?, ¿quién dijo eso? la cultura, porque si vos te pones a mirar en cuadros, pinturas de otra época, te vas a dar cuenta que las mujeres eran bien rellenitas, y eso era lo sexy, entonces es cultural. Cada vez que te mires al espejo, tenés que preguntarte ¿quién dijo esto? para quitarle autoridad. Leía una anécdota de tres mujeres que eran maestras en una guardería de chiquitos, y dice que una era muy grandota y las otras eran muy delgaditas, y una mamá llevaba siempre a su hijo y se daba cuenta que a su hijo le gustaba estar con la mujer más grandota, con la más corpulenta, no iba tanto con las otras maestras más flacas, dice que se quedó un par de días en la guardería y vio que a todos los nenes que estaban ahí les gustaba mucho más estar con la mujer corpulenta, entonces le preguntó al nene por que con la mujer grande iban todos; le dice que estar con ella se sentía tan acogedor, que se sentía tan dulce, que se sentía protegida por esta maestra grandota, y dijo ahora entiendo lo que experimentan los nenes. Cuando yo leí esta anécdota me acordé mucho de la pastora Liz, ustedes saben si quieren preguntarle acerca del cuerpo le preguntan a ella, porque no tiene conflicto con su cuerpo, ella luce el cuerpo, yo se lo dije un montón de veces, hemos ido a campamentos juntas, hemos ido a lugares juntas, ella lo disfruta, su cuerpo lo luce, va de un lado para el otro y me dice, yo nunca tuve problemas, el único problema cuando el médico me dice, estás excedida, tenés que bajar la sal, un problema de salud y yo he sentido los abrazos de la pastora Liz, te abraza y parece que te recubre toda, parece que te entrega un amor único. Vos tenés que cuestionar quién dijo que un cuerpo delgado es mejor que un cuerpo grandote, quién dijo que tener menos grasa es mejor que tener más grasa, quién lo dijo, ¿te das cuenta? porque tenemos que empezar a cuestionar los patrones que nos enseñan en la televisión, que nos dicen, esto es correcto, tenés que levantarte la cola, tenés que tener cola grande, tenés que hacerte las lolas, ¿quién dijo eso? yo siempre cuento que en Samoa, lo daba en las clases en el INDAP, una mujer que tiene los pechos colgando, cuanto más le cuelgan más autoridad tiene, y nosotros cuando vemos los pechos colgados tratamos de subirnos todo hasta la garganta, sin embargo en esos países la mujer que más autoridad tiene es la mujer que tiene los pechos más caídos, miren si no hay autoridad en este lugar. Tenemos que disfrutar de lo que tenemos, de lo que somos.
El primero punto es mirarse al espejo y decir esa soy yo, mi cuerpo muestra la historia de mi vida, y que las pasé, las pasé, pero estoy de pie para seguir adelante, gloria a Dios. Y en segundo lugar ¿quién dice qué esto es así? cuestioná esa autoridad que viene de afuera.
En tercer lugar me tengo que pedir perdón. Y esto lo tenés que hacer cada vez que hables mal de tu cuerpo, tenés que parar y pedirte perdón, me perdono. Cada vez que te oigas internamente, hablar mal de una parte de tu cuerpo, te tenés que parar estés donde estés, y pedirte perdón, eso que te dijiste a vos misma se lo dirías a una persona que querés, y si se lo hubieses dicho ¿no le pedirías perdón? entonces porque no a vos, tenés que dejar de insultarte, sos creación de Dios, dejá de hablar mal de tu cuerpo, dejá de destrozarlo con palabras negativas, tu cuerpo es creación de Dios.
Las palabras cariñosas siempre son más efectivas, construyen no destruyen, por eso tenés que pedirte perdón, y hacélo, vas a ver que te vas a cansar tanto de pedirte perdón, que nunca más te vas a hablar negativamente, para no tener que pedirte perdón. Pero tenés que aprender a pedirte perdón, que piernas feas, perdón no quise decir eso, qué nariz fea, perdón no quise decir eso, porque si se lo dijeras a otro y lo insultaras de esa manera, le pedirías perdón, porque a nadie le dirías: qué nariz fea que tenés, que nariz fea, toda chueca, no le dirías eso así, pero te lo decís a vos misma, y lo decís como si nada, sin darte cuenta que estás dañando la creación de Dios, porque somos creación de Dios, por eso tenemos que pedirnos perdón cada vez que nos dañamos, cada vez que nos insultamos.
Por último, tengo que empezar a comprarme ropa para celebrar mi cuerpo. Yo he visto muchas mujeres que dicen: yo no me voy a comprar ropa hasta que baje cinco kilos, yo hasta que no llegue a mi peso, no me compro ropa, el día que llegue a mi peso, voy y me compro ropa. No, andá a comprarte ropa para celebrar el cuerpo que tenés hoy, porque esta sos vos, no te niegues, esta sos vos, así que anda a comprarte la ropa que te guste y que querés, pero de acuerdo al cuerpo de hoy, no esperes para mañana, disfrutá hoy de la vida, porque esto es lo que hoy tenés, éste es el día que Dios te ha dado y tenés que disfrutarlo así, como sos. Amén.
¿Sabés quién tiene que ser tu ideal de mujer? vos, ¿yo? Vos tenés que ponerte un ideal de mujer y esa tenés que ser vos, amén. ¿Saben por qué? y acá quiero contarles algo: En el principio de la creación, Dios dijo, voy a crear a alguien, que va a ser superior a todo esto, y dice, voy a crear al hombre, y los ángeles estaban todos atentos, nunca habían escuchado algo así, nunca habían escuchado la palabra, hombre, Dios dice, voy a crear al hombre y dice que los ángeles se pusieron nerviosos, y ahí estaba Satanás, porque era un ángel y Satanás estaba nervioso, ¿qué va a crear? y dice que Dios empezó a tomar porciones de él mismo y dijo voy a hacerlo a mi imagen y semejanza y se sacó de él mismo para hacer a imagen y semejanza al hombre. A Adán hombre y mujer, porque hombre y mujer se llamaban Adán, después Adán le quiso poner a la mujer, mujer, pero Dios le puso Adán a la mujer también y dice que entonces empezó a sacar pedazos a imagen y semejanza. Los ángeles ya estaban viendo algo raro y Satanás se puso un poquito más nervioso y dice y no sólo eso, lo voy a crear a mi imagen y semejanza y le voy a dar algo que nadie tiene hasta ahora, le voy a dar poder, y dice que creó al ser humano de partes de él, y le dio poder, dijo, le voy a dar autoridad y Satanás se mordía la boca, ¿como puede ser que haya creado algo más grande que nosotros?, ¿que estamos al lado de él? ¿que haya creado algo de su misma esencia? y le dijo al hombre, controlen la tierra, pónganle las reglas a la tierra, dominen la tierra, conquisten su ambiente.
Por eso, querida mujer, cuando nosotros vamos a un lugar y queremos que en ese lugar haya felicidad, lo podemos lograr, porque controlamos los ambientes, es el poder que Dios nos dio, si usted va a un lugar y la cosa está fea, usted tiene el poder para cambiar ese ambiente, y de la tristeza pasar a la alegría, porque es el poder que nos dio Dios. Y dice que Dios puso todo debajo de nuestros pies, ¿saben? somos la única especie a quien Dios visita, él va a tu casa para hablar con vos, ¿sabías eso?, eso no lo tiene nadie más, somos la única especie a la que Dios golpea la puerta, la puerta de nuestro corazón para venir a visitar a nuestra vida, somos los únicos, saben qué, somos los únicos que podemos estar sentados al lado del Padre en los lugares celestiales, somos los únicos que tenemos un lugar preferencial, somos los únicos que podemos ir delante de papá sentarnos y hablarle cara a cara, somos los únicos. Somos los únicos favoritos de Dios, vos y yo somos los favoritos de Dios. ¿Saben qué hizo Dios? nos creó y nos dio proyectos piloto, y dijo, hermoséenlos, por eso le dio a Adán, a mujer y hombre Adán, y dice que les dio el Edén, y ahora "hagan". Porque él te da un proyecto piloto y te dice hermoséalo, por eso podes hermosear tu cuerpo, como quieras, te corresponde a vos cuidarlo como quieras, ponerlo bello como quieras, porque él te dice acá te doy el proyecto piloto, vos tenés inteligencia, tenés capacidad, y tenés dominio, porque nuestro cuerpo es nuestra casa. Yo decía en un programa el otro día, así como arreglamos nuestra casa, así podemos arreglar nuestro cuerpo. Somos los favoritos de Dios, por eso querida mujer tenés que aprender a respetarte, tenés que aprender a quererte, tenés que aprender a hablar bien de vos misma, no tengas miedo, saben, yo me he cansado a veces de gente que dice, al final hablan del hombre ¿y Dios donde está? cuando hablás de vos hablás de Dios, si estamos hechos a imagen y a semejanza de Dios. Me cansé de esas mujeres que lo único que hacen es coartarle la libertad a otras mujeres, porque creen que son fanfarronas y orgullosas, si cuando vos te respetás, te amás, te querés y te cuidás, estás cuidando lo más maravilloso que ha creado, vos, que somos nosotros los seres humanos, gloria a Dios.
Somos las favoritas de Dios. Recordá siempre quién sos, no te lo olvides. Cada vez que tu mente quiera atraer un argumento negativo sobre tu cuerpo, sobre tu vida, recordá quién sos, que Dios mismo de partes de él, te hizo, te formó, recordá que estás hecho a imagen y semejanza, recordá que Dios te dio dominio, poder y autoridad y te hizo jefe en la tierra, te hizo jefa en la tierra, te hizo con la capacidad de cambiar las atmósferas. Recordá, todo lo hizo por nosotros, y el pasaje que leíamos nos decía, todo lo hizo por nosotros, nos coronó de honra y de gloria. David era inteligente, él se podía ver como Dios lo había hecho, dice nos puso en un trono, nos dio gloria, nos hizo un poquito menos que Dios. Recordá quién sos, acordáte quién sos. Sabés cuando mañana salga el sol, va a salir por vos y por mi, sino estuviéramos nosotros el sol no saldría, si mañana te levantás y está lloviendo, esa lluvia es para vos y es para mi, todo lo creado Dios lo creó para nosotros. Dále un agradecimiento de honra . Disfruta de tu cuerpo, de tu vida, gracias papá.
A Dios le gusta la variedad, a Dios le gustan los colores diferentes, a Dios le gustan los tamaños diferentes, a Dios le gustan las formas diferentes, a Dios le gustan los lenguajes diferentes, a Dios le gustan las razas diferentes, a Dios le gusta la variedad, a Dios le gustás vos, sabías eso, a Dios le encantás, ¿sabés qué le provocas a Dios cuando él te ve?, amor, le provocás algo, le provocás eso que se siente en el estómago cuando te enamoras, cuando él te ve, cuando él te viene a visitar a tu casa, él te ve y le provocas amor.
Cantares 7, yo lo hablé esto hace muchos años atrás, es un pasaje precioso y habla de las caderas de una mujer, habla de los ojos de una mujer, habla del cuello, habla de los pechos y a mi me encantó, porque cuando uno lo lee, ve la descripción de una mujer hermosa.
Fíjense esta descripción sino te describe a vos y a mi “Ah, princesa mía, cuán bellos son tus pies en las sandalias. Las curvas de tus caderas son como alhajas labradas por hábil artesano”
Cuando una alhaja ha sido labrada, es que le puso cincel ahí, y hay partes que sacó, ¿saben que son esas partes que sacó? la celulitis que tenés en las caderas, es así, y acá dice, las curvas de tus caderas son como de hábil artesano. Tu ombligo, miren lo que se fijó, en el ombligo, y vos no le das importancia, dice, tu ombligo es una copa redonda, rebosante de buen vino, mire hermana, si en el ombligo se puede poner vino, es porque el vientre es muy grande, sino no hay manera de llenar el ombligo, si es un puntito chatito no hay manera. Dice, tu vientre es un monte de trigo rodeado de azucenas, sabés qué es el monte de trigo, tus estrías mi amada hermana, ahí están, mira cómo las describe el poeta, si, tu vientre es un monte de trigo rodeado de azucenas, tus pechos dice, parecen dos cervatillos, dos crías mellizas de gacela, pequeñitas, chiquititas, que se mueven de un lado para el otro, no una cosa dura, se mueve, se bambolean para un lado y para el otro, y no son grandes, tu cuello parece torre de marfil, tus ojos son los manantiales de Hesbón junto a la entrada de Bat-rabim, tu nariz se asemeja a la torre del Líbano, mirá si no es larga y esperate, porque dice algo más, que me encanta, que mira hacia Damasco, está torcida encima, es larga y está torcida, mira para otro lado, tu cabeza se yergue como la cumbre del Carmelo y de púrpura son tus cabellos, casi pelada con tus rizos has cautivado al rey. Has cautivado al rey, el rey está cautivado con cada una de nosotras, seamos felices, santo. Te amo, te correspondo al amor que me has dado. Mujeres libres que levantan las manos al cielo y las mueven delante del trono.
Termina el pasaje diciendo con un suspiro "cuán bella eres amor mío". Ves lo que es escuchar cada mañana, el Señor te dice, cuán bella eres, y dice cuán encantadora tus delicias, tu talle se asemeja al talle de la palmera, mire hermana la palmera es alta, pero no tiene forma, dice ese es el talle que tenés, así me gustás, y dice, tus pechos a sus racimos, me dije me treparé a la palmera, de sus racimos me haré dueño, sean tus pechos como racimos de uva, mire hermana los racimos de uva cuelgan para abajo, yo nunca vi un racimo de uva crecer para arriba, ni para adelante, crecen para abajo y dice sean tus pechos como racimos de uva, viste que Dios se deleita en algo diferente a lo que la cultura dice que es lo correcto. Dios se deleita en cada una de nosotras, de acuerdo a como él nos ve, preciosas, sos preciosa, no hay manera de poder amar a Dios sino te podés amar, porque sos la creación de Dios, cuando te amás estás correspondiendo al amor que Dios te dio al crearte, cuando te cuidás. Cuando vos le das algo a tus hijos, querés que lo cuiden y te molesta cuando lo estropearon y decís, yo te lo di y no lo cuidaste, no te interesó el regalo, así hacés cada vez que te decís un insulto, una palabra negativa, cada vez que te miras fea, cada vez que no querés arreglarte, cada vez que decís, no me importa ya este cuerpo, no sirve para nada, cada vez que te insultás, no estás reconociendo la obra creadora de Dios. Querida mujer tenemos que empezar a vernos en Dios, aceptar que nuestro cuerpo tiene que ver con la vida que hemos vivido, que puede ser distinto, claro que sí, porque nosotras somos arquitectas de nuestra vida, y podemos construir algo diferente. Podemos hacer la gimnasia que no hicimos nunca en años, podés hacerte la operación que no te hiciste nunca, claro que si, la podés hacer, podés cuidarte de la manera que quieras, podés hacer una dieta, podés hacer una dieta para adelgazar, para engordar, podés hacerlo porque vos sos la arquitecta de tu vida y Dios te ha dado dominio sobre tu tierra, y tu cuerpo es tu tierra, y él te ha dado dominio para hacerlo mejor, y para hermosear lo que él te ha dado. No tengas vergüenza, no tengas problemas en esto, ni te lo cuestiones, hacélo, pero por sobre todas las cosas, amate con la forma diferente, con el tamaño diferente, con la altura diferente, con los senos distintos, con la cola distinta, con los muslos de otra manera, pero amate, porque Dios te ha creado y Dios es el encargado de demostrarte amor, todos los días de tu vida.
Por Alejandra Stamateas
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